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El objetivo de crecimiento en relación con el proceso productivo en nuestro caso se va a orientar hacia la política de existencias, habida cuenta de que nos hallamos ante productos perecederos cuya vida puede prolongarse utilizando los medios adecuados, la inversión productiva enfocada al incremento de la cantidad y calidad de la producción y el control de costes y rendimientos de las diferentes actividades.
La política de la empresa en relación con los clientes se orientará en torno a los tres ejes básicos: precio de venta, momento de la obtención del producto con objeto de anticipar o diferir su comercialización y calidad del mismo.
La satisfacción del personal se consigue mediante un adecuado sistema de retribuciones e incentivos, el seguimiento de las necesarias actuaciones relacionadas con la seguridad e higiene en el trabajo y la política de afianzar a las personas válidas en sus puestos de trabajo.
Finalmente, el desarrollo de nuevas tecnologías vinculado a la estrategia de crecimiento se materializará en actuaciones específicas en el ámbito de la investigación y desarrollo, la protección del medio ambiente mediante el análisis de las oportunas acciones orientadas a la reducción de la contaminación y el diseño de nuevos productos o la modificación de las características de los ya existentes, tales como la mejora de semillas o especies animales o el estudio de las propiedades de los terrenos cultivables.
4.2. Diseño del sistema de indicadores
La selección del conjunto de indicadores adaptados a los objetivos
estratégicos previamente establecidos constituye un proceso laborioso,
ya que el indicador ha de recoger con precisión el contenido del
objetivo buscando la relación de causa-efecto entre ambos. Los
indicadores, además de medir los resultados obtenidos deben facilitar la
búsqueda de las causas de ineficiencia y apuntar la orientación a seguir
para la resolución de los problemas.
Por otra parte, las fuentes de información requeridas para su
elaboración han de estar disponibles y ser de fácil accesibilidad.
A continuación se señalan algunos de los indicadores más relevantes en
relación con las perspectivas objeto de análisis anteriormente
comentados. Un total de 15 a 25 indicadores por panel pueden ser
suficientes, si bien su importancia relativa varía siendo preciso
destacar aquellos considerados como estratégicos.
De igual modo, los cuadros de mando han de adaptarse al nivel de decisión para el que se diseñan, siendo distinto, como cabe suponer el de la dirección general de la firma, que aquél que sirve de soporte decisional para un departamento o área concretos de la empresa.
Cada departamento deberá prestar una atención especial a los
indicadores que más relacionados están con su actividad, si bien no se
debe perder en ningún momento la visión global de la entidad, poniendo
de manifiesto cómo los indicadores más importantes se alinean con la
estrategia general de la empresa.
a) Perspectiva financiera
Siendo el control financiero el más tradicional y de uso generalizado por las empresas, aun cuando no sea excluyente, interesa destacar la importancia relevante que detenta e incluso ha de ponerse de manifiesto cómo los indicadores relativos a las restantes perspectivas se alinean en definitiva con los objetivos de rentabilidad y maximización del valor de la empresa.
Será, pues, preciso partir de los indicadores tradicionales de
liquidez, solvencia y garantía, eficiencia y rentabilidad3[4] para
centrarnos posteriormente en los antes definidos de Inversión,
Estructura financiera y apalancamiento:
Liquidez y solvencia:
- Solvencia a corto plazo: Activo circulante / Exigible a corto plazo
- Liquidez inmediata: (Activo circulante – Existencias) / Exigible a
corto plazo
- Tesorería: Disponible / Exigible a corto plazo
- Solvencia a largo plazo: Activo total / Recursos ajenos
Eficiencia operativa:
- Rotación del activo: Ventas netas / Activo total
- Rotación del activo fijo: Ventas netas / Activo fijo
- Rotación de existencias: Ventas netas / Existencias medias
Rentabilidad económica:
- BAIT* / Activo total
* Beneficio antes de intereses e impuestos.
Rentabilidad financiera
- BAT* / Recursos propios
* Beneficio antes de impuestos.
