En la actualidad vemos constantemente casos de corrupción en la
administración pública o privada. Amartya Sen, Premio Nobel de Economía
afirma que el mundo está haciendo todo lo posible por tratar este tema.
¿Cuál es el origen de estos comportamientos no éticos en las empresas?.
Por citar un ejemplo, la compañía norteamericana ENRON, construyó una
gigantesca defraudación en complicidad con una de las mejores
consultoras del mundo ¿Qué tipo de personas manejaban esta empresa?
Estaba comprobado que se trataba de un grupo de ejecutivos formados en
las mejores escuelas de negocios y que percibían una de las mayores
remuneraciones. Bien formados académicamente y bien pagados ¿Pero qué
tipo de formación humana recibieron? ¿Cuál era su concepto de servicio y
de liderazgo? ¿Qué valores promovían en su vida personal y laboral?
A decir de Bernardo Kliksberg, Coordinador de la Iniciativa de Etica y
Capital Social del Banco Interamericano de Desarrollo; el corrupto no
sólo daña por lo que roba a la sociedad sino por el mensaje que
transmite: todo para mí, no me importa los demás, no tengo problemas de
conciencia, lo único importante es enriquecerse.
Hace unos días escuché al alcalde de Paraná (Brasil) afirmar que las
flores del mañana son fruto de las semillas que cosechamos hoy. En el
ámbito de los gobiernos, Noruega ocupa el número uno en la tabla de
Desarrollo Humano de la ONU. Es una sociedad que cultiva sus valores en
todos los niveles del sistema educativo, y a través del ejemplo de los
líderes. De esta forma cultiva ética y cosecha desarrollo.
Sin embargo, habría que plantearse ¿Cuándo se da la corrupción privada?
Según Antonio Argandoña, profesor del IESE Business School; “... se da
cuando un directivo o empleado tiene un poder o influencia en el
ejercicio de una función, tarea o responsabilidad dentro de una
organización o empresa privada, lo que le confiere una discrecionalidad
en su actuación que le permite actuar (...) con daño directo o indirecto
para la empresa y en beneficio propio o de otra persona, empresa o
entidad" Es evidente que este concepto también se aplica para las
empresa públicas.
Si nos percatamos en los ejemplos antes mencionados y opuestos, ya sea
el caso de ENRON o Noruega; vemos que el eje fundamental de un
comportamiento ético en los negocios y en el desarrollo es la educación.
Si los ejecutivos de ENRON hubiesen tenido no sólo formación académica
sino sólida formación humana; y si los países priorizaran la educación;
los resultados para nuestra sociedad serían distintos.
Para formar se necesita tener bien claro que una persona no sólo es un
ser racional y libre, sino que además es hecha a imagen y semejanza de
Dios. Por tanto su bondad es natural, de modo que si atenta contra el
bien, actúa incoherentemente. ¿Qué tipo de ejemplo dejan los actos no
éticos de los empresarios corruptos?
De acuerdo al concepto de corrupción privada, cuando una persona asume
un cargo de alta responsabilidad debe ser consciente que sus actos
tienen un mayor efecto que el que comete cualquier empleado. Estas
consecuencias se perciben en el plano personal del ejecutivo, como en el
económico de la empresa, y el plano moral de la sociedad.
El directivo de la empresa debe tener una base sólida de valores y
principios; así como de una gran motivación trascendental. De aquí
podemos concluir que quien dirige tiene la responsabilidad de educar y
de potenciar las capacidades de quienes tiene a su cargo. Es tan
importante dirigir como educar. En ambas labores debe haber un liderazgo
connotado éticamente.
Si las empresas son uno de los pilares del desarrollo económico.
Entonces con mayor razón, quienes la dirigen deben servir a los demás en
vez de servirse a sí mismos.
Las personas son como una empresa, a mayor comportamientos éticos,
mejores utilidades humanas. En cambio a mayor corrupción y actos no
éticos, tenemos una pérdida o un déficit en la dignidad de nuestro ser.
Cuando actuamos bien, gana nuestro espíritu, cuando actuamos mal gana
nuestro ego.
Si colocamos en una balanza nuestros comportamientos en el momento que
realizo una transacción financiera o cuando tomo una decisión
importante, ¿Qué pesa más? ¿Lo material o lo trascendental? ¿La
satisfacción de mi cuerpo o de mi alma?
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Licenciado
en Educación en la especialidad de Matemática y Física, formado en la
Universidad de Piura, Perú. Actualmente labora como educador en el
Colegio HUMTEC Humanismo y Tecnología de Lima.
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