La empresa es como el ser humano. Necesita que todos los órganos
comuniquen a través del torrente sanguíneo la energía para poder vivir.
Pero también necesita que tanto quien la dirige como cada una de sus
partes conozcan bien su funcionamiento. La clave para que la empresa
trascienda en el tiempo consiste en superar las barreras físicas, para
así poder llegar a su estructura interior: las personas. Si no
conquistamos la voluntad de las personas, no podemos asegurar el éxito
empresarial.
Preocuparse por la inteligencia y la voluntad de las personas que
laboran en la empresa, es aportar por la excelencia.
Si consideramos que la persona está hecha de materia y espíritu,
entonces será necesario analizar la forma en cómo se comunica y cómo
asimila el conocimiento para luego transmitirlo a los demás, dentro de
la empresa. En la materia, la persona posee sentidos externos (olfato,
vista, tacto, oído y gusto) e internos (sentido común, imaginación y
voluntad). La materia permite un conocimiento sensible, mientras que el
espíritu un conocimiento intelectual. Esto significa que una persona que
es impuntual y por tanto llega tarde a la empresa, sabe que la
impuntualidad no es buena (conocimiento sensible), pero no a asimilado
dentro de su voluntad esta virtud (conocimiento intelectual). Si
consideramos que para lograr la asimilación y práctica de un
conocimiento en una persona es necesario que primero pase por los
sentidos externos, luego a los internos, para después pasar a la
inteligencia y finalmente llegar a la voluntad. Este trayecto es el que
debe seguir todo conocimiento. En el ejemplo del hombre impuntual vemos
que el conocimiento que logró de esta virtud sólo fue sensible pues no
la aplica en su vida.
Este proceso en la empresa es importante porque las personas que laboren
en una oficina o departamento pueden conocerse (sensiblemente), y sin
embargo no llegar a integrarse como parte de un mismo equipo
(conocimiento intelectual). Un signo evidente de esta situación son las
llamadas “islas de calidad”. Es decir, cada uno trata de hacer bien su
trabajo, pero no se preocupa por el trabajo de sus compañeros y la
mejora completa de la empresa.
Las empresas de servicios son las que mayor capacidad de comunicación
debe tener, incluso mayor que el promedio normal. Pues la base de un
ambiente laboral que motive la excelencia, es la confianza.
El año pasado entre mis compañeros de trabajo realizamos juegos para
medir este grado de confianza y comunicación en la empresa. Uno de ellos
consistía en subir a una escalera sostenida por otra persona, y el reto
consistía en subir la mayor cantidad de escalones, para luego dejarse
caer de espaldas. Detrás de la persona que subía, se encontraban ocho
compañeros que con sus brazos esperaban recibir a la persona que caía.
Pude ver que existían personas que sólo subían dos escalones, otras 3 ó
4. Pero eran muy pocas las que subían más de 5 escalones. Pues tenían
miedo de que sus compañeros lo dejaran caer. Este miedo es una muestra
de desconfianza. Otro juego consistía en que cada uno jalaba una cuerda,
las cuáles estaban atada a una rueda con varios agujeros en su entorno,
y con un agujero en el centro.
El reto esta vez consistía en ensartar el hueco central de la rueda a
una estaca. Para lo cuál cada uno jalaba sin mirar atrás (de espaldas) y
otra persona guiaba para lograr el objetivo. Después de un buen tiempo,
lo logramos. Este juego demuestra que en la empresa cada uno jala la
soga de su trabajo para su lado y de acuerdo a sus intereses. Lo cuál
impide el trabajo conjunto en equipo. Estos dos ejemplos son una muestra
de la falta de comunicación en la empresa. Puede darse el caso en el que
una empresa de servicios, sus empleados sean compañeros, pero no
necesariamente buenos amigos. Esta situación es la que mayormente suele
ocurrir a diario, pues no nos preocupamos por entablar verdaderas
relaciones interpersonales con nuestros compañeros. Sólo nos quedamos en
el conocimiento sensible y no ahondamos en el conocimiento intelectual.
El nivel de comunicación en la empresa se muestra en medio de las
crisis, pues impiden o generan el trabajo en equipo dependiendo de la
reacción de cada uno de los trabajadores. En medio de estas situaciones
nos damos cuenta de la capacidad de reacción como la de promover trabajo
conjunto, de parte de cada uno.
Aquí sugerimos unas pautas para mejorar la comunicación dentro de la
empresa:
Independencia: compartir la toma de decisiones, de modo que no sea sólo
la gerencia quien lo decida todo, sino también los empleados. Facultar
al equipo para que asuma la responsabilidad.
Habilidades múltiples: enseñarles a los empleados todo el proceso que deben seguir frente a cualquier situación.
Compartir información: toda la organización debe estar al tanto de la situación de la empresa o proyecto.
Servicio al cliente interno: brindar una buena atención y trato, dentro de la empresa y entre los empleados.
Presupuestar: dar cuentas de los resultados obtenidos.
Calidad: entendida no sólo en el trabajo bien hecho, el producto bien terminado; sino también en la calidad humana de las relaciones dentro y fuera de la organización.
Después de haber analizado el proceso de conocimiento en las personas, y
de relacionarlo con la comunicación en la empresa, podemos plantearnos:
¿conozco con profundidad a mis compañeros de trabajo? ¿Este conocimiento
es sensible o intelectual? ¿Genero confianza al conocer a los demás?
¿Soy compañero o amigo? ¿Tengo un alto nivel de comunicación? ¿Mi
comunicación se basa en la confianza y en el verdadero conocimiento de
la persona?
Propongámonos compartir nuestro conocimiento y nuestra capacidad para
comunicarnos en la empresa. Cuentan que varios hombres habían quedado
encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi
nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea.
Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al
hombre, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los
demás prendiera su propia tea y así compartiendo la llama con todos, la
caverna se iluminó.
Muchas veces nos pasa como en la historia, sin darnos cuenta, por causa
de nuestra falta de conocimiento intelectual apagamos la esencia que
irradia la comunicación en la empresa. Otras veces luchamos a diario por
mantener prendida nuestra tea, sin embargo no evidenciamos que juntando
todas las teas de la comunicación, de la amistad, de la fraternidad en
el ambiente laboral, podemos realmente encender la oscuridad que con
nuestra actitud causamos.
Conozcámonos y comuniquémonos mejor en nuestra empresa, para el bien
nuestro, para el bien de la organización, para el bien de las personas.
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Licenciado
en Educación en la especialidad de Matemática y Física, formado en la
Universidad de Piura, Perú. Actualmente labora como educador en el
Colegio HUMTEC Humanismo y Tecnología de Lima.
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