Los mercados primarios de valores.
La emisión de acciones y obligaciones.
La financiación interna o autofinanciación resulta insuficiente para
satisfacer las necesidades financieras a largo plazo de la empresa.
Esta tiene que acudir a la financiación externa, bien sea emitiendo
acciones (con lo cual la sociedad amplía su capital propio), o bien sea
emitiendo obligaciones (con lo cual se endeuda).
Los recursos financieros externos procedentes de una ampliación del
capital propio tienen un grado de exigibilidad nulo, lo que no ocurre
con los procedentes de una emisión de obligaciones, que aunque dado su
carácter de recursos financieros a largo plazo su exigibilidad es débil.
Además de las deudas contraídas al emitir obligaciones, la empresa puede
endeudarse también acudiendo al mercado de crédito, ya sea a largo,
medio o corto plazo.
El mercado primario de valores es en donde se venden por primera vez los
valores mobiliarios(acciones, obligaciones, etc.).
Papel de los bancos de inversión en el mercado de valores primarios
Los bancos de inversión actúan como intermediarios entre los emisores de
títulos y los posibles suscriptores. Estos bancos conocen bien el
mercado, por ello, pueden aconsejar también al cliente acerca del mejor
precio y del momento oportuno para hacer la emisión.
De ahí que las funciones de dichos bancos son: intermediarios
financieros, consejero financiero y garantizar la suscripción de los
valores emitidos ya que se comprometen a quedarse con los títulos
invencidos.
El banco de inversión que va a intervenir en la operación de emisión
puede seleccionarse de dos formas:
Mediante concurso o subasta pública.
Por negociación directa.
En la venta de los valores por medio de concurso público los bancos
suelen asociarse, formando un sindicato, con la finalidad de repartir el
riesgo de emisión y utilizar una organización comercial más amplia. La
sociedad emisora fija un plazo, para que los sindicatos que deseen
concurrir remitan las ofertas. El sindicato que más ofrezca se lleva la
emisión, y paga a la sociedad la diferencia entre el precio ofrecido y
la cantidad de dinero que entregó como garantía.
La responsabilidad de un sindicato bancario, que toma en firme la
colocación de una emisión de acciones, puede se limitada o colectiva. En
el primer caso, si un banco coloca las acciones que le han
correspondido, su responsabilidad es nula.
Por el contrario, en el caso de responsabilidad colectiva, cada banco
responde de los títulos invencidos según su participación en el total,
aunque haya vendido toda su parte.
En la negociación directa, la sociedad emisora elige un banco y discute
con él el precio y las demás condiciones de venta, en el caso de que
esta sea firme. Si la emisión es de importancia, el banco puede invitar
a otros bancos, con el objetivo de repartir el riesgo. Esta forma de
colocación negociada es más flexible que la colocación mediante
concurso. Cuando la sociedad emisora queda satisfecha da la operación
suele utilizar el mismo banco en otras emisiones futuras.
Formas de colocación de los valores primarios
Las ofertas al público son las más usuales, y en las cuales pueden
intervenir o no los bancos de inversión, auque esto último es lo más
frecuente.
La venta indirecta por medio de los bancos de inversión generalmente
presenta tres modalidades: 1) venta en firme, 2) acuerdo stand by o
compromiso del banco de inversión de comprar los valores no vendidos y
3) venta al mayor esfuerzo o best efforts selling.
La venta firme es la modalidad más utilizada por la empresas, y consiste
en la compra directa por el banco de inversión (solo o en sindicato) de
los valores mobiliarios que la empresa quiere colocar en el mercado.
El banco de inversión asume de esta forma el riesgo de tener que
quedarse con un buen paquete de acciones invencidas o de saldar con
pérdida la operación, cuando el precio de los valores desciende
demasiado. El beneficio o margen del banco es igual a la diferencia
entre los ingresos conseguidos por la venta de la acciones u
obligaciones, menos el precio que el banco ha pagado a la empresa por
dichos valores mas los gastos de operación.
Al banco de inversión puede no interesarle tomar en firme la emisión,
sobre todo cuando no está muy convencido de la buena acogida de los
valores a un precio fijado, cobrando una comisión por cada título
vendido, pero sin correr el riesgo de quedarse con los títulos
invencidos(venta al mayor esfuerzo). El banco puede comprometerse
también a quedarse con los títulos que no se vendan, pero a un precio
especial (acuerdo stand by).
Por “colocación privada” se entiende la venta directa de grandes
paquetes de valores, por parte de las empresas, a inversores
institucionales(bancos comerciales, cajas de ahorro, compañías de
seguro, etc.). En estas colocaciones pueden intervenir también los
bancos de inversión, auque su función en ese caso es muy limitada, sólo
interesa por razones de publicidad y para buscar el comprador para la
emisión. Este tipo de colocación presenta algunas ventajas con relación
a la oferta pública: 1) menores gastos, no hay que pagar comisiones o
estas son menores; 2)mayor rapidez, la suscripción se efectúa
generalmente en bloque y no hay que esperar a que el público se decida a
comprar los valores, y 3) mayor flexibilidad para la empresa al poder
negociar directamente con los compradores.
