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Administrativamente existe un nuevo término que ha surgido en el medio
empresarial, que nos permite darnos cuenta de que las cosas pueden
cambiar, el término es GESTION DEL CONOCIMIENTO el cual dice que hay que
dejar de pensar en el Recurso Humano como recurso y ver en el la
oportunidad de administrar el talento que posee.
La labor de la Gestión del Conocimiento, está encaminada hacía facilitar
la participación activa del personal, como único medio para el
desarrollo de estrategias que hacen la diferencia ante la competencia,
ya que al existir varios oferentes del mismo producto y/o servicio, con características iguales o similares, el cliente tiene la
libertad de buscar y elegir a la empresa que cubra sus necesidades con
efectividad y creatividad, en donde lógicamente se inclinará por la que
le ofrezca un mejor servicio.
La implantación de la Gestión del Conocimiento es importante y empieza a
ser imprescindible, para crear una nueva imagen a las organizaciones,
logrando con ello, ofrecer productos y/o servicios con mayor entusiasmo,
dedicación e iniciativa; pero también, para prepararse y tener la capacidad de competir contra
organizaciones internacionales de prestigio, con mayor experiencia,
infraestructura, deseo de prestar un mejor servicio y que a muy corto
plazo se convertirán en competidores directos como consecuencia de las
tendencias de globalización de los mercados.
El liderazgo del mercado quedará en manos de quien desarrolle mejores
métodos y sistemas de trabajo, utilizando la creatividad de su personal
como la principal fuente de desarrollo interno para alcanzar mejoras
espectaculares bajo premisas de servicio y calidad, ante los nuevos
retos y oportunidades que se les brinda en la actualidad, tomando en
cuenta las modificaciones que en él se esperan a muy corto plazo.
Los empresarios y/o administradores deben fortalecer su sistema de
competencias laborales (personas), para lograr hacer rentables a
aquellas organizaciones que aún no lo son y más rentables a aquellas que
ya se encuentran pocisionadas satisfactoriamente dentro de un mercado
que constantemente tiene cambios, en donde la competencia se intensifica
y los clientes tienen libertad de elegir, entre muchas opciones que les
presentan iguales o similares beneficios.
Es por ello que en este momento, las organizaciones se encuentran en una
lucha de procesos, en la que a futuro tendrá más oportunidad de ser
buscada la que facilite la obtención de los productos y/o servicios que
ofrece, a través de la utilización de procesos internos adecuados a las
necesidades reales de sus clientes; entre las que destacan: agilidad,
rapidez, exactitud y comodidad. Por el contrario, aquellas organizaciones que buscan la
seguridad interna antes que la satisfacción del cliente y que para
lograrlo llenan los procesos de pasos engorrosos e innecesarios quedarán
al margen.
Es necesario dejar a un lado lo existente y diseñar nuevas
organizaciones que busquen ofrecer los mismos productos y/o servicios al
cliente, con mejores características; sin dejar a un lado los aspectos
referentes a controles y basados en la realidad de las organizaciones,
que incluye conocer todos aquellos aspectos técnicos, operativos e
infraestructurales a nivel general y de cada una de sus áreas
componentes.
Hoy, el fundamento de los cambios organizacionales es la capacidad
intelectual de quienes integran las empresas, sin importar la posición
que ocupen en los organigramas tradicionales, los cuales ya pasaron a la
historia.
Cultura de cambio
El cambio organizacional es una necesidad para cualquier empresa que
desee subsistir en los mercados actuales, por lo tanto la palabra cambio
debe ser parte de la cultura de la organización en general y de cada uno
de sus integrantes.
Los aspectos culturales ejercen una influencia poderosa sobre la
percepción, el comportamiento y el rendimiento individual y de la
empresa en general. Las organizaciones tienen su propia cultura, pero a
la vez están formadas por el conjunto de sub-culturas de sus
integrantes.
Las diferencias culturales pueden crear conflictos y convertirse en
obstáculos para el desarrollo, si no son administradas adecuadamente. Lo
cual puede ser perjudicial cuando estos conflictos se dán entre los
responsables de realizar las tareas que integran los procesos.
