En el plano estratégico es fundamental reconocer y resaltar aquellas actividades y costos que generan un desequilibrio estratégico favorable para la empresa en relación a sus competidores.
Estas actividades y costos están destinados a marcar claramente
una diferencia competitiva vital para la organización, una diferencia en
la mayoría de las veces no captada por los directivos tradicionales,
quienes se apegan a una manera y forma de ver las cosas que no condice
con un auténtico pensamiento estratégico.
Encerrados en paradigmas propios de las primera y segunda revolución
industrial, en una forma de pensar la organización al estilo de Taylor,
Fayol y Henry Ford, no comprenden que estas formas de gestionar la
empresa responden a una tecnología, no vigente ya.
Al producirse el cambio tecnológico responden a dichos cambios en lo
que hace a la utilización de nuevas maquinarias, insumos y procesos,
pero conservando los anteriores métodos de administración. Esta manera
de ver y actuar no sólo es propio de los empresarios, sino también de
políticos, sindicalistas y lo peor de todo, de muchos consultores no
actualizados en ésta nueva forma de generar valor.
Ello explica los escasos resultados conseguidos en muchas empresas a la
hora de aplicar reingeniería de procesos, gestión de calidad total o
sistemas de mejora continua.
De la misma forma que aplican los nuevos componentes
técnico-industriales, desean aplicar las nuevas metodologías de gestión,
sin llegar a comprender la necesidad de un auténtico cambio cultural. La
falta o ausencia de un cambio cultural que se adapte a los nuevos
requerimientos del entorno, y sobre todo del cambio técnico-científico,
hacen fracasar todo intento de volver más competitiva la empresa.
La perspectiva desde el cual son contemplados los procesos productivos
dan lugar a una determinada inclinación en cuanto a la gestión práctica
de los procesos.
En una época como la actual todas las actividades tendientes a
incrementar el conocimiento y activo intelectual de una empresa, es tan
importante para el futuro de la misma como así también para dar
respuesta satisfactoria a los requerimientos del mercado.
Es el cumplir en mejor forma con dichos requerimientos lo que
le permite a la empresa incrementar su valor de mercado, pues a mayores
niveles de satisfacción generados, corresponden un mayor flujo de
ingresos futuros con lo que ello implica en el valor presente de la
organización.
El futuro será sin lugar a dudas para aquellas empresas que vean en la
capacitación, la gestión del conocimiento, la investigación, la
prevención, la información eficaz y la correcta interpretación y
seguimientos de sus ratios, una inversión destinada a generar una
organización de alto rendimiento comprometida con la excelencia.
Definición
A la pregunta ¿qué es una actividad estratégica?, cabe responder que se
trata de aquellas tareas que efectuadas por la propia empresa o
contratadas a terceros, generan una diferencia en relación a terceros, o
bien dan lugar a incrementos de magnitud en la rentabilidad de la
empresa.
Los costes estratégicos son aquellos egresos producidos por las
actividades estratégicas, y tienen la virtud de que al incrementarse
eficazmente, los mismos terminan generando una reducción en los costes
totales. Se habla de incremento eficaz en cuanto a que los costos
incurridos permiten obtener los resultados proyectados.
No cualquier coste por el sólo hecho de estar conceptualizado como
estratégico es tal, pues la incursión en costes por el sólo hecho de
hacerlo, sin una estrategia y auténtica calidad en el accionar, no da
lugar a otro resultado que mayores costes totales y una menor
rentabilidad.
Una característica especial en materia de costes estratégicos es que los
mismos responden al Principio del 80/20, en el sentido de que un 20% de
los costes totales dan son responsables del 80% de los beneficios.
Un coste estratégico es en muchos casos una auténtica y verdadera
inversión, pues sus resultados pueden palparse a través del tiempo, como
son los casos de la capacitación en calidad, la publicidad, la
implementación de los sistemas de prevención y de los sistemas de
información.
Otra forma de costes estratégicos son aquellos que al incrementarse
generan un incremento más que proporcional en los ingresos.
En lo que se da en llamar actualmente como la Era de Conocimiento, todo
lo relativo a capacitación pasa a tener una importancia fundamental a la
hora de marcar diferencias con la competencia.
