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Resumen
Nuestro planeta ha entrado a una etapa de crisis sin precedentes, la
cual deberá afrontarse por todos y cada uno de nosotros, de tal manera
que se logre establecer un desarrollo sustentable.
Es imprescindible entonces replantear nuestros viejos esquemas de hacer
las cosas y sustituirlos por nuevas formas que provengan de una nueva
visión ya no mecanicista y aislada, sino holística e integradora.
Ya no vale el punto de vista darvinista de la supervivencia del más
fuerte, sino que se encuentre el equilibrio entre todas las partes
componentes del mismo, pues cada una tiene su rol que cumplir y sus
funciones que efectuar.
Dentro de esta nueva visión, obviamente cobra una gran importancia el
aspecto ecológico, pues lo que antes constituyó el desarrollo, sobre
todo en la era industrial, lo único que nos ha dejado es un daño
ambiental de grandes proporciones.
Introducción
Hay una crisis sin precedentes en la historia de la humanidad en las
dimensiones moral, intelectual y espiritual.
Como la crisis de la física en los años 20, deriva del hecho de que
estamos tratando de aplicar conceptos obsoletos, como la ciencia
cartesiana y newtoniana, vivimos ahora en un mundo globalmente
interconectado, en el que los fenómenos biológicos, psicológicos,
sociales y ambientales son interdependientes. Para describir
apropiadamente este mundo, necesitamos una perspectiva ecológica, que el
punto de vista cartesiano no ofrece.
Lo que necesitamos es un nuevo paradigma, una nueva visión de la
realidad, un cambio fundamental en nuestros pensamientos, percepciones y
valores. Los comienzos de este cambio residen en ir del concepto
mecanicista de la realidad al holista (Capra, 1975).
Por primera vez en la historia, encaramos la amenaza real de extinción
de la raza humana y de la vida en este planeta. Es mucho lo que se
invierte en armas nucleares, cada vez es mayor la contaminación de aire,
agua y suelos, lo cual hace que las probabilidades de una extinción
global del planeta sean mayores. A esto han contribuido también la
sobrepoblación y la tecnología, la cual es perturbadora, con lo que se
han incrementado las enfermedades de tipo mental.
A esto se suman problemas económicos como la inflación galopante, el
desempleo masivo y la mala distribución de los ingresos y el bienestar y
la crisis energética.
Los expertos de varios campos no pueden tratar con estos problemas
urgentes que han surgido en estas áreas. En los Estados Unidos,
pensadores prominentes han admitido ser incapaces de solucionar los
problemas políticos más urgentes de la nación.
Todos estos problemas son sistémicos, lo que significa que están
estrechamente interconectados e interdependientes. No pueden
comprenderse dentro de la característica metodología fragmentada de
nuestras disciplinas académicas y agencias de gobierno. Si examinamos
los orígenes de nuestra crisis cultural, llega a ser aparente que
nuestros líderes de pensamiento usan modelos conceptuales obsoletos y
variables irrelevantes.
Transformación
Para comprender nuestra crisis cultural multifacética, necesitamos
adoptar un punto de vista muy amplio y ver nuestra situación en el
contexto de la evolución cultural humana. Tenemos que cambiar de la
noción de estructuras sociales estáticas a la percepción de patrones de
cambio dinámicos. Los chinos usaron desde siempre para el término
“crisis”, el doble concepto de “peligro” y “oportunidad”.
Estas transformaciones usualmente son precedidas por una variedad de
indicadores sociales, muchos de ellos idénticos a los síntomas de
nuestra crisis actual, incluyen un sentido de alienación y un incremento
de enfermedades mentales y desórdenes sociales, así como interés
creciente en cultos religiosos, todos los cuales han sido observados en
la década pasada. En tiempos pasados, estos indicadores han tendido a
aparecer de una a tres décadas antes de la transformación central,
subiendo en frecuencia e intensidad cuando la transformación se aproxima
y cayendo otra vez después que ha ocurrido.
