En toda decisión el único criterio que vale, en definitiva, es el del
que tiene que tomar la decisión. Nadie puede tomar decisiones por otro.
A la hora de la verdad, cada cual hace sus propias consideraciones y no
hay nada más que valga.
"El drama del hombre - decía acertadamente Ortega - es tener que decidir
a cada instante, lo que tiene que hacer en el momento siguiente".
En este mismo momento, tengo que decir si sigo escribiendo sobre esto, o
sencillamente borro el archivo y me olvido del tema. Es más, hasta debo
decidir cuales palabras utilizo. Debo decidir si me detengo para ir a
tomar una taza de café, o seguir sentado frente al monitor, presionando
en el teclado.
Adicionalmente al escribir para un público heterogéneo e internacional
tenemos que tomar decisiones que están determinadas por consideraciones
religiosas, sociales, morales y políticas.
Como gerentes o administradores, nos encontramos permanentemente
enfrentando decisiones. Algunas son muy difíciles, como por ejemplo,
recomendar a la Junta Directiva cerrar operaciones porque el negocio no
tiene futuro, o porque hemos llegado a una situación crítica. Incluso
nuestra decisión puede significar que perdamos nuestro propio empleo,
como me ha ocurrido en un par de ocasiones.
Lo grave no es tomar decisiones. Lo terrible es NO tomarlas, dejando que
la cosas sucedan, no intervenir o actuar para producir los cambios.
Abstenerse y quedarse esperando es realmete lo grave y peligroso, en
especial en situaciones relacionadas con la empresa. Hacer que las cosas
sucedan, es el reto que enfrentamos y lo que se espera de la gente de
marketing.
Hay decisiones personales que son al parecer más graves, como la de
dejar la Universidad y ponerse a trabajar. A veces puede parecer todo un
drama; sin verdaderamente serlo. Es lo que hizo ese chico llamado Bill
Gates, cuando tomó la decisión de dedicarse a sacarle pulgas a los
programas de computadoras, en lugar de seguir estudiando Economía en
Harvard University.
El objetivo del estudio de un caso es enseñar a tomar decisiones. Lo
importante es que se estudie la situación y SE TOME, JUSTIFIQUE Y
FUNDAMENTE las decisiones. Eso es lo que se espera del alumno que
estudia un caso, porque es lo que tendrá que hacer a diario: tomar
decisiones.
Y no se debe temer "meter la pata", o equivocarse, porque cualquier
solución es buena... para resolver un caso. Todas son siempre
aceptables. Nadie puede discutirlo, porque el futuro no puede conocerse.
Se pueden dar múltiples escenarios y los resultados siempre serán poco
predecibles.
Es lo que sucede en la vida real, cuando se llega a ser Gerente, y se
tiene que decidir despedir un empleado o comprar una computadora, o
hacer un edificio para bodegas. Pueden darse incontables situaciones. Lo
que único que tiene valor son los resultados. Las decisiones no son
buenas o malas en sí mismas, es el resultado de ellas lo que tiene algún
valor.
No se debe olvidar que una cosa son los hechos y otra son las opiniones.
Antes de dar un paso cualquiera, todo lo que se diga sobre el mismo son
solamente "opiniones". Nunca se dan las mismas circunstancias, de ahí
que incluso la "experiencia" tenga poca o ninguna validez. La
experiencia puede servir de antecedente, pero no es definitiva.
Y nunca teman tomar decisiones, piensen que existe decisiones en la vida
real que pueden significar la pérdida de muchas vidas humanas. La
guerra, que inevitablemente viene contra Iraq, se estima que puede
costar 1 millones de muertos. Como siempre en toda guerra un 80% de
ellos serán niños y mujeres. Pero, incluso en este "caso" nadie puede
decir lo que sucederá realmente.
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