Uno de los principales retos a los que te enfrentarás al iniciar tu
empresa de servicios de consultoría es el de saber cuánto deberás cobrar
a tus clientes para poder asegurar el contrato que te ofrecen y a la
vez, contar con suficientes recursos financieros que te permitan cubrir
tus costos de operación y reducir las necesidades de financiamiento.
Cobrar por hora o por proyecto
La forma más sencilla que se nos ocurrirá en un inicio para determinar
la tarifa seguramente será estimando el salario que esperarías recibir
si el prospecto te contratara como empleado para realizar el proyecto,
menos los beneficios marginales que regularmente se ofrecen (auto,
ayudas de renta, seguros, etc), más una cantidad adicional, digamos del
10% del valor del proyecto para cubrir costos (¿por qué 10%?, nadie me
lo ha explicado aún de manera convincente). Así tendríamos que, tomando
el sueldo propuesto y dividiéndolo entre el número de horas mensuales
que estimamos dedicar al proyecto en jornadas diarias de 8 horas nos
permitirá llegar a una relación de algo así como:
$8,000/ 160 = $50
Esto es, cargaríamos una tarifa de $50 por hora más el comentado 10%,
total, $55. Pronto sabremos que la cosa no es tan simple como parece,
antes bien, se requiere considerar una serie de elementos ocultos más un
poco de ayuda profesional por parte de contadores y abogados para poder
llegar a la respuesta correcta. Las consideraciones que te recomiendo
seguir son:
1. como propietario tendrás que pagar un poco más por concepto de
impuestos que cuando estabas contratado(a) como empleado de una empresa.
a. Al trabajar de manera independiente debes pagar la parte
correspondiente al empleador en tus pagos de seguridad social y
habitacional de las personas que te ayuden y además, retener al menos
una parte, de los impuestos sobre la renta locales, estatales
(provinciales) y/ o federales (nacionales). Impuestos sobre los activos
y/ o inventarios de la empresa y pagos periódicos de renovación de
registros y licencias. Aunque la mayoría de las veces estos pagos serán
mínimos, deberás considerarlos.
2. como agente independiente enfrentarás la necesidad de adquirir
para ti y tus empleados algunos beneficios marginales al empleo.
a. Mientras que como empleado la empresa que te contrató incluye en tu
pago una serie de beneficios adicionales al sueldo que recibes,
especialmente en forma de seguros (por accidentes, enfermedades,
incapacidades parciales o permanentes y de vida), al convertirte en
consultor independiente deberás estimar el costo de estos servicios
entre tus gastos para ti y tus empleados (totalmente o solo en parte),
ya que tu salud tanto fiscal como física y mental, dependerá de ello.
3. la permanencia de tu empresa requiere que tomes en cuenta en tus
estimaciones horizontes de tiempo más amplios (mínimo un año) que
cuando eres empleado, considerando, con calendario en mano, los días del
año que deberás cerrar tus puertas, voluntaria o involuntariamente, como
fines de semana, días oficiales festivos, periodos vacacionales y
posibles inasistencias por enfermedades repentinas. Si, como muchos
propietarios, estás pensando en la posibilidad de no tomar vacaciones ni
días de descanso al menos durante los primeros años del negocio, deberás
asegurarte de contar con un excelente consejero matrimonial y seguro de
gastos médicos que te permitan atenderte adecuadamente de las numerosas
complicaciones que tu decisión te causará.
4. vigila detenidamente los costos(es) de operación de tu empresa.
a. La mayor parte de tu costo de operación, seguramente será deducible
de impuestos en tu localidad, pero, una vez que este tipo de gastos
hayan alcanzado un determinado nivel, será sumamente difícil reducirlos
sin afectar el desempeño regular de la empresa. Por ello es recomendable
que antes de saltar hacia la práctica independiente, realices tu mejor
esfuerzo para estimar de manera objetiva cuales serán estos gastos
regulares, los que, finalmente, vendrán a repercutir necesariamente en
tus tarifas por hora a tus clientes. La variedad de tipos de gastos en
que un negocio puede incurrir es ilimitada, pero los siguientes pueden
considerarse como elementos básicos:
i. Costos(es) de inversión. Entre los que debes incluir la compra de
todo tipo de construcciones, mobiliario, decoraciones y accesorios,
hardware (equipos) y software para proporcionar tus servicios, papelería
para promoción y útiles de trabajo, inventario inicial, si es aplicable,
y contratación de seguros contra incendios, accidentes y daños a
terceros.
ii. Los costos(es) para la operación díaria del negocio, como son la
renta del local o instalaciones, luz, agua, etc). Sueldos , salarios y
beneficios. Relaciones públicas, promoción y publicidad de la empresa y
los productos. Comunicaciones (transportes, teléfono, internet, etc..
Servicios contables y legales, suscripciones y membresías, pago
periódico de créditos, etc.
Todo lo anterior afectará definitivamente tu costo para proporcionar tus
servicios, y reducir, a la vez, el número de horas efectivas que puedes
cobrar durante el año. Solo una vez que hayas hecho los cálculos
anteriores, estarás en capacidad de determinar la cantidad que debes
cobrar por tus servicios.
Una vez hecho el cálculo, compáralo con las tarifas que se están
cobrando en el mercado abierto. Recuerda que solo podrás cobrar “lo que
el mercado está dispuesto a pagar” y que en caso de que cometas un error
en el cálculo, siempre será preferible que lo hagas cobrando un poco de
más por los servicios, que menos. ¡Suerte!
Licenciado en administración de empresas
por la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en
Administración por la University of Colorado y Especialista en
Administración Internacional del Programa OEA-IMCE . En la
actualidad es autor de artículos y director de Administración en
Red, empresa dedicada a brindar servicios de consultoría a micro y
pequeñas empresas en la zona norte de México y sur de los estados
Unidos, Centroamérica y Grecia. Durante su trayectoria de más de
22 años ha sido profesor en programas a nivel licenciatura y
maestría en diferentes escuelas de administración como: la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad
Intercontinental (UIC), Instituto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM) sedes Ciudad Juárez y Cd.de
México, Universidad de San Pedro Sula (USPS) y Universidad
Tecnológica de Honduras.
México. www.degerencia.com
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