Enumeración
Entre las actividades estratégicas tenemos:
I. Capacitación y entrenamiento – Organización de Rápido Aprendizaje
II. Sistemas de Información
III. Estadísticas (tanto internas como externas)
IV. Investigación y desarrollo
V. Prevención
VI. Auditorías: Interna, Operativa y Administrativa
VII. Mantenimiento Preventivo
VIII. Selección de Proveedores
IX. Gestión del Conocimiento
X. Implantación de Sistemas de Mejora Continua en materia de calidad,
productividad, niveles de satisfacción y tiempos de respuesta
XI. Sistemas de Costos de Calidad o Mala Calidad
XII. Cuadro de Mando Integral / Tablero de Comando
XIII. Reingeniería
XIV. Planificación
XV. Control Presupuestario
XVI. Control de Gestión
XVII. Control Estadístico de Procesos
XVIII. Sistemas de Prevención y Eliminación de Fraudes
XIX. Sistemas para la Prevención, Detección y Eliminación de
Desperdicios
XX. Sistemas de Seguridad Laboral
XXI. Risk Management
XXII. Inteligencia Competitiva
XXIII. Benchmarking
XXIV. Marketing Estratégico y Operativo
XXV. Costeo Basado en Actividades
XXVI. Seis Sigma
XXVII. Kaizen – Just in Time
XXVIII. Círculos de Calidad
XXIX. Sistemas de Sugerencias
XXX. Cinco “S”
XXXI. Gestión de Relaciones Humanas
XXXII. Inventario de Recursos Humanos
XXXIII. Publicidad
XXXIV. Diagnóstico
XXXV. Turnaround
XXXVI. Estudios e Investigaciones de Mercado
XXXVII. Sistema Matricial de Control Interno
XXXVIII. Análisis Crediticio
XXXIX. Relaciones Públicas
XL. Planes de Contingencia
XLI. Comakership
XLII. Sistema de Cambio Rápido de Herramientas o Tiempos Rápidos de
Preparación
XLIII. TPM – Mantenimiento Productivo Total
Efectos en el tiempo
Si bien la reducción de costes estratégicos da lugar en lo inmediato a
un importante incremento en los resultados, estos se ven degradados en
el transcurso del tiempo como resultado de una menor capacidad tanto del
personal como de las instalaciones para hacer frente a las mayores
exigencias del mercado.
Por lo tanto la reducción de los costes estratégicos termina
generando a mediano y largo plazo un incremento en los costes totales, o
bien una reducción más que proporcional en los ingresos en relación a la
reducción de los egresos.
Ahora bien, que pasa con un incremento en los costes totales? En el
largo plazo genera menores costes totales en relación a los ingresos
generados, o lo que es lo mismo mayores resultados positivos. En el
corto plazo aplicado con eficacia también están en condiciones de
generar resultados inmediatos.
Medición
La mejor manera de medir los resultados es comparando el incremento en
los costes estratégicos con el nivel de costes totales y de estos
últimos con los ingresos totales en períodos como mínimo de carácter
semestral, a los efectos de permitir contemplar los efectos de las
actividades.
Monitorear luego dichas mediciones mediante la aplicación del Control
Estadístico de Procesos permitirá reconocer las nuevas capacidades del
proceso para generar valor agregado.
Una buena forma de analizar los efectos en el tiempo es mediante la
utilización del Diagrama de Dispersión y el correspondiente Coeficiente
de Correlación, correspondientes a los incrementos en los costes
estratégicos y los correspondientes incrementos en la Rentabilidad sobre
la Inversión.
Estrategia
Fijados los objetivos a alcanzar, los directivos deben determinar la
estrategia conducente al logro de los mismos. Para ello es menester
determinar previamente por donde pasan los principales problemas o
inconvenientes a superar, para luego establecer las actividades
estratégicas a desarrollar.
Es fundamental tener bien en claro a tales efectos que es una actividad
estratégica, y por qué lo es. Una confusión o mal entendido en torno a
ello terminará generando un resultado contrario al buscado.
El sólo hecho de reconocer correctamente los costes y actividades
estratégicas implica una fuerte diferencia en relación a aquellos
competidores directos que no lo han sabido reconocer.
¿Nuestros costes estratégicos estarán enfocados a procesos y productos
menos costosos, o a la generación de productos y/o servicios
diferenciados y de alta calidad?
El pensamiento tradicional
Para el administrador tradicional, llevar estadísticas implica una mayor
burocracia y consecuentemente unos mayores costes. Pero las
organizaciones competitivas saben bien que es menester incluso
incorporar a una persona encargada del área o tema estadístico,
sabedores de la importancia fundamental que tiene la medición como
herramientas tanto para el control de los costos como para su
disminución sistemática.
Si se quiere mejorar es menester invertir. No sólo se trata de una
inversión monetaria, sino también de tiempo y esfuerzo. Muchos
empresarios y directivos pretenden soluciones mágicas, como cursos de
“Aprenda mejora continua en 24 horas”, o “Genere Calidad sin
sacrificios”.
Nada de ello existe, para poder mejorar es menester comprometerse y
actuar en consecuencia, adoptando decisiones críticas, entre ellas la
necesidad de una profundo cambio cultural.