Las fuerzas subyacentes de estos cambios son complejas y parece que
pasan por procesos cíclicos similares de generación, crecimiento,
rompimiento y desintegración.
De acuerdo a Toynbee (Toynbee, 1972), la generación de una civilización
consiste de una transición de una condición estática a la actividad
dinámica. Un reto del ambiente natural o social provoca una respuesta
creativa de la sociedad, o de un grupo social, la cual induce a que la
sociedad entre en un proceso de civilización.
De esta forma el patrón inicial de reto – respuesta se repite en fases
sucesivas de crecimiento, donde cada respuesta exitosa produce un
desequilibrio que requiere nuevos ajustes creativos.
Cuando las estructuras y los patrones de comportamiento han llegado a
ser tan rígidos que la sociedad no puede adaptarse a situaciones de
cambio, será incapaz de llevar a cabo el proceso creativo de la
evolución cultural, lo que la llevará a su desintegración, lo cual viene
acompañado por una pérdida general de armonía entre sus elementos, lo
que lleva a la ruptura y a la discordia social.
Las instituciones sociales dominantes son las que normalmente se rehúsan
al cambio, pero esto mismo les lleva a su declinación y desintegración y
las minorías creativas pueden asumir los nuevos liderazgos.
El primero de estos cambios es el declinamiento del patriarcado, el cual
había sido hasta hace poco un sistema universalmente aceptado. El
movimiento feminista es una de las corrientes culturales más fuertes de
nuestro tiempo y tendrá un efecto profundo en nuestra evolución
posterior.
La segunda transición que tendrá un profundo impacto en nuestras vidas
se ha forzado por la declinación de la era de los combustibles fósiles.
Estos estarán agotados por el año 2300, pero sus efectos económicos y
políticos ya se están sintiendo. Esta década estará marcada por la
transición de los combustibles fósiles a la era solar, impulsada por
energía renovable del sol, algo que involucrará cambios radicales en
nuestros sistemas económicos y políticos.
La tercera transición está otra vez conectada con valores culturales.
Involucra lo que ahora se llama un cambio de paradigma, un cambio
profundo en los pensamientos, percepciones y valores que forman una
visión particular de la realidad, ellos incluyen la creencia de que el
método científico es la única opción válida para el conocimiento, la
visión del universo como un sistema mecánico compuesto de materiales de
construcción elementales, la visión de que la vida en la sociedad es una
lucha competitiva por la existencia y la creencia en que el progreso
material ilimitado se consigue a través del crecimiento económico y
tecnológico.
Estos cambios fluctuantes de valores y sus efectos en todos los aspectos
de la sociedad, han sido previstos por el sociólogo Pitirim Sorokin (Sorokin,
1941), quien llama a estos tres sistemas de valores el sensato, el
ideacional y el idealista. El sensato sostiene que la materia sola es la
realidad última y que los fenómenos espirituales no son sino una
manifestación de la materia, profesa que los valores éticos son
relativos y que la percepción sensorial es la única fuente de
conocimiento y verdad. El sistema ideacional sostiene que la verdadera
realidad reside más allá del mundo material, en el reino espiritual y
que el conocimiento puede obtenerse a través de la experiencia interior,
se suscribe a los valores éticos absolutos y a estándares de justicia,
verdad y belleza. Representaciones occidentales de este sistema son las
ideas de Platón y las imágenes judío – cristianas.
Sorokin dice que entre las expresiones sensata e ideacional hay un
intermedio, el sistema idealista que representa la mezcla armoniosa de
los otros dos, produciendo balance, integración y cumplimiento estético
en el arte, la filosofía, la ciencia y la tecnología. Ejemplos de este
sistema son el florecimiento de los griegos y el renacimiento europeo.
