No hay nada más práctico que una buena teoría”. Lenin (1918) Peter
Drucker (1956).
“Las teorías de dirección son indispensables. La práctica sin la teoría
es un ejercicio peligroso, no menos arriesgado que una teoría
inadecuada”.- Makridakis.
Los gerentes se caracterizan por ser gente práctica, disponen de poco
tiempo y tienen que tomar decisiones constantemente, muchas veces
guiados más por la experiencia y la intuición que por el análisis de
información sistematizada.
Minztberg, en su investigación “cronómetro en mano” sobre lo que
hicieron cinco gerentes generales durante dos semanas, que fue la base
de la formulación de su teoría sobre los “roles directivos”, encontró
que “…
sus actividades se caracterizan por la brevedad, variedad y
discontinuidad, están fuertemente orientados hacia la acción y no les
gustan las actividades reflexivas…”. Años después, Kotter hizo una
investigación parecida llegando a conclusiones similares “…el trabajo de los que dirigen se caracteriza por una gran variedad,
mucha intensidad y poco tiempo para pensar …”.
Makridakis se lamenta de que “…la tarea aislada más importante que
normalmente se descuida en la dirección es aprender…”. Según Stoner
“…los directivos se impacientan al estudiar teorías, que piensan son
cosas del pasado…”.
Por estas razones, es comprensible su reacción hacia las teorías. Son
muy sinceros en reconocerlo, cuando vas a impartirles algún programa de
desarrollo directivo te dicen: “Profe, nosotros no queremos teoría, lo
que necesitamos son cosas prácticas”.
Con mucho respeto trato de explicarles que las teorías no son
elucubraciones de especialistas para hacerles la vida difícil a los
gerentes.
Hago referencia a la cita que encabeza este trabajo y les comento que
me llamó la atención que coincidieran dos pensadores de ideologías tan
diferentes: Lenin, fundador del primer estado socialista del mundo y;
Peter Drucker, el principal ideólogo del “management” del capitalismo
desarrollado.
¿Qué son las teorías?
Las teorías no son más que generalizaciones de la práctica,
interpretaciones que hacen especialistas sobre lo que sucede.
En lo que se refiere a las teorías de administración Stoner
ofrece la siguiente definición: “Grupo coherente de supuestos que se
presentan para explicar la relación entre dos o mas hechos observables y
proporcionar una base sólida para predecir futuros eventos”.
En esta, y en cualquier otra definición, se pueden destacar tres
aspectos: los “supuestos”, que es el “marco teórico”, los sistemas
conceptuales de los que parte el que formula la teoría para la
interpretación de lo que ha observado (o estudiado); los “hechos observables”, que son los eventos que cualquier otra
persona puede comprobar y; finalmente, las “predicciones”, que expresa
la posibilidad de que la teoría nos ayude a pronosticar lo que podrá
pasar en el futuro.
No siempre las teorías cumplen todos estos aspectos. A veces, los
“supuestos” no son convincentes ni compartidos por todos; los “hechos”
que se han tomado como base no son fácilmente “observables”. La posibilidad de que nos sirva para “predecir el futuro” es el
aspecto más cuestionable, en un mundo que se caracteriza por la
celeridad de los cambios.
En el caso de las teorías sobre la administración, Weirich, cercano
colaborador de Koontz, autor del primer texto utilizado para la
enseñanza de la administración, ya fallecido, destaca que hasta los años cincuenta los aportes
principales no procedían de académicos sino de especialistas empíricos.
Sólo en las últimas cuatro o cinco décadas es que se ha producido “…un verdadero diluvio de investigaciones y trabajos procedentes de recintos académicos…”. Weirich se lamenta de la enorme variedad de enfoques sobre el análisis administrativo, la gran cantidad de investigaciones y el considerable número de opiniones divergentes que han dado como resultado “….una terrible confusión acerca de qué es administración, qué son la teoría y la ciencia de la administración…”.
A pesar de esto, que Koontz llamó “la selva de las teorías administrativas”, todos los especialistas consideran que la administración es una mezcla de ciencia y de arte. El arte está dado en la habilidad para hacer las cosas adecuadas, en función de una situación y momento determinados.
“Aún así – destaca Weirich- los administradores trabajarán
mejor si hacen uso de los conocimientos organizados acerca de la
administración, que es lo que constituye la ciencia”.
¿Por qué estudiar administración?
A la pregunta ¿Por qué estudiar administración? Robbins responde:
Primero, porque todos tenemos un interés permanente en el mejoramiento
de la forma en que se administran las organizaciones, porque
interactuamos con ellas todos los días de nuestra vida. Las
organizaciones bien administradas satisfacen mejor a sus clientes y
todos somos clientes, plantea Robbins.
Segundo, Porque cuando usted empiece a hacer su carrera, en algún
momento podrá tener que administrar algo o será administrado por
alguien.
En resumen, nos interesa conocer estas cosas: 1-como cliente de las
organizaciones; 2-como sujeto potencial del proceso (administrador) y
3-como posible objeto (ser administrado).
En estas respuestas sencillas se puede identificar la administración
como, los procesos a través de los cuales se organizan y dirigen los
recursos y las personas para producir bienes y servicios, en lo cual
todos estamos involucrados de alguna manera.