Pretender una organización de excelencia no es algo que pueda lograrse
sin disciplina y perseverancia. Y sólo una empresa de excelencia está en
condiciones de generar un valor agregado de manera consistente para sus
directivos, personal, clientes, usuarios, proveedores, inversionistas y
la sociedad en general.
El pensamiento tradicional da lugar al decaimiento de la empresa, a su
envejecimiento precoz, y a la pérdida sistemática de competitividad
frente a los demás competidores. Sólo una destrucción sistemática de los
viejos paradigmas, y una consecuente reelaboración en la forma de pensar
y ver la realidad, permitirá a los empresarios y directivos el
reacomodamiento constante a las nuevas épocas.
Los empresarios de viejo cuño creen que basta con comprar las máquinas,
construir el galpón y contratar a los obreros y vendedores para poder
competir. Más bien, ni siquiera tienen una idea clara de que están
compitiendo. Frente a una exigencia cada día mayor de los consumidores,
y unos niveles de competitividad más intensivos y globales, las viejas
formas de hacer negocios ya no son válidas ni plausibles.
La Era del Conocimiento
Mucho se habla de la Era del Conocimiento, pero los desaguisados que en
nombre de dicha era se cometen son graves y cada día mayores. La
cuestión no es la suma arbitraria y sin fundamentos ni método de cursos
y seminarios, sino una auténtica gestión de las experiencias y
conocimientos corporativos. Sólo mediante ésta gestión, efectuada de
manera eficaz y eficiente, podrá tener lugar una auténtica y clara
generación de valor.
Sí hay algo que impide una captación clara de las actividades y costes
estratégicos, es justamente esa forma arbitraria y carente de
metodología que tiene tanto la formación de los profesionales, como la
planificación de las estrategias por parte de los empresarios.
El actuar metódicamente es la principal actividad estratégica, base para
el desarrollo eficaz de las demás actividades empresarias.
La falta o ausencia conceptual restringe la capacidad de absorción de
nuevas ideas. Para ello es elemental la capacidad de abstracción, algo
no muy común en estos tiempos, lugar por donde ha de transitar el
análisis estratégico de las actividades y los costes.
Conclusiones
Si una empresa pretende la excelencia, competir eficazmente en los
nuevos mercados y lograr importantes ventajas competitivas, es esencial,
fundamental y crítico que analice debidamente cuales son y/o deberían
ser sus actividades y costes estratégicos. Para a partir de ello
construir una nueva estructura de costes y procesos, que le permitan
lograr cada día mayor flexibilidad, mayor rapidez, mejores costes, mejor
calidad, y mejores niveles de satisfacción.
Las actividades estratégicas van mucho más allá del concepto de
actividades con valor agregado para los clientes y para la empresa,
constituyen un factor “palanca”, con lo cual al concentrar en ellos
recursos (input), dan como resultado la generación de output de alta
relevancia.
Pretender lograr rápidos resultados a cambio de la destrucción o
disminución de costes estratégicos termina generando el efecto inverso,
con la correspondiente pérdida de competitividad.
Concentrar el esfuerzo en aquellos pocos vitales, sin perder tiempo y
esfuerzo en los muchos triviales, constituye la nueva estrategia para el
cambio. Un cambio que tiene por cimientos la Mejora Continua de los
Productos y Procesos.
Aquellos que pretenden ser competitivos dejando de lado las actividades
y costes estratégicos están destinados a perecer en el intento. No es
factible lograr resultados consistentes en el mediano y largo plazo, sin
disciplina y un esfuerzo constante por lograr la eliminación sistemática
de despilfarros y desperdicios.
Todo lo que sea desperdicio, sea este material, humano, monetario o de
tiempo, hace perder vitalidad y energía a la empresa, impidiendo su
crecimiento y desarrollo. Las empresas tienen su fuente de energía, y es
en esa dirección a la cual está enfocado el análisis de las actividades
y costes estratégicos.
Bibliografía
Análisis de Actividades y Costes Estratégicos – Mauricio Lefcovich –
www.ilustrados.com - 2006
Estrategia Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2003
Mejoramiento de los Procesos de la Empresa – H. James Harrington –
McGraw Hill – 1993
SMART. Lo fundamental y lo más efectivo acerca del cambio – David Firth
– McGraw Hill – 2000
Creacción. La nueva lógica empresaria – Guillermo Bilancio – Ediciones
Macchi / Mercado – 1999
Reducción de costos mediante la asignación de la productividad a los
costos – Mauricio Lefcovich – www.pais-global.com.ar - 2005
Dr. Mauricio Lefcovich - Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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