La emisión de acciones
La emisión de acciones constituye una forma de obtener recursos
financieros a argo plazo por parte de la empresa, bien sea para la
creación de capital social cuando se constituye la sociedad, o para la
ampliación del mismo cuando el capital inicial resulta insuficiente. Las
acciones representan partes alícuotas del capital social, y es nula la
creación de acciones que no responda a una efectiva aportación
patrimonial a la sociedad. Las acciones pueden ser nominativas o al
portador.
Mientras no hayan sido totalmente desembolsadas revestirán la forma
nominativa.
Las acciones pueden ser emitidas bajo la par, a la par y sobre la par,
según que el
precio de emisión sea inferior, igual o superior al valor nominal. La
diferencia entre el precio de emisión y el valor nominal se llama prima
de emisión, que cuando es negativo supone un quebranto de emisión.
Generalmente las leyes de las sociedades anónimas prohíben la emisión de
acciones bajo la par.
Según los derechos que confieren, las acciones pueden ser ordinarias o
privilegiadas. Los titulares de acciones privilegiadas tienen
preferencia para el cobro de los dividendos y para participar en el
reparto del patrimonio resultante de la liquidación. En el caso de
quiebra los accionistas privilegiados pasan después de los acreedores,
pero antes de los accionistas ordinarios. El pago de dividendos a los
accionistas privilegiados no constituye para la empresa una obligación
legal, como ocurre en los intereses de las obligaciones, pero cuando la
situación económica y financiera de la empresa lo permita, a dichos
accionistas hay que pagarles primero que a los accionistas ordinarios y
en la forma establecida en los estatutos de la sociedad, cuya
modificación es preceptiva cuando se emiten acciones de este tipo.
Las acciones privilegiadas constituyen una forma hibrida de
financiación, que presentan a la vez características de acciones
ordinarias y de obligaciones. El principal inconveniente con relación a
las obligaciones es que los dividendos de las acciones privilegiadas no
son deducibles de la base imponible del impuesto de sociedades, a
diferencia de lo que ocurre con los intereses de las deudas. Pero frente
a este inconveniente, las privilegiadas presentan ventajas con relación
a las obligaciones. No tienen vencimiento fijo, y tampoco existe la
obligación legal de pagarle los dividendos cuando la situación económica
de la sociedad no es buena.
Además, como al emitir acciones privilegiadas aumenta el volumen de
capital propio, ello implica un incremento del grado de autonomía
financiera de la empresa(se reduce el riesgo financiero), y con ello se
deja abierta la posibilidad de contraer deudas.
El éxito de una nueva emisión depende de los siguientes factores:
1. El precio de emisión. Cuanto menor sea mayor será el valor de los
derechos de suscripción y más fácil será vender las nuevas acciones,
pero menos recursos financieros obtiene la empresa. Por el contrario, si
el precio de emisión fijado es alto, mayor será el volumen de recursos
financieros que la empresa obtiene con un número de acciones dado, pero
más difícil resultará colocar esas acciones en el mercado primario. El
precio de emisión debe fijarse con mucho cuidado y ha de ser siempre
inferior al valor de mercado de las acciones antiguas, pues de lo
contrario nadie compraría las acciones nuevas. A su vez, como el precio
de emisión ha de mantenerse mientras dure la operación de suscripción,
aquel ha de fijarse por debajo del valor de mercado de las acciones
antiguas con margen suficiente, para que si el precio de mercado de
dichas acciones desciende nunca quede por debajo del precio de emisión
de las acciones nuevas, ya que en ese caso la nueva emisión sería un
fracaso.
2. La forma en que estén repartidas en el mercado las acciones antiguas.
Si están en pocas manos, su cotización será mucho más frágil que si
están distribuidas entre un gran número de accionistas.
3. El volumen de acciones nuevas emitidas. Si la ampliación es de una
acción nueva por cada cuatro antiguas será mucho más fácil colocar la
nueva emisión que si la ampliación fuera de una nueva por una antigua.
4. La elección del momento. Si existe una fase ascendente en el ciclo
económico es probable que la ampliación salga bien. Sin embargo, si el
momento es de recepción conviene esperar una época más propicia.
5. La intervención de un buen banco o grupo de bancos de inversión.
6. Una Publicidad adecuada.
En toda elevación del capital social los accionistas antiguos podrán
ejercitar, dentro del plazo que a este efecto le concede la
administración de la sociedad, y que no será inferior a un mes, el
derecho a suscribir en la nueva emisión un número de acciones
proporcional al que posean. Este derecho de suscripción preferente a
favor de los antiguos accionistas tiene el objetivo de salvaguardar los
derechos que aquellos tienen sobre las reservas de la sociedad.
