Introducción: La Organización (lo que tiene el empresario en su mente
respecto de lo que lo rodea)
No existe una sola persona que haya alcanzado el éxito por sí sola. El
hombre es hoy día, un hombre organizacional.
Unos años atrás hemos definido a la organización (ver también
www.gestiopolis.com)
como “Un organismo vivo que se comporta, crece y se sostiene en el
tiempo como resultado de la visión de sus líderes, la capacidad de
gerenciamiento de sus ejecutivos, y el grado de cumplimiento y adhesión
del resto de los participantes organizacionales a las tácticas
gerenciales que están en línea con la filosofía de dirección del Líder.
Este organismo vivo opera dentro de un contexto y permanece vivo dentro del mismo en la medida que desarrolle competencias nuevas que le permitan superar a otros de su propia especie ya que todos ellos no pueden co-existir simultáneamente en un momento dado ni tampoco durante todo el transcurso del tiempo” (Eric Gaynor Butterfield: Michigan State University – 1975).
Por lo tanto, podemos decir tentativamente, que la Inteligencia
Organizacional se orienta a ser un mecanismo que permita cumplimentar
con dichos aspectos.
Ahora bien ¿en qué medida algunas organizaciones lo hacen y otras no lo
logran? Esta es la pregunta que la inmensa mayoría de empresarios está
interesado en tener una respuesta. Y no resulta fácil dar respuesta a
ello, pero hemos de comenzar un proceso donde, - en el tránsito del
mismo – hemos de tratar de aproximarnos respecto de las opciones más
efectivas que están a nuestra disposición.
El tema de organizaciones ha pasado a ser de singular importancia por
distintos motivos, y especialmente por el hecho de que no existe persona
en este planeta que no se vincule tanto directa o indirectamente, con
alguna institución.
Esto es cierto para los empleados en su calidad de miembros organizacionales, para los proveedores y para los Clientes.
Para aquellos interesados en ser exitosos es aún más importante; no
existe un solo empresario que haya alcanzado el éxito sin la
participación – y también muchas veces el dinero – de otros. Incluso
aquellas personas que usualmente son identificadas y definidas como
“independientes” como es el caso de los accionistas y aquellos que viven
de rentas, deben interactuar con otras organizaciones para sostener y
hacer crecer su posicionamiento (ni que hablar entonces del 99 %
restante de la población del planeta que ni siquiera cuenta con recursos
ociosos que puedan llegar a generar ingresos por sí solos).
Nuestros más expertos investigadores y académicos sociales
(paleontólogos, antropólogos, sociólogos, etnólogos, psicólogos,
psicólogos industriales y psicólogos sociales entre otros) saben a
ciencia cierta mucho sobre las distintas especies terrestres, en
particular las especies animales. Sin embargo es muchísimo lo que NO
sabemos sobre Comportamiento Humano lo que nos dificulta establecer
relaciones de causalidad que permitan explicar el comportamiento
humano. Por otra parte, y en algunas pocas palabras, esto significa que
lo que usualmente es conocido como ciencia quizás no lo sea, ya que toda
ciencia tiene que tener además de capacidad explicativa la
“potencialidad predictiva”.
Afortunadamente esta falta de saber universal en relación a las
consecuencias que resultan de la interacción del Individuo y la
Organización es acompañada por un trabajo de más de 30 años y sustentada
en más de 40 teorías y marcos conceptuales de académicos e
investigadores que han encontrado evidencia empírica y que además, en
muchos casos, han sido replicados por otros estudiosos de las ciencias
del comportamiento. The Organization Development Institute International
está en condiciones de poner a disposición del mundo organizacional /
empresarial y a sus respectivos practitioners y cuerpo profesional, un
material integral y comprensivo de más de 40 gurúes, consultores,
académicos e investigadores para ayudar a Empresarios, Directivos,
Ejecutivos y Profesionales de empresa en tener una continuada, sostenida
y creciente existencia laboral.
A estas alturas podemos ya manifestar que estamos interesados en la
“Inteligencia Organizacional” puesto que es un factor a tener en cuenta
por su importante peso decisivo en relación con la Inteligencia Exitosa
o el Éxito a alcanzar. Podemos tentativamente sugerir que aquellos
emprendedores y empresarios que no llegan a alcanzar el éxito,
posiblemente son aquellas que no han manejado eficazmente la interacción
Individuo – Organización, y posiblemente debido a ello, y después de una
etapa de “aislamiento” y autismo empresarial se encaminan efectivamente
hacia una relación terminal de no-interacción que termina vulnerando su
organización.
