La compleja relación con el cliente
11-2006
La Web ha despertado y avivado un concepto que ha estado presente por
muchos años en la mente de los que se dedican, en forma seria y
responsable, a analizar el comportamiento de la relación
vendedor-cliente.
En especial de la forma que el cliente reacciona ante la comunicación
persuasiva. Tipo de comunicación que debe estar presente en toda
actividad de mercadeo, sea en medios masivos o en medios directos.
Es evidente que no todos los clientes reaccionan de la misma manera.
Cada uno de nosotros tiene una reacción diferente a los impulsos que
recibe. No solo a la categoría e intensidad del impulso, sino al momento
determinado en que esto ocurre.
Desde la pasividad extrema, a una reacción violenta, incluso
devastadora, puede darse. Todo depende de las circunstancias en que son
recibidos los impulsos, que son los que generan reacciones a él. Esto lo
vemos a diario en nuestras relaciones con los demás, sean familiares,
vecinos, amigos o clientes.
Una de las tantas explicaciones que se puede dar en nuestra relación con
los clientes, dependerá del criterio que se utilice para incluirles en
grupos o categorías. Estas siempre adolecen de fallas, porque a la larga
siempre trataremos finalmente con individuos.
Hacer grupos permite al menos dirigir nuestra comunicación de alguna
forma más racional, teniendo para ello algún parámetro razonable con qué
interactuar.
Como Sherlock Holmes dijo al Dr. Watson: "Jamás cabe predecir lo que
hará un hombre, pero cabe hacerlo con precisión a un grupo y ello se
debe a que las personas individuales varían, pero los porcentajes se
mantienen constantes".

Se puede decir que existe clientes más orientados a la "relación" y
otros que se encuentran orientados a la "información". Otros lo están a
"negociar ya" y otros a la "asociación". Si ponemos estos conceptos en
una matriz, tendremos cuatro clases de clientes: relacionales,
informativos, asociativos y negociadores ya.
Venta Relacional
Cliente Relacional sería el que se caracteriza por querer mantener una
relación a largo plazo con la empresa. Necesitan que los vendedores y la
empresa entiendan perfectamente bien necesidades, presten atención a
ellas y les brinden el servicios que corresponde a esa necesidad
concreta.
Venta Negociante
Cuando el cliente no requiere ni de relación, ni de información se daría
este tipo de venta puramente de negocios. Esto son las típicas ventas
que completan necesidades transitorias y pasajeras. En ellas no se
requiere de mucha información o relación. Es como comprar un sándwich de
pasada en un lugar que no visitaremos de nuevo. Lo compramos, lo
recibimos y desaparecemos.
Venta Informativa
En este tipo de venta la necesidad es de una gran cantidad de
información sobre todos los detalles del producto o del servicio. En
esta categoría podrían estar los servicios médicos y farmacéuticos. Los
Laboratorios Farmacéuticos tienen que informar ampliamente de los
detalles mínimos de sus productos a los médicos y farmacéuticos que los
prescribirán a los pacientes.
Venta Asociativa.
Cuando se dan las necesidades de información y de relación tenemos lo
que se podría llamar venta asociativa. En este caso los vendedores y
empresas deberán informar y educar. Las partes deben entender que se
encuentran juntas tras un objetivo común, en la cual existe de verdad
una asociación. Como en toda relación asociativa existen beneficios y
riesgos que se deben compartir.
Entender al cliente es el secreto
Para ser un vendedor efectivo de nuestras ideas tenemos que perseguir,
con todo empeñó, tener con nuestros clientes una asociación, en la cual
exista una comunicación, de dos vías, eficiente y fluida entre las
partes.
En ocasiones, la única forma de conocer que el cliente no está contento,
es cuando se le pierde. Esto significa que no nos dimos cuenta de lo que
estaba sucediendo en esa relación asociativa.
Si queremos solo clientes que compran por una sola vez, que se encuentra
en la categoría de compra única, la relación asociativa no tiene sentido
alguno. Pero, son muy pocas las empresas que pueden permitirse ese
lujo. La esencia misma del mercadeo, en su sentido más amplio, es la de
conseguir que el cliente sea repetitivo. "Venta para la reventa", como
decían los antiguos comerciantes, que hicieron sus fortunas basados en
este sencillos principio.
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Jorge E. Pereira -