La falta de cultura de cambio es un problema común en nuestro medio, se
dá a todo nivel y sus causas se refleja en por lo menos uno de los
aspectos que se estudiarán a continuación y que a criterio del autor,
representan los principales obstáculos para la implementación de cultura
de cambio dentro de cualquier organización.
- Desconocimiento de aspectos generales sobre la organización y sus
principales elementos administrativos.
- Resistencia al cambio y escasa participación del personal dentro de
programas de Mejoramiento Continuo y Desarrollo Organizacional.
- Falta de alineación entre los Objetivos organizacionales y los
Objetivos Personales de todos los integrantes de la empresa.
Desconocimiento de aspectos generales sobre la organización y sus
principales elementos administrativos:
El desconocimiento y/o falta de interés en estos aspectos forma barreras
que no permiten detectar la necesidad de cambiar, asumiendo que las
cosas se están realizando adecuadamente y que no existe necesidad de
transformación organizacional.
Dentro de todas las organizaciones, aún en aquellas que son
administradas empíricamente, existen lineamientos que sus integrantes
deben seguir para realizar sus actividades, así como normas, políticas y reglas internas que ayudan al
funcionamiento adecuado de todos los engranajes que conforman la
estructura de dichas organizaciones, los cuales en muchos de los casos
no son inculcados a todos los niveles y en el peor de los casos ni
siquiera existe interés en ellos, por parte de los empresarios y/o
administradores de la organización.
La mayoría de organizaciones carecen de misión y visión definidas por
escrito y falta de divulgación de las mismas al personal que las
conforma.
Esto trae como consecuencia que se trabaje sin objetivos y metas claras
que obliguen a evaluar si la dirección y eficiencia de las funciones es
la adecuada.
El desconocimiento de estos factores no permite verificar si los
esfuerzos de todos los integrantes de la organización, están encaminados
por la dirección correcta y si a la vez están colaborando con el logro
de los objetivos institucionales o simplemente con los objetivos
particulares de cada una de las áreas y/o departamentos que integran su
estructura.
No todas las organizaciones cuentan con miembros administrativos
calificados por experiencia y/o entrenamiento, ubicados en los puestos
adecuados para fortalecer los aspectos administrativos de la misma, la
mayor parte del personal es adecuado a puestos operativos que buscan
cumplir con las exigencias actuales del negocio, sin pensar en los
mecanismos que a futuro puedan ayudar a mejorar la organización.
Son muy pocos los empresarios y/o administradores que cambian los
modelos organizacionales constantemente y los adecuan a las exigencias
actuales de los clientes.
Aún persisten las estructuras con muchos niveles jerárquicos y con poca
coordinación ó integración entre sus unidades componentes, las cuales no
permiten que las diversas actividades se relacionen y se agrupen
adecuadamente para obtener mayor efectividad.
Este modelo organizacional ocasiona que sus miembros no entiendan su
trabajo, su autoridad y sus relaciones con otros miembros de la misma, y
que como consecuencia de ello se pierda efectividad, por tratar de
mantener los viejos esquemas administrativos.
El desconocimiento de la misión y visión, así como la falta de
coordinación e integración de sus integrantes, ocasiona que se trabaje
en diferentes direcciones y que algunos departamentos tengan demasiada
independencia y poca comunicación con las otras áreas de la
organización, por lo que en muchas ocasiones se logra cumplir con objetivos
particulares que pareciera son los adecuados, pero que no están
contribuyendo al desarrollo y logro de los objetivos institucionales, si
no por el contrario pueden llegar a entorpecerlos.
La falta de planificación para todas aquellas actividades que se
realizan dentro de la organización, es una consecuencia del
desconocimiento de los aspectos generales de la misma y de sus
principales elementos administrativos.
Sin duda el no conocer claramente hacía donde se dirigen los esfuerzos,
no permite planear las actividades que se deben realizar para llegar a
cumplir con sus objetivos, es muy difícil planificar sin dirección,
normalmente lo que se hace es realizar las actividades en forma mecánica
y monótona, basándose en las costumbre y la experiencia adquirida a
través del tiempo.
