ADMINISTRACIÓN: DE LO RACIONAL A LO EMPÍRICO
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10-2006
La literatura administrativa, como base de la educación y el aprendizaje
teórico y aplicado, ha cambiado considerablemente de un enfoque
teórico-analítico a uno Empírico-sintético,
donde las variables que involucran los comportamientos gerenciales
varían de una racionalidad impactante, que provoca el análisis de las
acciones a través de sistemas racionales de causalidad, hacia un
empirismo contradictorio, sintético e intuitivo.
Es necesario mencionar que al observar el comportamiento administrativo,
tanto actual como pasado, se dirige hacia un logro de resultados, que se
teorizan en términos de “eficiencia” y “eficacia” en las organizaciones,
sea cual sea el enfoque de sus literatos y teóricos, l
o cual explica trascendentalmente que el “conocimiento se origina en dos
fuentes fundamentales del espíritu; la primera es la facultad de recibir
representaciones (La receptividad de las impresiones), la segunda es la
facultad de conocer un objeto mediante esas representaciones; por la
primera nos es dado un objeto, por la segunda es éste pensado en
relación con aquella representación.
Intuición y conceptos constituyen, pues, los elementos de todo nuestro
conocimiento; de tal modo que ni conceptos sin intuición, que de alguna
manera les corresponda, ni intuición sin conceptos, pueden dar un
conocimiento”[1].
En términos generales la literatura, y el conocimiento administrativo,
se encuentra diseñado en tres elementos claros de su evolución y
practica, primero encontramos la intuición que del mismo enfoque
empirista se crea,
segundo la sencillez en la cual se escriben y explican las virtudes y
características del éxito empresarial al punto de la lógica empirista a
través de la acción gerencial, y por ultimo la tecnología como una de
las herramientas más utilizadas por el hombre para su labor gerencial,
en la cual se basan los dirigentes para el éxito y eficacia empresarial.
Los dirigentes encontraron una combinación de liderazgo que les genera
la vía hacia un éxito o un fracaso, la combinación entre lo racional,
mente, cuerpo y emociones les genera la objetividad, sencillez e
intuición necesarias para la toma de decisiones, aunque parece a simple
vista una gran paradoja entre lo racional e irracional, es una realidad
que enmarca la tendencia en las ideas de la administración.
Aquí conviene detenerse un momento a fin de aclarar de forma explicita
la racionalidad para pasar a la “irracionalidad” o intuición de la nueva
literatura, por un lado encontramos que la racionalidad genera en las
organizaciones fuente de poder y control sobre aquellos recursos que la
rodean y le pertenecen, generando influencia entre los comportamientos y
el destino de la propia institución.
De hecho este poder implícito en la gestión genera a su vez conflictos,
desigualdades e inequidad a causa de las diferencia entre lo individual
y lo colectivo.
Por otro lado encontramos a la intuición como una nueva herramienta, o
una herramienta que el directivo, tal vez, no había tenido en cuenta
para la toma de decisiones, aunque se conoce que el ser humano es
inherente a ella.
De allí se observa que era, en cierta medida, necesario, el hecho de
comentar vivencias y prácticas empresariales en la literatura
administrativa, generando controversias investigativas y de gran poder
de análisis para aquellos que la leyeran.
Cabe entonces preguntarse si la literatura implica la expresión escrita
de la complejidad de las organizaciones, su dirección y éxito
empresarial, ¿Qué ventajas se encuentran en esta, para el ejercicio de
la gerencia?

Como se conoce actualmente “El primer paso hacia eficacia gerencial es
la adquisición de una visión más dinámica de los procesos
organizacionales”[2] entonces esta literatura señala algo más que la
simple visión gerencial actual,
generando un mayor análisis de
situaciones que no se encuentran dentro de los esquemas y teorías de la
administración logrando comprender la realidad de una forma más personal
y humana y no mecánica y monótona de la sistematización y
estandarización gerencial, abriendo a su vez oportunidades no vistas
desde la racionalidad cartesiana y lógica.
[1] KANT, Immanuel, Crítica de la razón pura. Traducción de Manuel G.
Morente, Librería general de Victoriano Suárez: 1928. Madrid. Pág. 69.
[2] MOTA, Paulo Roberto, La ciencia y el arte de ser dirigente, s.e.,
s.f. Pág. 65.
Daniel Alberto Gutiérrez Dueñas -
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