Las migraciones internacionales de trabajadores constituyen un fenómeno global, y son pocos los países que no se encuentran afectados por el mismo.
Aunque los estudiosos y diletantes del tema, por lo general
solidamente financiados por alguna institucion internacional, hacen una
gran cantidad de clasificaciones, no hay duda que con solo pensarlo un
poco, en condiciones normales, la razon única para migrar es
"económica".
La dificultades para conseguir buenas condiciones de vida en sus lares
(o pagos como dicen los argentinos), impulsan cada dia en mayores
cantidades a personal altamente calificado, para buscar mejores
oportunidades en paises en que se se piensa pueden dar mejores
oportunidades de trabajo.
Las migraciones de de trabajadores ilegales trae consigo serias
repecusiones sociales y personales, tanto en los países de salida como
en los de destino.
Especialmente grave para nuestros paises es la llamada "fuga de
cerebros", que deja sin los más preparados e inteligentes a los paises
de salida.
Las decrecientes oportunidades de empleo en los países de origen y el
incremento de las diferencias de salario entre países pueden constituir
presiones migratorias en uno o más de los países más afectados. Ya se ha
previsto que una consecuencia será el aumento del tráfico de
trabajadores
La mundialización ha tenido un fuerte impacto en las migraciones
internacionales de mano de obra. La creciente interdependencia de los
países, facilitada por los progresos tecnológicos, ha redundado en un
notable incremento de las transacciones internacionales de bienes,
capitales y servicios y ha permitido que esta actividad se desarrolle de
manera menos aleatoria que anteriormente. La mundialización junto con el
crecimiento de las redes de comunicación y el desarrollo del transporte
internacional ha tenido por efecto que una cantidad cada vez mayor de
personas ha comenzado, y sin duda continuará, a ver en la migración
internacional un medio para huir de la pobreza, del desempleo y de otras
presiones sociales, económicas o políticas imperantes en sus países de
origen.
Naturaleza de las migraciones internacionales
La evolución de los procesos migratorios, tanto a nivel regional como
mundial, ha producido cambios significativos en la naturaleza de las
migraciones internacionales, mientras que en la época en que se
adoptaron los instrumentos de 1949 la distinción tradicional entre la
migración con fines de poblamiento y la migración temporal era clara. La
crisis del petróleo, que afectó a los principales países europeos de
destino a principios de la década de los años setenta, hizo que las
fronteras entre estos dos fenómenos se tornara difusa.
Después de haber reforzado el control de las fronteras y congelado la
inmigración como resultado de la crisis, muchos emigrantes que habían
sido contratados para empleos temporales, se establecieron en el país de
acogida y aprovecharon la oportunidad para establecer a sus
familias. Esta transformación de la residencia temporal en permanente
trajo consigo una serie de problemas sociales con los que los países de
destino se vieron enfrentados, en particular con el nacimiento en su
territorio de la segunda e incluso tercera generación de no nacionales.
Dado que la congelación de la inmigración con fines de poblamiento aún
perdura en los principales países de destino, salvo unas pocas
excepciones, la migración temporal, en sus diversas formas, se ha
convertido para muchos en la única vía para poder migrar.
Son muchos los gobiernos que informaron a la OIT que algunas disposiciones de los cuatro instrumentos de la Organización considerados ya no son de actualidad para sus respectivos países, puesto que la migración permanente ya no existe.
Unos pocos países, tales como Australia, Canadá y Nueva Zelandia, los cuales continúan aceptando la migración con fines de establecimiento permanente, también han modificado sus políticas migratorias, favoreciendo cada vez más las migraciones temporales.
A título de ejemplo, en Canadá, la cantidad de visas para
trabajadores temporales se ha cuadruplicado entre 1981 y 1990 y el flujo
anual promedio de inmigrantes temporales sobrepasó en dos veces y media
la cantidad de inmigrantes permanentes que habían migrado en el marco de
una relación de empleo, durante ese mismo período. Por último, gran
parte de nuevos países de destino de la cuenca del Pacífico y de Europa
central y oriental parece estar adoptando políticas que privilegian la
migración por un período determinado o vinculada a un proyecto
determinado y, en consecuencia, la mayoría de ellos ha adoptado sistemas
de migración temporal.
