Dentro del crecimiento, desarrollo personal no se puede ignorar el rol
que desempeña la intuición en las acciones de la gerencia, nos atrevemos
a señalar en todas las personas.
Desafortunadamente no se le ha prestado atención a su rol lo que ello
representa y sobre todo a como manejar adecuadamente en pro de obtener
resultados que nos favorezcan y ayuden a otros.
A través del escrito nos adentramos en el alcance, repercusiones que la
intuición nos lega cuando nos detenemos a compenetrarnos en su razón de
ser, manifestación.
CONSIDERACIONES, ALCANCE
La cátedra de desarrollo personal de la escuela de Administración de la
Universidad de Carabobo, Faces, se ha venido adentrando en lo que la
intuición representa en las acciones, decisiones que el individuo hace
guiado por ella.
Se le ha dado énfasis en los talleres, enseñanza sobre las herramientas
de crecimiento personal en prestarle atención a la intuición, para ello
se analiza el alcance, repercusiones que la psicología transpersonal
lega,
así como las aportaciones que la ciencia parapsicológica proporciona
en el uso adecuado del potencial humano, por ejemplo en todo lo
concerniente a la percepción extrasensorial.
Al respecto de este tema, José Enebral Fernández nos comenta, que Carl
Jung insistía en señalar, que la intuición no es contraria a la razón,
sino que reside fuera de la misma; Por su parte, Weston Agor se refiere
a la intuición como “capacidad de integrar y utilizar la información
almacenada en ambos lados del cerebro”, y nos dice también que “las
señales intuitivas se transmiten en forma de sentimientos”;
Burke y Miller sostienen que “la intuición resulta de un proceso mental subconsciente, que se sustenta en la historia anterior del individuo”; Jagdish Parikh habla de “acceso a la reserva interna de pericia y experiencia acumulada durante años, y obtención de una respuesta, o de un impulso para hacer algo, o de una alternativa elegida entre varias, todo ello sin ser consciente de cómo se obtiene”; Vaughan parece ir más lejos:
“La intuición nos permite recurrir a la enorme provisión de conocimientos de los que no somos conscientes, incluyendo no sólo todo lo que uno ha experimentado o aprendido intencionada o subliminalmente, sino también la reserva infinita del conocimiento universal, en la que se superan los límites del individuo”.
Obsérvese que, aunque no todos los expertos lo vean
inicialmente así, Frances Vaughan contemplaba la intuición como fenómeno
colectivo: quizá vale la pena reflexionar sobre ello.
Herbert Simón sostiene, que la esencia de la intuición yace en una
organización del conocimiento tácito que permita su rápida
identificación y transformación en conocimiento explícito; para Sorokin
existen tres formas de verdad: la sensorial, la racional y la intuitiva;
Robert K. Cooper apunta, que la honradez emocional favorece sensiblemente la intuición y que ésta, entre otros efectos, nutre la empatía; también Janice Redford y Robert McPherson relacionan decididamente la intuición y la empatía, y recuerdan que las personas intuitivas pueden observar un conflicto desde la perspectiva de cada parte;
Peter Senge dice por su parte, que “los individuos dotados de elevado dominio personal (una de sus conocidas “disciplinas”) no se plantean elegir entre la razón y la intuición, como tampoco se les ocurriría caminar con una sola pierna o mirar con un solo ojo”; y, por si quedara duda, Einstein decía que “la intuición es lo único que realmente vale”.
Desde luego, hay otros expertos que han dicho más cosas y aun más interesantes sobre la intuición. Sin embargo se agregan un par de alusiones más, como señala Goleman que “la sensibilidad intuitiva instantánea podría ser el vestigio de un primitivo y esencial sistema de alarma, cuya función consistía en advertirnos del peligro...”;
por su parte, Jagdish Parikh (quizá uno de los expertos que más ha
estudiado la intuición entre los directivos) sostiene, entre otras
muchas cosas, que la intuición es multidimensional (una habilidad, un
don, una forma de ser...), multicontextual (una señal instantánea, una
sensación durante un cierto periodo, un proceso continuo...) y
multinivel (consciente, subconsciente, inconsciente...). Entre los
directivos que más uso hacen de la intuición, señala Parikh están los
japoneses, los norteamericanos y los británicos.
En concreto destaca Fernández, que:
• La intuición es un singular atributo del ser humano difícil de
explicar; parece integrar distintos niveles de lo cognitivo, con lo
emocional y aun con lo moral.
• La intuición, según dicen los expertos, nos permite acceder a una gran
reserva de conocimientos de los que no somos conscientes, o lo somos
sólo parcialmente.
• La intuición viene a ser el modo de pensar “por defecto”, es decir, el
que funciona cuando no aplicamos el pensamiento racional.
• La intuición es, por el momento, imposible de definir de modo
gestaltista u holista; más que definiciones, encontramos afirmaciones
sobre ella.
• La intuición se manifiesta típicamente mediante palabras, imágenes,
sentimientos o sensaciones viscerales, que no siempre sabemos
interpretar.
• La intuición, que se puede desarrollar, parece ser proporcional a la
honradez emocional y a la motivación por saber, por descubrir y por
resolver.
• La intuición, en su manifestación quizá más cotidiana, nos permite
leer entre líneas y conocer los sentimientos de los demás, al margen de
sus palabras.
• La intuición es una facultad genuina, y no debemos confundirla con
temores suscitados por el miedo, con deseos o con peligrosas
presunciones de infalibilidad.
• La intuición posee fronteras indeterminadas; hay quien piensa, por
ejemplo, que el apetito, además de una forma de estrés, es una
intuición.
• La intuición, es decir, la revelación intuitiva, puede producirse en
cualquier momento; debemos estar atentos y preparados para reconocerla.
• La intuición es motivante; las señales intuitivas nos mueven a la
acción, pero —recordémoslo— hemos de poner la razón en medio.
• La intuición está detrás de muchos logros en materia de creatividad e
innovación, y ha resultado clave en numerosos éxitos empresariales.
• La intuición parece exigir, por decirlo así, que estemos en resonancia
con la situación a resolver, o sea, que la hayamos comprendido bien.
• La intuición puede estar muy desarrollada; en esos casos no accedemos
a ella sólo por azar, sino que podemos favorecer el acceso.
• La intuición permite percibir (presentir) cosas venideras (aunque no
todas las personas supuestamente visionarias son realmente intuitivas).
Por último, consideramos también muy significativo lo que nos aporta
Fernández, que La neurociencia admite que, para que brote la respuesta
intuitiva a un problema, antes hemos de haber identificado e
interiorizado suficientemente la situación como consecuencia de la
inquietud que nos transmite; después, y ya de manera que no nos resulta
consciente, hemos de haber incubado la solución.
Luego, en cualquier momento, emerge la señal intuitiva “lo mismo —como
dice Csikszentmihalyi— que un corcho mantenido bajo el agua sale y salta
en el aire cuando se le suelta”; nosotros también la vemos como una
burbuja que, al llegar a la superficie, se muestra efímera: hay que
estar atentos para captarla.
En cualquier caso, una vez que, repentinamente, ha brotado la
intuición y se ha reconocido y registrado como tal en la conciencia, es
el turno de la razón analítica: el necesario complemento.
En la medida que nos adentremos en cómo se manifiesta la intuición en
nuestra vida y tomemos en cuenta sus mensajes, los sepamos interpretar
poner en práctica los resultados serán muy positivos.
· Fuente: Psicología Online
Ing. Carlos Mora Vanegas - El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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