Las reservas se forman a base de repartir menores dividendos, y ese
menor
dividendo debe ser compensado con unos mayores beneficios, generados
precisamente por la reinversión de una parte de los beneficios
anteriores. Además, en caso de disolución de la sociedad, la parte
proporcional que a cada accionista le corresponderá en el neto
patrimonial será mayor.
El valor contable de una acción viene dado por la siguiente relación:
Valor contable = Neto patrimonial/Número de acciones = Capital +
Reservas / Número de acciones.
Si la anterior relación fuera un método válido de valoración de las
acciones y el mercado de valores funcionara con una cierta perfección,
el valor de las acciones debería aproximarse a dicho modelo. Sin
embargo, se trata de un modelo simple y estático que no tiene en cuenta
la capacidad generadora de renta de la entidad, que es la que determina
el valor de las acciones.
Para calcular el valor teórico de un derecho de suscripción se usa la
siguiente relación:
NPo + MP1/N+M
Donde:
N: Número de acciones antiguas en circulación.
Po: Valor de mercado de una acción antigua(que se supone que coincide
con el valor del mercado.
M: Número de acciones nuevamente emitidas.
P1: Precio de emisión de una acción nueva.
.d: Valor teórico del derecho de suscripción.
La merma patrimonial que todo poseedor de una acción antigua
experimenta, se puede calcular:
.d = Po-NPo+MP1/N+M = (Po-P1)M/N+M.
Puede comprobarse como cuando Po=P1 el derecho de suscripción no
representa una ganancia adicional para el accionista. La posibilidad de
arbitraje reducirá considerablemente la diferencia entre el valor
teórico y el valor real de los derechos.
Si el precio de los derechos es sensiblemente superior a su valor
teórico, los accionistas antiguos venderán sus derechos y comprarán
acciones en el mercado secundario. Por el contrario, si el precio de los
derechos es demasiado bajo, los arbitrajistas comprarán derechos y luego
venderán en el mercado las nuevas acciones.
La emisión de obligaciones
Las obligaciones representan partes alícuotas de una deuda contraída por
una sociedad. La propiedad de una obligación le confiere a su titular la
condición de acreedor de la empresa. Las obligaciones pueden ser
nominativas o al portador. Se pueden emitir a la par, sobre la par y
bajo la par. La emisión de obligaciones, al igual que las acciones, se
hará constar es escritura pública, que ha de constar en el registro
mercantil.
A la diferencia entre el valor nominal y precio de emisión de las
obligaciones cuando es positiva se le denomina “prima de emisión”, y
cuando es negativa se le denomina “quebranto de emisión”. La “prima de
reembolso” es una ventaja concedida al obligacionista, consistente en
reintegrarle una cantidad superior al valor nominal de la obligación.
Los lotes son unos premios que se sortean entre los obligacionistas.
Una obligación se dice que es convertible cuando, si el obligacionista
lo desea, puede ser transformada en una acción ordinaria de la misma
sociedad. La diferencia entre el precio de emisión de una obligación y
su valor de conversión constituye lo que se llama prima de conversión.
Los empréstitos convertibles son considerados normalmente como capital
propio diferido. Los inversores suelen acoger bien la emisión de
obligaciones convertibles, sobre todo cuando se trata de empresas en
crecimiento, por lo que la sociedad puede ofrecer un tipo de interés más
bajo. Los obligacionistas pueden resistirse a la conversión en espera de
que suba en el mercado y de este modo la prima de conversión sea menor,
o también en espera de que suba el precio de las obligaciones para
obtener más acciones por cada obligación. La sociedad puede forzar la
conversión amenazando con el reembolso.
La constante inflación y, por tanto, la consiguiente pérdida del valor
del dinero, ha hecho que la inversión en obligaciones sea cada vez menos
atractiva. Para animar a los ahorradores, las sociedades se han creado
una serie de estímulos tales como: la emisión bajo la par, las primas de
reembolso, los lotes y las obligaciones convertibles, las obligaciones
“indiciadas”( en las que se relaciona el valor de reembolso, el tipo de
interés o ambos con algún índice que sea representativo del alza del
costo de la vida) y las obligaciones “participativas”, las cuales le
confieren a su titular el derecho a participar en los beneficios de la
sociedad. Se trata, por tanto, de una fórmula de financiación intermedia
entre la acción y la obligación, al igual que ocurre con la obligación
convertible.
El reembolso de las obligaciones
Se denomina amortización al reembolso, por parte de la sociedad, de las
obligciones emitidas.
Existen varias formas de reembolso de obligaciones tales como:
· Por pago anticipado, de acuerdo con las condiciones de la escritura de
emisión.
· Como consecuencia de los convenios celebrados entre la sociedad y el
sindicato de obligacionistas.´
· Por conversión en acciones, de acuerdo con los titulares.
Entre los métodos más usuales de amortización de las obligaciones cabe
señalar los siguientes:
El método de la anualidad constante
A este método se le denomina por algunos autores “método francés”, y
consiste en destinar cada período una cantidad constante para pagar los
intereses y devolver el principal que va quedando sin amortizar; al
final de cada período, como parte del principal que queda por amortizar
va siendo menor, el costo de los intereses va disminuyendo y, por tanto,
la parte de la anualidad que corresponde a la devolución del principal
va aumentando gradualmente.