El perfil de los migrantes temporales también ha cambiado. Mientras que
en el pasado los principales flujos de migración temporal estaban
constituidos por trabajadores semicalificados, quienes emigraban para
ocupar empleos en sectores en que los nacionales se negaban a hacerlo,
las políticas migratorias contemporáneas privilegian a los migrantes
altamente calificados. La reciente adopción por Nueva Zelandia de un
"sistema de puntos de inmigración" según el cual sólo se contratan
inmigrantes altamente calificados y económicamente rentables, ilustra el
grado de selección que los países de destino pueden actualmente ejercer
sobre los flujos migratorios. Los trabajadores estacionales, en
particular los contratados para trabajos agrícolas, siguen siendo la
excepción a esta regla.
Estos trabajadores migrantes se encuentran entre los más vulnerables,
trabajan frecuentemente en condiciones muy inferiores a las de los
trabajadores nacionales y a menudo reciben bajos salarios.
Otro aspecto que debe considerarse es la flexibilidad que caracteriza
actualmente al mercado de trabajo y que afecta a todos los trabajadores,
incluidos los trabajadores migrantes.
Los trabajadores migrantes temporales - que, por definición, ocupan
empleos precarios -- pasan frecuentemente de un trabajo a otro y de una
categoría a otra: trabajadores por cuenta propia, subcontratados,
asalariados, etc. Esto dificulta más aún toda tentativa de clasificar
estos trabajadores en categorías caracterizadas exclusivamente por la
naturaleza del trabajo desempeñado.
La naturaleza de las prácticas de reclutamiento se ha transformado
dramáticamente. El declive de los sistemas de reclutamiento colectivo
organizados bajo control gubernamental, así como el declive general de
la función directora del Estado en el mundo del trabajo ha dejado un
vacío que ha sido rápida y eficazmente ocupado por las agencias privadas
especializadas en el reclutamiento de trabajadores para empleos en el
extranjero.
Por ejemplo, en relación a las migraciones con fines de empleo entre
los países asiáticos y los Estados del Golfo, la OIT estima que
aproximadamente el 80 por ciento de todos los empleos en el extranjero
son realizados a través de agencias privadas de colocación. Las agencias
privadas de colocación han proliferado en muchos países de Asia así como
en los países de economías en transición de Europa central y oriental.
Migración irregular
El examen de las políticas migratorias de la mayoría de los principales
países podrían llevar a concluir que las migraciones se han convertido
esencialmente en un fenómeno temporal que afecta a los trabajadores
altamente calificados. Sin embargo, esto no es corroborado en la
práctica, dado que la mayor parte de los trabajadores migrantes ocupan
empleos semicalificados o no calificados, a menudo en condiciones
irregulares. Las formas actuales que ha tomado la migración irregular
parecen ser aún más preocupante que las anteriores. Es posible
constatar, asimismo, que en muchos países, el empleo ilegal de
trabajadores migrantes no es necesariamente un fenómeno temporal, y que
son muchos los migrantes que viven y trabajan en situación irregular
durante varios años e incluso de manera permanente. La entrada, empleo y
residencia ilegal de trabajadores extranjeros es un fenómeno cuya
evolución es alarmante y que tanto los gobiernos como la comunidad
internacional tratan de controlar.
Las estimaciones sobre la migración irregular son, a causa de la
naturaleza del fenómeno, imprecisas, y las cifras que se manejan,
dispares.
La cifra citada con mayor frecuencia es la de aproximadamente 30 millones de personas en situación irregular en el mundo.