- Cash flow / Recursos propios
Rentabilidad sobre ventas:
- Margen bruto / Ventas
- BAIT / ventas
- BAT / Ventas
Autofinanciación:
- Autofinanciación sobre ventas: (Beneficio neto + Amortizaciones) /
Ventas
- Autofinanciación sobre activos: (Beneficio neto + Amortizaciones) /
Activo total
Estos indicadores del área financiera han de prestar una especial
atención al rendimiento de las inversiones, al valor añadido económico,
así como al valor para el accionista:
- Valor añadido económico / Número de acciones
- Cotización / Número de acciones
Los indicadores relativos a la inversión permiten conocer el esfuerzo en mejora y crecimiento realizado por la empresa particularmente en aquellos inmovilizados funcionales que facilitan la adaptación de la empresa al nuevo entorno agrario tales como la mejora de los procesos productivos, aprovechamiento de recursos y desechos, etc.
De igual modo cabe incorporar indicadores de la estructura financiera, prestando atención a la distribución óptima de la financiación propia y ajena (pasivos exigibles frente a pasivos no exigibles), así como del coste financiero que se deriva de la misma, aprovechando la capacidad de endeudamiento de la empresa en el desarrollo de los objetivos de crecimiento.
El análisis horizontal permite conocer la evolución en el tiempo de indicadores tales como el aumento de ingresos, la reducción de costes, la mejora de la productividad o la reducción de riesgos. De igual modo puede resultar importante conocer la evolución de los ingresos (ventas, subvenciones, etc.),
los márgenes y resultados.
En el análisis estratégico de los indicadores financieros será preciso
tener en cuenta las características propias del sector, cual pueden ser
las inversiones en activos fijos productivos tales como los terrenos y
bienes naturales afectos a las actividades agrícolas y forestales, así
como los bienes semovientes propios de las actividades ganaderas y
mixtas;
también será preciso considerar las peculiaridades de las existencias vinculadas a un gran número de actividades agrarias, pues frecuentemente requieren el mantenimiento de inversiones importantes, máxime cuando los ciclos productivos son de larga duración, precisando la inmovilización de existencias a medio o largo plazo.
b) Perspectiva de los procesos
En relación con los procesos productivos, comerciales y de gestión,
conviene destacar de forma preferente los aspectos relacionados con la
productividad, la calidad, el coste y la introducción de nuevos
productos en el mercado.
Los criterios de evaluación versarán en torno a los siguientes aspectos:
- Rendimiento o eficiencia: medida de los consumos requeridos por la
producción:
Salidas
Productos
o bien
Entradas
Factores
- Economía: medida del coste unitario de los diferentes factores:
Coste del factor
Número de uds. de factor utilizadas
- Productividad o Eficacia: medida del grado de cumplimiento de los
objetivos:
Producción real o bien, Costes reales y también, Rendimiento real
Producción prevista Costes previstos Rendimiento potencial
La selección del conjunto de indicadores de mayor importancia requiere
la previa identificación de los procesos más críticos desarrollados por
la empresa, así como definir la cadena de valor completa de los procesos
internos,
desde la determinación del coste de las semillas, por ejemplo,
hasta la entrega del producto al cliente en el mercado, una vez
cosechado y preparado para su envío.
Algunas de las áreas de análisis más importantes son las relacionadas
con:
- Las semillas y el semen.
- Los cultivos y las explotaciones ganaderas.
- La obtención de productos, la cosecha.
- La comercialización de los productos.
En cada uno de los ámbitos objeto de control será preciso definir los estándares relativos a los consumos de los diferentes factores productivos, (materiales, mano de obra, utilización del inmovilizado, costes indirectos de producción, etc.) habida cuenta de su participación específica en los procesos agrarios4[5]. De este modo será posible detectar los factores infrautilizados, así como las posibles bolsas de ineficiencia.
Particular relevancia reviste el desarrollo de nuevos productos y procesos basados en la innovación tendentes a satisfacer las necesidades y expectativas de los clientes actuales y potenciales. Los indicadores pondrán de manifiesto la importancia relativa de dichos productos en la empresa:
- % de ventas de nuevos productos, de productos de la marca, etc.
así como el plazo de recuperación de la inversión realizada:
- Momento del punto de equilibrio:
Valor de la inversión realizada – Cash flow operacional actualizado =
0 .
o el nivel necesario de producción y venta para obtener el umbral de
rentabilidad:
- Costes fijos / margen unitario de contribución
El seguimiento de los procesos operativos desde la planificación de la
producción hasta la entrega de los productos a los clientes requiere la
definición de indicadores específicos particularmente relacionados con:
- La calidad (indicadores de control de la calidad total)5[6].