El método de la amortización constante
Cada período se reintegra el mismo número de títulos, y además se pagan
los intereses de las obligaciones en circulación en ese momento. Por lo
tanto la carga anual del empréstito constará de una parte fija destinada
a la devolución del principal, y de una parte variable- que va
decreciendo- por concepto de pago de intereses.

El método del fondo de amortización
A este método se le denomina por algunos autores “método americano”,
Consiste en pagar cada período los intereses correspondientes al importe
total del empréstito, y en asignar a un fondo de amortización- también
cada período- una cantidad conveniente para que al final de la vida del
empréstito se haya reconstituido un capital suficiente para hacer frente
a la devolución del mismo.

Los mercados secundarios
Las Bolsas de valores son la parte mejor organizada de los mercados
secundarios o mercados de negociación, y de su buen funcionamiento
depende en gran medida la eficacia del mercado de capitales, en general,
y del mercado primario de valores o de emisión, en particular. Si el
mercado secundario no existiera, los inversores se resistirían a comprar
valores mobiliarios en el mercado de emisión porque luego no podrían
deshacerse de ellos cuando necesitaran dinero. Una Bolsa de valores, en
cuanto que es un mercado organizado, centraliza las ofertas y las
demandas de los valores mobiliarios admitidos a cotización. Aquellos
inversores, en cambio, que tienen acciones u obligaciones no admitidas a
cotización en una Bolsa, se encuentra en inferioridad de condiciones,
porque cuando quiera deshacerse de ellas tendrán que buscar un
comprador, lo cual no siempre es posible, además siempre le quedará el
temor de haberlas vendido demasiado baratas, a la par que los
compradores pensarán que las han adquirido demasiado caras. De no
existir unos mercados secundarios de valores las empresas no podrán
recabar del mercado financiero los capitales permanentes que tan
fundamentalmente son para la financiación de sus inversiones a largo
plazo o capital fijo.
Funciones económicas de las Bolsas de valores
· Función de liquidez.
Esta función se manifiesta al ofrecer a los tenedores desvalores
mobiliarios posibilidad de convertirlos en dinero en el momento que lo
deseen. Las acciones pasan de un poseedor pasivo a otro sin relación
apenas con el proceso productivo.
· Función de inversión.
Canalizar el ahorro hacia la inversión, a la bolsa acuden, por un lado,
las empresas en busca de capital, que ofrecen a los ahorradores la
posibilidad de convertirse en sus socios o en sus acreedores y, por otro
lado, la Bolsa conecta los actores de la actividad económica o empresas
con los ahorradores, con la finalidad de que se produzca un trasvase de
capital entre éstos y aquellas. Esta función de canalización del ahorro
hacia la inversión cobra mayor importancia con el desarrollo económico,
pues al aumentar el número y la dimensión de las empresas, crecen las
necesidades de capital y, a su vez, al ser mayor la renta por habitante,
cada día es más elevado el número de personas que buscan colocación para
sus ahorros.
Los recursos financieros de que disponen las entidades, aún contando con
la capacidad de crédito que puedan conferirle sus recursos propios
generalmente resultan insuficientes. Se necesita acudir al mercado de
capitales para aumentar el volumen de capital propio y, de este modo,
aumentar también la capacidad de endeudamiento de la firma, ya que el
tener mayor cantidad de recursos propios se tiene mayor capacidad
crediticia.
· Función de participación.
La Bolsa le permite a los ahorradores participar en la gestión del
desarrollo económico a través de la participación en la gestión de las
empresas, ya que al comprar acciones adquieren la condición de socios de
las mismas, aunque esta posibilidad es más teórica que real.
· Función de valoración.
El problema de la valoración de los activos reales se ha resuelto –mejor
o peor- a través del mercado. Solo con Bolsas de valores eficientes se
podrá hacer frente a la valoración de los activos financieros. El valor
bursátil de una empresa se define como el producto del valor de una
acción en la Bolsa por el número de acciones de la empresa en
circulación, y este es el valor objetivo o de mercado debe servir de
base o punto de partida a la hora de vender o comprar una empresa.
· Función de circulación.
La Bolsa facilita la circulación y la movilidad de la riqueza
mobiliaria.
· Función informativa.
La Bolsa es el barómetro de todo acontecer económico y social, la caja
de resonancias de todo quehacer político nacional e internacional, dada
la estrecha relación entre lo político y lo económico. Cuando la bolsa
va mal, los políticos, los empresarios y el público en general, saben
que algo va mal.
El costo de capital, tan fundamental para la adopción de decisiones de
inversión, no se puede calcular si no es en base a información bursátil.
Se convierte así la Bolsa en un banco de prueba de la eficacia de los
directivos empresariales, y en un gran instrumento de control de la
gestión de aquellos por parte de los accionistas y del público general.
· Función de protección del ahorro frente a la inflación.
