SUBEMPLEO: UN DRAMA CRECIENTE

Autor: Jorge E. Pereira

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA 

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11-2006

Texto

El futuro será muy diferente de aquél que esperábamos cuando crecimos, y la mayoría de nosotros está tan poco preparada para él, como los aldeanos ingleses del siglo XVIII lo estuvieron para los empleos en las fábricas del siglo XIX".
William Bridges, 1994


Los dirigentes políticos en su totalidad hablan de dar posibilidades de aprendizaje a todos los niños, como la única forma de salir adelante y de solucionar los problemas. Ninguno de ellos plantea el tipo de educación que se requiere, porque cada día hay más desempleo y crece el subempleo.

Escuchaba a un economista chileno de apellido Edwards en una entrevista, el cual manifiesta que la única forma de que Chile siga con el crecimiento que actualmente tiene es haciendo una profunda reforma educacional.

 Reformar, decía, una educación que se ha centrado demasiado en la especialización, dando como resultado técnicos a temprana edad, que no son capaces luego de cambiar de ocupación y adaptarse a los cambios radicales que están ocurriendo. Abogaba por una educación más generalizada, que luego permita especializarse en diferentes áreas a los muchachos. Esto es que les haga flexibles a las cambiantes necesidades laborales.

Con ello se evitaría, sin duda, las enormes cifras de subempleo y las frustraciones de jóvenes, que con uno o más cartones bajo del brazo, buscan desesperadamente un lugar en el cual ejercer una profesión que no les sirve de mucho.

El drama del desempleo pareciera no importarle mucho a los gobernantes, más ocupados en conseguir de cualquier forma fondos para nuevas campañas electorales. Aunque muchos de ellos conocen de cerca el desempleo cuando no están en puestos de gobierno, que es el único lugar donde pueden encontrar empleo.

 Los puestos de gobierno no requieren de muchas habilidades, salvo tener cualidades de hombre-corcho, para flotar en las turbias aguas de la burocracia. En un puesto de gobierno, mientras no se tome ninguna clase de decisión y no se haga sombra a nadie, todo está bien y se vive una vida placentera y tranquila, hasta que se consigue el tiempo para la jubilación.

Los modelos educativos parecieran tener un profundo cambio a partir de la primera y segunda guerra mundial, cuando se requiere que todo el sistema se encamine a la producción bélica. Obtener en corto plazo grandes cantidades de producción de armamentos y pertrechos es el objetivo.

El modelo anterior a ese periodo estaba orientado a enseñar un espectro amplio de conocimientos y destrezas que permitiera a las personas a enfrentarse con su medio ambiente, valérselas por sí mismas y ayudar que la sociedad avanzara como un todo.

 Ese modelo no servía para nada a la producción de tiempos de guerra, porque no estaba diseñado para enseñar técnicas específicas para posiciones particulares en empresas u organizaciones. Son de mencionar, en forma especial, los programas: TWI, Training Within-Industry (Entrenamiento dentro de la Empresa) y ESMWT Engineering, Science and Management War Training (Entrenamiento de Guerra en Ingeniería, Ciencia y Administración) .

Por estos lados todo lo copiamos sin pensar mucho en las consecuencias y situaciones particulares de nuestros países. De todos modos existía el financiamiento y los manuales de procedimientos (aunque en Inglés), sencillamente la educación de por estos lados comenzó a encaminarse a por ese rumbo.

Es importante hacer notar y recalcar que el objetivo de ese modelo de capacitación era satisfacer, con mano de obra especializada en tiempos de guerra, las necesidades de grandes industrias de la defensa, en los EEUU. Este modelo sirvió por estos lados para unas pocas grandes empresas extranjeras que extraían explotaban recursos naturales de nuestros países: cobre, estaño, frutas y verduras.

Como todo se confunde, cuando tratamos de traducir conceptos de un idioma a otros, no pudimos distinguir entre educación y entrenamiento. La consecuencia fue que los Colegios y Universidades terminaron convirtiéndose en Instituciones de entrenamiento de especialistas.

Esto era excelente para las corporaciones organizadas para producir a gran escala, que tenían como cliente el gobierno, en especial el ejercito, la aviación o la armada. Tanques, aviones, barcos, submarinos debían entregarse en tiempo determinado, en grandes cantidades, para reemplazar los destruidos. Ciclo interminable incluso en tiempos de paz.

Lo que sucede en Latinoamérica es que nunca estuvimos en guerra, salvo escaramuzas como las de las Malvinas, desde el siglo XVIII. Por tanto, nunca tuvimos grandes corporaciones, salvo alguna que otra empresa pública que opera con cuatro o cinco veces el personal requerido. Los grandes generadores de empleo en nuestros países son pequeñas y medianas empresas. Pequeñitas todas, para los estándares de los países desarrollados.

Recibir doscientos o más CVs de profesionales (Arquitectos, MBAs , CPAs, Abogados y otros) optando a un puesto de vendedor de suministros para computadoras o de publicidad exterior no es algo que me sea ajeno o desconocido. Los he tenido en mis manos en días recientes, con profunda preocupación por el futuro.

Cuando se tiene ese tipo de CV en la mano, lo primero que se piensa es que algo "huele muy mal en Dinamarca". Existe un tremendo desfase entre la gente a la cual estamos preparando en los Colegios y Universidades, con las reales ocupaciones disponibles en nuestros países.

He escuchado a profesores decir a sus alumnos, en nuestros países, que cuando reciban su grado de maestría en administración lo menos que tienen que cobrar es 40 mil dólares anuales. Una suma interesante que en nuestros países no se consigue tan fácilmente a menos de ser durante muchos años el dueño de una empresa. Suma que es normal para cualquier trabajador medio en países como los Estados Unidos.

Eso nos lleva a una de las tantas razones por las cuales profesionales valiosos emigran a los países más desarrollados, en busca de mejores oportunidades. La temida "fuga de cerebros" que se planteaba hace algunos años, es normal y corriente en el día de hoy.

Junto con ellos también parten al extranjero aquellos que tienen espíritu empresarial, para hacer un capital y volver a su tierra a instalar un negocio. Pero, cuando tratan de volver, las condiciones que encuentran no son propicias y terminan quedándose en el país que les adoptó y les permitió tener mejores condiciones de vida.

Jorge E. Pereira -

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