- Los tiempos del ciclo (reducción de tiempos de producción y entrega de
los productos a los clientes).
- La medida del grado de aprovechamiento de los inmovilizados
funcionales (control de la subactividad).
- El control de la eficiencia.
- El análisis del coste de las actividades.
- La eliminación de actividades que no añaden valor.
- La rotación de los inventarios de productos.
- El análisis de las desviaciones.
El diseño, la ejecución y el control del proceso productivo es clave para garantizar y fiabilizar la calidad, seguridad y salubridad de los productos agrarios. Las acciones a realizar comprenden el control de todos los procesos posteriores a la producción primaria, es decir, no solamente la siembra, recolección, cría, sacrificio, ordeño, etc., sino también la preparación, elaboración, almacenamiento, transporte, manipulación y venta de los productos.
Algunos de los indicadores de costes permiten medir las principales
variables relevantes, tales como:
- La productividad
- La cadena de valor
- Los costes de personal
- El coste de la tierra
- Los servicios exteriores
- Los costes comerciales
- El coste de los seguros agrarios
- El nivel de mecanización
- La incidencia de la climatología
- La dimensión óptima de la explotación.
- etc.
En este sentido se ha de efectuar un seguimiento en profundidad de todos
aquellos elementos constituyentes de los costes que permiten a la
empresa adquirir o desarrollar ventajas competitivas.
De igual modo es preciso prestar particular atención al servicio postventa controlando variables tales como el valor añadido recibido por el cliente (garantías, compensación o devolución de productos defectuosos o en mal estado, formas de pago, etc.). Los indicadores versarán en torno a las variables clave cuales son las relativas a: “tiempo, calidad y coste”.
Dado el tipo de productos altamente perecederos con los que se opera en el ámbito agrario, los procesos de almacenamiento, limpieza, preparado, clasificado, transporte, control de calidad, esterilizado, envasado y embalado, revisten particular importancia, así como los procesos de diseño de los mismos.
Así mismo se han de controlar los esfuerzos destinados a implantar procesos automatizados de control de la calidad, y sistemas informáticos de transmisión de datos. La automatización de los procesos productivos agrarios está adquiriendo particular relevancia en la actualidad y ha de ser controlada de forma efectiva.
Finalmente, otro de los aspectos del control de calidad de los procesos objeto de análisis consiste en la implantación de indicadores del esfuerzo realizado en la evolución sostenible de las explotaciones, el control de la contaminación y las medidas de protección del medio ambiente6[7]. Algunos de los indicadores de esta perspectiva pueden ser:
- Costes medioambientales / Coste total de producción
- Consumo de energía / Coste total de producción
- Activos medioambientales / Activos totales
- Consumo de bienes reciclados / Consumo de materiales o valor de la
producción
- Valor de los materiales de desecho / Consumo de materiales ó valor de
la producción
c) Perspectiva de los clientes
Desde el punto de vista de las expectativas de los clientes el cuadro de
mando integral ha de implantar indicadores relacionados con la medida
del nivel de satisfacción, retención y cuota de mercado, así como con la
creación de valor desde el punto de vista de los consumidores.
Resulta importante identificar los segmentos de clientes y mercados en que se pretende comercializar los productos, las gamas de productos “blandos” o “ligth”, las líneas de productos ecológicos o “verdes” o la diferenciación del mismo producto comercializado en diferentes tipos de mercados.
De igual modo se ha de prestar atención a los indicadores que
pongan de manifiesto la incidencia de las preferencias de los clientes
sobre el consumo.
Algunos de los indicadores a implantar son:
- Cuota de mercado.
- Evolución de los clientes.
- Estructura de los clientes.
- Satisfacción de los clientes.
- Retención de los clientes
- Rentabilidad por tramos de clientes.
Así mismo son relevantes, como ya se ha señalado, los indicadores
relativos a:
- Los atributos de los productos y servicios: precio, tiempo de entrega,
calidad.