La inflación es un signo de los tiempos modernos, algo que hay que
considerar como normal, a pesar de los gravísimos efectos negativos de
carácter social y económico. En el actual estado de cosas, la inversión
en la Bolsa en títulos de renta variable, ya que en títulos de renta
fija, a no ser que se trate de obligaciones indiciadas, permite sustraer
al ahorro de la erosión monetaria, porque tales títulos representan
partes alícuotas de activos reales, y al haber inflación el valor
monetario de tales bienes crece y con ello el precio de las acciones y
de forma paralela el índice general de precios.
Los índices del mercado de valores
Los índices bursátiles proporcionan información acerca de la evolución
de un determinado valor, de un grupo de valores o del mercado como un
todo, ya sea referida al volumen de contratación, al precio de
cotización, etc. Cuando una magnitud se repite a lo largo del tiempo
puede interesar comparar uno de esos valores o varios de ellos con otro
que se toma como base. Esa comparación puede hacerse por diferencia o
por cociente. A las razones o cocientes entre los distintos valores de
la variable que se toma como base de denominan en estadística “índices
simples”, que aunque se pueden expresar en tanto por uno, normalmente
vienen expresados en tanto por ciento. Sin embargo, cuando se quiere
estudiar la evolución conjunta de un grupo de variables se necesita
acudir a los llamados índices conjuntos o compuestos elaborados a partir
del promedio de los índices simples.
Además de conocer la evolución del precio de un determinado valor es
necesario disponer de medidas- índices o indicadores – que permitan
observar la evolución de las cotizaciones de un grupo de valores o del
mercado como un todo. Un índice compuesto es siempre una magnitud
agregada, por lo que su utilización para simular la evolución del
mercado supone una importante pérdida de información.
Los índices de cotización sólo tienen sentido cuando los valores
incluidos en ellos tienen cierto grado de homogeneidad, es decir, se
comportan de forma similar.
Para elaborar un índice de cotización se necesita: 1) seleccionar los
valores que se van a incluir en el índice; 1) determinar las
ponderaciones de esos valores y 3) concretar la fórmula del índice o
tipo promedio.
Para elaborar un índice de cotización hay que establecer un sistema de
ponderación para los diferentes precios de los valores incluidos en el
índice. La forma más sencilla de ponderación consiste en asignarle a
cada valor incluido en el índice un peso proporcional a su valor de
mercado. Cuando los valores que forman parte del índice son
seleccionados al azar, o tienen todos ellos una importancia relativa
parecida y se mueven el mismo sentido, la ponderación se hace
innecesaria. Sin embargo, cuando el índice incluye valores de empresas
de tamaños diferentes y valores de mercado distintos y cuyos precios
evolucionan de distinta forma, se debe usar alguna ponderación.
Una vez que se han seleccionado los valores que van a formar parte del
índice, es necesario combinar sus precios- ponderados o no- para obtener
una medida del nivel de precios, concretada en un solo número. En este
sentido, y aunque existen muchos tipos de promedios, los dos más
utilizados para elaborar índices de cotización son la media aritmética y
la geométrica.
Los índices Dow Jones
Índice de los precios de los títulos valores negociados en el mercado de
valores de Nueva York. Estos índices los recoge la compañía Dow Jones &
Co., y son publicados en el “Wall Street Journal”.
Existen tres índices Dow Jones:
Dow Jones Industrial Average (DJIA).
Dow Jones Utility Average (DJUA).
Dow Jones Transportation Average (DJTA).
Dow Jones Composite, índice promedio de los tres anteriores.
El más conocido es el Dow Jones Industrial Average (DJIA), que consiste
en el valor medio de las acciones(media aritmética simple, no ponderada)
de las 30 empresas más importantes que cotizan en la Bolsa de Nueva
York, posteriormente se le hacen ajustes debido a de las acciones en
circulación, la reducciones del valor nominal, de los dividendos, etc,.
En 2002 estas empresas eran las siguientes: Aluminum Co. of America
(Alcoa), American Express Co., American Telephone & Telegraph Co.
(AT&T), The Boeing Company, Caterpillar, Citigroup, The Coca-Cola Co.,
Walt Disney, E.I. Du Pont de Nemours & Co., Eastman Kodak Co., Exxon
Mobil Corp., General Electric Co., General Motors Corp., Hewlett-Packard
Co., Home Depot Inc., Honeywell International Inc., Intel Corp.,
International Business Machines Corp., International Paper Co., J.P.
Morgan Chase & Co., Johnson & Johnson, McDonald’s Corp., Merck & Co.
Inc., Microsoft Corp., Minnesota Mining & Manufacturing Co., Philip
Morris Cos., Procter & Gamble Co., SBC Communications Inc., United
Technologies Corp. y Wal-Mart Stores Inc.
