El problema de la socialización de la política

Autor: Dimas Martínez Núñez

Pensamiento económico

31-10-2014

Este ensayo presenta un breve antecedente histórico que permite formular cual es el objeto de la Política para a partir de éste, desarrollar el planteamiento del problema de la socialización de la Política.

Para los sofistas la Política era el arte de poder persuadir mediante la palabra. Persuadir no significa tener la verdad, sino poner la palabra al servicio de unos intereses y así concebir las leyes como convencionalismos que los hombres adoptaban para vivir en sociedad de manera diferente a como lo hacen los animales y en donde el más fuerte se aprovecha del más débil.
 
Sócrates en cambio, se preocupó por la búsqueda del fin o propósito del hombre, en encontrar el objeto del ser humano, que si bien Sócrates no definió, en este ensayo es, el de hacer posible que el hombre viva en sociedad; o al decir de Arent (1997) en las siguientes citas: “La Política se basa en el hecho de la pluralidad de los hombres…”. “La Política trata del estar juntos y los unos con los otros de los diversos. Los hombres se organizan políticamente según determinadas comunidades esenciales en un caos absoluto, o a partir de un caos absoluto de las diferencias. En las mediadas que se construyen cuerpos políticos sobre la familia y se los entiende a imagen de ésta, se considera que los parentescos pueden, por un lado, unir a los más diversos y, por otro, permitir que figuras similares a individuos se distingan las unas de las otras”, p.45.
 
Resulta así que es la Política la que hace posible la vida del hombre en sociedad, respetando la individualidad y las diferencias que de tal individualidad se desprende, es al acuerdo al que se llega mediante la Política y gracias a ella se promueve el gobierno de la sociedad por el Estado.

Lo expuesto permite afirmar que la Política, hay que ubicarla dentro de las denominadas ciencias sociales y que se ocupa del estudio de las relaciones entre gobernantes y gobernados en donde el elemento poder, tiene especial importancia en los actuales tiempos en donde se desarrolla “la coacción por encuadramiento colectivo” (Cruz 1994, p.12), al igual que las noción de legitimidad y gobernabilidad, que derivan del consenso y la aceptación alrededor del gobernante.
 
El elemento poder, las relaciones gobernante-gobernados, no tienen vida propia, surgen de la participación de los asociados, de la socialización que estos hagan de lo público, de los intereses colectivos que han de garantizar los intereses particulares.

A partir de lo dicho se puede ensayar la elaboración de un concepto que exprese lo que se puede entender por socialización de la Política: proceso de aprendizaje por medio del cual el ciudadano interpreta las expresiones o símbolos de la Política vinculándose a los procesos relacionados con la vida pública.

El concepto socialización Política se puede tomar en dos sentidos, en el de intervenir en los centros del gobierno de una sociedad y participar en la toma de decisiones. El otro sentido, socializar la Política de manera individual o en grupo pero sin pretender influenciar en la toma de decisiones que se adoptan en los centros de poder político.

Este tipo de socialización Política es lo que comúnmente se conoce, como lo dice Arzaluz S. (1999) con el calificativo de participación social, popular o comunitaria.
La socialización política es un acto social, colectivo y es producto de una decisión personal por lo que resulta ser el producto de la influencia de la sociedad sobre el individuo y de la voluntad de este, de influir en la sociedad. Por ser un acto individual la socialización de la Política no se da de igual manera en todas las personas.

La socialización Política es un proceso social que genera la interacción de diferentes actores, bien sean estos colectivos o individuales en la definición de su destino social.

Son fuentes de socialización política, escribe Jacqueline Peschard en “La cultura Política democrática”: 1) la relación entre los roles que una persona juega en la sociedad y en la política; y 2) la relación entre las experiencias que se tienen con la Política.

Al estudiar la socialización de la Política a la luz de la teoría de la acción razonada (Fishbein 1975), encontramos unos factores de personalidad en los comportamientos políticos y factores o influencias sociales o del entorno, y factores que podemos llamar circunstanciales, que inciden en el pensamiento político de los asociados. Esta complejidad hace que se tengan diferentes consideraciones con relación a la política y el interés en socializarla.

Las circunstancias o situaciones que se presentan en el entorno político juegan papel importante en las actitudes y creencias de las personas en sus procesos cognoscitivos. De ahí que la familia, la educación, la religión, por ejemplo, se constituyen en potenciales de la transmisión de actitudes que influyen en la socialización de la Política, de tal suerte, resulta utópico pretender dar respuesta única que explique la concepción que el hombre individual posea sobre los asuntos relativos a la vida pública y más aun lo es, si tal explicación no cuenta con el soporte de una teoría o enfoque psicológico para saber de las motivaciones del individuo en la elaboración de los procesos de socialización de la Política.