- La relación con los clientes.
- La imagen y prestigio de la empresa.
- La creación de valor para el cliente.
El estudio de las posibilidades de adelanto o atraso de la entrega de
los productos al mercado sobre los plazos de otros productores y las
épocas de obtención masiva de la producción puede convertirse en una
importante ventaja competitiva, habida cuenta de las correspondientes
curvas de oferta y demanda. Los esfuerzos inversores en tal sentido
suelen verse altamente recompensados.
Los sistemas de calidad total parten de la premisa de prestar una atención excelente al cliente, sea este un fabricante, un intermediario, una gran superficie, un comerciante, un exportador o un consumidor final, siendo sus necesidades y expectativas en cada caso diferentes.
Calidad total es sinónimo de competitividad y sus características fundamentales son la armonización, la certificación y la calidad7[8], no sólo en lo referente a los productos, tal como fue definida con anterioridad, sino también en relación con la optimización de todas las funciones realizadas por la empresa.
Los indicadores de calidad permiten efectuar una medición de la calidad que puede ser objetiva o subjetiva al aplicarse a variables tales como el comportamiento, las actitudes o la percepción de los clientes en relación con el grado de satisfacción o insatisfacción con el producto, el trato dispensado o las atenciones recibidas. Como ya se ha comentado, la satisfacción del cliente reviste particular importancia en la producción agraria, ya que los productos consumidos pueden incidir sobre su salud y grado de bienestar.
d) Perspectiva de la formación
La posibilidad de alcanzar metas ambiciosas en los ámbitos financiero,
del cliente, de los procesos internos o del crecimiento depende de la
capacidad de aprendizaje de la organización. Por ello resulta de capital
importancia implantar un clima de satisfacción entre los empleados
basado en el ambiente interno y en la eficacia de los sistemas de
información y motivación.
Los inductores de aprendizaje ponen de manifiesto el esfuerzo desarrollado en la formación de los empleados, así como su grado de capacitación para llevar a cabo una producción de calidad óptima.
De igual modo las correctas relaciones con los clientes están basadas en las capacidades y actitudes de los empleados quienes han de considerarse responsables de la mejora de los procesos y la atención a los clientes. Para ello, los sistemas de información deben facilitar a los empleados conocimientos suficientes sobre los clientes, los procesos internos y las consecuencias financieras de sus decisiones.
Para implantar en la empresa unas relaciones laborales óptimas, el personal ha de estar y sentirse motivado, constituyendo las principales fuentes de motivación la delegación de poder, junto con la coherencia entre los objetivos individuales y los de la organización y el trabajo en equipo.
El clima organizativo implantado ha de poseer una serie de características entre las que cabe destacar la flexibilidad, la responsabilidad, un adecuado nivel de exigencia, la recompensa del trabajo bien hecho, el reconocimiento de los valores y actitudes del personal, la claridad en los objetivos y el espíritu de equipo.
El sistema de indicadores a implantar ha de ser en consecuencia coherente con los anteriores planteamientos. Algunos de los indicadores más habitualmente utilizados son los siguientes:
- Nivel salarial (salario medio, abanico salarial).
- Grado de cualificación del personal.
- Satisfacción de los empleados.
- Nivel de absentismo del personal.
- Productividad de los empleados.
- Nivel de seguridad e higiene en el trabajo (número de accidentes
laborales...).
- Esfuerzo en formación (medido en horas y costes totales y por
empleado).
- Promoción laboral.
- Estabilidad de los empleados (antigüedad media, retención...).
- Número de sugerencias de los empleados.
e) Perspectiva del crecimiento
La supervivencia de la empresa agraria requiere el ejercicio de actuaciones orientadas a la planificación estratégica de la actividad futura, máxime dentro de la tesitura actual donde el mantenimiento de una parte importante de las explotaciones depende de las subvenciones oficiales.
Resulta, pues, de particular importancia estimar la inversión necesaria en el futuro tanto para dotar a la explotación de una dimensión adecuada que posibilite su actividad independiente, como para habilitar los recursos necesarios en infraestructuras de personal, en sistemas, procesos productivos y procedimientos.