Inteligencia Organizacional / Empresarial tiene que ver con el cuerpo de
conocimientos y prácticas relacionadas con “como organizarse mejor” y se
tienen en cuenta aspectos y variables tales como estrategia, estructura,
funcionamiento, roles, liderazgo, motivación, trabajo en equipo, visión
y misión, y performance tanto de la organización como así también de los
participantes, y de estos con los grupos. Y lo que por millones de años
resultó ser el estudio de la “Inteligencia Individual” y su impacto
sobre la supervivencia de los individuos, en el siglo XX pasado se hizo
necesario aprender sobre los procesos de creación, sostenimiento,
supervivencia e incluso fin de las organizaciones.
Existe un cierto camino por recorrer y tanto los trabajos de campo como
las observaciones muestran que unas primeras inteligencias tienen que
ver con lo cognitivo, lo emocional y lo creativo.
Como parte de una dimensión distinta y como resultado de la creciente y más frecuente interacción de otros, por sobre estas tres inteligencias se incorporan las inteligencias vinculadas con lo pragmático, lo comercial y lo financiero (que para muchos representa la finalidad última).
Bajo nuestro esquema de “Inteligencia Exitosa” (ver
www.Gestiópolis.com) la máxima potencialidad se relaciona con la
Inteligencia Organizacional, pues solamente a través del crecimiento
“sin límite” de la institución se logra maximizar el éxito.
Son muchas las personas que alcanzan el Éxito en la vida sin haber
estudiado y aprendido respecto de cómo conseguirlo, lo que muestra que
existen personas excepcionales que por encima del talento natural
agregan su cuota de genialidad.
Y esto está presente en todas las disciplinas, ciencias, y artes (ver Abstract de Taller “Inteligencias aplicadas al Éxito” desarrollado por Eric Gaynor Butterfield en Junio de 2002 bajo el auspicio de The Organization Development Institute International, Latinamerica – www.theodinstitute.org). Es probable que algunas de estas personas lleguen a percibir este material como que les es de “utilidad limitada”.
De todas maneras cabe advertir a estas personas excepcionales que el
haber alcanzado el Éxito sin saber los motivos, es decir el “porqué” lo
han alcanzado, puede resultarles fatal. Hemos encontrado evidencia de
ello en numerosas personas exitosas en su calidad de emprendedores y
empresarios, que del día a la noche se han encontrado como fracasadas.
Siempre han existido caminos e incluso algunos atajos que facilitan la
llegada al Éxito haciendo uso de la “Inteligencia Organizacional”.
Una persona notable en este sentido ha sido Alfred Sloan en su calidad de Presidente de General Motors Corporation por unos 35 años y que ha llevado a la empresa a la cúspide superando a Ford Motor Company.
Recién ahora – en el año 2005 y por primera vez y sin la existencia
de Alfred Sloan – General Motors Corporation ha perdido su liderazgo;
Toyota se ha posicionado actualmente como número 1 en ventas de
automotores a nivel mundial.
Novedad, Diversidad y Trasnsitoriedad
Uno de los hechos que más ha impactado sobre el ser humano durante éstos
últimos 15 0 20 años tiene que ver con la naturaleza de los cambios que
se han presentado. Quizás una buena manera de sintetizar estos cambios
notables consista en tener en cuenta lo que claramente sintetiza Alvin
Toffler (“El Shock del Futuro” – 1970). Toffler destaca que existen tres
aspectos característicos que distinguen los últimos tiempos. En primer
término nos encontramos cada vez más con más cosas nuevas, como por
ejemplo más productos y servicios nuevos.
El ritmo de introducción de estos nuevos productos y servicios es abrumador y a veces nos llama la atención la enorme capacidad de reemplazo que se produce entre ellos.
En segundo término estos productos y servicios nuevos son a su vez más variados y diversos (la fábrica de Jeans Levy´s puede hoy día poner al servicio de sus potenciales Clientes más de 1.500.000 de opciones). Sin la ayuda de la organización tal cual es concebida modernamente, esto hubiera sido inimaginable hace unas pocas décadas atrás. Y en tercer lugar, estos mismos productos y servicios nuevos que son más variados y diversos, tienen una vida mucho más limitada. Y no solamente la existencia de estos productos y servicios es más limitada por el reemplazo que introducen terceros (competidores y contendores) sino que la extinción de la vida de ellos se debe principalmente al hecho de que el propio creador es quine los destruye. En pocas palabras uno “ya no espera para ver si un competidor se orienta a eliminar uno de sus productos, sino es uno quien lo destruye”.