DelVal (1999) trae un aporte importante sobre los determinantes del desarrollo humano, explicando las razones por las cuales las personas ejecutan o se abstienen de ejecutar determinadas conductas, las cuales, guardan relación con el tema de la socialización de la Política. Son estos determinantes el “hereditarismo” y el “ambientalismo”, entendiendo por lo primero el factor biológico que se manifiesta por los rasgos, las disposiciones de la persona que se derivan de los factores hereditarios, por lo que muchas de las conductas del individuo son semejantes a la de los padres. El determinismo ambiental es explicado como la influencia de la experiencia en el proceso de formación del individuo, siendo este producto de la influencia del ambiente, esta relación con lo cultural es factor determinante en el desarrollo de las personas.

Según Pizarro (1997), la necesidad de contribuir a la formación democrática del individuo desde su primera infancia contribuye al fortalecimiento de la democracia y a la convivencia social y política. Queda claro con lo expuesto que la disposición a la socialización de la Política en los individuos está mediada por las intervenciones de la familia y de la escuela en las prácticas democráticas, circunstancia que en el caso de Colombia, ha comenzado a ser tenida en cuenta en el gobierno escolar, por ejemplo, con la escogencia del personero en las instituciones educativas y el proyecto educativo institucional de cada establecimiento educativo de educación básica primaria y secundaria.

Las actitudes de afecto y confianza que se le brinden al niño son muy importantes para que cuando adulto, socialice la Política así como la existencia desde el inicio de su desarrollo de condiciones sociales tales como creencias y valores culturales que favorezcan la socialización de la Política.

Las actitudes a las que se ha hecho referencia, al igual que las creencias y valores culturales, se transmiten al individuo por las ritualizaciones (Di Caprio 1992), las que define como “patrones repetitivos de conducta característicos de una sociedad en particular” p.176.

Participar en los diferentes procesos ciudadanos de socialización de la Política, debe producir en la persona la gratificación propia de haber trascendido en el otro, de haber contribuido en la construcción de un colectivo social.

El problema radica entonces, en que no todos los asociados ven en el Estado la organización que garantice el supremo Bien Colectivo, ni como el garante del respeto a la igualdad en el ejercicio de los derechos ciudadanos. La percepción es hoy, todavía, que “la ley es para los de ruana”. Esta percepción del ciudadano en su relación con las instituciones del Estado, le aleja de la socialización de la Política, de los asuntos públicos. Vale decir, que las tesis de Albert Bandura parecen tener pertinencia al abordar este problema de las motivaciones en el ejercicio de la socialización de la Política si se parte de la afirmación que en definitiva, el comportamiento ciudadano depende de los factores personales, como la motivación, así como del ambiente.

Al plantearse el ciudadano el problema de que no existen buenas razones para participar en la vida pública, ni personajes de ella dignos de imitar, las motivaciones de los asociados son orientadas a la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades por fuera del ámbito de lo político, puesto que las instituciones estatales y quienes gobiernan o ejercen el poder en su nombre, no consultan el Bien Común. Aquí se agudiza el problema de la socialización de la Política.

En conclusión, el problema de la socialización de la Política no es solo un asunto de educación y contenidos curriculares, en el también interviene el concepto que el individuo se ha formado de ella como resultado de factores culturales que determinan en gran medida, el grado de participación o no del asociado en los asuntos relacionados con la Política.

Bibliografía

Arendt Hannadt. “Qué es la Política” Editorial Paidós, Barcelona, 1997, p. 46
 
Arzaluz. S. Socorro. “La participación ciudadana en el gobierno local, algunas reflexiones teóricas sobre el concepto” 1999
 
Cruz Juan “¿Qué es la Política?” Publicaciones Cruz México 1994.
 
DelVal Juan. “El desarrollo humano”.Siglo XXI de España editores 4ª edición 1999 p. 76.

DiCaprio, Nicholas S1992 Teorías de la personalidad. México D.F.: Mcgraw-Hill.
 
DiCaprio, Nicholas S1992 Teorías de la personalidad. México D.F.: Mcgraw-Hill.
 
Fishbein Summarising Fishbein and Ajzen 1975, Ajzen and Fishbein 1980 Fishbein, Middlestadt and Hitchcock 1991 Universidad de Illinois. http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/lacth/lasld-335.html

Peschard Jacqueline “La cultura política democrática”. htpp://www.ife.org.mx/InternetCDA/estaticos/DECEYEC
/la_cultura_politica_democratica.htm#V1
 
Pizarro Crisóstomo; Palma Eduardo. “Niñez y democracia”. Editorial UNICEF 1997.
 

Dimas Martínez Núñez - dimasmtzarrobagmail.com

Abogado-Magíster en Ciencias Políticas

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