El índice “Standard and Poor 500”
Este índice incluye 500 acciones, 425 industriales, 25 ferroviarias y 50
de electricidad y gas que se cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva
York( New York Stock Exchange). La importancia relativa – o ponderación
– de los precios incluidos en el índice se determina en base al valor de
mercado de las acciones en circulación, y se ajusta o corrige cuando se
llevan a cabo las ampliaciones de capital, y se ajusta cuando se llevan
a cabo ampliaciones de capital, se entregan acciones liberadas en pago
de dividendos. El valor agregado de las acciones incluidas en el índice
de expresan en porcentaje de la media del valor de mercado en el período
de 1941-43.
Financial Times (FT 30)
Índice de precios de los títulos valores que cotizan en el mercado de
valores de Londres, publicados a diario (excepto los domingos) en el
periódico Financial Times (FT). Destacan dos índices del FT: en primer
lugar, el Financial Times Industrial Ordinary Share Index (FTO o el
índice 30); creado en 1935, se calcula cada hora (durante el horario de
apertura del mercado) para las acciones de las 30 empresas más grandes
del mercado. A principios de 1995 estas empresas eran las siguientes:
Allied-Domecq, Grupo ASDA, BICC, Grupo BOC, BTR, Blue Circle Industries,
la Boots Co., British Airways, British Gas, British Petroleum Company,
British Telecommunications, Cadbury Schweppes, Courtaulds, Forte, GKN,
General Electric Company, Glaxo Holdings, Grand Metropolitan, Guiness,
Hanson, Imperial Chemical Industries (ICI), Lucas Industries, Marks &
Spencer, National Westminster Bank, Peninsular and Oriental Steam
Navigation Co., Reuters Holdings, Royal Insurance Holdings, SmithKline
Beecham, Tate & Lyle y Thorn EMI.
El Financial Times Stock Exchange Index (FT-SE, o Footsie) se creó en
1984 y se compone de los valores de las 100 mayores empresas en el
ámbito internacional.
Otros índices publicados por el Financial Times estudian la evolución de
la deuda pública, los valores de renta fija y la evolución de sectores
concretos, como el del petróleo o el del oro.
Nikkei
Indice de los precios de las acciones que cotizan en la Bolsa de Tokio,
publicado por primera vez como Índice Medio Nikkei. El periódico Nihon
Keizai Shimbun se encarga del cálculo y publicación de este índice, que
refleja el precio medio de los 225 valores más representativos del
mercado bursátil nipón. Entre los demás índices Nikkei cabe destacar el
ISE-Nikkei 50, que refleja la cotización de los 50 valores que cotizan a
la vez en los mercados de valores de Londres y Tokio.
Valoración de las obligaciones y acciones
Una cuestión muy importante a la hora de colocar recursos financieros en
el mercado de valores es la de valorar los activos financieros que
pueden ser objeto de inversión. Aquellos que están sobrevalorados no
interesa comprarlos hasta que su cotización descienda. Por el contrario
aquellos que están infravalorados interesa adquirirlos porque así se
obtendrá de la inversión un tipo de rentabilidad superior.
Las inversiones en activos financieros es susceptible del tratamiento
metodológico de las inversiones productivas, porque suponen un
desembolso inicial, que es la cantidad de recursos financieros que se
invierten en valores mobiliarios y luego generan unos flujos de efectivo
durante un período de tiempo determinado, que vienen dados por los
dividendos o cupones, por los derechos de suscripción preferentes que se
vendan y al final en el supuesto que la cartera se venda, se producirá
un ingreso o cobro adicional que formalmente se corresponde con el
concepto de valor residual en la inversión productiva. Las salidas de
caja originadas por la inversión, pueden tener lugar en períodos
posteriores y no solo en el momento inicial cuando se materializa la
inversión o forma la cartera. Por tanto, para una inversión financiera
se puede calcular el valor actual neto y la tasa interna de rendimiento
y la inversión interesará tanto mayor sea el VAN y la tasa de retorno.

Donde:
VAN: Valor actual neto del título i.
N: Número de títulos que se adquieren para formar la cartera.
P: Precio medio de cada título, en el momento de la inversión.
FC: Flujo de caja neto que se espera obtener de la cartera al final del
período t.
K: Tasa de descuento ajustada al grado de riesgo de la cartera.
Si el VAN es mayor que cero es conveniente la inversión ya que aumenta
la riqueza de los inversores.
Si el VAN es menor que cero no es conveniente la inversión ya que
disminuye la riqueza de los inversores.
Si el VAN es igual que cero la inversión es indiferente ya que su efecto
en la riqueza de los inversores es neutra.
La tasa interna de rendimiento viene dada por la ecuación siguiente:

Si Tasa de descuento ajustada al grado de riesgo de la cartera es
mayor que el costo de capital de la entidad es conveniente la inversión
ya que aumenta la riqueza de los inversores.
Si Tasa de descuento ajustada al grado de riesgo de la cartera es menor
que el costo de capital de la entidad no es conveniente la inversión ya
que disminuye la riqueza de los inversores.
Si Tasa de descuento ajustada al grado de riesgo de la cartera es igual
que el costo de capital de la entidad es indiferente ya que su efecto en
la riqueza de los inversores es neutra.
