La bien conocida existencia de una brecha digital profunda de los países de la región respecto a los países más desarrollados se evidencia en el estudio de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), denominado
"La Brecha Digital y sus repercusiones en los países miembros de la ALADI",
que explora el estado de difusión de las Tecnologías de la
Información y las Comunicaciones (TIC) en la región y la situación de
las mismas en cada uno de sus países.
La hendidura mundial en materia de TIC - según el trabajo - señala que 2
mil millones de personas distribuidas en todo el planeta jamás han
utilizado el teléfono y únicamente el 50% de la población mundial tiene
acceso a una línea fija de teléfonos.
Mientras ello ocurre, 400 millones de individuos acceden con regularidad
a Internet dando lugar a la denominada brecha digital, que es definida e
el estudio como:
"la diferencia existente entre aquellos que tienen acceso a los
instrumentos y herramientas de la información y que son capaces de
utilizarlos y aquellos que no disponen de ese acceso".
En el estudio de ALADI se desarrolla una metodología novedosa - de
naturaleza estrictamente técnica - para medir esta brecha digital,
y se destacan las principales acciones asumidas por los países
miembros para atenuar los efectos negativos de éste fenómeno, así como
para potenciar el empleo de las TIC.
La Brecha Digital se produce tanto entre países, como al interior de los
mismos. Es decir, existen brechas regionales, entre segmentos socio
económicos de la población y en sectores de actividad económica.
El acceso inteligente a la información atraviesa una multiplicidad de
factores: conectividad, conocimiento, educación, capacidad económica,
sólo por mencionar a los más relevantes.
En este sentido, lo que se conoce como "Brecha Digital" es la
traducción en la Sociedad de la Información de las brechas económicas y
sociales existentes en la organización social contemporánea.
El trabajo enfatiza en la medición de la Brecha Digital, para lo cual
utiliza tres indicadores:
Número de usuarios de Internet,
Densidad telefónica, y
Densidad de computadoras.
En primer lugar, dichos indicadores son comparados directamente con los
de los países desarrollados, para calcular lo que en el estudio se
denomina la Brecha Digital Simple.
Sin embargo, la Brecha Digital Simple, si bien es un concepto útil sobre
todo por su facilidad interpretativa, mezcla varias brechas
preexistentes. Por ejemplo, está implícita la brecha económica entre
países.
Es por ello que en el estudio se consideró importante desarrollar una
metodología que permitiera medir la brecha digital aislando las
diferencias de ingresos entre países, es decir, que permitiera medir
sólo los componentes propios de lo "digital",
de forma a cuantificar el "verdadero" esfuerzo que se está realizando en cada uno de los países para aprovechar las nuevas tecnologías,
dadas las restricciones de ingreso. A esta medición, se denominó
Brecha Digital Pura, y es uno de los aportes más interesantes del
trabajo.
Finalmente, el estudio introduce el concepto de Brecha Digital al
Cuadrante Alfa,
que establece la distancia que les falta recorrer a los países para alcanzar el nivel de difusión y uso de los indicadores mencionados, pertenecientes a un hipotético país que tuviera un ingreso per cápita, ajustado por poder de compra, de US$ 15.000.
Este ejercicio debe ser entendido como una meta a ser alcanzada por
los países de la Asociación, por lo que la distancia de los mismos
respecto de dicha meta, sería una cuantificación del camino que debe
recorrer cada uno de los países miembros para alcanzar dicha difusión.
Los resultados del trabajo realizado por la ALADI muestran a la región
con una profunda brecha digital relacionado a los países desarrollados y
exhibe, al mismo tiempo, brechas digitales entre los países miembros y
al interior de éstos.
También muestra los principales esfuerzos nacionales para desarrollar la
sociedad de la información en cada uno de los países y la prioridad
relativa del tema en las agendas de las políticas públicas, aunque se
constata que no son homogéneas entre los diferentes países de la región,
no obstante, en todos se puede percibir un progresiva entendimiento
de la importancia de las tecnologías en los respectivos planes de
desarrollo socioeconómico.
En relación a las causas de la Brecha Digital, se reitera que la
tecnología digital en sí no es responsable de la misma.
Los principales factores que causan la Brecha Digital son el
Ingreso Nacional Bruto y su distribución entre los diferentes grupos
económicos y sociales, la dotación de infraestructura de comunicaciones,
y el nivel de educación de la población.
En el mismo sentido, el costo de acceso a las TIC puede limitar la
participación de la población en la economía de la Red, al relacionarlo
con el nivel de ingreso que perciben los ciudadanos.
Según se muestra en el estudio, varios de los países de la región tienen
costos extremadamente elevados, lo que impide que más personas se
integren al uso de las nuevas tecnologías.
Adicionalmente, se determinó el "costo de quiebre", es decir, aquel costo de acceso que permitiría a los países de la región pasar de una zona donde la penetración de usuarios de Internet es baja,
a una zona donde reducciones marginales del costo de acceso
ocasionarían importantes aumentos en la penetración.
El nivel de educación de las personas también incidirá en el uso de las
TIC,
ya que cuanto más alto sea, mayor será la capacidad de absorción y aprovechamiento de las nuevas tecnologías, y por lo tanto, de enviar mensajes complejos a distancia, y comprender las transformaciones y los desafíos que para la actividad cotidiana plantean las mismas.
El elemento educativo es determinante en términos de
"percepción de uso", esto es, a igual nivel de ingreso, las diferencias
en la intensidad de utilización se determinan por el grado de educación.
Hay que señalar que la medición de la brecha es sólo un promedio y que
ésta no se mantiene constante a través de las distintas capas sociales,
regionales de un país. Al respecto, la Brecha Digital de cada grupo social está determinada por su asentamiento geográfico (ciudad, país, región) y nivel socioeconómico
-entre otras variables-, las que se correlacionan con las
posibilidades de acceso a las TIC, aspectos que también son
desarrollados en el documento.
El estudio de la ALADI finaliza con un conjunto de recomendaciones a los
gobiernos de los países de la región, en áreas tales como: conectividad
y acceso, información y educación para el aprovechamiento de las nuevas
tecnologías,
el desarrollo de mecanismos para el fortalecimiento de las empresas
de tecnología de la región, y la participación creciente en foros y
organismos internacionales, especializados en TIC.
El estudio hace un llamado de atención a los gobiernos de la región para
que los temas relacionados con las TIC ocupen un lugar preponderante en
sus respectivas agendas políticas,
pues parecería que históricamente se ha subestimando la importancia de la información, del conocimiento, y de la velocidad en que éste se propaga
. Para beneficio de todos, es una prioridad contar con estrategias
firmes en este sentido.
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