El crecimiento sostenible afecta de modo particular a las actividades agrarias permanentemente afectadas por la climatología y vinculadas al ecosistema. Por ello, los indicadores deberán ir orientados al análisis del esfuerzo realizado en orden a la permanencia de la empresa en el mercado y el aseguramiento de su crecimiento.
Algunos de los indicadores enfocados en tal sentido pueden ser:
- Diseño de nuevos productos y de productos enriquecidos (número de
diseños, inversión realizada).
- Inversión en crecimiento de la explotación.
- Sistemas de tratamiento de la información (extensión de la
implantación, número de mejoras, coste).
- Sistemas de distribución de la información (número de usuarios, número de puntos de consulta).
- Inversiones en investigación y desarrollo (importe, Gastos de I + D
sobre ventas).
- Horas dedicadas a la I + D.
- Resultados de la I + D (número de investigaciones con resultado positivo, número de desarrollos implantados, importe de inversiones en I + D implantadas, número de acciones de mejora de productos, procesos y costes).
- Porcentaje de nuevos productos lanzados al mercado.
- Número de nuevas referencias en catálogo.
- Acciones de protección del medio ambiente (número, importe de la inversión, inversión sobre valor de las ventas).
En cualquier caso conviene disponer de información relativa que
permita comparar la propia actuación con la de las empresas más
relevantes de similar actividad o con las del propio sector respecto de
la dimensión, el nivel tecnológico o las innovaciones implantadas por la
competencia.
5. EL SISTEMA DE CONTROL
Un buen sistema de control parte de la correcta definición de los presupuestos y estándares vinculados a cada una de las magnitudes previamente definidas como variables objeto de control específico. La recogida de información ha de llevarse a cabo de forma rápida, sencilla y en tiempo oportuno de modo que el análisis de las desviaciones y sus causas, así como las posibles acciones correctoras subsiguientes puedan desplegarse de forma eficaz. De igual modo, será preciso establecer un sistema de control de la efectividad de las modificaciones implantadas.
Dentro del ámbito de las actividades agrarias, el ya mencionado sistema ARICPC, de análisis de riesgos y control de puntos críticos constituye un instrumento idóneo de control de calidad. Así mismo será preciso tomar en consideración el control del cumplimiento de la normativa legal sobre higiene en la manipulación de los alimentos, la utilización de las guías de prácticas correctas de higiene o la aplicación de las normas ISO 9000. Ello constituye el primer nivel del control de calidad, cual es el de la calidad obligada.
Por encima de estos requerimientos mínimos cabe establecer
especificaciones de homogeneidad y control de los procesos y productos
estandarizadas e implantadas con carácter general. La excelencia
empresarial en relación con la calidad total constituye un último paso
que implica un cambio de actitud en todo el personal de la empresa que
permite identificar y satisfacer las necesidades de los clientes, más
allá de sus exigencias.
En resumen, un sistema integrado de control ha de tomar en consideración
los siguientes aspectos clave:
- Definición de las variables objeto de análisis en cada área (factores
clave e indicadores).
- Cuantificación de las variables.
- Comparación de los valores reales obtenidos con las previsiones y
objetivos.
- Análisis de las causas de las desviaciones.
- Solución de las desviaciones.
Los procesos de mejora continua han de tener en cuenta el orden en las tareas a emprender; para ello resulta altamente ilustrativo presentar la curva de distribución acumulada de frecuencias (Pareto) en la comisión de fallos, en la pérdida de ingresos, el incremento de costes o la reducción de los resultados con objeto de jerarquizar las desviaciones habidas sobre los objetivos en orden de importancia y de este modo seleccionar la acción más oportuna, necesaria o conveniente por ser aquella que tratará de evitar las repercusiones más negativas sobre el sistema.
En definitiva, el control integrado de gestión, mediante la utilización del cuadro de mando integral, facilita la búsqueda de productos con mayor valor añadido, la consecución de los objetivos de aumento de eficiencia, productividad y rentabilidad, la optimización del rendimiento de los factores y del proceso productivo en su conjunto, la obtención de la calidad total, particularmente en lo relativo a la atención a los clientes, la consecución de los objetivos de crecimiento sostenible, así como la evaluación de la actuación de las personas.