La existencia de los productos y servicios que componen el output de
las organizaciones, y la manera en que los mismos son procesados y
efectuados su delivery, es realmente transitoria, y por lo general la
transitoriedad y perentoriedad de su existencia es sumamente corta y
efímera.
Hemos sugerido (Eric Gaynor Butterfield: “Congreso de Desarrollo
Organizacional”; Buenos Aires – 1999) que un hilo conductor íntimamente
vinculado con la propuesta de Alvin Toffler, es el cambio.
El cambio es – junto con los impuestos y la muerte – lo único que hemos de encontrar con seguridad en el transcurso de nuestras vidas. Y este cambio en la forma que se ha presentado en estos últimos 15 años se distingue claramente de los cambios anteriores por tener una “tasa de cambio” notablemente alta. Nosotros preferimos distinguir entre tres tipos de cambio que tienen que ver con las distintas “tasas de cambio”; ellas son, las tres “T”: tradición, transición y transformación. Durante muchos siglos las comunidades han privilegiado sus tradiciones e incluso muchas de ellas tenían un día en particular para festejar el “Día de la Tradición”. La revolución industrial de mediados del siglo XIX y los cambios que le sucedieron dieron lugar a cambios más significativos y continuos en las comunidades y dentro de ellas; en esos momentos hemos comenzado a hablar de cambios transicionales.
Las organizaciones y empresas estaban “en transición” cuando
confrontaban situaciones bajo una perspectiva “incremental” y se
orientaban hacia mejoras importantes en la forma de crear, procesar, y
entregar sus productos y servicios. Sin embargo, recién en estos últimos
15 años se han sucedido cambios que la mayoría de las personas no han
anticipado por su complejidad y consecuencias. Se trata de cambios
transformacionales que nos han llevado a reconocer la existencia de un
cambio de paradigma a la cual muchas personas no podían llegar a
responder adecuadamente y reaccionaban paradójicamente desde una
posición de “paralización paradigmática”.
Robert Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New Jersey:
Transaction Publishers – 1990) hace una distinción entre los tipos de
cambio posibles, identificando un primer tipo de cambio al que denomina
Alpha.
El tipo de cambio Alpha implica un progreso de tipo “constante” donde
tanto las variables como los métodos de medición se mantienen sin
cambios.
Un segundo tipo de cambio es el Beta que implica progresos variables
donde se modifican tanto las variables como los métodos de
medición. Como ejemplo podemos citar la situación donde el consultor ha
comenzado su intervención de asesoría y –como consecuencia de sus
esfuerzos de cambio – aparecen nuevos aspectos que eran desconocidos
inicialmente. Como consecuencia de ello se altera el curso de acción a
seguir. El tercer tipo de cambio es Gamma donde además del cambio Beta
se produce un cambio radical que adopta el nombre de cambio
transformacional que implica un salto cuántico y cambio
paradigmático. Estamos aquí ante la presencia de una revolución respecto
de cómo se hacen las cosas, como se visualiza lo que se desea alcanzar,
y el posicionamiento que adoptan los líderes ante esta situación.
La revolución industrial – basada en productos concretos y tangibles -
modificó substancialmente las costumbres de las personas en este Planeta
y para ello le fueron “concedidas” a las personas varias generaciones
para llegar a adaptarse completamente.
La globalización financiera y la revolución en materia tanto de de
tecnología como de tecnología informática y las comunicaciones se
presentan en forma virtual; no se trata ahora de hechos reales,
“observables”, a los cuales el hombre estaba antes acostumbrado y por lo
tanto al verlos los tenía en cuenta. Ahora el hombre no tiene imagen
alguna de lo que confronta, y este es un fenómeno totalmente nuevo en la
historia de la humanidad.
Sin una “imagen” concreta y real de lo que impacta sobre el mismo
hombre, este tiende a tener dificultades para comprender, visualizar y
reaccionar favorablemente. Si ponemos frente a frente a dos personas
sentadas en una silla y que se están mirando, es posible que continúen
en esa posición y sin hablarse por mucho tiempo, si es que ambas no
tienen imagen alguna grabada en sus “archivos”. Solamente las imágenes
son capaces de impulsarnos, y el lector avezado seguramente ya trae a su
cabeza algunos hechos que aseguran nuestra afirmación (de aquí en más
vamos a seguir usando cabeza cuando lo correcto es la mente, puesto que
podemos mostrar como lo real tiene un distinto y singular impacto
respecto de lo virtual).
El hombre de ahora en más ha de seguir vinculado a lo “real” pero
cada vez más y más lo hará en relación a aspectos virtuales – irreales,
que han de ser los que impactarán sobre su vida y en particular sobre su
éxito en la vida.
