En la administración moderna, la cultura organizacional juega un papel
muy importante, toda vez que constituye un medio para alcanzar los
objetivos organizacionales que llevan a cumplir con la misión y a
alcanzar la visión que es lo que le da sentido a la empresa.
Aunque la Cultura Organizacional es un patrón de comportamiento, en el
cual todos los integrantes de la organización interactúan hay elementos
que deben ser fomentados, reforzados o cambiados.
En este sentido el papel de la administración de recursos humanos
juega un papel muy importante, ya que se convierte en un elemento de
apoyo para lograrlo.
Con frecuencia la Cultura Organizacional fija la imagen de la empresa, y
establece reglas implícitas sobre la forma en la que se deben comportar
las personas dentro de ella.
La gestión del conocimiento en este contexto es importante, ya que debe
encargarse de cultivar aquellos elementos que se encuentren dentro de
las creencias y valores compartidos,
y que pueden contribuir a elevar la disposición del personal de
la organización de manera efectiva el alcance de sus objetivos.
Los seres humanos están obligados a adaptarse al ambiente que les rodea
y
dentro de él, luchan constantemente para satisfacer sus necesidades y
lograr un equilibrio emocional.
Este proceso de adaptación persigue la satisfacción de las necesidades
básicas y también la necesidad de pertenecer a un grupo social.
La necesidad de pertenecer a un grupo social, conlleva la necesidad de
autoestima y autorrealización. La imposibilidad de satisfacer estas
necesidades causa problemas de adaptación, puesto que depende de otras
personas, en especial de quienes tienen la autoridad.
Dentro de las organizaciones existen grupos distintos de interés: Grupos
de personas con diferentes metas y ambiciones.
Los individuos se unirán con aquellos que tengan ambiciones
similares o que se sientan amenazados por temores similares, ya sea en
lo relacionado a su vida personal, como también en sus relaciones de
trabajo.
Esta competencia política en las empresas se infiltrará en el proceso de
cambio, y se reflejará en cuestionamientos como los siguientes:
¿ Cómo difieren los objetivos de las personas ?
¿ Sobre qué van a competir ?
¿ Cuáles son los recursos que controlan cada uno de ellos ?
¿ Qué les confiere poder sobre los demás ?
La cultura de cambio de toda organización es consecuencia de la cultura
de cambio de sus integrantes, difícilmente podrá existir la primera de
ellas si no existe la segunda.
Es importante resaltar que - EL CAMBIO DE CULTURA ORGANIZACIONAL DEBE
SER UNA CONSECUENCIA, NO PUEDE SER CONCEBIDO COMO UN OBJETIVO,
- ya que la Cultura Organizacional es el reflejo de las actitudes de
los integrantes de la organización, por lo que es muy difícil tratar de
cambiar el sentir y pensar de cada uno de ellos, si no se efectúan otro
tipo de cambios en el proceso administrativo que rige a la organización.
Además, El Cambio o Transformación de la Cultura Organizacional no puede
ser impositivo, y tampoco se puede pretender observar resultados de la
noche a la mañana, el mismo debe surgir por convicción de los
integrantes de la organización.
Por lo tanto, el cambio cultural que se persigue debe ser inculcado y
sus efectos podrán ser visibles en el mediano plazo.
En el proceso de cambio o transformación de la Cultura Organizacional,
la gestión del conocimiento juega un papel protagónico. Dicha gestión
debe ser diseñada como una función estratégica más que operativa, y debe
convertirse en facilitadora del proceso de cambio y velar
permanentemente por el cumplimiento de las normas y políticas que
permitan alcanzar y mantener los objetivos propuestos.
Sin embargo, la gestión del proceso de Cambio Organizacional no debe ser
responsabilidad únicamente del área de Recurso Humanos,
por lo que no se debe excluir a las otras áreas que integran la
estructura organizacional de la organización, ya que deberá ser una
responsabilidad compartida por todos aquellos que dirijan a la
organización, entendiendo en este nuevo concepto como Gestor de Capital
Humano a todo aquel que tiene por lo menos una persona bajo su cargo.
El Gestor de Capital Humano, debe crear normas y políticas que permitan
desarrollar y mantener el Clima Organizacional deseado en la
organización, así como VELAR por el cumplimiento de las mismas por parte
de todos sus integrantes, sin importar el nivel al que pertenezcan.
Las diferencias culturales que se dan dentro del personal de la
organización pueden ser consideradas como críticas, cuando se
desarrollan choques culturales que no permiten avanzar con los proyectos
de cambio organizacional.
Dentro de las organizaciones hay personas que tienen una fuerte
tendencia a la identificación y compromiso con su área de trabajo,
con sus compañeros de trabajo y con sus clientes, lo cual en
algunos casos se refleja en una menor rotación de personal y mayor
disposición para aceptar retos y compromisos.
