TRUCOS DE NEGOCIACIÓN
11-2006
Todas las actividades de nuestra vida sean profesionales o personales,
en las cuales nos relacionamos con otros seres vivientes, implican
alguna forma de negociación.
Las negociaciones comienzan desde el momento que nacemos. Cuando por
primera vez nos sentimos inconformes con algo o tenemos hambre y
comenzamos a llorar. Esta es una de las más primitivas formas de
negociar.
No todos comprenden que el negociar es la base de la relación
interpersonal. No podemos conseguir todo lo que queremos. Para conseguir
cualquier cosa tendremos que negociar de una forma u otra, en todo
momento.
La relación con otros las hacemos por medio de redes de comunicación,
las cuales pueden adoptar complejas estructuras. Esto hace que en
ocasiones sea fácil y rápido negociar. En otras las negociaciones son
difíciles, complicadas y extensas.
Vamos a ver algunos consejos que dan los "sabios" sobre formas efectivas
de negociación, que puede ser de utilidad en los contactos con clientes,
compañeros de trabajo y jefes. Estos consejos son también aplicables a
otras situaciones interpersonales, que incluyen hijos, esposa, padres y
novias, entre otras.
La negociación es un proceso por el cual dos o más partes, con
diferentes necesidades y objetivos, trabajan para encontrar una solución
aceptable una materia específica. Y que toda negociación es un proceso
de relación interpersonal, cada situación de negociación es diferente.
Está determinada y recibe la influencia directa de las habilidades,
capacidad, educación actitud y estilo de cada persona envuelta en la
negociación.
Es corriente que se estime que las negociaciones son poco agradables,
porque implicarían conflicto. Esto no se ajusta a la realidad y no debe
caracterizarse la negociación como sentimientos encontrados o
conflictivos. Conocer y entender el proceso de negociación es un buen
principio para manejar, administrar nuestras negociaciones con
confianza, aumentando las posibilidades de conseguir acuerdos
beneficiosos para ambas partes.

Las actividades de venta son en sí un claro y definido proceso de
negociación interpersonal. Esto es tan evidente que son muchas las
personas que evitan dedicarse a esa actividad, porque estiman
erróneamente que las ventas son conflictivas y desagradables.
Barreras a las negociaciones exitosas.
Las negociaciones no son confrontación
Por el contrario de confrontación las negociaciones deben caracterizarse
porque las partes trabajan conjuntamente para encontrar un solución, en
lugar de que cada parte trate de ganar. La actitud que se tenga para
negociar será la que determine el tono de la interacción. Si el tono de
una de las partes es hostil y agresivo, ese será el tono de la
negociación. Si por el contrario hay ánimo de cooperación, el tono de la
negociación será cooperativo. Si el tono es de confrontación lo que se
tendrá es una buena pelea.
Tratar de ganar a toda costa
No debe confundirse un de tenis con una negociación. Cuando hay
ganadores, hay perdedores. Esto en las negociaciones crea inmensas
dificultados para llegar a acuerdos. El punto de vista adecuado en una
negociación es tratar de encontrar soluciones en las cuales todas las
partes sean ganadoras. Hay que esforzarse por no ver la negociación,
como un concurso que se debe ganar a cualquier precio.
Las emociones oscurecen el entendimiento
El peor enemigo en una negociación es perder la racionalidad. Las
emociones de cualquier tipo son malas consejeras e impiden allanar los
caminos hacia acuerdos de forma constructiva. Es importante mantener en
todo el proceso de negociación total control de nuestras emociones.
No mantener algún grado de empatía
Dado que en una negociación se trata de conseguir soluciones aceptables
para ambas partes, es necesario entender la necesidades de la otra parte
y sus deseos en relación con el asunto del cual se está tratado. Si no
conocemos ni entendemos las necesidades de la otra parte, será imposible
que negociemos apropiadamente. Comúnmente, cuando nos tomamos la
molestia y el tiempo para entender a la otra parte, siempre
descubriremos que los desacuerdos no son significativos.
Enfocarse en la personalidad, no en el asunto específico
Cuando la otra parte no nos agrada, tenemos la tendencia a enfatizar lo
difícil que es tratar con esa persona en particular. Cuando esto ocurre,
toda negociación se hace imposible. Hay que enfocarse y pensar solamente
en los hechos que se trata, poniendo a un lado nuestro grado de
desagrado relacionado con la persona individual.
Discusión no es parte de una negociación
Cualquier discusión que se suscite en una negociación es contraria a los
acuerdos que se espera. Los fundamentos de toda negociación deben
basarse en "hechos", no en "opiniones". Estas últimas son las que
generan las discusiones. Debe evitarse la discusión en toda negociación
seria y que pretenda llegar a acuerdos.
Jorge E. Pereira -

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