La virtualidad del dinero tiene corta existencia aunque seguramente
algunos economistas han de pensar distinto. Cuando nos referimos al
dinero como virtual lo hacemos bajo su presentación en forma de papel
moneda, una total abstracción que hubiera dejado perplejo a cualquier
persona hace menos de 100 años para atrás. Y seguramente ninguno de
ellos le hubiera dado importancia alguna. No es casualidad que el
Presidente de Francia, Charles de Gaulle (diarios “Clarín” y “La
Nación”, Mes de Mayo 1971), haya dedicado sus mayores y máximas energías
para evitar la preponderancia del papel moneda – sin respaldo - que, a
partir de sus intentos infructuosos dieron origen a lo que se ha
conocido como “El dinero – papel moneda - una “papelería sin límite”
(títulos, bonos, valores, etc.).
Kiyosaki (“Padre Rico, Padre Pobre” – 1999), muestra como las personas se esfuerzan en conseguir un empleo para tener dinero cuando en realidad otras personas van directamente solo hacia el dinero. Los primeros trabajan duramente para tener un empleo, sostenerlo en el tiempo, e incluso ante la posibilidad de perderlo inician fuertemente nuevas búsquedas de empleo para volver a ganar dinero, que en la inmensa mayoría de los casos no les es suficiente para sostenerse en el tiempo. Los segundos, financistas, economistas, banqueros, prestamistas, brokers, van directamente hacia el dinero; para ellos el empleo es simplemente un accidente, del cual en la inmensa mayoría de los casos no quieren participar.
Algo parecido sucede en el mundo a partir del triunfo de la filosofía y práctica monetarista de John M. Keynes (“The General Theory of Employment, Interest, and Money” – 1936); representa el triunfo del pensamiento inglés por sobre el pensamiento del extraordinario economista alemán Joseph Schumpeter (“Capitalism, Socialism, and Democracy” – 1942)
muestra el principio de la decadencia de la importancia del empresario innovador que es reemplazado por “alguien” dentro del mundo de las finanzas. Estos “alguien” que emergen con enorme poderío a partir del pensamiento de Keynes comienzan a pertenecer a una nueva elite conocida como “el mercado”, “el stock exchange”. Las empresas tienen ahora dos grupos significativos que “las miran desde afuera”: las políticas fiscales y monetarias de los gobiernos en sus programas asociados con “el sistema financiero”.
¿Qué necesidad tendrían de esforzarse ambas fuerzas para obtener
dinero como resultado de un esfuerzo empresario, si lo podían obtener
ahora a partir de la simple observación de los resultados de éstos, y, a
partir de allí, hacer alguna una “ingeniería financiera”?
Jack Hurling (“Conferencia de Inteligencia Financiera”, Buenos Aires -
1975) llamaba a esta presentación y toma de poder del papel moneda “la
imprenta virtual”, puesto que algunos estaban en condiciones de imprimir
dinero sin el debido respaldo. La comunidad “económica” se ha visto
dividida en dos donde el pensamiento “virtual - irreal” de John Keynes
(ya citado) se impuso sobre el de Joseph Schumpeter (ya citado) dejando
a un lado la fortaleza del “empresario innovador”. No es casualidad
alguna que en la mayoría de las mejores
Universidades del mundo el pensamiento de Joseph Schumpeter se haya visto desplazado por las corrientes Keynesianas y monetaristas. Después de todo ¿de qué otro modo pueden tantos países (pobres) ricos en recursos estar aún en deuda (financiera - virtual) después de haber entregado ingentes recursos físicos reales?
El papel moneda y sus primos hermanos (títulos, bonos, valores y
otros instrumentos financieros), pueden a través de su “imprenta
virtual” – a un costo ínfimo – apropiarse de recursos reales que llevan
mucho esfuerzo y años de desarrollo.
La globalización financiera exige que las personas que se orienten hacia
el éxito tengan en cuenta las sugerencias de Kiyosaki (ya citado) en
materia financiera. Toda una vida de esfuerzo y ahorro puede verse
“desparecida” en un instante. Las defraudaciones de ENRON, WORLDOM en
los Estados Unidos de Norteamérica y de PARMALAT en Italia, son vivo
ejemplo de ello. El hombre no podrá confiar en que depositando su dinero
en un “Banco de primera línea a nivel mundial” le ha de asegurar la
devolución de su dinero. Una lista considerable de Bancos a nivel
mundial es prueba de ello (dentro de la comunidad financiera en
Argentina podemos citar a Banco Lloyd´s, Banca Nazionale del Lavoro,
Citibank, Bank Boston, entre otros). El hombre que no sabe manejar y
cuidar su dinero puede verse rápidamente despojado de toda su fortuna.