Sin embargo, algunos otros demuestran lo contrario y son quienes
normalmente fomentan el choque cultural.
Estas diferencias culturales deben ser consideradas al momento
de la implementación de las estrategias orientadas hacia el cambio de la
Cultura Organizacional, ya que aunque el tipo de cultura debe ser el
mismo – INSTITUCIONAL -, sí puede, y debe contemplar algunas variantes
dentro del proceso de implementación y desarrollo.
Dichas variantes deben ser predefinidas, evaluadas y consideradas por el
gestor de Capital Humano, y su finalidad es aprovechar las fortalezas y
reducir las debilidades detectadas en el análisis de los rasgos
culturales predominantes en ambas sub-culturas.
La satisfacción en el trabajo que las personas realizan, está
determinada por el clima organizacional predominante dentro de la
organización.
Es decir que, dentro del enfoque de la Cultura Organizacional
ocasiona más satisfacción en los empleados el ambiente que les rodea,
que las propias tareas que realizan en los diferentes puestos de
trabajo.
El clima organizacional es fundamental para la estabilidad del personal,
de él
depende que tenga deseos de estar mucho tiempo dentro de la
organización, o por el contrario, que dentro de sus planes personales
esté contemplado un cambio en el corto plazo.
En el área operativa es común que el personal aunque no se encuentre
satisfecho con su trabajo, demuestre mayor estabilidad, y ello se debe a
que las oportunidades de empleo y desarrollo personal son mucho más
limitadas que en el área estratégica.
Lo anterior es preocupante, ya que las personas que demuestran mayor
estabilidad, no necesariamente lo hacen por satisfacción en el trabajo,
puede ser por acomodamiento o por necesidad.
La participación de los colaboradores dentro del proceso de mejoramiento
continuo
de la organización, debe ser promovida por sus autoridades y por los
diferentes Jefes inmediatos,
no se puede esperar que el personal tome la iniciativa de hacerlo, si
existe un bajo nivel de afiliación entre colaborador – empresa, y muy
poca satisfacción en el trabajo que realiza.
Promover la participación del personal significa, darle la libertad para
realizar sus actividades bajo lineamientos claros de acción,
que les permitan desarrollar con flexibilidad las actividades dentro
de los procesos que ejecutan y poner en práctica su iniciativa y
creatividad para mejorar esas actividades, alcanzando los objetivos
preestablecidos con mayor efectividad.
La falta de participación del personal ocasiona un estancamiento
organizacional y un desperdicio de los conocimientos, experiencias y
sentido común de quienes directamente están involucrados en la
operatividad de las tareas que se ejecutan para cumplir con los
objetivos de la empresa,
ya que son ellos quienes por ser los encargados de realizar las
actividades operativas, mejor conocen las debilidades de cada una de
ellas y/o de los procesos y sistemas en general.
Los valores dentro de la organización son factores determinantes de la
Cultura Organizacional, pues constituyen el reflejo de la misma, por lo
tanto,
deben ser compartidos por todos sus integrantes y deben formar parte
de sus creencias y principios, deben ser promovidos y estimulados
permanentemente para que se conviertan en una fortaleza y que como
consecuencia de ello, se pueda llegar a alcanzar el tipo de cultura
deseado.
La concepción de los valores centrales en la organización, no debe
dejarse a la interpretación o juicio de sus integrantes, ya que cada
persona utilizará su criterio para llegar a entenderlos y ponerlos en
práctica, como consecuencia de la importancia que cada quien les asigne.
Esa concepción debe ser orientada y debe resaltar para cada uno de
ellos, la importancia que tienen para la organización, tomando en cuenta
que son una parte de la Misión y Visión institucional.
La evaluación permanente del proceso de comunicación interna, es muy
importante dentro de la gestión de cambio o transformación de la Cultura
Organizacional, puesto que el personal actúa en función al conocimiento
de los objetivos organizacionales y todos aquellos eventos que ocurren
dentro de la empresa.
Los objetivos organizacionales en algunas ocasiones no llegan a
cumplirse por falta de información, y no necesariamente por falta de
eficiencia y eficacia del personal.
El proceso de comunicación debe ser planificado y retroalimentado, para
que pueda fortalecer la comunicación de tipo formal y reducir al máximo
la comunicación de tipo informal, que en la mayoría de los casos
ocasiona desviaciones en las labores operativas.
La comunicación efectiva es responsabilidad de todos los integrantes de
la organización, no es excluyente y puede llegar a convertirse en un
factor cultural que permitirá el cumplimiento de los objetivos
organizacionales, con más agilidad y mayor acertividad, puesto que
eliminará esfuerzos y recursos innecesarios.
Las relaciones interpersonales entre todos los integrantes de la
organización, sin importar niveles jerárquicos o áreas estructurales,
constituyen el reflejo de la Cultura Organizacional y son una
consecuencia directa del clima organizacional que predomina dentro de la
empresa.
