
"Uno pierde sus clientes cuando no advierte el descontento de los
mismos". Esta explicación es cierta pero no determinante, porque
empresas tan impresionantes como las nombradas ignoraron en su momento
tales advertencias.
Esto no significa que las empresas se hayan tapado los oídos; suele
ocurrir que la mayor parte de las veces los estrategas comerciales no
cuentan con una metodología confiable que responda con rapidez y certeza
a las señales cambiantes que todos los días, dan los clientes a los
representantes de ventas.
La comunicación no se corta entre el cliente y la empresa, sino entre la
gerencia de la empresa y su propio equipo de ventas. Fallas de
comunicación.
Las iniciativas que se concentran en el cliente con frecuencia fracasan
debido a que los gerentes a cargo de la planificación, el desarrollo del
producto y control de los resultados no están acostumbrados a entablar
conversaciones con los que "luchan" diariamente vendiendo en "la línea
de fuego".
Una y otra vez, las empresas caen en la equivocación de no tratar a los
vendedores como colegas profesionales, sino como empleados rasos,
problema- ticos, desconformes crónicos que sólo están para presentar los
pedidos.
Vale la pena hacer el ejercicio de pensar cuándo fue la última vez que
un vendedor de su empresa logró una participación importante en el
desarrollo de un nuevo producto, de una Estrategia de Marketing o
Comunicación, o incluso de la Planificación a largo plazo.
Generalmente las oportunidades que tienen los vendedores de influir en
tales áreas son escasas. Al no invitarlos a participar, tarde o temprano
comienzan a perder la noción de para qué cumplen con sus obligaciones, y
pierden todo sentido de compromiso dentro de la empresa.
Con frecuencia, esto trae una importante pérdida de motivación
lo cual lleva, en el peor de los casos, a la deserción. "Si los tratamos
como invisibles, pronto lo serán".
No quedan dudas, que la solución a este problema es la integración, la
fusión consciente entre las estrategias de la empresa y el Departamento
de Ventas. Es decir, en todos los niveles de la empresa hay que integrar
los equipos y lograr la participación de éstos en un Sistema Operativo
de Ventas.
Toda empresa debe hoy en día adoptar este concepto, un sistema que
permita tener un retorno constante de lo que opina el cliente y de su
grado de satisfacción. Debemos tener en cuenta que esta política debería
comenzar con una transformación cultural que se asienta en una premisa
revolucionaria: "La venta es el motor que enciende todas las buenas
planificaciones".
En un mundo ultra-tecnificado no debemos olvidar nunca que la venta se
trata de personas hablando con personas.
Los factores del mercado están compuestos por decisiones de
micro-compras que toman las personas todos los días, a cada momento y
actualmente, gracias a Internet, a las horas más insospechadas.
La única forma de saber hacia dónde se dirigen los clientes es
escuchar con atención a la gente que se relaciona directamente (desde la
atención) con esos clientes todos los días.
Debemos reunirnos con nuestros vendedores cuantas veces se necesite,
escucharlos con atención y enriquecer con sus ideas y opiniones cada una
de nuestras acciones orientadas a Satisfacer al Cliente.
Como resultado de este cambio no sólo obtendremos más ventas,
si todo funciona como debería: también ganaremos posicionamiento,
crecimiento y mayor rentabilidad.
Daniel Cestau Liz
Consultor en marketing, es parte de su nuevo libro "Reconvertir, Fórmulas para Rentabilizar a la Pequeña y Mediana Empresa".
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