En el modelo de Sorokin el cambio de paradigma actual y el declinamiento
de la era industrial son otros periodos de maduración y declinación de
la cultura sensata. Sorokin predijo el ocaso de dicha cultura y el
cambio de paradigma y el cataclismo social que estamos viviendo hoy.
Entre las grandes transformaciones que ha sufrido la humanidad, que no
son más de media docena en toda su historia, entre las que están el
invento de la agricultura en el comienzo del periodo neolítico, el
surgimiento del cristianismo y la caída del imperio romano y la
transición de la Edad Media a la era científica.
La transformación que estamos experimentando ahora puede ser más
dramática que ninguna de las anteriores, porque los cambios son más
extensivos. La crisis actual no es una crisis de individuos, gobiernos o
instituciones sociales, es una transición de dimensiones planetarias.
El libro chino I Ching o libro de cambios dice: “el movimiento es
natural, surge espontáneamente, por esta razón la transformación de lo
viejo llega a ser fácil. Lo viejo se descarta y lo nuevo se introduce,
ambos de acuerdo con el tiempo, por lo tanto no hay daño”.
De acuerdo a Marx, las raíces de la evolución social no residen en un
cambio de ideas o de valores, sino en desarrollos económicos y
tecnológicos. La lucha de clases fue la fuerza impulsora de la historia
para Marx, quien sostenía que todos los progresos históricos importantes
nacieron en el conflicto, en la lucha y la revolución violenta, donde el
sufrimiento y el sacrificio humano era un precio necesario que había que
pagar para el cambio social. Capra piensa que este punto de vista de
evolución social sobreestima el rol de la lucha y el conflicto.
Como señala I Ching, que se basa en la idea de la continua fluctuación
cíclica. Los filósofos chinos veían la realidad, cuya esencia la
llamaban Tao, un proceso de flujo y cambio continuo. La principal
característica del Tao es la naturaleza cíclica del movimiento
incesante, todos los desarrollos en esencia –los del mundo físico, como
en el reino psicológico y social – muestran modelos cíclicos. “El Yang
alcanza su climax y retrocede a favor del Yin, una vez que el Yin ha
alcanzado su climax retrocede a favor del Yang”.
Es importante y muy difícil para los de occidente comprender que estos
opuestos no pertenecen a diferentes categorías, sino que son extremos
opuestos de un todo único. Nada es sólo yin o sólo yang. Todos los
fenómenos naturales son manifestaciones de una oscilación continua entre
los dos polos. El orden natural es de balance dinámico entre el yin y el
yang.
De acuerdo a Porkert (Porkert, 1974), el yin corresponde a todo lo que
es contracción, responsivo y conservador, mientras que el yang implica
todo lo que es expansivo, agresivo y demandante.
Yin
Yang
Tierra
Cielo
Luna
Sol
Noche
Día
Invierno
Verano
Humedad Sequía
Frío
Calor
Interior
Superficie
En la cultura china el yin y el yang nunca se han asociado a valores
morales. Lo que es bueno no es yin o yang, sino el balance dinámico
entre los dos, lo que es malo o dañino es el desbalance. Desde los
primeros tiempos en la cultura china, el yin ha sido asociado a lo
femenino y el yang a lo masculino.
El estado de inmovilidad absoluta es una abstracción tal que los chinos
no la conciben. El término wu wei se traduce literalmente como “no
acción”. Lo que los chinos entienden por wu wei no es abstenerse de la
actividad, sino de cierta clase de actividad, como la que no está en
armonía con el proceso cósmico, por lo cual wu wei significa no acción
contraria a la naturaleza. No acción no significa no hacer nada y
mantenerse en silencio. Permitir todo lo que hace la naturaleza, de modo
que su esencia sea satisfecha. Por la no acción, todo puede hacerse.