El lector atento no ha de dejar pasar por alto estas apreciaciones de
Henry David Thoreau (“Walden”; Boston – 1854) que parecen ser un
vaticinio de lo que les ha sucedido a muchas personas y empresas PYMES
en la Argentina (no siendo este país el único en donde se ha presentado
esta enorme disfuncionalidad): “Las personas trabajan cometiendo un
error.
Por un aparente destino, comúnmente denominado necesidad, las
personas trabajan como empleados. Y como un viejo refrán señala,
trabajando como empleados pueden llegar a guardar tesoros que serán
corrompidos por el moho y el polvo, hasta el momento en que entren los
ladrones y se los roben”.
La virtualidad del dinero – y su transitoriedad en cuanto al valor – ha
sido posible gracias a los extraordinarios desarrollos en materia de
Tecnología Informática y también en las Comunicaciones. Sin la
sincronicidad en el tiempo de las operaciones financieras y las
comunicaciones y T.I. informática apropiadas, las transacciones en
“otros mercados” no hubieran sido posibles.
El carácter “virtual” tanto de la T. I. como de la comunicación hacen
aún más inentendible – y casi inexplicable – el juego y funcionamiento
dentro del mundo de los negocios y las empresas. Un Cliente no entiende
a qué se debe que no le entrega un Banco su dinero en Caja de Ahorro,
ante la sola explicación del cajero del Banco donde le manifiesta “que
se ha caído el sistema”.
Y los beneficios de la T. I. no son aplicables a las distintas “unidades
de análisis” por igual. Las grandes corporaciones pueden hacer uso de
las mismas encontrando una economía costo-beneficio que les resulta
rentable, pero son muy pocos los pequeños empresarios que pueden obtener
semejantes beneficios.
Existe una tercera opción “virtual – no real” que resulta de la combinación de la globalización financiera sumada a la T. I. y las Comunicaciones.
Esto ha posibilitado la eliminación de muchos de los procesos de
intermediación, que ha tenido un impacto importante en cuanto a la
eliminación de intermediarios pero que también ha tenido un efecto
devastador sobre las distintas clases que componen la población. .
La tremenda potencia – bajo las dos opciones siempre posibles de
construcción como de destrucción – de la combinación del impacto
conjunto de la globalización financiera junto con el de T.I. y las
Comunicaciones, orientada desafortunadamente hacia la des-construcción,
se empieza a sentir con enormes consecuencias durante fines del siglo XX
y cada vez con mayor vigor en la primera década de este siglo XXI, bajo
la figura de una desocupación masiva sin precedentes en la humanidad
puesto que la misma desocupación viene acompañada de la inhabilidad de
las personas de ser autosuficientes cuando no tienen dinero en sus
manos.
La mayor parte de las personas durante las dos últimas generaciones ha
“encontrado” dinero “teniendo” una ocupación dentro de una organización.
Y para tener una ocupación dentro de una organización era conveniente tener educación formal. Mas aún, a mayor nivel de educación formal, las personas parecían ocupar mejores y mayores posiciones dentro de la jerarquía organizacional.
El camino hacia el Éxito parecía muy sencillo además de claro: tener
educación formal y que la misma sea lo más continuada y extendida dentro
de lo posible. Más aún, diversos trabajos hacían mención a la buena
“inversión” como consecuencia de dedicar un mayor tiempo a estudios
formales. Existían diversos trabajos de retornos de inversión como
consecuencia de una más extendida educación formal.
El lector puede tomarse en estos momentos unos buenos 30 minutos para
reflexionar, aunque quizás una sugerencia de un par de días o un par de
semanas sea más aconsejable.
Continuar haciendo lo que está actualmente haciendo, no lo va a
ayudar al lector a obtener mejores resultados. Se ha quebrado totalmente
el sistema por el cual una educación formal lo ayuda a conseguir un
empleo, y que a mayor educación formal pueda ocupar una mejor plaza
dentro de la jerarquía organizacional. De alguna manera se ha roto, o
por lo menos distorsionado, la relación educación formal y carrera
laboral. Obtener el Éxito actualmente – y más aún en el futuro – ha de
seguir otros derroteros totalmente distintos a los históricos que hemos
estado acostumbrados.
Las empresas que originan recursos para terceros, comienzan a sentir una
excesiva carga sobre sus espaldas. Deben conseguir Clientes además de
mantenerlos, se hacen cargo del personal que labora y en gran medida de
sus familias, sus tributaciones en materia impositiva consumen en enorme
medida las utilidades que eventualmente obtienen y que necesitan para
los años magros, y en muchas comunidades los juicios laborales han sido
la causal de desaparición de la organización.