Valoración de obligaciones
El valor de una obligación en el mercado, al igual que el valor de
cualquier activo, vendrá dado por el valor actualizado de todos los
flujos de cajas que la adquisición de de tal obligación puede generar.
La inversión en obligaciones es normalmente menos arriesgada. El
obligacionista al final de cada período de tiempo percibe una
renta(cupón) fija, mientras que el accionista no sabe si al final del
período va a percibir dividendos, ni su cuantía porque ello depende de
si la empresa obtiene beneficios y las decisiones del Consejo de
Administración. Las obligaciones suelen tener un vencimiento fijo,
aunque cuando la empresa utiliza el sistema de amortización por sorteo
el vencimiento es variable y también cabe la posibilidad de que
determinados valores de renta fija no tengan vencimiento(deuda
perpetua).
Las acciones, en cambio, no suelen tener vencimiento, porque en
principio las empresas no nacen para liquidarse. Tanto en el caso de los
valores de renta fija como en el caso de los de renta variable, el
inversor se podrá deshacer de ellos vendiéndolos en el mercado, con lo
que obtienen el último flujo de caja positivo de su inversión.
El valor de reembolso o devolución de la obligación generalmente se
conoce anticipadamente, mientras que el valor de liquidación de la
acción no se conoce con certeza, e incluso puede ser nulo en caso de
quiebra.
El valor actual de una obligación del tipo i está dado por la ecuación
siguiente:
Donde:
Pio: Valor actual de la obligación i.
Fit: Intereses que va a percibir al final del período de tiempo t, para
t=1,2,…n, el tenedor de una obligación del tipo i.
.t: Tiempo de vida de la obligación i en el momento n.
.k: costo de capital en el mercado.
Pit: Valor de reembolso o devolución de la obligación i.
El valor de las acciones
Una forma bastante usual de calcular el valor actual de una acción
consiste en dividir el neto patrimonial(capital mas reservas) de la
empresa entre el número de acciones en que se halla fraccionado el
capital de la misma.
![]()
El valor de la acción dado en la ecuación anterior es a
veces llamado valor real, aun el supuesto de que las cifras del balance
sean representativas de la realidad patrimonial, no tiene en cuenta el
beneficio de la empresa. Un inversor cuando compra una acción lo hace
con la esperanza de obtener una rentabilidad superior a la que podría
obtener colocando su dinero en un banco, bien sea en forma de dividendos
o ganancias de capital o ambas formas a la vez. Más que patrimonio el
inversor compra renta, por eso el valor de las acciones viene dado por
el valor actualizado de los dividendos esperados.
El valor actual de la acción i está dado por la ecuación siguiente:

Donde:
Pio: Valor actual de la acción i.
Dit: Dividendos esperados para el final del período t, para t=1,2, …n,
por la tenencia de una acción del tipo i.
Pit: Valor de la acción i en el momento de su realización o venta al
final del período n.
K: Tipo de actualización o descuento ajustado convenientemente a las
características del riesgo de la acción y demás circunstancias del
mercado financiero.
En la fórmula anterior se supone, por comodidad, que los posibles
derechos de suscripción preferentes que puedan corresponder a la acción
i durante n períodos son vendidos, por lo tanto, que incrementa el valor
del dividendo en el período correspondiente.
Cuando la acción no se piensa vender, sino que el titular la adquiera
hasta el infinito, el valor de la misma vendrá dado por:

El comportamiento de los precios bursátiles(análisis
técnico)
El análisis técnico es el nombre dado a un conjunto de técnicas que
tratan de predecir los precios bursátiles a partir de su evolución
histórica, y también a partir del comportamiento de ciertas magnitudes
financieras, como es el volumen de contratación. Un analista técnico
examina día a día la evolución de los precios de determinadas acciones,
y el comportamiento de los precios en el pasado extrae conclusiones para
el futuro. Se supone que los precios bursátiles describen trayectorias
que de algún modo son repetitivas. La habilidad de un buen analista se
haya en descubrir tendencias en los precios, y en particular el cambio
de esas tendencias.
En el análisis técnico se parte del supuesto de que el precio de los
valores mobiliarios viene determinado como consecuencia de la
confrontación de la oferta y la demanda, y no sólo por su valor
intrínseco como de supone en el llamado análisis fundamental que se
detalló anteriormente. Los cambios en la oferta y la demanda pueden
venir determinados por numerosos factores, racionales unos e
irracionales otros. El analista técnico pretende predecir los cambios a
corto plazo en la oferta y la demanda de una o más acciones, y relega a
un segundo plano las características de riesgo y el poder de generar
beneficios de las empresas, aspectos ambos que son fundamentales para el
analista del valor intrínseco(analista fundamental).