En la visión china, por tanto parece haber dos clases de actividad, la
actividad en armonía con la naturaleza y la actividad contraria al flujo
natural de las cosas. La acción del yin tiene conciencia del ambiente y
la del yang es consciente de sí misma, o en la terminología moderna uno
podría llamarles “eco – acción” y “ego – acción”. Estas dos clases de
actividades usualmente son llamadas intuitivas y racionales y se han
asociado tradicionalmente con la religión o misticismo y con la ciencia.
El pensamiento racional es lineal, enfocado y analítico, pertenece al
reino del intelecto, cuya función es discriminar, medir y categorizar.
Así el conocimiento racional tiende a ser fragmentado. El conocimiento
intuitivo, por su parte se basa en la experiencia directa y no
intelectual de la realidad que surge en un estado expandido de
conciencia, tiende a ser sintético, holístico y no lineal. De esto es
aparente que el conocimiento racional es probable que sea centrado en sí
mismo, o el yang, mientras que la sabiduría intuitiva es la base de lo
ecológico, o el yin.
Nuestra sociedad ha favorecido consistentemente al yang sobre el yin, al
conocimiento racional sobre la sabiduría intuitiva, a la ciencia sobre
la religión, a la competencia sobre la cooperación, a la explotación de
los recursos naturales sobre su conservación, etcétera.
La sobrevaloración del método científico y del pensamiento racional y
analítico ha llevado a actitudes que son profundamente antiecológicas.
El pensamiento racional es lineal, mientras que la conciencia ecológica
surge de la intuición y de los sistemas no lineales. Si usted hace algo
que es bueno, más de lo mismo no será necesariamente mejor, esto es la
esencia del pensamiento ecológico para Capra (Capra, 1982), los
ecosistemas se sostienen por sí mismos en un balance dinámico basado en
ciclos y fluctuaciones, que son procesos no lineales.
La conciencia ecológica, surgirá entonces cuando combinemos nuestro
conocimiento racional con la intuición para la esencia no lineal de
nuestro medio ambiente, tal sabiduría intuitiva es característica de las
culturas tradicionales y no literarias de los indios americanos, cuya
vida se organizaba en torno a una alta conciencia del medio ambiente. La
espiritualidad y estándares morales de Lao Tzu o Buda, quienes vivieron
en el siglo VI A. C., no eran inferiores a los de hoy.
Podemos controlar buenos aterrizajes de naves espaciales en planetas
distantes, pero somos incapaces de controlar los humos contaminantes que
emanan de nuestros carros y fábricas.
Arthur Koestler ha acuñado la palabra “holons” para estos subsistemas
que son el todo y las partes a la vez y ha enfatizado que cada holon
tiene dos tendencias opuestas: una integradora para funcionar como una
parte de un todo mayor y una auto – asertiva para preservar su autonomía
individual (Koestler, 1978).
La relación entre la moderna teoría de sistemas y el ancestral
pensamiento chino es aparente: lo auto – asertivo se logra mostrando el
comportamiento del yang y la integración con el comportamiento yin.
La promoción del comportamiento competitivo sobre el cooperativo es una
de las principales manifestaciones de la tendencia auto – asertiva. Los
darvinistas sociales que creían que toda la vida en la sociedad tiene
que ser una lucha por la existencia regulada por “la sobrevivencia del
más apto”.
Hay una preocupación creciente con la ecología, estos nuevos valores
están siendo promovidos por el movimiento del potencial humano, de la
salud holística y varios movimientos espirituales, los dos primeros
adolecen de una perspectiva social y el último de la conciencia
ecológica, sin embargo, recientemente algunos movimientos han comenzado
a formar coaliciones, podemos anticipar que una vez que hayan reconocido
sus propósitos comunes, todos estos movimientos fluirán juntos y
formarán una poderosa fuerza de transformación social. Capra le llama a
esta fuerza la “cultura que se eleva”, siguiendo al modelo persuasivo de
Toynbee de la dinámica cultural, retos nuevos están perpetuamente
evocando nuevas respuestas creativas. El drama del reto y respuesta
continúa por llevarse a cabo, pero en nuevas circunstancias y con nuevos
actores.