Resistencia al cambio y escasa participación del personal dentro de
programas de Mejoramiento Continuo y Desarrollo Organizacional.
Inculcar la cultura de cambio es función de los administradores de las
organizaciones, por lo que es importante que las personas que ocupen
puestos administrativos involucren al personal en esta labor, como parte
de las responsabilidades de cada puesto de trabajo, desde el momento de
su contratación ó como parte de los programas de capacitación y
desarrollo al personal ya existente.
El conocimiento de los procesos y el objetivo que persigue cada uno de
ellos, debe formar parte de la cultura interna de todo el personal de la
organización, además permitirá reducir la especialización de algunos
puestos de trabajo y con ello la dependencia de las personas que
ejecutan funciones específicas dentro de los procesos.
La disponibilidad, iniciativa y apoyo por parte del personal, al
momento de realizar cambios dentro de la organización, son aspectos que
ayudan considerablemente al momento de implementar los mismos, logrando
con ello minimizar los riesgos de fracaso. Por el contrario, la
resistencia al cambio del personal no permite actuar con rapidez y
reduce la probabilidad de éxito.
Es importante que el trabajo en equipos conformados por los
administradores y su personal sea parte de la cultura de la
organización, ya que la probabilidad de éxito aumentará al tomar en
cuenta la opinión de todos los involucrados dentro de los procesos al
momento de pensar en realizar cambios.
Falta de alineación entre los objetivos organizacionales y los objetivos
personales de todos los integrantes de la empresa.
Cuando el nuevo colaborador entra en contacto por primera vez con la
organización, es cuando se forma opiniones o juicios de valor sobre la
totalidad de la misma, es por ello que la identificación o sentido de
pertenencia debe iniciar desde el proceso de selección de los nuevos
colaboradores y no esperar que sea una consecuencia del tiempo.
Diseñar un proceso de selección de personal estratégico que permita
conocer los objetivos, intereses y ambiciones de los candidatos, para
encontrar dentro de ellos a aquellos que se adecuen mejor a los
objetivos, intereses y ambiciones de la organización.
Satisfacer las necesidades de los nuevos colaboradores como consecuencia
del cumplimiento de los objetivos organizacionales, debe ser la labor
mas importante del Gestor Estratégico de Recursos Humanos, con lo cual
logrará el alineamiento estratégico que le permitirá contar con personal
satisfecho y como consecuencia de ello con actitudes positivas,
dispuesto a afrontar cualquier proceso de cambio.
La capacidad para responder con rapidez y flexibilidad a las exigencias
cambiantes de los clientes, debe formar parte de la cultura de cambio de
todo el personal que integre la organización, no importando las
condiciones estructurales de la misma; los controles internos no deben
formar parte de los procesos, ni deben instituirse por falta de
confianza a las personas y mucho menos para ocultar deficiencias
internas.
La iniciativa y creatividad para realizar los cambios, permitirá que la
organización sea pionera e innovadora ante la competencia, logrando
crear procesos de calidad que puedan convertirse en una ventaja
competitiva.
La capacidad de renovación de los conocimientos del personal debe
depender de las exigencias de los clientes y no de la capacidad de
renovación de los que dirigen la organización, por lo que al momento de
decidir realizar cambios es importante conocer la opinión del personal,
la comunicación con ellos es vital para mejorar lo existente y para
satisfacer adecuadamente sus necesidades.
La clave para contrarrestar la falta de cultura de cambio
La clave para contrarrestar la falta de cultura de cambio pueden
resumirse en dos fundamentos administrativos, los cuales al ser
utilizados adecuadamente ayudarán a minimizar la resistencia del
personal y con ello las probabilidades de fracaso al momento de
implementar programas de Mejoramiento Continuo dentro de cualquier tipo
de empresa.
Estos fundamentos son: CAPACITACION Y PARTICIPACION, aunque parecieran
ser sencillos de implementar, será muy difícil esperar resultados
espectaculares si no se cuenta con el convencimiento y el apoyo de los
niveles superiores de la organización.