Aquellas empresas que han sobrevivido a estas dramáticas realidades y
que las han superado teniendo algún dividendo, han visto como las
entidades financieras han consumido una enorme proporción de dichos
dividendos en menos de las horas de un solo día. Las empresas se han
refugiado y atrincherado; encuentran demasiado pesado que sigan siendo
observadas por controladores gubernamentales y entidades financieras que
están al acecho de lo que ellos obtienen a través de mucho esfuerzo. Un
empresario latinoamericano líder en el sector textil manifiesta que todo
el trabajo de 365 días se esfuma en solamente algunas horas; asociando a
las entidades controladoras y financieras a aquellos que – en lugar de
buscar el oro en una mina durante muchos meses de esfuerzo – los esperan
cuando los primeros deben salir de la mina para comercializar el oro y
se quedan con todo lo extraído.
De modo que el Éxito hoy día implica en primer término desaprender en
gran medida mucho de lo que se había aprendido anteriormente. Es
realmente pequeño el porcentaje de profesionales que hoy día logra
insertarse en las organizaciones para la cual ellos han estudiado y se
han entrenado (“Cambios en las profesiones”; The Organization
Development Institute International, Latinamerica - 2001) y aquellos que
sí lo están – aunque solamente en forma parcial - han de vivenciar
probablemente una interrupción de su carrera laboral mucho antes de lo
esperado. Sugerimos al lector familiarizarse con el libro del Dr. Donald
W. Cole (RODC) y Eric Gaynor B. (RODP): “Suicidio Profesional o
Asesinato Organizacional”, The O. D. Institute International; 2003). Hoy
en día, no más del 1 % de la población mundial encuentra una ocupación
dentro del mundo corporativo más deseado: las empresas multinacionales.
Y de este pequeño número la inmensa mayoría ve interrumpida su carrera
laboral en las mismas; muchos de ellos antes de cumplir los 40 años y
teniendo solamente remotas posibilidades de reinsertarse dentro de ese
mismo mundo corporativo, que le resultaba tan ansiado y deseado cuando
contaba con menos de 20 años de edad.
Existe un dato adicional que debe tenerse en cuenta. Los niveles
actuales de robotización y automatización permiten que la total
producción de bienes y servicios sea desarrollada con no más del 3 % de
la población. Hace unos años se ha publicado un trabajo titulado “El fin
del desempleo” (Nora Fusillo - 2000), y podríamos decir que lo que más
bien estamos confrontando es “El fin del Empleo en el mundo corporativo”
(ver también trabajo del Dr. Carl Frost). Y las consecuencias de esta
importante transformación han de golpear fuertemente incluso sobre otras
instituciones y organizaciones que hoy día encuentran parte de su
protección institucional como consecuencia de la existencia de la
organización corporativa. El Dr. Carl Frost de Michigan State University
presenta una interesante perspectiva al respecto (favor de entrar a su
página web).
El año 2005 ha sido el “año record” de las M & A (fusiones y
adquisiciones) que en términos reales significa alcanzar los mismo
niveles anteriores de producción y productividad pero con menos
personal. Esto hay llevado a muchos pensadores a preguntarse ¿Quiénes y
cuántos son ahora los Clientes?
Las transformaciones en los próximos 10 años han de ser de tal magnitud
que ningún indicador anterior puede ser usado como brújula. Y las
Inteligencias que las personas deben poseer – y más importante hacer uso
de – van mucho más allá de las Inteligencias individuales con las cuales
hemos convivido durante muchos años hasta el advenimiento del siglo XX.
La “Inteligencia” dentro de las ciencias sociales
El reconocido antropólogo francés Claude Lévi-Strauss se auto-define
como poseedor de un tipo de inteligencia que denomina como neolítica
(“Tristes tropiques” – 1955): “Today I sometimes wonder if anthropology
did not attract me, without my realizing this, because of a structural
affinity between the civilizations it studies and my particular way of
thinking. I have no aptitude for prudently cultivating a given field and
gathering in the harvest year after year: I have a Neolithic kind of
intelligence.”
Michael Young ha dedicado muchos de sus esfuerzos y energías hacia el
surgimiento de lo que el ha denominado como “meritocracia”.
En “The rise of meritocracy” (1958) destaca que se trata de una historia del futuro que señala como “anti-utópica” – para alrededor del año 2034 – donde una sociedad que permanentemente pone énfasis en la igualdad de oportunidades lo que ha conducido – paradójicamente – es un cambio hacia una sociedad anti-igualitaria.”
