Era un nuevo encuentro con mi cliente (W). Me relataba un áspero
intercambio de opiniones con uno de sus principales clientes muy molesto
con un trabajo efectuado por W.
Cuando sintió que la situación lo superaba, le pidió unos minutos para
calmarse y pensar. Cuando escuché esto sentí unas ganas enormes de
abrazarlo y felicitarlo. Mi cuerpo estaba registrando un maravilloso
cambio de actitud de W.
Ese "pedido de tiempo" marcó la diferencia entre ganar y perder. Ganar
presencia, ganar individualidad, más allá del dinero involucrado en la
discusión. Con W utilizamos desde hace tiempo la metáfora de una estaca
para simbolizar una posición firme "elegida" y en ese instante, en ese
pedido de tiempo, estaba presente la estaca. Estaba presente él con toda
su humanidad.
En ese tiempo, pudo darse cuenta que el cliente tenía una parte de
razón, aunque no se justificaba su desalíneo emocional. En ese tiempo, W
se dio cuenta que darse media vuelta y mandarse a mudar significaba no
sólo perder económicamente, sino estancarse, quedarse en el mismo lugar
de hace tanto tiempo.
En ese tiempo, W pudo darse cuenta que no siempre la cosa pasa por
tener o no tener la razón. En ese tiempo, W pudo estar (y sentirse)
atento, centrado y, de esa manera: pudo elegir. En ese tiempo, W pudo
darse cuenta que lo que se discutía no era tan importante.
Al regresar a la reunión W no volvió sobre el tema. Cobró lo que tenía
que cobrar y se retiró. A los pocos días, su cliente lo llamó para
pedirle disculpas por su conducta. W me contaba esto con una tremenda
felicidad, no por haberle ganado la pulseada a su cliente, sino por
haberle torcido el brazo a su viejo modelo. Había logrado salirse de la
ya conocida (por él) huella, pero quedaba algo por hacer...
Cuando encuentre la oportunidad, W deberá pedir su sentida disculpa por
su parte en el desacuerdo. Con esto, W habrá perdonado y pedido perdón y
podrá sentir el orgullo de haber dado un exámen complicado, un exámen en
el que venía siendo reprobado reiteradamente.
Cuántos exámenes reprobabamos y no nos damos cuenta de "eso" que nos
"engancha" en lo de siempre, en el espacio de "perder". Insisto que no
importa tanto cuánto, sino que cuando nos enganchamos estamos dejando de
ser quienes somos, haciendo oídos sordos a nuestra voz interna que nos
dice: "ché, dejate de joder, no defiendas tanto tu posición porque no es
tan defendible". Además, en ese mismo instante, nos damos cuenta que no
estamos defendiendo ese "algo" sobre lo que discutimos, se trata de
"algo" mucho más sutil, imperceptible. En el caso de W, una reiterada e
infundada desvalorización sobre sí mismo y la consecuente necesidad de
aprobación de los otros.
Con W reviví mi primer "pedido de tiempo". Me emocioné, me sentí vivo,
agradecido y andando.
Oscar Osvaldo Conti ocontiarrobaooconti.com.ar
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |