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La antiventa es más común de lo que se cree y es la causa más grave del deterioro de las relaciones entre vendedor y empresa:
¿Qué hacer cuando nuestro vendedor usa su habilidad para conseguir
ventajas en su propia empresa?
No es un escenario extraño ni de ciencia ficción, pero hay momentos en
el devenir de las empresas en que algunos vendedores vuelven sus más
poderosas armas en contra de su empresa en vez de utilizarlas con el
cliente.
Esto se manifiesta poco a poco y en forma imperceptible hasta cambiar la estructura de trabajo y lesionar los márgenes del negocio:
consiste en diseñar escenarios de crisis para que el jefe
acceda a peticiones para cerrar negocios que perfectamente se pueden
cerrar de cara al cliente en vez de argumentar en la empresa.
¿Porqué el vendedor prefiere presionar a la empresa en vez de a su
cliente?.
Vender no es fácil, sobre todo porque los vendedores en algún momento de
su trabajo llegan a pensar que la venta funciona solo bajando el precio.
Este convencimiento genera un peligroso comportamiento asintótico del
márgen y pequeñas guerras localizadas de precios,
una sensación de desconfianza del cliente para con la empresa
proveedora y finalmente un aumento en la frecuencia de remates de precio
por parte del clienter. Estas son algunas de las razones:
Un jefe muy inexperto, novato en el negocio o nuevo en el mercado
Ausencia de programas de Gestión y Control de vendedores
Falta de capacitación en técnicas de ventas, lo que se percibe en un
reduccionismo de los argumentos de ventas del vendedor a frases tipo
como:
¿Necesita algo?; ¿En que le puedo ayudar?; etc.
Programas de ventas improvisados y basados en resultados a cualquier costo.
Políticas de ventas poco claras, débiles o ausentes.
Vendedores técnicamente capaces frente a jefes técnicamente limitados o incapaces.
Cultura de ventas basada en el volúmen por sobre el servicio.
Mal entendido entre lo que es el servicio y lo que es el servilismo.
Ausencia de jefatura estable, o jefatura débil.
Problemas financieros mezclados con ambición de ventas: a menudo esta
mezcla genera grandes pérdidas por compresión del margen de ganancia o
por nula efectividad del crédito que deriva en estafas que
descapitalizan aun más a la empresa.
¿Cómo evitar este problema?
Sinceramente la solución no es fácil dado que las empresas por lo
general, cuando están con este problema, se acostumbran a trabajar
sintomáticamente en vez de sistemáticamente, por lo cuál es difícil
aislar las causas a simple vista,
sobre todo porque la acción diaria está teñida de gritos, carreras, presiones y un clima laboral conflictivo y tenso.
Sin embargo, hay algunos síntomas que avisan la aparición del
fenómeno de involución del vendedor, no obstante que los enumeremos, lo
más difícil es que el jefe, y a veces el propio gerente general, lo
acepten como negativo para emprender la corrección:
Pedidos urgentes en número desusado que complican la gestión logística.
Paulatina compresión del márgen.
Excesivos y frecuentes vistos buenos de los jefes para autorizar descuentos especiales que no se justifican ni por el volúmen ni por la proyección de esas transacciones.
Descalificaciones frecuentes y generalizadas contra los jefes, el
departamento de crédito o el área de operaciones. A veces con
participación de los propios jefes.
Etc., etc., etc...
Lo recomendable es contratar un asesor o consultor especializado en el tema que, desde una perspectiva objetiva y profesional, permita ofrecer un diagnóstico certero y recomendar soluciones a la medida de la empresa:
una cosa es clara,normalmente el enfermo no quiere sanar debido
a que se ha acostumbrado a los síntomas y ha decidido trabajar en esas
condiciones creyendolas normales.
Consecuencias mediatas e inmediatas:
Las consecuencias inmediatas se perciben en el ambiente, sin embargo las
consecuencias más graves se perciben en un aumento de los costos de
operaciones,
aumento del riesgo crediticio y una sensación en los flujos de
caja que se caracteriza por vender mucho y ganar poco; digo una
sensación porque el gerente general suele tomarse la cabeza y decir:
para todo lo que vendemos, no me explico dónde está la plata...!!!
Otra cosa que exhaspera es la arrogancia de los vendedores que comprimen
el márgen que suelen tener un mejor volúmen de ventas, pero un pésimo
retorno, un aumento de incobrables y un aumento de los pedidos urgentes.
Esto sumado a las permanentes presiones al jefe para que otorgue
descuentos especiales, autorice mercaderías en condiciones especiales y
le apoye en priorizar el despacho. Los más audaces se atreven hasta a
renegociar su remuneración, comisiones e incentivos en un costante
machacón que termina aburriendo a la empresa.
Recomendación final
A la empresa le recomiendo poner atención a la menor aparición de estos
síntomas y buscar apoyo a tiempo.Las pérdidas resultan a veces más caras
que los costos de asesoría y consultoría y todos los beneficios que de
ello resultan.
Los empresarios tienen mucho valor para las inversiones duras ( ampliar la producción, comprar más bodegas, remodelar oficinas, etc), pero son realmente irresolutos con las inversiones blandas que realmente representa la principal fuente de ingresos de la empresa:
( capacitación de vendedores, selección experta, consultorías
de negocios, sistemas de gestión y control, e inteligencia aplicada a
procesos, métodos de trabajo, calidad o servicio).
Al vendedor: Le recomiendo defender el márgen tratando de vender
beneficios anexos al precio como son el servicio, la calidad, su
profesionalismo y la estabilidad del abastecimiento.
Sin duda para un vendedor de oficio es muy difícil entender esto y menos aplicarlo, dado que es la profesionalización del vendedor lo que genera el cambio de actitud y valores.
No obstante ello, hay muchas empresas que desde hace años han puesto atención en mantener y desarrollar su recurso humano de ventas transformádolo en una ventaja competitiva y comparativa que usa su poderío para convencer al cliente
y cerrar buenos negocios en vez de convencer a la empresa y
cerrar negocios espúreos que solo dan movimiento a la empresa, pero que
dejan exiguas ganancias.
Al gerente general: Recuerde que los resultados de su trabajo se miden
en tres direcciones: rentabilidad, crecimiento y dispersión del riesgo
en el negocio, y curiosamente esos tres conceptos están indisolublemente
unidos a los destinos de las ventas.Por tanto, la próxima vez que se
sienta aproblemado,
no dude en intercambiar ideas con un consultor experto en
recursos humanos de ventas, ya que como decía Ortega y Gasset: "Técnica
es el esfuerzo para ahorrar esfuerzos." CÑM.
Carlos Ñanco Muñoz - www.consultor.cl
Consultor Internacional Experto en Recursos Humanos de Ventas y Servicio al Cliente; fundador de www.consultor.cl, se desempeña en México, Argentina, Brasil, Perú y Chile, atendiendo consultorías y asesorías específicas relacionadas con el campo de resultados de las empresas que lo requieren. Es investigador en el tema de metodologías de ventas, procesos y herramientas gerenciales en el área; ha publicado "Administración del Personal de Ventas" (1989) y "Administración de la Cartera de Clientes"(1998).
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