6. CONCLUSIONES
Sin lugar a dudas, el entorno en que se desenvuelven las
explotaciones agrarias en la actualidad depende de numerosos factores
exógenos tanto de naturaleza física como política y social. Por ello la
necesidad de la implantación del cuadro de mando integral es manifiesta,
además de constituir una ventaja competitiva, ya que entre otros
posibles beneficios cabe destacar los siguientes:
- Define y clarifica la estrategia.
- Suministra una imagen de futuro mostrando el camino que conduce a
él.
- Comunica la estrategia a toda la organización.
- Permite alinear los objetivos personales con los departamentales.
- Facilita la vinculación entre corto y largo plazo.
- Permite formular con claridad y sencillez las variables más
importantes objeto de control.
- Constituye un instrumento de control y mejora continua.
El cuadro de mando integral, como ya se comentó, no es un documento
único válido para todos los estamentos de la empresa, sino que se han de
elaborar diferentes cuadros adaptados a cada uno de los departamentos o
niveles de decisión de la entidad. La dirección ha de coordinar las
actividades de los departamentos recogiendo su cuadro de mando una
síntesis de los objetivos e indicadores específicos de cada área de
actuación empresarial.
Es preciso tener en cuenta que la planificación estratégica debe desembocar en la elaboración de los presupuestos anuales a los que hay que prestar una atención especial; éstos, en la medida de lo posible, han de basarse en los estándares técnica y económicamente calculados que servirán de pauta de actuación integrando una parte importante de los indicadores incorporados a los cuadros de mando.
Los recursos humanos revisten una importancia estratégica primordial. La pérdida de la mano de obra especializada constituye una limitación de consecuencias imprevisibles. No es momento de recurrir a la historia, pero recordemos cómo la expulsión de los moriscos en nuestro país a comienzos del siglo XVII supuso la desaparición de importantes sectores de la actividad agraria haciendo que cayera una pesada losa sobre la economía nacional, cuyas consecuencias se dejaron sentir a lo largo de los siglos posteriores.
La integración de los diferentes procesos en la empresa facilita la visión de la misma como un todo; esta visión global permite llevar a cabo la estructuración de los cuadros de mando, así como la coordinación de las actividades desarrolladas por los diferentes estamentos de la empresa.
Aun cuando desborda los planteamientos del presente trabajo, no está de más comentar la importancia creciente que la lógica borrosa está adquiriendo en el ámbito de la toma de decisiones en incertidumbre. Tanto los sistemas expertos, como el soporte informático basado en la tecnología fuzzi constituyen herramientas de gran utilidad en ambientes decisionales con una importante carga de incertidumbre, cuales son los propios de la actividad agraria.
Al concluir el presente estudio cabe plantear una última reflexión en
relación con lo que ha sido y lo que puede llegar a ser la economía
agraria de nuestro país donde desde una perspectiva ancestral basada en
la economía de supervivencia es posible en la actualidad, y de la mano
de la tecnología, dar el salto a otro tipo de economía basada en el
bienestar de productores y consumidores y de este modo contribuir a la
implantación de un crecimiento sostenible globalizado y competitivo.
Prof. Ricardo Rodríguez González - Sixtina Consulting Group -
Profesor Titular de la Universidad de Valladolid Profesor Titular de la
Universidad de Valladolid. Durante veintiséis años ha venido impartiendo
docencia en el ámbito de la Contabilidad de Costes y el Control de
gestión. Fue Premio Extraordinario de Licenciatura, y Premio de la Real
Academia de Doctores, de la que es Miembro Correspondiente. Es autor de
varios libros y diversos artículos, habiendo presentado ponencias en
Congresos nacionales e internacionales. Ha sido ponente de los
Documentos de AECA: “La Contabilidad de Gestión en las Empresas
agrarias” y “La Contabilidad de Gestión en las Empresas constructoras”.
Es miembro de la Comisión permanente de Principios de Contabilidad de
Gestión de AECA. Sixtina Consulting Group - Soluciones inteligentes para
la gestión empresarial Consultora en materia de gestión empresarial, que
provee a sus clientes con lo último para transformar simples Datos en
Información Estratégica, Desempeño en Compromiso y Gestión Corporativa
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