Citamos las palabras de éste sociólogo en dicha obra: “The
fundamental change of the last century… is that intelligence has been
redistributed between the classes, and the nature of the classes
changed. The talented have been given the opportunity to rise to the
level which accords with their capacities, and the lower classes
consequently reserved for those who are also lower in
ability. Consequently the rise of the meritocracy is an anti-utopian
history of the future, set in the year 2034, depicting a society in
which the current emphasis upon equality of opportunity has led to an
anti-egalitarian society.”
El psicólogo francés Alfred Binet quien fuera pionero en material de
“medir la inteligencia” sugiere que la inteligencia está compuesta por
cuatro palabras: comprensión / entendimiento, inventiva, dirección y
crítica (Les Ideés modernes sur les enfants” – 1909). Además señala
(“The mind and the brain” – 1905) que la inteligencia puede tener
distintos significados según el momento: en un instante tiene que ver
con aprehender un objeto en cuyo caso es una percepción o una idea; en
otro instante tiene que ver con percibir una conexión y en este caso
resulta ser un juicio, y aún más, en otro momento percibe conexiones
entre las mismas conexiones siendo en ese momento un acto de razón.
Bidet, junto con Théodoro Simon (“Méthodes nouvelles pour le diagnostic
du niveau intellectuel des anormaux” – 1905) señala la fuerte
interrelación existente entre la psicología y la inteligencia: “Almost
all the phenomena that occupy psychology are phenomena of
intelligence… There is in intelligence, it seems to us, a fundamental
agent the lack or alteration of which has the greatest import for
practical life, and that is judgment… To judge well, to understand well,
to reason well, these are essential springs of intelligence.”
No son los fatalidades ni el destino las que determinan como se
comportan las personas en las distintas organizaciones sociales, sino
más bien es la inteligencia lo que ha guiado las acciones como lo
postula el filósofo y jurista de nacionalidad italiana, Giovanni
Battista Vico (“The new science” – 1725): “The reigning orders of nobles
mean to abuse their lordly freedom over the plebeians, and they are
obliged to submit to the laws which establish popular liberty. The free
peoples mean to shake off the yoke of their laws, and they become
subject to monarchs.
The monarchs mean to strengthen their own positions by debasing their subjects with all the vices of dissoluteness, and they dispose them to endure slavery at the hands of stronger nations.
The nations mean to dissolve themselves, and their remnants flee for
safety to the wilderness, whence, like the phoenix, they rise again.
That which did all this was mind, for men did it with intelligence; it
was not fate, for they did it by choice; not chance, for the results of
their always so acting are perpetually the same.”
El uso de esta inteligencia – y su aplicación como predador – donde la
especie humana privilegia “tomar la riqueza de otros” en lugar de
crearla, como lo señalara el antropólogo de los Estados Unidos de
Norteamérica (Earnest A. Hooton: “Plain statements about race” – 1936),
es una característica que está fuertemente impregnada dentro de la
cultura latinoamericana como resultado del comportamiento de sus
gobernantes. Estos reemplazan “tomar riqueza de otros” por “una más
equitativa redistribución de los recursos”, lo cual privilegia el
carácter de éstos bípedos mamíferos depredadores: “Man is a predatory
mammal which has achieved dominance over all vertebrates by a ruthless
use of superior intelligence. From prehistoric times this ingeniously
selfish biped has realized that the greatest gain of power and booty
lies in preying upon his own species. It is easier to seize wealth than
to create it.”
Posiblemente Paul F. Lazarsfeld – eminente psicólogo y sociólogo nacido
en Austria – se encuentre entre el privilegiado grupo de notables
científicos que consideran la relevancia que tiene la inteligencia
creativa para la formación, creación y desarrollo de las organizaciones,
entidades, instituciones y empresas. Ya hemos de volver sobre estas dos
palabras – inteligencia creativa – como fuente generadora de recursos
genuinos, y como las mismas se asocian con el espíritu emprendedor, los
empresarios y el liderazgo organizacional. Rescatamos a continuación una
cita del autor en su trabajo “The obligations of the 1950 Pollster to
the 1984 Historian” – 1964) que ha sido publicado inicialmente en el año
1950: “When we deal with nature, many objects, like trees or stones or
animals, force themselves on us visually. Social entities are much more
the product of creative intelligence. In social observations we are
often in the position of a bird which flies across the sky with a flock
of other birds. For the external observer, the flock has a clearly
visible geometric shape; but does the bird within the flock even know
about the shape of his group? By what social interrelations among the
birds is the form of the group maintained?”
