Aquellos que están interesados en los procesos de cambio y desarrollo
organizacional en Francia y en otras culturas como es el caso de las
organizaciones en Latinoamérica, seguramente han de beneficiarse al
tener en cuenta las originales ideas de Crozier en materia
organizacional.
Michel Crozier ha liderado proyectos de cambio y trabajado con muchas
empresas públicas y organismos gubernamentales en su país de nacimiento,
Francia, estando expuesto también a diversas experiencias en
organizaciones como resultado de sus años de residencia en los Estados
Unidos de Norteamérica. Una diferencia notable de Crozier respecto de
otros practitioners y consultores de empresas reside en que su visión de
las organizaciones burocráticas es distintiva; para Michel las
burocracias no son meramente organizaciones racionales de tipo
monolítico, sino más bien entidades donde existe una continua
interacción entre los participantes organizacionales y la entidad misma.
Estas organizaciones se caracterizan por tener y gozar de una
estabilidad importante durante muchos de sus años de existencia que se
ven modificados durante un período muy corto de tiempo caracterizado por
algún tipo de crisis que gatilla la necesidad de un cambio
organizacional. Durante muchos años la organización opera como si
existiera dentro de un contexto estable, con reglas y normas que no se
modifican mayormente, y los conflictos pueden llegar a ser barridos
debajo de la alfombra.
Pero esta “calma chicha” lo único verdadero que hace es presagiar una explosión, y, por consiguiente las crisis son vistas como elementos necesarios que permiten potenciar y hacer emerger la transformación organizacional.
En esos momentos de crisis aparecen figuras que comienzan a reemplazar informalmente las reglas y normas establecidas, en la medida que las fuerzas a favor del cambio empiezan a tener un mayor peso relativo. La figura que surge es la que Michel denomina como “reformador autoritario” que sobresale más allá de las rutinas, reglas y normas durante ese momento de crisis, para lograr un nuevo arreglo organizacional.
De todas maneras no deberíamos ser totalmente críticos del modelo
burocrático ya que, según Michel, jamás ha existido tanto cambio y a tan
alta tasa de cambio, como la que vivimos hoy día, y especialmente dentro
de organizaciones grandes.
Crozier sugiere que las organizaciones en Francia – y posiblemente
también en otros países – tienden a no modificarse y a realizar pequeñas
modificaciones de tipo transicional. Solamente las grandes crisis son
las que han de presentar la oportunidad para un cambio de tipo radical.
Los conflictos se mantienen dentro de ciertos límites hasta el
momento que llega la explosión. Por lo tanto, a pesar del carácter
endémico de las crisis que sufren las organizaciones burocráticas, ellas
son necesarias para movilizarlas hacia el cambio.
Existen diferencias entre la organización burocrática francesa y la de
los Estados Unidos de Norteamérica que Michel Crozier saca a la luz.
Dentro de todo este panorama Michel es optimista sugiriendo que el
sistema de administración pública en Francia junto con su sistema de
castas, puede reformarse a través de diversos mecanismos y privilegiando
entre éstos el reclutamiento / selección de personal como asimismo a
través de los programas de entrenamiento. Un punto que Crozier sugiere
tengan en cuenta todos aquellos que están involucrados en alguna manera
en cambio y desarrollo organizacional – sustentado en los juegos de
poder que existen en las entidades burocráticas – son los “juegos de
poder” que frenan el desarrollo de la organización.
Estos “juegos de poder” como los denomina Michel Crozier se basa en un
conjunto de juegos ensamblados que guardan preponderancia por encima del
“diseño organizacional” que los directores tienen en su cabeza (mejor
dicho su mente).
A través del juego se canalizan relaciones de poder dentro de la
organización algo que March & Simon tratan de un modo algo diferente,
pero al que también le prestan atención. El concepto de
inducements-contributions juntamente con el de racionalidad limitada (de
James March y Herbert Simon) guarda cierta relación con la concepción de
Crozier, ya que los distintos participantes organizacionales y sus
respectivas sub- unidades y sub-grupos se entretienen en juegos donde se
distribuyen el poder por encima de la distribución formal de poder que
previeron los que están en la cúspide de la pirámide (Eric Gaynor
Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional, 1999-
Argentina). Estos juegos de poder donde existe una multitud de
coaliciones tanto formales como informales entre superiores,
subordinados, contratados, tercerizados, clientes, proveedores,
profesionales, expertos, consultores, entre otros llegan a conformar lo
que Michel Crozier llama –sarcástica e irónicamente – el “modelo
estratégico de la empresa”.
Michel Crozier pone bien en claro que todos los que participan de este
modelo estratégico lo hacen hasta cierto punto; todos tienen “su
límite”. Todos ellos se distribuyen el poder pero son conscientes que
por sobre todo “la organización” debe seguir existiendo.
Las luchas en los “juegos de poder” se refieren a distintas
posiciones que adoptan los participantes organizacionales pero estas
luchas se caracterizan por no ser de vida o muerte, ya que existen
muchos mecanismos sutiles de apropiarse de poder sin matar al contrario
(ver material adicional en el Libro del Dr. Donald W. Cole y Eric Gaynor
Butterfield titulado: “Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”)
Nuevamente vuelve a coincidir el trabajo de James March y Herbert Simon
con el de Michel Crozier cuando éste último señala que “el nivel de
incertidumbre incide sobre el poder”. En un “study- case” importante
realizado en una industria tabacalera Crozier sustentó la posición
mencionada. Personal de mantenimiento estaba en condiciones – y así lo
hizo – de parar totalmente la fábrica haciendo dependientes a toda la
empresa del ejercicio de esta muy pequeña dotación de empleados. El
personal de mantenimiento tenía un conocimiento sumamente puntual
respecto de “como hacer andar las máquinas” que no eran enseñados ni
compartidos con otras personas de la empresa y entonces, a su discreción
regulaban la marcha de la entidad hasta el punto de paralizarla
totalmente.
Esto sucedió hace unos 60 años en Francia pero tenemos ejemplos de
hoy día con líneas aéreas de aviación donde los pilotos y personas a
cargo de los instrumentos pueden llegar a paralizar totalmente la
empresa. (durante un trabajo de consultoría en la Argentina donde una
empresa tenía un alto nivel de dependencia de cierto grupo, el
propietario, al participarle yo la experiencia de Crozier me manifestó
que esto no es muy probable que suceda en este país ya que gran parte de
los especialistas no conoce su propio trabajo...y además no se los puede
despedir con lo que se generaliza la ignorancia).
Existe una manera de reducir la incertidumbre y esa es a través de
normas, reglas y procedimientos y esto se encuentra “democráticamente
distribuido en toda la organización” cubriendo tanto a superiores como a
subordinados, donde éstos últimos las rechazan porque reducen su grado
de discrecionalidad, pero por otro lado las fomentan ya que también
reducen el nivel de discreción de sus superiores.
Resumiendo podemos decir que Michel Crozier coincide grandemente con
nuestro punto de vista (Eric Gaynor Butterfield: “Jornada de Desarrollo
Organizacional y Eficiencia Organizacional”, Buenos Aires – 1997) al
sugerir que muchas organizaciones burocráticas son entidades donde “los
gerentes miran para arriba esperando instrucciones de la dirección
superior que nunca llegan... y para peor estas instrucciones deben ser
cumplidas y obedecidas por los subordinados de los gerentes, que tienen
realmente poco interés en cumplirlas”.
En el caso estudiado por Michel Crozier y que se detalla más arriba, se
intentó reducir el poder del personal de mantenimiento como resultado de
la emisión de precisas instrucciones respecto de que tenía que hacer el
personal de mantenimiento y también respecto de cómo hacerlo.
Esto se buscaba ya que la propuesta de organización burocrática sugiere que en la medida en que podemos rutinizar el grado de incertidumbre existente, estaremos consiguientemente en condiciones de eliminar fuerzas de poder adversas a los objetivos organizacionales. Pero aquí también se aprendió – y así lo detalla Crozier – que la documentación relacionada con estas instrucciones nunca fue tenida en cuenta por el propio personal de mantenimiento de la empresa al punto que ni siquiera las mismas podían ser encontradas en la fábrica.
