¡¡¡Guauuu!!!, es usted realmente impresionante. ¡Sí!, así como lo oyó:
¡im-pre-si-o-nan-te!
En estos 20 años al servicio de nuestra institución nos hemos percatado
de su alta capacidad para trabajar en equipos multidisciplinarios.
Hemos percibido el nivel de tolerancia y flexibilidad con el personal a
su cargo. Y si no lo sabía, su gente nos ha hecho saber de su
extraordinario plomo profesional para planificar y organizar, así como
perseverancia para alcanzar los objetivos propuestos.
¡Cómo usted no hay ninguno en nuestra corporación!, ni pensamos que jamás lo habrá.
En suma, el adeudo que hacia usted nos embarga, está representado en
el alcance de un 100 % de toda la confianza con nuestros nuevos
clientes, dado su alto nivel de energía, iniciativa, tenacidad y
persistencia. Realmente estamos muy satisfechos de tener siempre a un
graduado con honores como usted, licenciado y postgraduado en
prestigiosas universidades. No en balde, se le nota en el liderazgo que
alcanza en cualquier reunión.
¡Muchas gracias!, objetivamente ¡muchas gracias!, por su proactividad;
por aumentarnos la credibilidad internacional. ¡Gracias, muchas
gracias!, por desarrollar lo que nos faltaba (...)
y que lo volvimos a ganar con creces gracias a usted. No
malinterprete, le platicamos del desarrollo de un pensamiento creativo
en la solución de problemas. ¡Es usted asombroso!, sobre todo en la
puesta en práctica de su ética profesional. ¡Es usted fenomenal!, aunque
suene postizo y monótono: en el análisis, toma de decisiones, manejo del
tiempo y, en las habilidades para tomar riesgos. De hecho, me
percataría, ¡sin conocerlo!, que su pensamiento es cabal y, por demás,
exclusivísimo. Y esto se lo decimos a usted, porque lo conocemos: hemos
avistado mayor número de oportunidades y de las debilidades hemos
crecido y todo gracias ¿a quién?: a su persona, por su visión y maestría
para conceptuar. No está de más decirle que su efectividad grupal ha
previsto divisar, en todos los equipos de trabajo de nuestra
organización, progresos en las artes interpersonal y de negociación
avanzada en éstas mesas de trabajo. Indiscutiblemente, ¡todo es usted!,
incluso, me atrevería a decirle, que es más que el mismo Dios (risas). Y
perdone que me ría, pero es que soy escéptica a la religión. Un hombre
tan perspicaz como usted, se debería dar cuenta de ello.
Esperamos sepa comprenderlo. Lo sentimos mucho por su ego. ¡Sí!, el
suyo. Le mandaremos la liquidación a su apartado de correos. ¡No tiene
para qué molestarse en blasfemar!
¡De nada!, también te agrega a lo dicho tu exmujer, directora de RRHH.
MSc. Ángel Díaz - Periodista venezolano licenciado de la Universidad Central de Venezuela// MSc. en Comunicaciones Periodística, Institucional y Empresarial titulado de la Universidad Complutense de Madrid. angel_diaz20022002arrobayahoo.es
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