El analista fundamental de un determinado valor requiere un estudio
detallado de los estados contables de la respectiva empresa, de sus
planes de expansión, de sus expectativas futuras, etc., y también deben
ser tenidas en cuenta aquellas posibles variaciones del entorno
socioeconómico(cambios en la política monetaria y fiscal, una nueva ley
de relaciones laborales, etc.) que puedan afectar a la marcha de la
empresa. En el análisis fundamental se considera que el precio de una
acción debe oscilar alrededor de su valor intrínseco, y así se podrá
saber si una acción está sobrevalorada o infravalorada al comparar su
valor teórico (intrínseco) con su valor real. El analista fundamental de
dice al inversor qué tiene que comprar.
En cambio, el analista técnico le dice al inversor qué y cuándo debe
comprar y vender, con el objetivo de que se aproveche de las diferencias
en las cotizaciones. El inversor que practica el análisis técnico o que
recaba los servicios de un experto en ese tipo de análisis suele ser un
especulador o un inversor a corto plazo. La estimación del valor
intrínseco le interesa a aquellos inversores que quieren inmovilizar sus
ahorros durante un largo período de tiempo, y que no les interesa
aprovecharse de los cambios a corto plazo en la cotizaciones.
El análisis técnico en un principio se basaba en la construcción de
gráficos, pero luego han ido apareciendo nuevas técnicas analíticas o
mecánicas de gráficos.
La teoría del mercado eficiente, pone de manifiesto que en un mercado
eficiente los precios de los distintos valores reflejan – descuentan-
inmediatamente toda la información. La competencia entre un gran número
de inversores guiados por el principio del máximo beneficio conduce a
una situación(si el mercado es eficiente) en la que, en cualquier
momento del tiempo, el precio de una acción constituye una buena
estimación de su valor intrínseco, y nadie – analizando las tendencias
de los precios o haciendo uso de cualquier otra información- puede
obtener una rentabilidad superior a la normal. El ajuste instantáneo de
los precios a la nueva información implica que los sucesivos cambios en
los precios de cada acción en particular son independientes. Un mercado
en el que los sucesivos cambios en los precios son independientes es,
por definición, un mercado de recorrido aleatorio(randon walk market),
lo cual implica que el mercado no tiene memoria; es decir, las series
históricas de precios no se pueden utilizar para predecir los precios
futuros. El pasado no sirve para predecir el futuro.
En el análisis técnico se supone que existe dependencia en la serie de
los sucesivos cambios de precios.
Son muchos los métodos que se utilizan en el análisis técnico, entre los
mas conocidos se encuentran.
La teoría de Dow
La teoría de Dow es una de las más viejas y famosas que se utilizan para
la predicción de los movimientos bursátiles. Su nombre se debe a Charles
Dow, quien en 1882 fundó la Dow and Company, empresa que más tarde
editara el “Wall Street Journal” y también la revista “Barron´s”, ambos
sobre temas financieros y que pronto alcanzaron fama mundial.
La teoría Dow parte del supuesto de que en la evolución del mercado se
entremezclan tres tipos de movimientos o tendencias: 1) una tendencia
primaria a largo plazo, cuya oscilación puede durar entre nueve y
dieciocho meses, la cual puede ser de alta o baja; 2) un movimiento
secundario, que puede durar entre una y ocho semanas y 3) unos
movimientos diarios, fruto de la oferta y la demanda, que se superponen
sobre los dos movimientos anteriores.
En un gráfico símil, se puede comparar el movimiento del mercado de
valores al movimiento de las aguas marinas, en continuo reflujo. El
movimiento de primario de las mareas, el movimiento secundario serían
las olas, y el movimiento diario serían las pequeñas ondulaciones o
rizos que se forman sobre las olas. Como quiera que los movimientos
diarios carecen de importancia, lo que interesa es descubrir son los
movimientos primarios y secundarios(las mareas y las olas), con el
objetivo de poder comprar o vender en el momento oportuno. Cuando las
crestas o valles de las sucesivas olas son cada vez mas altas, el
movimiento primario es de alza(la marea se está subiendo), y viceversa.
Luego, después de un largo período de alza o de baja, cuando las crestas
de las sucesivas olas son cada vez más altas o bajas, ello indica un
cambio en el movimiento primario. Sin embargo, debido a la distorsión
que suponen los movimientos diarios y también debido a la irregularidad
de los movimientos secundarios, se hace precisa una cierta dosis de
prudencia antes de pronosticar un cambio definitivo en la tendencia de
fondo del mercado.

Bibliografía.
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aproximación al mundo empresarial”, Alicante, 1998.
· Brealey R. A. y S. C. Myers. “Fundamentos de financiación
empresarial”, 4ta. Ed., Mc-Graw Hill, 1993.
· Suárez S. A. "Decisiones óptimas de inversión y financiación en la
empresa", 15ta. Ed., Editorial Pirámide, S.A., Madrid, 1993.
· Cuervo G. y otros. "Manual del sistema financiero español", 5ta. Ed.,
Ariel Economía, 1992.
· Fabozzi F. J., F. Modigliani, M. G. Ferri. “Mercados e instituciones
financieras”, Prentice Hall, 1996. Tres ejemplares disponibles.