Las personas que migran o residen en violación de la legislación
sobre inmigración y empleo se encuentran en una posición de
vulnerabilidad frente al abuso y la explotación. La vida de los
trabajadores migrantes en situación irregular se caracteriza
frecuentemente por condiciones de trabajo y de vida por debajo del
promedio e incluso similares a la esclavitud, por la confiscación de los
documentos de identidad y pasaportes, no pago del salario y beneficios
sociales por parte del empleador, así como por los eventuales
tratamientos inhumanos por parte de las autoridades si es detenido.
Trabajadoras migrantes
No se conoce con exactitud la magnitud de la participación de las
mujeres en las migraciones internacionales. La utilización de un
lenguaje con fuertes connotaciones de género en los instrumentos de 1949
y de 1975 (tal como la referencia específica del artículo 6 del Convenio
núm. 97 al "trabajo de las mujeres" y según los términos del párrafo 15,
apartado 3, de la Recomendación núm. 86, los miembros de la familia de
un trabajador migrante "deberían comprender a su mujer y a sus hijos
menores") indica que el prototipo del inmigrante era de género masculino
y los estereotipos lo describían como joven y con motivaciones
económicas.
Las mujeres, si estaban involucradas en el proceso migratorio de alguna
manera, eran percibidas como acompañantes del marido en el marco de la
reunión familiar.
Si bien la reunión familiar ocupa aún un lugar de determinada
importancia en los flujos migratorios contemporáneos, según estimaciones
recientes habría actualmente casi tantas mujeres como hombres migrantes,
llegando a representar aquéllas el 48 por ciento del total de migrantes
en el mundo. Parece haberse producido un aumento significativo de
mujeres jóvenes, solteras, que emigran con la esperanza de encontrar un
empleo para sí mismas. En algunos países, como por ejemplo, en
Indonesia, las mujeres migrantes representan el 78 por ciento de los
trabajadores que emigran al exterior por intermedio de canales
oficiales.
A menudo, las mujeres pueden ser particularmente vulnerables en razón de
la naturaleza del trabajo que desempeñan en los países de empleo. En los
últimos años, los abusos de los que son objeto las trabajadoras
domésticas, en particular aquellas empleadas en los países de Oriente
Medio, se hicieron de conocimiento público. En 1992, la situación se
había vuelto tan grave en Kuwait que aproximadamente 250 empleadas
domésticas buscaron refugio en las embajadas de sus países. Muchas de
ellas declararon haber sido víctimas de violaciones, abusos y maltratos
por parte de sus empleadores. La situación de los trabajadores
domésticos (hombres y mujeres) es tanto más preocupante cuanto que, en
muchos países, sus condiciones de trabajo no están regidas por la
legislación laboral.
La vulnerabilidad de las mujeres contratadas para ocupar empleos, fuera
de sus países de origen, como "trabajadoras del sexo" constituye otra
fuente de preocupación. Si bien algunas de ellas emigran para trabajar
en ese sector, la gran mayoría ha sido forzada a prostituirse desde la
llegada al país de acogida.
En muchos casos se recluta a las mujeres para ocupar puestos de
recepcionista o encargada de bar e incluso se las provee de permisos
para desarrollar tales trabajos pero, al llegar al país de destino, se
encuentran trabajando para el comercio del sexo.
Frecuentemente, la confiscación de sus pasaportes, las deudas que debe
reintegrar al intermediario que la reclutó, el miedo de ser denunciadas
a la policía sumado a la lejanía de sus países, al desconocimiento del
idioma y las costumbres del lugar, hacen que estas mujeres se encuentren
en una situación de enorme vulnerabilidad.
El Convenio de Trabajadores Migrantes impulsado por la OIT, que data de
1949, no pasa de ser una simple ironía al momento de ponerse en
prácctica. Un conjunto de disposiciones que terminan siendo normas
programatica. Discriminación, igualdad de trato y salarios son solamente
bonitas frases creadas por imaginativos burócratas internacionales que
por lo general estudiaron con becas de sus gobiernos, en alguna capital
europea.
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