El universo no se ve más como una máquina, hecha de múltiples objetos
separados, sino que aparece como un todo armonioso e indivisible, una
red de relaciones dinámicas que incluye al observador humano y su
conciencia en forma esencial, muestra muy bellamente la unidad y la
naturaleza complementaria de los modos de conciencia racional e
intuitivo, el yang y el yin.
Los físicos modernos pueden mostrarle a las otras ciencias que el
pensamiento científico no tiene que ser necesariamente reduccionista y
mecanicista, que los puntos de vista holista y ecológico tienen también
bases científicas.
Una de las principales lecciones que los físicos han tenido que aprender
en este siglo ha sido el hecho que todos los conceptos y teorías que
usan para describir la naturaleza son limitados. Como las frases de
Heisenberg: “cada palabra o concepto, claro como parezca ser, tiene sólo
un rango limitado de aplicación”. Las teorías científicas no pueden
nunca proveer una descripción completa y definitiva de la realidad. Sólo
serán aproximaciones a la naturaleza verdadera de las cosas, o dicho de
otro modo, los científicos no tratan con la verdad, tratan con
descripciones limitadas y aproximadas de la realidad.
La experiencia de cuestionarse las bases mismas de su estructura
conceptual y de ser forzado a aceptar modificaciones profundas de sus
brillantes ideas, era dramático y a veces doloroso para esos
científicos, especialmente durante las primeras tres décadas del siglo
pasado, pero ha sido recompensada por profundas inspiraciones a la
naturaleza de la materia y de la mente humana, desde la biología y las
ciencias médicas hasta la psicología, psicoterapia, sociología, economía
y las ciencias políticas. En todos estos campos las limitaciones de la
visión clásica cartesiana son aparentes, ahora los científicos tendrán
que ir más allá de los puntos de vista mecanicistas y reduccionistas,
como se ha hecho en la física y desarrollar los puntos de vista holista
y ecológico.
Conclusiones
Por lo antes expuesto es necesario que retomemos una postura
fundamentada en los valores morales para incidir en nuestro planeta con
acciones que lleven al mismo al desarrollo sustentable, simple y
sencillamente ya no podemos seguir haciendo negocios a expensas de
contaminar nuestro planeta.
Tal y como lo señala Capra (Capra, 1982) debemos asumir una nueva
postura de equilibrio entre los diferentes factores que inciden en
cualquier proyecto o acción que vayamos a emprender.
Asimismo hay nuevos conceptos e ideas que surgen en el ámbito de las
empresas y el mercado, como es el caso de la Coopetencia, que junta a la
vez a la colaboración y la competencia, no como ideas contrarias, sino
complementarias (Nalebuff y Brandenburger, 1996).
Por esto la administración debe estar atenta a esto y buscar incidir en
los cambios, para ser pertinente en esta era del conocimiento y la
tecnología, de modo que no se llegue a cosificar al hombre y hacerlo
como un robot, sino un ser vivo con plena conciencia del rol que le toca
desempeñar dentro del planeta.
Bibliografía
Capra Fritjof, The Tao of Physics, Berkeley, Shambhala, 1975.
Capra Fritjof, The Turning Point, Simon and Schuster Editions, 1982.
Koestler A., Janus, Hutchinson Editors, London, 1978.
Nalebuff Barry y Brandenburger Adam, Coopetencia, Editorial Norma,
Bogotá, 1996.
Porkert M., The Teorethical Foundations of Chinese Medicine, MIT Press,
Cambridge, USA, 1974.
Sorokin P. A., Social and Cultural Dynamics, American Book Company, New
York, USA, 1941.
Toynbee A., A Study of History, Oxford University Press, New York, USA,
1972.
Juan Manuel Izar Landeta - jmizararrobauaslp.mx
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