Recuerdo una conversación con mi abuela. Ella era una mujer nacida a
principios del siglo XX en plena transición cultural, venida de los
países del este de Europa. Su conclusión del siglo XX ya en la década
del los 80 era: “Todos los ismos son malos”. Con mi corta edad le
pregunte…casi proféticamente…le pude haber preguntado tantas otras
cosas- pero, había sido criado con esa manera intrépida de ver el mundo.
¿Abuela el cristianismo también? Creo que los 5 segundos que pensó la
respuesta se dijo a ella misma… ¡Ana para que hablas!
Pero se obligo a responderme sosteniendo su visión y me dijo ¡SI! Hijito
también! Y me aclaró Dios no es malo, ¡los que hacen los ismos, lo son!
Hoy, después de 35 años, sigo creyendo que todos los ismos son malos.
Algunos creen encerrar en cajas, las verdades eternas ya sean de Dios,
como de los hombres. Pero en estas cosas la caja muy pocas veces habla
del contenido.
En estos casos el contenido es mucho más valioso que el empaque. La
llamada caja de la verdad es aquel producto que es decorado y puesto a
disposición de la humanidad, para que ordene y gobierne tu realidad
inmediata, y si es posible, de por vida.
La caja de tus sueños
Había una vez un mendigo, como de tantos, en un pueblo como de tantos.
Este hombre salía todo los días a mendigar de la bondad de sus vecinos
algo de alimento, algo de algo, que pudiera serle útil para su vida de
cada día.
Un día en la privacidad de su humilde casa conversaba con Dios, y le
decía .. Dios Dios si tuviera cada día una moneda para poder comprar el
pan que necesito para vivir, no tendría que salir a pedir…y así en su
suplica y oración el buen hombre se durmió. Esa noche tuvo un sueño en
ese sueño un ángel bajaba a su casa y le dejaba un monedero. El ángel le
decía, despierta buen hombre Dios a escuchado tu oración y a concedido
tu deseo. Ya no tendrás que pedir mas, ni deambular las calles en busca
de tu sustento. Cada día tendrás la moneda que me pediste. Aquí tienes
un monedero, cada vez que lo abras habrá una moneda para cada día, y
dicho su mensaje el ángel se fue.
Por la mañana el buen hombre despertó asombrado de su sueño, pero más
fue el asombro cuando encontró un monedero entre sus sabanas,
No lo podía creer, casi temblando lo tomo entre sus manos. Era el típico
monedero de bolsillo de tela de gobelino, y aun sin salir de su asombro
lo abrió!! Y HOOO Sorpresa, dentro de el había una moneda, y la moneda
era de oro!!! Salto de la cama de la alegría, no le cabía el aire en sus
pulmones, y se decía: esto no puede ser, yo necesitaba una moneda común
y tengo una de oro. Creo que todas las cosas que te da Dios son de oro…
Las palabras del ángel sonaban cada vez mas fuerte en su cabeza, tomo la
moneda y se dispuso a salir a comprar no solo sus alimentos, ya pensaba
todo lo que compraría ese día ….hasta que ¡!!!
Se detuvo en seco y pensó,,,, que pasaría si abro nuevamente el
monedero…temblando pero decidido abrió el monedero y que había …. Otra
moneda de ORO…………NO PODIA CREERLO!!! A los 20 MINUTOS LA CAMA ESTABA
LLENA DE MONEDAS DE ORO la emoción era ten fuerte, sus pensamientos, su
frenesí, ya no pensaba en comprar sino donde guardaría tanta riqueza, el
monedero no paraba de abrirse y cerrarse. Que le diría a su vecinos..
Cuando el pueblo supiera que estaba pasando no le creería, y que ¡!! Si
puedo comprar todo el pueblo JAJAJAJ., Pero que pasaría con los
ladrones, si se enteraban de esta riqueza, lo matarían por el monedero
….llego un momento que el delirio fue mayor que su corazón ….y no
resistió,… la emoción fue mayor,… y fue así que falleció.
El pueblo seguía su rumbo de todos los días, afuera el sol brillaba, lo
único que faltaba era la figura del mendigo en sus calles, la gente y
los vecinos, preocupados se llegaron hasta su casa a ver que le ocurría.
Sus amigos lo encontraron muerto, sentado en su cama, asiendo un
monedero entre sus mano.
¡¡Esta historia la recuerdo tanto!!, mi abuela me la contó paradojando
la codicia humana.
Una caja un monedero, afuera hay mucha luz, nosotros increíblemente nos
metemos en cajas, en paradigmas, en ideas que intentan desde el
interior, ordenar el mundo lleno de luz.
El paradigma es una idea pero una idea que no permiten el paso a otras,
un esquema tan fuerte que impide que los limites de tu caja se sigan
ampliando. El problema no estar en tener limites, sino en la
imposibilidad de extenderlos.
Tus resultados, dependen de lo que está dentro de la caja, nunca de su
aspecto. Mucho menos de la caja misma.
¡Levanta la cabeza, vez el horizonte hasta donde veas será lo que te
pertenece!
Lic. Raúl Bialoglovich www.politicaygestion.com.ar bialoarrobacopefaro.com
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