Las buenas relaciones interpersonales propician la comunicación efectiva
y
fomentan la participación del personal en forma conjunta, hacia la
búsqueda del mejoramiento continuo de la empresa.
Por el contrario, si las relaciones interpersonales son malas,
no se podrán implementar planes de desarrollo organizacional basados en
el trabajo en equipo.
La identificación del personal con sus compañeros de trabajo, es un
factor condicionante para lograr la satisfacción con el trabajo que
realiza, por lo que lograr que existan buenas relaciones interpersonales
es condicionante para lograr que la organización cumpla efectivamente
con su Misión y su Visión.
Además, es importante tomar en cuenta que las relaciones interpersonales
también se dan entre el personal y los clientes o usuarios de los
servicios de la organización, por lo que se debe evaluar la calidad de
la atención de los servicios que se ofrecen.
La separación estructural, que ocasiona el diseño organizacional de las
diferentes áreas que integran la empresa y la especialización de
funciones, que ocasiona el diseño funcional de cada uno de los puestos
de trabajo que integran a dichas áreas,
propician enfocar mayor esfuerzo hacia la búsqueda de objetivos
particulares (los objetivos de las áreas de trabajo y/o los objetivos de
los puestos de trabajo), y transferir a un segundo plano los objetivos
organizacionales.
El cumplimiento de los objetivos organizacionales, es una consecuencia
directa de la efectividad en la coordinación de esfuerzos entre las
diferentes áreas o puestos de trabajo, y esta a su vez de las relaciones
interdepartamentales y de las relaciones interpersonales que se dan
dentro de la empresa.
La motivación en el personal dentro de la organización es consecuencia
de un buen clima organizacional, la misma se da únicamente si existe
satisfacción en el trabajo y si los niveles de afiliación entre el
personal y la empresa son lo suficientemente sólidos y estables.
El sentido de pertenencia o identificación del personal con su
organización, con sus compañeros de trabajo y con las actividades o
tareas que realiza, propicia la participación del personal dentro del
proceso de mejoramiento continuo y facilita el proceso de cambio o
transformación de la cultura organizacional.
Caso contrario, si el personal de la organización no se
encuentra motivado y demuestra síntomas de insatisfacción con lo que
hace y con todo aquello que le rodea, propiciará la resistencia al
cambio y descalificará cualquier intento de mejora, logrando con ello
obstaculizar el desarrollo organizacional.
La participación del personal de la organización, dentro del proceso de
cambio es muy importante para obtener el éxito deseado en el menor
tiempo posible, dicha participación dependerá directamente de la
motivación que se tenga, la cual debe ser fomentada y deberá de ir
acompañada de políticas de reconocimiento al personal.
La motivación en el personal facilitará el proceso de toma de
decisiones. Tomar una decisión, es el resultado de elegir entre varias
opciones.
Dentro de las empresas significa actuar para resolver los problemas o
eventos que se dan en forma permanente.
Cualquier persona puede llegar a resolver los problemas comunes de la
organización sin necesidad de consultar a sus superiores.
La falta de este principio es aún más crítica para aquellos
problemas que surgen eventualmente y que por falta de conocimiento para
obtener la solución hace imprescindible consultar a una o varias
personas que por jerarquía, sentido común o experiencia, pueden llegar a
resolver el problema.
El enriquecimiento del puesto de trabajo, está basado en los niveles de
responsabilidad e importancia que el personal desempeñe dentro de uno o
varios procesos y en la organización en general.
La importancia del puesto en relación a las tareas que se realizan y a
la toma de decisiones que se tiene libertad para efectuar y solucionar
problemas administrativos, fomenta responsabilidad y compromiso en el
ocupante del puesto.
Por lo tanto, la eficiencia del personal es proporcional a la
importancia que él considere tener para la organización.
Lo anterior indica que aquella persona que se considere importante por
las actividades y funciones que realiza, será más eficiente ante los
problemas que común o eventualmente tenga que afrontar,
logrando con ello esforzarse aún más de lo necesario para
solucionarlos, satisfaciendo sus necesidades personales, las necesidades
de la empresa y sobretodo las necesidades de sus clientes.
Por el contrario, aquella persona que por las políticas de la empresa
solamente debe limitarse a realizar las funciones para las que ha sido
contratada, con poca libertad e independencia para ir más allá, no
aportará más de lo esperado.
Lic. Haroldo Herrera Monterroso - haroldo.herreraarrobagmail.com
Licenciado en Administración de Empresas, con Maestría en Reingeniería y Tecnologías de Aseguramiento. Consultor y capacitador, en las áreas de recursos humanos, desarrollo organizacional, planificación estratégica, organización & métodos y reingeniería.
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