Estrategas y el mercadeo
11-2006
Al comenzarse a utilizar en Occidente los principios científicos,
basados en la observación detenida de los fenómenos naturales, los
estudiosos comenzaron a utilizar métodos similares para descubrir el
éxito de los generales victoriosos.
El primer gran exponente de la utilización de estrategias exitosas fue
Federico el Grande de Prusia (1712-1786), el cual con un pequeño y bien
entrenado ejercito dominó la Europa Central.
Durante la época del rey Federico proliferaron los estrategas los cuales
explicaron las famosas estrategias ganadoras usadas por los Prusianos
con elaboradas fórmulas matemáticas y diseños geométricos.
Debe haber sido un terrible golpe para todos ellos cuando al final del
siglo XVIII, los ejércitos creados bajo el modelo Prusiano fueron
destrozados por las masivas columnas de las huestes de Napoleón.
Nuevos analista se dieron a la tarea de explicar el fenómeno y a revisar
sus principios sobre estrategia.
Dos de esos analistas de las batallas de Napoleón fueron enormemente
influyentes en el concepto de estrategia. Uno fue del General Prusiano
Karl von Clausewitz (1780-1831), el cual hasta el día de hoy es
ampliamente conocido en los círculos militares. El otro es el general
francés Antoine-Henri de Jomini (1779-1869), el cual es mucho menos
conocido.
Como tributo a la permanencia de las ideas de von Clausewitz, su famoso
libro "Sobre la Guerra", ha sido traducido y comentado en innumerables
obra como "Clausewitz en estrategia: inspiración y pensamientos de un
Maestro de la Estrategia" (2001). Para Al Ries y Jack Trout, consultores
que escribieron el exitoso libro "La Guerra del Mercadeo", el libro de
von Clausewitz es el mejor libro escrito sobre mercadeo.

Algunos, pensando a la ligera, afirmarán que el mercadeo no es una
guerra. Estamos plenamente de acuerdo en ello. El mercadeo es una
actividad empresarial muy diferente a una guerra, como la conocemos. Lo
verdadero y permanente es que muchos de los principios que se aplican en
una campaña bélica, son válidos para una campaña de mercadeo. Las
guerras, desde tiempos inmemoriales, son las empresas más grandes y
complejas en que se puede pensar.
El mercadeo está ligado a las actividades comerciales, que por miles de
años fueron vistas con malos ojos. Nadie hubiese querido en un pasado
cercano, que su hijo se dedicara al comercio. Lo fue - sigue siéndolo
para muchos - una profesión poco digna de un caballero, menos aún si era
de buena familia o por sus venas corría sangre real. Los que se
dedicaban al comercio - llamados despectivamente mercachifles - eran
provenientes de las clases más bajas de la sociedad o extranjeros
provenientes principalmente del medio oriente.
Las aristocracias, donde se encontraban normalmente los más instruidos,
esperaban que sus hijos fueran políticos, militares o clérigos.
Los escritores de fuste jamás hubiesen pensado escribir sobre otros
temas que no fueran de política, guerra, filosofía y religión. Un
aristócrata prusiano, como von Clausewitz, no podría jamás haber escrito
un libro sobre el comercio. Hubiese sido tomado como una gran deshonra
para su familia.
Los escritores actuales, se limitan a aplicar los principios generales y
permanentes de mucha otras ciencias, para tratar de explicar "la razón
de la sinrazón, que a mi razón se aparece", como decía don
Quijote. Entre paréntesis, las obras clásica de Cervantes, Shakespeare y
otros son compendios de principios de sabiduría comercial. Muchos de
esos libros consagrados, algunos de ellos novelas famosas, se están
tomando como modelos para escribir libros de administración, mercadeo y
ventas, basándose en esas enseñanzas que son eternas y permanentes.
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Jorge E. Pereira -