Para aquellos lectores interesados en los procesos de rutinización
les sugerimos ver en referencias los trabajos de Charles Perrow y de
James D. Thompson.
Un interesante hallazgo y que vale la pena compartir como resultado del
trabajo de campo a que hace mención Crozier consiste en que los
ingenieros-técnicos resistían cualquier cambio que la dirección de la
empresa quería realizar y que pudiera debilitar la posición de los
trabajadores a cargo del mantenimiento en la empresa.
Esta postura es bastante común en las organizaciones dentro de muchas culturas latinoamericanas y Eric Gaynor Butterfield llama a esta situación bajo el nombre de “consenso hacia abajo”.
El consenso hacia abajo está presente cuando la gerencia tiende a consensuar con sus subordinados las instrucciones que recibe desde la cúspide de la organización.
Gaynor ha encontrado evidencia que – con la excepción de las filiales
de corporaciones multinacionales – muchas empresas y organizaciones en
las culturas latinoamericanas son gerenciadas – si así puede llegar a
describirse esta realidad – por consenso hacia abajo, en lugar de hacia
arriba. En Chile se suelo denominar al consenso hacia arriba como
consenso “presidencialista”, pues la gerencia responde hacia la
dirección superior.
Las consecuencias disfuncionales de “consensuar hacia abajo” son
visibles y pueden ser en muchos casos letales; es muy difícil realizar
el cambio y desarrollo organizacional con consensos hacia abajo,
especialmente cuando hace falta la aprobación de éstos últimos para su
implementación. Gaynor cita el caso de mejoras que se pueden introducir
en diversas unidades y gerencias como resultado de la implementación de
nuevos software y metodologías de trabajo.
Al ser estas presentadas a la dirección de la organización es común que este sugiera que el consultor externo presente la metodología al gerente responsable quien a su vez participa a sus subordinados respecto de la implicancia del proyecto.
De hecho, no existe una sola nueva metodología en materia de
tecnología informática que NO modifique las pautas de trabajo de los
incumbentes. Y éstos, en su esfuerzo por repetir “eficientemente todo lo
que no deben hacer” han de encontrar formas de boicotear los nuevos
proyectos.
A pesar de todas estas desventuras, Michel Crozier sigue pensando que el
modelo burocrático representa un arreglo efectivo en especial si uno
tiene en cuenta algunos de sus aspectos disfuncionales los cuales pueden
ser atenuados prestando consideración a privilegiar el expertise de los
miembros organizacionales como forma de reducir el poder de las
elites. Afinando los procesos de reclutamiento y selección de personal
como así también los mecanismos de promoción, y sumando a ello una
comunidad orientada hacia constante superación via entrenamiento y
capacitación, la organización burocrática es un mecanismo puede superar
los “juegos de poder” que frenan su propio desarrollo.
Bibliografía:
James March & Herbert Simon: “Organizations”; Wiley & Sons – 1958
Crozier, Michel: “The Bureaucratic Phenomenon”; Tavistock Publications,
University of Chicago Press – 1964.
Crozier, Michel: “Comparing structures and comparing games”, in G.
Hofstede & S. Kassim (eds.), European contributions to organization
theory, Van Gorcum – 1976; reprinted in D. S. Pugh (ed.), Organization
Theory, Penguin, 1960.
Crozier, Michel & E. Friedberg: “Actors and systems”; Unviersity of
Chicago Press – 1980.
Charles Perrow: “Organizational analysis: a sociological view”; Brooks /
Cole – 1970.
James D. Thompson: “Organizations in Action”; McGraw-Hill, 1967.
Muchas gracias por compartir.
PD. Se reciben sugerencias, aportes y contribuciones las que son muy
bienvenidas, especialmente si se vinculan con las ideas de Michel
Crozier y en que medida muestran semejanzas y diferencias sistemáticas
con sus concepciones originales. Nuevamente, Gracias!
Eric Gaynor Butterfield - www.theodinstitute.org informesarrobatheodinstitute.org
Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide)
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