Proactividad empresarial, o lo valioso de tener el reloj adelantado

Autor: Walkiria Herrera Soto

MARKETING ESTRATÉGICO

11-2006

Hoy en día las empresas trabajan incansablemente por mantener y aumentar su participación de mercado, pero los niveles actuales de competitividad hacen que el éxito empresarial sostenible sea cada vez una meta más difícil.

Lograr la combinación ganadora de eficacia y eficiencia se torna cada vez más complicado, en momentos en que los/as consumidores/as han tomado el mando y exigen de las empresas mayor atención a sus demandas y mejor satisfacción de sus necesidades.

Establecer metas es un punto crítico para la gerencia. No es suficiente con proyectar resultados a partir de períodos anteriores, se necesita ser visionario, adelantar posibles situaciones del mercado y prevenirlas, hay que ejercitar la proactividad.

Son muchas las definiciones que se pueden encontrar acerca de la proactividad. Para muchos/as, es la capacidad de liderar su propio camino hacia el éxito, para otros/as involucra además asumir la responsabilidad de que las cosas sucedan.

La proactividad no es más que tener el reloj adelantado, es desarrollar la capacidad de prever situaciones antes de que éstas ocurran, y en consecuencia, definir estrategias que permitan a la empresa aprovechar oportunidades o salir a flote en situaciones de crisis.

El comportamiento proactivo es hoy en día un factor determinante para la supervivencia de las empresas en un entorno que es tan cambiante como diverso. Las empresas deben aprender a gestionar la incertidumbre y el cambio, y atreverse a romper los paradigmas internos y de la propia industria.

Es importante anticipar las ideas, pero con igual ímpetu es necesario propiciar las acciones para que estas ideas generen los resultados esperados, de lo contrario, el esfuerzo se quedará a medias.

La proactividad involucra además asertividad, es decir, identificar alternativas y oportunidades que resulten tanto atractivas como factibles, donde deberán concentrarse los mayores recursos y esfuerzos.

El ser proactivo supone valentía, puesto que el arrojo de implantar cambios envuelve riesgos que la empresa debe estar preparada para asumir y enfrentar, si quiere establecer una permanencia en el mercado.

Involucrar a los/as empleados/as es la garantía de que las acciones se ejecuten. La proactividad tiene un componente vital que es la sinergia. El trabajo en equipo facilita el logro de los objetivos. Motivar a los/as empleados/as y hacerlos/as partícipes de una actitud proactiva sin duda propiciará mejores ideas y un ambiente laboral más productivo.

Todo este esfuerzo tiene sus beneficios. El ser pionero en un mercado, permite desarrollar una ventaja competitiva frente a las demás empresas de la misma categoría. Adelantarse a los demás hace que la empresa conozca el mercado y las situaciones que pueden presentarse en él, lo que es igual a tener la experiencia de un mercado conocido.

Sin duda alguna, la proactividad es la actitud acertada para establecer metas a corto, mediano y largo plazo. El mercado traza las pautas, tiene voz propia, es deber de la gerencia escuchar y actuar en consecuencia.

Las empresas deben funcionar con el reloj adelantado, trabajar día a día para que el futuro llegue con su estrategia de trabajo ya definida, lanzarse a la competencia para asegurar su participación en el mercado, sin temer, ni a los riesgos ni al cambio, temiendo más bien a la incompetencia y a las consecuencias irremediables de tener el reloj atrasado.

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Walkiria Herrera Soto - walkiriaarrobaverizon.net.do

Colaboradora de MERCADEO.COM, es Publicista con Maestría en Mercadeo. Actualmente consultora del área de comunicación de la Agencia Outsorcing Team Market Consulting.

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