Los factores que intervienen, los procesos que se ejecutan, las
interrelaciones que se establecen y los posibles efectos de todo esto
son las cosas que se expresan en las teorías de administración que, por
supuesto, están influidos por la interpretación del que la formule.
Sobre la necesidad de la dirección Carlos Marx, en El Capital, dijo:
“Todo trabajo directamente social o colectivo en gran escala requiere en
mayor o menor medida una dirección que establezca un enlace armónico
entre las diversas actividades individuales y ejecute las funciones
generales que broten de los movimientos del organismo productivo total,
a diferencia de los que realizan los órganos individuales. Un violinista sólo se dirige él mismo, pero una orquesta
necesita un director”.
¿Para qué estudiar las teorías de administración?
A la pregunta ¿Por qué estudiar teoría de la administración,? Stoner
responde que, al menos, por cuatro razones, que se resumen a
continuación.
Las teorías guían las decisiones administrativas.
El estudio de la teoría contribuye a la comprensión de los procesos
sobre los cuales trabaja el que dirige. Con este conocimiento, puede
elegir el curso de acción mas adecuado. Las teorías, como generalizaciones de la práctica, permiten
predecir qué sucederá en determinadas situaciones. “Con este
conocimiento – concluye Stoner- podemos aplicar distintas teorías a
situaciones diferentes..”.
Las teorías conforman nuestro concepto de administración.
El estudio de las teorías sobre la administración permite identificar de
dónde provienen las ideas acerca de las organizaciones y la gente que
las integra.
La teoría de la administración científica, que fue la base de la organización de la producción en cadena, en la primera planta de la Ford, donde el hombre era virtualmente una extensión de la máquina, partía de considerar que el trabajador era una pieza más, que su función se limitaba a la utilización de sus energías físicas.
Estudios posteriores, que dieron origen a las teorías de las ciencias
del comportamiento, reconocieron que la productividad estaba influida
por la interacción entre la gente y que su participación en el proceso
de producción podía elevarse si, además de sus energías físicas, aplicaban sus mentes y
participaban en los procesos de decisión.
Las teorías ayudan a comprender el ámbito de los negocios.
Cuando se estudia la evolución de las teorías sobre la administración se
comprende como estas son producto de los cambios que se han producido en
el entorno en el que se mueven las organizaciones, influido por factores
tecnológicos, económicos, sociales y políticos. Este conocimiento ayuda a comprender por qué determinadas
teorías son adecuadas para determinadas circunstancias. Esto explica por qué el enfoque taylorista, que prevaleció en
los primeros años del siglo XX, era válido en una situación en la que
escaseaba la mano de obra calificada. Pero, que sería contraproducente, en condiciones de una fuerza
de trabajo con niveles de calificación y expectativas superiores.
Las teorías son fuente de nuevas ideas.
Las teorías dan la oportunidad de considerar diferentes maneras de ver y
hacer las cosas. Deben asumirse, por tanto, como estímulos al
pensamiento. Stoner nos alerta de que ninguna teoría predomina en este
campo.
Por el contrario, el enfoque ecléctico, la costumbre de tomar principios de distintas teorías según lo requieran las circunstancias, es algo muy común en la teoría y la práctica administrativa.
“Por tanto- concluye Stoner- es necesario mantener la mente abierta y
familiarizarse con cada una de las principales teorías que en la
actualidad coexisten”.
Con independencia de las limitaciones que pueda presentar una teoría,
siempre nos ofrece la posibilidad de comprender fenómenos, interpretar
acontecimientos y procesos que, si no existiera la teoría, nos
resultaría mas difícil explicarnos.
Dos de los temas que trabajo en programas de desarrollo directivo,
motivación y liderazgo, son de los más prolíficos en la cantidad de
teorías que se han generado. Algunas, con una base amplia de evidencias
e investigaciones, otras con menos “consistencia científica”.
No obstante, es difícil prescindir de alguna cuando se estudian estos
temas. A Maslow le critican que su teoría sobre la “Pirámide de
necesidades” no tiene suficientes evidencias empíricas que la sustenten.
Sin embargo, nadie que trabaje el tema de motivación puede prescindir de
analizarla.
Cuando trabajo alguno de estos dos temas, después de analizar las
formulaciones de las teorías principales, los grupos tratan de
identificar ¿qué nos puede servir de cada una de estas teorías en
nuestro medio?. Siempre llegamos a dos conclusiones:
1-Ninguna de las teorías nos sirve para interpretar, en forma completa,
nuestras realidades.
2-En todas las teorías hay “algo que nos sirve”. Ninguna de las
teorías, incluyendo la de Maslow, se desecha completamente.
La conclusión principal que puede extraerse de todo esto es que, con
independencia de las limitaciones que puedan presentar y la
insatisfacción con que nos dejen para comprender algunas cosas, las
teorías sobre la administración no son “abstracciones ni cosas del
pasado”.
Son interpretaciones sobre los procesos de administración que ayudan
a entender muchas cosas. En el peor de los casos, contribuyen a
desarrollar la cultura profesional sobre una de las actividades más
importantes en cualquier sociedad.
Alexis Codina - alexisarrobafcf.uh.cu
Comparte tu conocimiento
Masters en línea - ISEAD
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López