Lecciones para dirigir una empresa. Aprender a dirigir personas

Autor: Ana Cardona Patau

LIDERAZGO 

03-2006

Si quieres construir un barco de vela…
….organiza a los hombres, recoge la madera, asegura la impermeabilidad, distribuye las tareas…Pero sobre todo…enséñales la nostalgia del mar infinito”.
(Antoine de Saint Exúpery)

Dirigir una empresa es básicamente llevarla del “es” al “debe ser”. Eso hoy día significa muchas cosas: Tener la Misión clara y compartida, determinar el plan de acción para lograrlo, idear la mejor organización, las políticas, la estructura,determinar qué personas son las más adecuadas, delegar en ellas, realizar el entramado de objetivos que bajan en cascada... en una frase: es hacer frente a la complejidad.

Pero realmente, uno no dirige una empresa, ni un departamento, ni una sucursal, delegación, fábrica, equipo…uno sólo dirige personas.

Hay quien ha intentado separar el concepto de Liderazgo del de Dirección. La diferencia sería la siguiente: Dirigir es: organizar a los hombres, recoger la madera, asegurar la impermeabilidad, distribuir las tareas, marcar las pautas…y Liderar entonces sería enseñarles la nostalgia del mar infinito. Me gustaría que lo pensáramos por un momento:

¿Cuánta madera se puede recoger por que sí? Y… ¿cuánta se recogería teniendo la visión del mar infinito?, ¿Cómo sería la calidad, forma, y tamaño, de los trozos de madera recogidos en cada situación? Realmente…¿Se puede separar Dirigir de Liderar según estos conceptos?.

Por otro lado, hay quien piensa que dirigir es básicamente crear esa nostalgia, el espíritu, la VISIÓN.

Desde esta creencia, Infinidad de consultoras de Liderazgo han impartido miles de cursos de “Dirección de Equipos” o Dirección de personas” basados únicamente en el comportamiento del Líder, en las actitudes, la motivación, etc. Con la “excusa” de que sólo se dirigen personas (y estando totalmente de acuerdo con esta premisa), se olvidan de que para que las personas estén bien dirigidas, necesitan un plan de acción eficaz, una ubicación, unos objetivos claros, simplificar los procesos, la burocracia, crear canales de comunicación e información…

Es cierto que si tuviera que elegir entre una de estas dos posturas,me inclinaría más por esta última: la del comportamiento y la actitud, ya que no hay peor cojo que el que no quiere andar.

De hecho, en las mismas condiciones, un grupo de amiguetes, en un viaje de placer en una playa del caribe, tardarían mucho más en construir una gran balsa por diversión, que un grupo de naúfragos que desean la libertad. Y por supuesto, estos últimos acabarían antes la balsa si vieran el trozo de tierra al que quieren llegar, que si no lo vieran.

Si no lo ven con los ojos, entonces tendrían que hacer el esfuerzo de verlo con el corazón, si no, no hay nada que hacer. Y estoy hablando de algo tan objetivo como es “construir una balsa”.

Ahora bien, no se puede dirigir sin liderar, y no se puede liderar sin dirigir, de hecho, creo que lo queno se puede hacer es esa distinción.

Cuando nos quejamos de que el bien más escaso es la capacidad gerencial, no nos estamos refiriendo a la escasez de capacidad para organizar y planificar, ni tampoco nos referimos a la escasez de capacidad para “crear espíritu y motivar, ser buenos compañeros, y modelos”, sino a la escasez de todo ello en su conjunto.

El otro día, estábamos con un cliente, el director de un importante concesionario, y nos comentó que en una zona cercana tenía todo preparado para abrir una nueva unidad de negocio: “el local, las máquinas, los permisos, los proveedores, incluso los primeros posibles clientes…”que no tendrían que desplazarse hasta aquí para según qué servicios…”. Llevaba años con el proyecto “in mente”, y aún no lo había puesto en marcha. Evidentemente le preguntamos por la razón que le impedía dar ese paso, y su respuesta fue muy simple: “no tengo a nadie a quien poner a cargo, y yo tengo que estar aquí, no puedo dedicarme a dirigir los dos centros”. Lo único que no tenía era a quién poner al frente, estando, como de hecho están, todas las escuelas de negocios llenas de futuros y posibles dirigentes, realizando los mejores y más recomendados MBAs.

Para concretar un poco más, si tuviese que definir, en pocas palabras, qué es lo que hacen los buenos dirigentes, elegiría las siguientes:

Informarse e informar
Tener y transmitir Visión Estratégica

Orientarse a Resultados
Delegar

Comunicar y Motivar
Aprender

Crear Equipo
Innovar.

Como puede verse, de todas estas acciones hay algunas puramente estratégicas, y otras puramente comportamentales, pero no se pueden separar.

Hay que lograr exactamente un “comportamiento estratégico”, que engloba todas las áreas. Para simplificar aún más, para dirigir hay que coordinar el plan para ganar dinero, y a las personas; la estabilidad y el cambio.

Estos son los cuatro ejes que no hay que perder de vista.

¿Qué es dirigir una empresa? ¿es organizar, planificar y decidir? ¿es Motivar y comunicar?, o ¿es llevarla a su “debe ser”?

¿Qué esperan las personas de sus dirigentes? ¿Que les organicen?, ¿Que les motiven?, o… ¿Que les ayuden a ser eficaces?
 

Ana Cardona Patau - www.cardonalabarga.com

Centro de Estrategia y Liderazgo

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