José, había ahorrado un pequeño capital, que le permitió comprar un
terreno al lado de una de las carreteras más transitadas de su país. Era
lo que esperaba para iniciar su proyecto, un restaurante de comidas
nacionales.
Lo había pensado mucho, su experiencia anterior como empleado de un
negocio semejante, pero de comida internacional, fue la base de su idea,
sabía que en la zona existían varias posibilidades para un viajero
hambriento de encontrar un servicio de comidas, pero ninguno como la que
pensaba José. El diseño del local, y el concepto de servicio estaban
claros.
Al banco entonces, a solicitar el dinero. El empleado a cargo le
solicita la presentación de un análisis financiero del proyecto, con el
detalle de los flujos de caja estimados, y la rentabilidad del mismo.
Con un técnico en la materia, y el aporte de su conocimiento práctico se
elabora el análisis.
Un solo escenario, donde se proyectaron las ventas estimadas para los
próximos siete años, los costos salariales, precio de compra de los
alimentos, y en general los costos adicionales que él conocía para esta
clase de negocio. Por supuesto, el estudio arrojaba una tasa interna de
retorno más que satisfactoria, y con la garantía del lote, el banco
concedió el préstamo.
Se procedió a la construcción, y a la apertura del sueño de vida de una
familia, el restaurante. Los primeros días, por la novedad, las ventas
estuvieron bien. Conforme fueron pasando las semanas empezaron a caer
debajo del nivel proyectado en el estudio. Sucedía que los viajeros de
carretera se habían acostumbrado a otro tipo de comida, además de que el
tiempo de espera en el restaurante era mayor, y eso bajó la clientela.
A los pocos meses el alza de los precios de los alimentos comprados
por José se incremento considerablemente, sin que pudiera compensar eso
subiendo el cobro a los clientes, porque como reacción a su apertura se
había desatado una competencia feroz. No logró sacar el negocio
adelante.
Es indudable que se evaluaron mal dos variables en el estudio, las
ventas, y el costo de los alimentos, que eran las variables de riesgo
más importantes para este negocio, afectadas por factores externos,
fuera del control de la administración, tal cual es el gusto por cierto
tipo de comida de los clientes, los problemas económicos de orden
nacional que incrementaron los precios, y la reacción de la competencia.
José, aún con su experiencia previa dentro de un local de comidas, no
tuvo capacidad para analizar el entorno.
El analista de proyectos, solamente montó un escenario, asumiendo las
condiciones óptimas, sin tomar en cuenta de que en todo proyecto se
deben buscar las variable de riesgo, sobre las que se deben analizar la
buenas y malas posibilidades, y tener entonces un estimado de las
probabilidades de éxito de la empresa.
Siempre estará presente esto, el riesgo de que las cosas no salgan según
el escenario planteado, y máxime cuando se trata de una presentación
ante bancos, que se tiende a mostrar lo óptimo. Por eso en la
elaboración de proyectos debe aportarse un amplio conocimiento del
negocio y del entorno, para poder hacer una adecuada evaluación de los
riesgos. Muchos fracasos se evitarían así.
Amigo y colaborador de MERCADEO.COM, es empresario agropecuario y de bienes raíces. Cuenta con amplia experiencia en administración de empresas. Ha sido gerente general de empresas industriales, en el campo alimenticio, con productos de distribución masiva. Expresidente de Refinadora Costarricense de Petroleo.
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