“La buena hora de las damas" (Au Bonheur des Dames) es una novela de
Emile Zola en la cual narra detalles del primero de los Almacenes Bon
Marché, en París.
Estos almacenes creados por Aristide Boucicaut en 1852, dan origen a la
gran revolución del comercio, la cual generó a toda una serie de teorías
sobre la venta de autoservicio, conocida como merchandising.
Una idea tan simple como hacer de la "experiencia de comprar", algo
agradable y liviano. Esto es dicho al estilo del gran escritor francés:
"una buena hora". El 1860 es el Paris de Cézanne, Degas, Manet,
Pissarro, Renoir: sede de la cultura y elegancia de una bella época que
ha influenciado profundamente nuestra civilización.
La novela de Zola, escrita hace ciento cuarenta años, describe en
detalle las reglas del comercio moderno: circulación, presentación,
carteles, rotación de existencia con respecto al margen, servicio de
asistencia al consumidor.
Es muy poco lo que se ha agregado desde esa fecha, a la forma de
mercadear en los grandes almacenes de departamento, supermercados,
hipermercados y otras variaciones del mismo tema. Aristide Boucicaut, el
creador de los Grandes Almacenes Bon Marché, se dio cuenta, siendo el
vendedor de una tienda, que había un segmento importante del mercado, de
gran capacidad económica, que buscaba algo más que comprar.
Esto le dio la idea de poner las mercaderías en mostradores, donde
estuviera al alcance de la mano del cliente, de modo que pudieran estar
en contacto directo con los compradores, en grandes espacios elegantes e
iluminados.
Amplios pasillos y escaleras, presentaciones llamativas, toda clase de
servicios relacionados incluyendo cafeterías y restaurantes,
entretenimientos ocasionales, conjuntos musicales, completaban el
escenario.
Un lugar de buen gusto, con detalles palaciegos, en el cual los
visitantes se quedaran largo rato, no como molestos compradores, sino
como amigos e invitados especiales.
Sobraban en este escenario los vendedores y los grandes mesones que
separaban a las mercaderías de los visitantes, por lo que debían ser
eliminados.
De este modo el "producto" se convierte en su propio vendedor, al quedar
completamente solo frente al cliente.
Al proponerle esta idea a su jefe, dueño de la tienda en que trabajaba,
como siempre sucede en estos casos, creyó que su empleado estaba
demente, no le hizo caso y lo despidieron del empleo. Se había
convertido en un hombre demasiado peligroso, porque "pensaba". Su jefe
debe haber pensado que cómo se le ocurría a ese mequetrefe proponer
ideas de ese tipo, cuando él sabía todo sobre el negocio.
Pero, esto no molestó a Boucicaut, quien siguió persiguiendo su sueño.
Se consiguió un socio y pronto abrió la tienda que había de convertirse
en el modelo del comercio actual y de mercadeo en la forma que lo
conocemos.
La expansión de Bon Marché en Europa fue rápida y extraordinariamente
exitosa. En los Estados Unidos, las Tiendas Bon Marché son hoy parte de
un impresionante imperio comercial, Federate Stores Inc., con ventas
anuales superiores a $15.6 billones de dólares y más de 460 almacenes en
34 Estados, bajo los nombres de Macy's, Bloomingdale's, The Bon Marché,
Burdines, Goldsmith's, Lazarus y Rich's.
Aristide Boucicaut es poco conocido, porque no escribió ningún libro
sobre teorías del merchandising. Se limitó a poner en práctica una idea
que se ha hecho tan corriente, normal y familiar, que ni siquiera nos
damos cuenta de ella, cuando entramos a las modernas tiendas de
departamento, que son "tiendas-entretenimiento". Idea llevada a la venta
al detalle hace nada menos que 150 años en los Almacenes Bon Marché.
El negocio-entretención, cuya creación se atribuye a Walt Disney, es muy
anterior a este. El comprar siempre ha sido una vivencia. Hoy, luego de
tanto tiempo, el concepto de vender una experiencia de entretención está
echando raíces en negocios muy alejados de los parques de
entretenimiento.
Pero, no era así la forma que se hacía comercio en Europa por el año
1860. Incluso hasta el día de hoy se encuentran en París pequeñas
tiendas oscuras y cerradas donde los dependientes despachan la
mercadería, a la cual los clientes no pueden acercarse. Y esto sucede a
pocos metros del primero de los Almacenes Bon Marché. No hay duda que
son muchas las formas de comercio que pueden convivir, en un mismo
momento y lugar.
Siempre existirá "Aristides" que innoven los métodos de atraer clientes,
entendiendo que el secreto del éxito en los negocios es siempre enc
ontrar la forma de hacer la experiencia de comprar, placentera y
agradable al cliente.
[Información adicional sobre Aristide Boucicaut y la interesante
historia de Almacenes Bon Marché se puede encontrar en el sitio Web de
la empresa: http://www.lebonmarche.fr/ ].
"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos
las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana.
Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas,
entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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