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EL PELIGRO DE LAS CUENTAS POR COBRAR
11-2006
Vi la caída de una pequeña empresa, que durante más de veinte años había
operado, a consecuencia del mal manejo de las cuentas por cobrar.
Se dedicaban a ser mayoristas de la carne, compraban reses en pie, las
cuales procedían a vender, en canal, a detallistas, carniceros. La
operación había tenido una gran expansión, por la habilidad de compra
del dueño, a veces se adquirían las reses directamente de las fincas, y
otras en las subastas que semanalmente funcionan. La debilidad de la
operación estuvo en el manejo del crédito.
Iniciaba la relación con un carnicero, en la mayoría de los casos,
vendiendo las canales de reses que necesitara en ese momento, con el
compromiso de ser pagadas antes de la siguiente entrega, que podía ser a
los dos o tres días.
Así se operaba bien durante algunos meses. Lo que típicamente sucedía
era que, en algún momento, el carnicero le decía que había tenido
problemas, y no podía reunir el dinero para pagarle, en consecuencia el
mayorista le dejaba una entrega adicional a crédito, a ser pagada luego.
Continuaba con ese cliente y recibiendo el pago de una entrega, pero
siempre con una pendiente.
Meses más adelante, el cliente pedía más tiempo para el pago, y la
operación seguía con más crédito para el mismo. Así se repetía
sucesivamente lo mismo, la deuda más grande, hasta que el carnicero
dejaba de pagar, cambiaba de proveedor, y las cuentas por cobrar del
mayorista pasaban a pérdida total.

¿Por qué no se detuvo oportunamente?
Varias razones pueden ser. Consideraba que si cortaba el crédito,
perdería el cliente, en consecuencia el dinero por cobrar también,
máxime que no tenía garantías sobre esa operación. También el temor a
bajar el volumen de operación, en consecuencia la rentabilidad. Además
del exceso de confianza en esta clase de operación comercial.
Hoy la operación cesó, por la acumulación de cuentas por cobrar sin
ninguna posibilidad de recuperación.
He visto también lo mismo en grandes empresas que se dedican a la
distribución mayorista, con un agravante adicional. El problema puede
ser fomentado por los gerentes de operación, cuando su bonificación
anual depende de las utilidades, y no se castigan las malas cuentas.
Entonces entre más ventas, más utilidad contable, aunque no se pueda
cobrar después.
Es un asunto de vital importancia, estimular las ventas a gerentes y
vendedores, pero las ventas de recuperación efectiva, o tener un sistema
que castigue las malas cuentas en las bonificaciones.
Ing. Gerardo Rudin -
Amigo y colaborador de MERCADEO.COM, es
empresario agropecuario y de bienes raíces. Cuenta con amplia
experiencia en administración de empresas. Ha sido gerente general de
empresas industriales, en el campo alimenticio, con productos de
distribución masiva. Expresidente de Refinadora Costarricense de
Petroleo.
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