Hablar de capacitación aunque es una práctica común dentro de cualquier
empresa, hoy en día es considerada como uno de los pilares fundamentales
que sostiene la calidad de los productos y/o servicios que se ofrecen a
los clientes, por lo que su enfoque empieza a tomar otra temática.
El comportamiento y los conocimientos de las personas así como sus
necesidades de capacitación y desarrollo personal son factores
importantes para la aplicación de los nuevos procesos y para el
desarrollo de la cultura de cambio que se persigue al aplicarlos.
Los programas de capacitación que se impartan a las personas deben tener
como objetivo dar a conocer los aspectos generales de la organización y
sus principales elementos administrativos, pero sobretodo los procesos
en general que se llevan a cabo dentro de la empresa y no solamente las
actividades en las que el personal objeto de capacitación interviene
directamente dentro de los mismos.
La tendencia actual trata de alejarse de las organizaciones basadas en
personas que llevan a cabo tareas individuales y enfocarse en el trabajo
en equipo que permita la consecución efectiva de los procesos que llevan
a cabo sus integrantes, lo cual solamente se puede lograr si se les
proporcionan conocimientos mucho más generales.
Las funciones de cada uno de los puestos juegan un papel importante como
elementos de conocimiento y experiencia y siempre tendrán un lugar
dentro de la estructura organizacional, además son necesarias dentro de
los equipos de trabajo pues los mismos no pueden estar solamente
integrados por personas con conocimientos generales, sino con personas con atributos especiales y particulares con
pensamiento de equipo basados en los procesos que ejecutan. Cada uno de
ellos aportará un valor adicional al equipo con conocimientos y
habilidades específicas.
La conformación de equipos va mas allá de la simple unión de personas,
la formación de equipos inicia desde el proceso de reclutamiento del
personal adecuando los perfiles de los puestos a la cultura e intereses
de cada grupo al que pertenecerán y los objetivos del procesos que
apoyarán, bucando el equilibrio en relación a las capacidades y
experiencia de las personas.
Los equipos de trabajo están integrados por personas con conocimientos
complementarios que trabajan hacía un mismo objetivo y en donde cada uno
de ellos es responsable de cumplirlo, deben organizarse en función de
los procesos y no de las actividades que cada uno de ellos tiene que
realizar.
Dentro de las organizaciones existen muchos grupos distintos de interés:
grupos de personas con diferentes metas y ambiciones. Los individuos se
unirán con aquellos que tengan ambiciones similares o que se sientan
amenazados por amenazas similares.
La perspectiva crítica de la metodología del cambio reconoce que vencer
la resistencia a la reorganización no siempre se puede resolver mediante
el diálogo y que vencer esta resistencia puede requerir un cambio en las
condiciones materiales e ideológicas que distorsionan o impiden la
comunicación.
La cultura de cambio de toda organización es consecuencia de la cultura
de cambio de sus integrantes, difícilmente podrá existir la primera de
ellas si no existe la segunda.
Al momento de realizar programas de cambio organizacional es importante
fomentar la participación entre el personal, no es adecuado ser
impositivos, basta con explicarles y sorprenderlos con lo que se desea y
ellos sorprenderán con sus ideas.
El personal debe tener capacidad para comprender el proceso de cambio
rápida y fácilmente, no deben existir actividades reservadas, pues es
necesario que todos tengan una visión común de lo que ocurre dentro de
la organización y esto solamente se logrará si se encuentran ampliamente
capacitados.
Funciones que anteriormente han sido propiedad exclusiva de los
gerentes, hoy empiezan a compartirse con todos los involucrados dentro
de los procesos, hacer y mejorar ahora van de la mano conforme las
organizaciones buscan beneficiarse de la inteligencia de todos sus
integrantes.
La capacidad de las personas es incrementada por la comodidad y
motivación que siente cuando se les permite tomar la iniciativa y
trabajar sin reglas estríctas, cuando se evalúa hasta que punto el
personal debe tener delegación de autoridad es importante analizar las
características particulares del proceso y los controles que deben
adecuarse a él, con el afán de minimizar riesgos.
