El gobierno del Ecuador acaba de adoptar, para sorpresa del continente, la dolarización total, eliminando la moneda local (sucre), reemplazándola por el dólar de los Estados Unidos.
Lo hace antes que Argentina y El Salvador, que eran los dos países
más cercanos a tomar esta medida.
La dolarización es simplemente dejar los sentimientos nacionalistas a un
lado, y reconocer que las transacciones en una economía globalizada
tienen que tener un denominador común.
En este caso el dólar pasa a ser unidad de cuenta, único referente del
valor de cambio de la economía ecuatoriana, y el medio de pago de curso
legal.
La dolarización es un proceso.
No puede ocurrir de la noche a la mañana.
Se estima que la transición, esto es mientras los sucres salen de circulación para ser reemplazados por los conocidos "verdes", demorará de seis meses a un año.
Ambas monedas (dólar y sucre) estarán en circulación por mucho
tiempo, especialmente en las áreas alejadas de los centros urbanos.
Para los Latinoamericanos que hemos visitado en diversas ocasiones la
República de Panamá, la dolarización no llama la atención.
La vemos como un proceso natural. En este país circula la moneda americana desde hace muchos años.
Existe en Panamá una denominación monetaria nacional que es el Balboa, la cual solamente se encuentra en forma de monedas, las que son exactamente iguales a las monedas norteamericanas, en cuanto a peso y composición.
La única diferencia es que en lugar de Lincoln tienen la esfinge del conquistador Balboa.
Todos los billetes que circulan en Panamá son dólares de los Estados
Unidos.
El adoptar el dólar como unidad monetaria no es nueva en Latinoamérica.
Ha adoptado diferentes formas, las cuales han tenido como objetivo
eliminar o reducir la inflación.
Los más interesados en ello han sido el Fondo Monetario
Internacional, y el Club de Paris, los cuales como prestamistas
profesionales, ven en ello la única forma de cuidar sus intereses.
Por los años 50 el economista argentino Andrés Prebish impulsó una forma
de dolarización a la cual denominó indexación, para no herir los fuertes
sentimientos nacionalistas de sus compatriotas.
Este sistema intermedio crea una entelequia, con un nombre
llamativo como IP (índice de precios), el cual se convierte en factor
para realizar transacciones y negociaciones de todo tipo. El IP cambia
diariamente y su modificación se basa en el valor de dólar.
Las devaluaciones diarias de sus monedas, adoptadas por muchos países,
no son otra cosa que una forma de poner la moneda a la par de la moneda
Norteamericana.
La dolarización es la consecuencia lógica de un proceso de globalización financiera, que se encuentra imponiendo, lo quiera o no, los Estados Unidos de América.
La influencia de este país comienza a desarrollarse durante la Segunda Guerra Mundial, y luego de la Guerra Fría, llega a convertirse en el modelo indiscutible para los países del orbe.
El dólar es la moneda con la cual se realiza las transacciones
internacionales.
Desde hace mucho tiempo las reservas internacionales de los países no
están en oro, como se usó en algún tiempo, sino en dólares depositados
en Bancos de los Estados Unidos.
De ahí que el Presidente de la Reserva Federal Americana sea el
segundo hombre de mayor importancia en el Gobierno de los EE.UU. De
verdad es el número uno en las finanzas del mundo entero.
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