Para muchos lectores, la respuesta será, definitivamente, un rotundo si,
sus mejores clientes, son aquellos que compran la mayor cantidad o
volumen de productos. Sin embargo, algunos otros dirán no, realmente no
saben a ciencia cierta quienes son sus mejores clientes y quisieran
conocer una forma sencilla para identificarlos. Precisamente para ellos,
escribo este artículo.
Cuando utilizamos el volumen de compras de los clientes como el único
medio para conocer el valor real de cada consumidor, procedemos a
elaborar un listado de clientes para detectar quien ha generado los
mayores volúmenes y quien menos dentro de una serie de meses,
identificando quiénes aumentaron sus compras, quiénes las disminuyeron,
quiénes han desaparecido, etc. Pero también nos sirve para ver otros
aspectos a mayor profundidad.
Los clientes contribuyen a las utilidades de diversas formas y no solo
en términos de su volumen de compras, por lo que cuando los clasificamos
solo bajo esta base, estamos ignorando el resto de los elementos que
entran en juego como: los costos del producto, de las ventas, de
pos-venta o servicio al cliente, etc., los cuales deben verse como
particulares a la venta que cada cliente genera.
Imaginemos a dos clientes que adquieren el mismo número de artículos. El
primero adquiere los artículos tipo “A”, que son los de más alto precio,
mientras que el segundo adquiere productos del tipo “B”, de menor
precio; ¿quién genera la mejor venta?, ¿el que adquirió el producto de
más alto precio?, no necesariamente. Lo mismo podría decirse si hablamos
en términos de costos (costes) de producción o adquisición, ¿dónde se
genera la mejor venta?, ¿con el cliente que adquiere el producto que
cuesta menos producir o adquirir?, de nuevo, no necesariamente. Para
encontrar la crema de nuestros clientes debemos buscar más allá de lo
obvio.
No se requiere elaborar un completo estado de pérdidas y ganancias para
poder valuar la rentabilidad de cada cliente y ni siquiera ser contador
público titulado para hacerlo, es más, no requerimos siquiera que la
valuación sea 100% exacta. Y aún así, estoy seguro que el ejercicio será
aleccionador para el propietario de una empresa.
En múltiples ocasiones suele suceder que aquellos clientes que en un
inicio pensábamos eran los mejores, en realidad no están contribuyendo
tanto a cubrir nuestros costos de operación, por factores tales como
descuentos en precio, formas y plazos de pago y otras concesiones
especiales que nos vemos obligados a hacerles por su importancia
relativa y que en el balance final, terminan incrementando el costo de
la venta, mientras que aquellos clientes que realizan sus compras bajo
los precios y condiciones regulares pueden llegar a ser más valiosos
para la empresa en términos de rentabilidad.
Cuando eres capaz de identificar con objetividad la rentabilidad real de
tus clientes podrás reconocer más fácilmente tus errores al fijar los
precios de tus productos/ servicios, enfocar tus segmentos de mercado,
elaborar el programa de mercadotecnia, etc. Para lograrlo, enfoca tus
esfuerzos a identificar las similitudes que existen entre los clientes
que más aportan a cubrir tus costos de operación analizando de manera
individual cada nueva cuenta que te hagan llegar tus vendedores. Una vez
que comienzas a enfocarte en mejorar la rentabilidad de los clientes,
empezarás a reconocer nuevas formas de mejorar los resultados globales
del negocio. Esto te será especialmente benéfico si la mayor parte de
los ingresos de tu empresa son generados por un grupo reducido de
clientes.
Al valorar la rentabilidad de tus clientes considera lo siguiente:
El costo(e) de fabricación o adquisición del producto
Incluye todos los costos asociados a la generación (o adquisición para
el caso de empresas comerciales) del producto como: adquisición,
materiales, sueldos y salarios asociados, etc. Imagina a dos clientes
generando los mismos ingresos por ventas para la empresa, el primero
adquiriendo el producto “A”, mientras que el segundo adquiere el “B”;
sin embargo, solo uno de los dos será el más rentable para la empresa,
dependiendo de cual sea el producto con menor costo de fabricación o
adquisición. Si solamente compararas los volúmenes de compras, verías
dos clientes iguales. Suele suceder que aquellos clientes que te compran
más, son los que más pueden apretar tus utilidades hasta los huesos,
haciendo que su contribución para cubrir los gastos de operación sea
mínima, mientras que el grupo de clientes regulares son diamantes a la
espera de que los descubras.
Costo(e) de venta
Los negocios en la actualidad cuentan con varias opciones de canal de
distribución, por lo que es de suma importancia que consideres el costo
que implica cada tipo de venta en particular, al evaluar la rentabilidad
de los clientes. Podría suceder que para mantener tu mejor cuenta tengas
que dedicar una fuerza de ventas que implique altos gastos de
representación, mientras que para los cliente que encuentras por
internet el costo sea insignificante. El cliente que coloca una orden
pequeña por internet pagando con tarjeta de crédito podría ser más
valioso que aquel que hace pedidos grandes de manera esporádica a través
de un vendedor que debe visitarlo(a) en persona.
Costo(e) pos-venta
Aunque este tipo de costos no son siempre fáciles de calcular a nivel de
cuentas individuales, siempre es recomendable que revises los acuerdos
de este tipo que ofrezca tu empresa, los que, sin lugar a dudas, reducen
la rentabilidad de una cuenta. Con los actuales programas de servicio al
cliente, este se convierte en un concepto de suma importancia para
garantizar el futuro de la empresa.
Otros costos(es) a considerar
Cuando dependes de un número reducido de clientes para generar la mayor
parte de tus ingresos, debes buscar detalladamente y a profundidad los
costos asociados con las cuentas con mayores volúmenes, analizando su
historia de tasas de retorno de los productos en un periodo de uno o dos
años, puntualidad en sus pagos, arreglos o condiciones especiales que se
le están ofreciendo o se le haya ofrecido en el pasado, etc. son
ejemplos de este tipo de costos ocultos.
Conforme vayas encontrando a los clientes que en un principio pensaste
que eran valiosos pero que bajo la luz de este nuevo enfoque encuentras
que no lo son tanto, debes ir desarrollando planes que vayan corrigiendo
cada situación particular. Posiblemente necesitarás centrar los
beneficios adicionales que ofreces solo para aquellos productos que
tengan sumamente altos márgenes de rentabilidad e irlos extendiendo a
los demás solo cuando hayas encontrado formas de reducir su costo de la
venta.
Recuerda, es crítico poner especial atención a los clientes que
representan para la empresa un bajo costo de venta antes que los
encuentre primero tu competencia, ya que este es el tipo de clientes que
realmente ayudan a mejorar tus márgenes de rentabilidad por producto sin
importar que su volumen de compra sea bajo.
Licenciado en administración de empresas
por la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en
Administración por la University of Colorado y Especialista en
Administración Internacional del Programa OEA-IMCE . En la
actualidad es autor de artículos y director de Administración en
Red, empresa dedicada a brindar servicios de consultoría a micro y
pequeñas empresas en la zona norte de México y sur de los estados
Unidos, Centroamérica y Grecia. Durante su trayectoria de más de
22 años ha sido profesor en programas a nivel licenciatura y
maestría en diferentes escuelas de administración como: la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad
Intercontinental (UIC), Instituto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM) sedes Ciudad Juárez y Cd.de
México, Universidad de San Pedro Sula (USPS) y Universidad
Tecnológica de Honduras.
México. www.degerencia.com
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