
Las palabras no tienen sentido por sí misma
Una palabra no pasa de ser un símbolo, un signo para representar un
objeto, una acción o un sentimiento. Por medio de los procesos de
educación y socialización aprendemos a darle sentido a las palabras.
Aquellas personas que crecieron en un mismo vecindario y que
asistieron a la misma escuela y participan en las mismas instituciones
tenderán a asociar el mismo significado a palabras-símbolos
particulares. Aquellos que crecen en la misma cultura y en el mismo país
asignarán un significado aproximado a las palabras, pero quizás exista
diferentes interpretaciones, entre diferentes regiones.
Las palabras tienen diferente significado para diferentes personas
En nuestros intentos por comunicarnos con otros, frecuentemente
encontramos que las personas con las cuales estamos hablando le dan
diferente sentido a las palabras que usamos. Esto puede llevarnos a toda
clase de situaciones difíciles. Veamos algunos ejemplos.
Una bebida carbonatada, se debe ordenar de diferentes maneras
dependiendo del lugar en que nos encontremos. En unos lugares se llama
"soda", en otros "refresco" o "frescos". Esto sin considerar expresiones
localistas para llamarla.
La magnitud de esta curiosa situación se puede apreciar por estadísticas
simples. Para las 500 palabras más utilizadas en nuestro idioma existe
sobre 10,000 definiciones, incluyendo los localismos.
¿Cuales son las causas que originan esta situación?
Numerosas son la razones. La forma en que el público en general usa una
palabra determina su sentido primario. A lo largo del tiempo las
palabras tienen nuevos sentidos. Se tiende a utilizarlas en situaciones
nuevas. Algunos sentidos que se da a palabras dejan de utilizarse y
llegan a convertirse en obsoletas.
Diferencias regionales establecen nuevos sentidos a las palabras. Esto
ocurre cuando en algunas regiones del país existe grupos étnicos
dominantes. Las religiones, costumbres y actividades diversas producen
el mismo efecto. Otra razón para el diferente sentido de las palabras se
origina por la necesidad de comunicarse con precisión por técnicos y
profesionales, dentro de su campo de conocimientos. De esta forma el
sentido técnico de una palabra puede ser totalmente distinto al
utilizado popularmente.
¿Cómo podemos salvar las dificultades impuestas por las variaciones en
el sentido de las palabras?
Una buena forma es para el receptor conseguir entenderlas por medio de
la interpretación del contexto general de la comunicación. El contexto
es la situación general en la cual se utiliza la palabra. Si nos
encontramos en un partido de foot-ball y alguien habla del "portero",
debemos entender que se trata de un jugador. En ningún caso del
encargado de abrir y cerrar la puerta de entrada al estadio.
El que envía la comunicación ya sea verbal o escrita, puede reducir la
posibilidad de mal entendidos, usando sinónimos para las palabras que
utiliza. Puede expresar el mismo pensamiento de más de una forma.
Parafrasear es una eficiente forma de aclarar conceptos que se
comunica.
Una forma excelente de determinar si se nos han entendido nuestras
palabras, es consultarlo. Invitar al interlocutor a expresarse por él
mismo. Esto es conseguir retroalimentación.
La percepción de la realidad difiere
Si dos personas experimentan el mismo fenómeno, hay una tendencia muy
humana a creer que ambos la percibieron del mismo modo y llegaron a las
mismas conclusiones. Pero, esto frecuentemente no es lo que ocurre.
Lo que percibimos está determinado por nuestras necesidades, deseos y
tendencias. Una gran cantidad de personas percibe lo que quieren
percibir. El comportamiento de las personas no se encuentra determinado
por lo hechos puros y simples del entorno físico y social en que se
encuentra; por el contrario está determinado por la forma en que
estructura e interpreta los fenómenos percibidos.
Nosotros interpretamos el mundo nuestro de acuerdo a nuestras
experiencias pasadas, actitudes, conocimiento previo, y experiencias
acumuladas desde el nacimiento.
Nuestros marcos de referencia tienen un poderoso efecto en la forma en
que percibimos una situación. Esto es constantemente ilustrado por el
análisis de casos a los cuales se somete a ejecutivos de diferentes
departamentos. Cuando se entrega un caso escrito para análisis, se pide
a los participantes que hagan una breve descripción de lo que consideran
el principal problema de la empresa que se menciona en el caso de
estudio.
Corrientemente cinco de seis ejecutivos de mercadeo identifican el
problema en mercadeo, ventas o distribución. Por su lado los ejecutivos
de relaciones públicas, relaciones industriales y departamento médico
perciben que el mayor problema se encuentra en las relaciones humanas,
relaciones de los empleados o trabajo en equipo.
Existe diferentes formas de reducir las dificultades de comunicación
originadas por la percepción selectiva. Se debe tomar medidas para
proveer de una adecuada y amplia cantidad de antecedentes y hechos, de
tal modo que las personas involucradas puedan tener un nivel más común
de entendimiento de la situación.
Se debe permitir las oportunidades para que exista discusión de dos
vías, para clarificar los puntos de desacuerdo y desacuerdo. El
comunicador debe ser sensible al marco de referencia y puntos de vista
del receptor.
Una de las razones por la cual muchas empresas invierten tanto dinero en
los programas de orientación de los empleados, indoctrinamiento,
boletines internos, capacitación y otros, es que desean desarrollar
lealtad hacia la empresa y un marco común de referencia entre todos el
personal.
Ellas quieren desarrollar receptividad hacia los
pronunciamientos de la empresa. Este tipo de programa es vital mejorar
la comunicación y cooperación interna.
La emociones afectan el entendimiento
En gran medida las personas "piensan con sus corazones, no con sus
mentes." Es famoso el caso que cuando una empresa de servicio público
anunciara que se agregaría flúor al agua, para ayudar al fortalecimiento
de la dentadura, una gran cantidad de personas llamó diciendo que tenía
dolores de cabeza y otros malestares, ocasionados por el producto
agregado al agua.
Lo más curioso resultó ser que la empresa nunca agregó nada al agua,
por dificultades técnicas. Los quejosos habían actuado emocionalmente a
la sola idea del flúor en el agua.
No es fácil eliminar las emociones que se producen en la comunicación.
Pero, es posible para el que envía un mensaje conocer anticipadamente
actitudes y comportamiento de su audiencia, de tal forma de expresar sus
ideas de forma que el verdadero sentido sea comprendido por los
receptores.
Los hechos deben siempre diferenciarse de las opiniones
Las opiniones son muy fáciles de adquirir, y la mayoría de las personas
se encuentran siempre listas para proclamar sus puntos de vista. Los
hechos son más duros de probar. Debemos analizar, estudiar, investigar y
conseguir estadísticas para llegar a los hechos.
Muchos oradores, especialmente los demagogos, tratan de conseguir un
aire de autoridad expresando opiniones como si fueran hechos. "Los altos
impuestos son la causa de la inflación." "La causa de todos nuestros
males es la globalización." Estas frases dichas con seguridad por
alguien pueden parecer a gran cantidad de personas como un hecho
verdadero.
Un orador, escritor, ejecutivo o vendedor serio y responsable distigirá
sus opiniones, de los hechos que presenta. Si está expresando solo una
opinión, él dirá, "Yo creo u opino que eso es mejor que aquello," o
"Percibo o me parece" De inmediato, de este modo de expresarse, el
receptor se dará cuenta que se encuentra solo dando una opinión.
Cuando no se hace una distinción entre las opiniones y los hechos, es
muy fácil considerar las opiniones como hechos y por lo tanto arribar a
conclusiones totalmente equivocadas.
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