Como sistema organizado, el merchandising de personajes se atribuye a los Estudios Walt Disney, por 1930, en Burbank, California. Cuando la empresa creara los personajes de las tiras cómicas Mickey, Minnie, Donald y otros, uno de los empleados, Kay Kamen, estableció un departamento especializado en la explotación comercial secundaria de los personajes.

A esto se le conoció como la publicidad de corbatas, porque se
comenzó a reproducir imágenes en esas prendas. Por los 70 y los 80 se
introdujeron programas de merchandising basados en los personajes de
películas como ET, o Rambo, que tuvieron éxitos enormes, alcanzando
record de ventas.
En 1979 Kenner Products vendió más de 100 millones de dólares en
productos que replicaban los personajes de la película La Guerra de las
Galaxias. Esta cifra solo indica las reproducciones de personajes
vendidas legalmente. No se tiene registro de las copias no autorizadas o
piratas, las cuales deben haber alcanzado cifras superiores a las
mencionadas.
La imagen del "ché Guevara", por ejemplo, en camisetas, posters,
mochilas, banderines y otros productos ha sido uno de los usos
espontáneos de la explotación secundaria de las característica de
personalidad del conocido, que luego de su fracaso en su intento de
llevar la revolución a Bolivia, en el cual fue capturado y muerto, se
convirtió en un símbolo de la rebeldía contra el "status", lo
establecido.
El "character merchandising" es sin duda una excelente forma, cuando se
sabe explotar, de difundir no solo una imagen, sino también el concepto
que va adherido en ese "personaje".
Maestros en este arte han sido los más connotados líderes de todos los
tiempos, que difundía su imagen en todas las forma posibles. Europa se
encuentra llena de imágenes de Alejandro Magno, Julio Cesar, Napoleón.
En su momento se vendieron a los ciudadanos de los respectivos imperios,
los cuales las mantenían en sus hogares, como símbolo de adhesión al
régimen.
Lo podemos ver en nuestros países, en las innumerables estatuas
ecuestres que están en parques y plazas, las cuales se cuenta que
representan a algunos de los libertadores. Sentados en un brioso corcel,
con su sable al viento, son una imagen permanente de la forma que
supuestamente conseguimos librarnos del imperialismo español.
En la actualidad es difícil encontrar una empresa, organización o evento
que no haga uso de esta forma de conseguir ingresos adicionales, a su
actividad principal. El caso de los grupos musicales y artistas que dan
conciertos públicos, encuentran en estos una gran oportunidad para
vender toda clase de productos que despliegan sus imágenes.
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