Las personas que prefieren tomar iniciativa para realizar sus tareas se
sienten frustradas cuando deben trabajar bajo estríctos lineamientos
impuestos por los niveles jerárquicos superiores. Por lo tanto es
importante facultar a quienes realizan las tareas para efectuar su
propia supervisión e inspección de calidad.
La clave se encuentra en la facultación, la cual permite asumir de
manera personal la responsabilidad de satisfacer las necesidades de los
clientes.
Promover la participación del personal significa darle la libertad de
realizar sus actividades bajo lineamientos claros de acción que les
permitan desarrollar con flexibilidad las actividades dentro de los
procesos que ejecutan y poner en práctica su iniciativa y creatividad
para mejorar esas actividades y alcanzar los objetivos preestablecidos
con mayor efectividad.
La falta de conocimiento y participación del personal tiene como
consecuencia consultar frecuentemente a los niveles superiores para
tomar decisiones o atender las consultas inesperadas de los clientes, lo cual en la mayoría de los casos es una práctica común dentro
de cualquier organización que solamente fomenta la creación de puestos
innecesarios y en el peor de los casos áreas o departamentos
innecesarios que se fundamentan en la división del trabajo, pero que
complican la realización de las actividades y la resolución oportuna de
los problemas a los que diariamente se enfrentan.
La solución a los problemas casuísticos, no es crear niveles intermedio
o mandos medios que se encarguen de resolver este tipo de consultas,
simplemente es capacitar a todo el personal, proporcionando el
conocimiento general sobre la empresa y los procesos que en ella se
llevan a cabo, de esta forma todos podrán participar en la resolución de
los problemas comunes y también de aquellos que surjan eventualmente.
Pero no basta con capacitar ampliamente al personal, es importante
delegar la responsabilidad total dentro de los procesos, para que exista
compromiso por resolver los problemas eventuales con la misma exactitud
y certeza de los problemas comunes.
Aprovechar al máximo las habilidades e iniciativa del personal es
importante para la implementación de programas de Cambio Organizacional,
pues a través de ello pueden generarse mejoras espectaculares en las
actividades que realizan y eliminar todo aquello que es innecesario.
La apertura e interés en las ideas del personal sin desecharlas desde el
inicio, permite promover mecanismos para alentar la participación y
difusión del conocimiento de todos los integrantes de la organización
creando compromisos y desarrollando nuevos objetivos que permitan
renovar lo existente en forma permanente.
La mejoría depende de la experiencia, conocimiento y aprendizaje de
todos los integrantes de la organización, en especial de quienes son los
responsables de las tareas que integran los procesos, por lo que el
rendimiento dependerá de la participación de cada uno de ellos dentro de
la renovación y cambio de los mismos.
Los procesos de cambio solamente pueden funcionar bien si las personas
que los realizan son las adecuadas, por lo que la capacitación y
participación del personal es el elemento clave para fomentar la cultura
de cambio dentro de todos los integrantes de la organización.
Conocer a las personas que están dentro de la empresa es clave para
aprovecharlas mejor. es necesario un programa de capacitación, con un
nuevo conjunto de conocimientos y comportamientos necesarios para
algunos, si no es que todos los individuos.
Identificar y acordar el nuevo orden de jerarquías, condiciones, papeles
y responsabilidades, para permitir poner en práctica la aplicación de
programas de Mejoramiento Continuo.
Como parte de este nuevo método empresarial debe detallarse la
naturaleza exacta de los papeles y los empleados deben capacitarse y
guiarse para que los ejecuten. Los nuevos papeles darán a los empleados
un mayor grado de autoridad y no solamente deben enfatizar los papeles
de la tarea, sino también los papeles de mejoras en el rendimiento que
se llevarán a cabo.
Lic. Haroldo Herrera Monterroso - Licenciado en Administración de Empresas, con Maestría en Reingeniería y Tecnologías de Aseguramiento. Consultor y capacitador, en las áreas de recursos humanos, desarrollo organizacional, planificación estratégica, organización & métodos y reingeniería. haroldo.herreraarrobagmail.com
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