Constantemente negociamos. Pero a veces, perdemos de vista ciertos
detalles que inutilizan nuestro esfuerzo en pos de lograr el éxito. He
aquí algunos consejos y sugerencias de suma utilidad a la hora de
negociar.
A modo de introducción
- Negociar no es imponer nuestra voluntad e intereses; eso de nada
serviría. Negociar es llegar a un acuerdo satisfactorio entre las
partes. El resultado de la negociación debe beneficiar a todos. Por
ello, es un error gravísimo el intentar imponerse.
-Para alcanzar este acuerdo, el negociador debe prepararse. Tiene que
conocer a fondo el tema (y derivaciones del mismo) que se discutirá;
poseer un estado de ánimo sereno (control de nervios y ansiedad); ser
adaptativo a nuevos escenarios, ideas y situaciones; poseer el don de la
empatía (acercarse al otro) y estar seguro de sí mismo y de llegar a los
resultados previstos.
- Debe conocer todo lo que pueda acerca de su interlocutor, y de la
trayectoria, política y estrategias de su empresa.
- Tiene que tener presente sus niveles mínimos de conformidad (hasta
dónde resignar en favor de un acuerdo)
- No obstante ello, debe establezcer niveles de exigencia que, una vez
negociados y a la baja, sean siempre muy ventajosos.
- Hay que organizar la oferta o propuesta de tal manera que genere, a
medida que se expone, un creciente interés. Reservarse además algún "As"
en la manga para sorprender gratamente e inclinar la balanza a nuestro
favor nunca está de más.
A la hora de sentarse a la mesa
- Cuando se siente a negociar, deje de lado sus emociones y cualquier
preconcepto que se haya formado con anterioridad. Sólo entorpecerán su
función. Abra su mente. Tórnese receptivo.
- Estudie el estilo, ritmo y forma de dirigirse de su interlocutor.
Busque adaptarse a él.
- Escuche más que hablar. Escuchando se aprende; hablando, no.
- Conozca las necesidades y expectativas de su interlocutor, y deje que
las exponga sin interrumpirle. Demuestre genuino interés por su enfoque
de la cuestión (recuerde que comprender no es ceder sus objetivos, ni
tampoco es debilidad; sencillamente, es tratar de entender al otro
mirando el asunto desde su perspectiva. Esto es muy ventajoso a la hora
de exponer nuestros propios argumentos)
- Pregunte de forma abierta ("¿Qué opina sobre tal punto?") para
permitir que su interlocutor se exprese más ampliamente, y esté atento a
posibles contradicciones, reparos u omisiones. Vigile su lenguaje
corporal; los gestos dicen mucho si se sabe interpretarlos. Pregunte en
forma cerrada (respuestas cortas, del tipo "sí o no") cuando desee
verificar si van por buen camino ("¿Estamos de acuerdo en esto?")
- Resuma pensamientos y busque su confirmación; esboce pequeñas
conclusiones. A medida que avanza la conversación, puede hacerlo
mediante una fórmula similar a: "Entonces, esta cifra oscilaría entre...
¿estamos de acuerdo?"
- Exponga sus argumentos y puntos de vista de forma clara y segura (si
usted no lo está, ¿cómo pretende que le crean?), apoyado siempre con
ejemplos y datos contrastables. Utilice cifras fáciles de recordar;
evite decir: "Son 8.923 clientes los que cuentan con nuestro servicio."
Reemplácelo por "cerca de 9.000"
- Intente plantearse posibles objeciones o preguntas que su interlocutor
podría hacerle al escuchar su oferta, y busque respuestas. Prepare
varios argumentos, con sus correspondientes ventajas. Toda negociación
tiene un margen de improvisación sobre la marcha, pero hay que tratar de
asistir lo mejor preparado posible.
- Si su interlocutor es un directivo de alto nivel, evite aburrirle con
detalles innecesarios; vaya al grano directamente. Ayúdese con gráficos
y enunciados muy directos a la hora de exponer resultados a conseguir
("Con esta alianza incrementaremos nuestra participación de mercado en
un 15%")
- Promueva siempre un ambiente distendido y afable. Pero si un
interlocutor se torna agresivo, jamás pierda el buen temple. Recuerde
que usted es un profesional, y como tal está representando a su empresa.
Debe lograr un acuerdo y para ello está sentado en esa mesa. Si
el acuerdo tarda varias reuniones en concretarse, no importa. Usted está
preparado para ello, y además, sabe bien que eso puede suceder.
Encolerizarse o responder airadamente sólo serviría para cerrar puertas.
Distienda el ambiente, pregunte por la causa de tal actitud e intente
llevar de nuevo las cosas a un tono cordial.
- A la hora de mostrar su oferta, destaque claramente los resultados que
se obtendrán, y no insuma más tiempo del necesario al enumerar la manera
de llegar a ellos.
- Si le comparan con la competencia, no caiga en el error de criticarla.
Apóyese en las ventajas diferenciales de su oferta al contestar.
- Cuando surjan objeciones por parte de su interlocutor, dedique el
tiempo que sea necesario a resolverlas satisfactoriamente. Busque e
implemente soluciones. ¿Están todos de acuerdo? Entonces, siga adelante.
- Si le dicen: "El precio es demasiado elevado", destaque la calidad o
la oportunidad de su oferta, o cualquier otra característica
diferencial. No acceda a rebajar el precio; sólo conseguirá
desprestigiar su oferta y hará pensar al interlocutor que, si no decía
nada, usted pretendía cobrarle en exceso.
- Establezca con su interlocutor un margen de maniobras, o una banda
sobre la cual centrarán la negociación. Busque acercar posiciones.
- No intente forzar un cierre determinado en la negociación. El mismo
debe llegar como consecuencia natural, al estar las partes de acuerdo en
su conveniencia. Pero una vez llegado a este punto, no tenga reparos en
exponerlo abiertamente.
Un último consejo... los negociadores son personas que se llevan, luego
de cada sesión, mucho más que algunos datos objetivos. Se llevan
aprecio, simpatía o desprecio hacia su interlocutor.
La inteligencia emocional juega aquí, como en tantas otras
facetas de la vida privada y profesional, un papel importantísimo. Pues
no sólo aplicamos estrategias y una buena dosis de experiencia al
intentar cerrar un acuerdo. Nos implicamos nosotros mismos. Por eso, y
por otras cosas, la negociación se constituye en un arte que día a día
podemos mejorar y acrecentar. Para beneficio de todos.
Juan Javier Alvarez - estudio-pymesarrobaestudio-pymes.com
Colaborador MERCADEO.COM, es consultor con estudios en The American Management & Business Administration Institute, de EE.UU.
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