VENTAS ASOCIATIVAS
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11-2006
Toda empresa se encuentra enfrentando todo tipo de competencias, tanto
formales como informales. Estas últimas han ido en aumento constante,
convirtiéndose en una verdadera plaga.
Esto no resultaba tan evidente y obvio hace apenas un par de años,
como lo está siendo en este momento. Incluso empresas monopolísticas del
sector público, operando en mercados controlados, han ido
desapareciendo, quedando como aletargados dinosaurios en unos pocos
lugares aislados de un mundo en plena transformación y profundos cambios
estructurales.
En el competitivo mundo actual, el vendedor vuelve a tener un papel más
relevante que nunca, aunque siempre fue pieza clave en el ajedrez
comercial. La función de los vendedores, en las empresas orientadas al
producto, es la de simples peones receptores de órdenes y toma pedidos,
de acuerdo a rígidos parámetros establecidos.
Aunque parezca increíble son incontables las empresas que no han pasado
de esa etapa inicial de la comercialización y que no han integrado a su
vocabulario la palabra mercadeo.
Estas empresas, que siguen viviendo en la edad de piedra del comercio,
hacen que sus vendedores se limiten a vender y vender, centradas en el
producto, sin tener la más mínima consideración por el cliente. Este
personaje - el cliente - es un desconocido para este tipo de empresas.
El cliente no existe. "Nuestro producto es bueno y tienen que
comprarlo", es la filosofía de estas empresas orientadas al producto. En
un silogismo simple, la consecuencia de este planteamiento es que los
vendedores son los malos. O dicho de otro modo, este planteamiento "con
un producto tan bueno como el nuestro no se necesita vendedores".

Las incontables quiebras de empresas que originó el planteamiento
anterior, por los años 80s se populariza una forma diferente de llegar
al cliente: la Venta Consultiva.
El nuevo concepto consultivo de ventas tiene como principal objetivo
satisfacer las necesidades del cliente, luego de un análisis serio de
las necesidades del cliente. Ya no se trataba de imponer un producto
determinado al cliente, presionándolo para que compre.
La primera industria que inició el cambio a la Venta Consultiva fue la
de los seguros. Estas percibieron los cambios que se estaban produciendo
en el mercado, sintieron la competencia que llegaba a grandes zancadas.
Ya no era suficiente tener muchos vendedores que convencieran a su
familiares y amigos.
Era necesario un cambio radical, y para ello desarrollaron productos
adaptados a las necesidades de los clientes y transformaron sus métodos
de venta. Se ha dicho que este tipo de venta era una forma gentil de
vender. Gentil y atenta comparada con la venta a presión del periodo
previo.
Hoy se ha ido un paso más allá, y hablamos de venta asociativa. Esto
significa crear soluciones que realmente satisfagan las necesidades de
cada cliente en particular y con ello crear una relación comprometida y
permanente de largo plazo.
Este es un proceso destinado a conseguir una asociación que fortalezca
la relación comercial, por medio de la concurrencia de metas e intereses
comunes en lo comercial.
La venta asociativa es y debe ser un proceso sistemático y organizado,
que se encuentre centrado totalmente en las necesidades reales y
actuales del cliente.
El crear departamentos de venta eficientes y orientados por el concepto
de venta asociativa, es válido en especial para las empresas pequeñas y
medianas, que quieran permanecer en el mercado. Las PYME por lo general
han estado orientadas al producto y a la producción.
Esto es
lógico porque nacieron como resultado de una idea de producto dentro del
seno de un grupo familiar. La venta para ellas siempre fue una actividad
secundaria y sin mayor importancia.
En algunos casos la actividad de venta no se considera
necesaria. El éxito de unas y fracaso de otras se debe más a la
casualidad, que a una planificación para conseguir resultados. Por lo
general, las que tuvieron éxito no enfrentaron en sus inicios
competencia alguna y las ventas se producían sin esfuerzo alguno.
En este momento la PYMES deben considerar las relaciones de ventas con
los clientes, como la más poderosa de las armas, para conseguir ventajas
competitivas importantes, que diferencien a la empresa de la
competencia, la posicionen en un lugar predominante en el mercado y
pueda seguir teniendo utilidades.
Todas las empresas exitosas del mundo, sin excepción alguna, se
encuentran haciendo esfuerzos para que la labor de ventas sea un proceso
intencional, dedicado, confiable y que creen valor para el cliente,
impulsando dentro de sus organizaciones. El cliente es considerado ahora
como un socio estratégico en el proceso de comercialización.
Jorge E. Pereira -