Muchas veces asumimos que los grupos deben funcionar naturalmente en la búsqueda de los objetivos prefijados; pero esto no es así.
Los trabajos de notables expertos en materia de “formación y
desarrollo de grupos” muestran que el hecho de que un grupo como una
entidad social funcione efectivamente, puede muy bien ser más una
excepción que una norma (Eric Gaynor Butterfield: “Jornada de desarrollo
de Grupos y Desarrollo Organizacional; Buenos Aires – 2001).
El filósofo de los Estados Unidos de Norteamérica nos habla de la
“oficina de inteligencia” y como las acciones de las personas y la
comunidad son realizadas para producir un efecto en las condiciones de
trabajo que están presente entre los viejos hábitos, las costumbres, las
instituciones, las creencias, y las nuevas condiciones (“Liberalism and
social action” – 1935).
Los límites de la inteligencia y de la racionalidad humana fueron
expuestos por diversos científicos sociales, como es el caso de James
March y Herbert Simon (“Organizations” – 1958) y de Norbert Wiener (“God
and Golem, Inc.” – 1964). Este último incluso enfatiza y destaca que “no
hemos de descansar en cuanto a pensar” donde han de existir – a pesar de
las ventajas de una fuerte robotización y automación – situaciones donde
se exponen las limitaciones de nuestra propia inteligencia.
La Inteligencia Organizacional dentro de “Las 7 Inteligencias” – Ver
Anexo 1 (QUÉ ES LA INTELIGENCIA EXITOSA. El Nuevo Paradigma de
Aprendizaje y Acción para la Prosperidad Individual y Organizacional en
el Siglo XXI)
(Abstract de Jornada “Las 7 Inteligencias” a cargo de Abel Cortese y
Eric Gaynor Butterfield – The Organization Development Institute
International, Latinamerica – 2001)
Este tratado en esta media Jornada, es consecuencia de la integración de
excelentes contribuciones de investigadores, académicos, empresarios,
practitioners y directivos y de las evidencias sustentadas en hechos de
múltiples trabajos de campo y de investigación.
Se postula que la piedra fundamental de “Las 7 Inteligencias” encuentra
su sustento en las tres primeras, que son:
1. Inteligencia Cognitiva, que es definida como la “Capacidad de
conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información que apoye
una conveniente y provechosa toma de decisiones” (Abel Cortese y Eric
Gaynor: “Congreso de Desarrollo Organizacional: Presentación sobre
Procesos Cognitivos”, Buenos Aires, 1999).
2. Inteligencia Emocional, que es definida como la “Capacidad de
conocer, direccionar y controlar tanto las emociones propias como las de
otros” (Daniel Goleman – “Emotional Intelligence”; Bantam Books – 1995).
3. Inteligencia Creativa, que es definida como la “Capacidad de
reconocer las debilidades dentro de los hábitos propios que cada uno ha
instalado en sus prácticas diarias” (Eric Gaynor – “Jornadas de
Desarrollo Organizacional y Creatividad; Buenos Aires, 2001).
Veamos ahora porqué son necesarias cada una de estas tres Inteligencias
y en qué medida las mismas son acumulativas. Así como la mayor parte de
las personas se ven introducidas en aspectos básicos para sus distintas
carreras, profesiones y vocaciones, en la actualidad es absolutamente
necesario que las personas sean capaces de integrar estas tres
Inteligencias, como punto de partida.
Comencemos por la Inteligencia Cognitiva basada en “lo racional” y que
es la que predomina fuertemente dentro de los mejores Centros de Altos
Estudios y Universidades.
La racionalidad que obtienen los profesionales graduados en las
distintas carreras que siguen en las mejores Universidades del planeta,
es semejante a la “racionalidad limitada” a la que hacen mención James
March & Herbert Simon en su monumental trabajo titulado “Organizaciones”
(Wiley & Sons, 1958).
Dicha “racionalidad limitada” es manifestada a través de diversos
hechos. No ha habido un solo economista que haya anticipado los niveles
de desocupación que habrían de alcanzar los distintos países en
Latinoamérica.
Por supuesto la inmensa mayoría de ellos ha encontrado siempre una
posterior “explicación” de “lo que ha sucedido” pero deben reconocer que
una disciplina que tiene capacidad explicativa pero carece de “capacidad
predictiva” no puede considerarse una Ciencia.
Los aspectos cognitivos que permiten a los profesionales obtener
Diplomas que de ninguna manera aseguran una exitosa carrera laboral, son
muestra evidente de la “racionalidad limitada” de sus propios
Diplomados. En su tratado “Desarrollo Organizacional y Desarrollo
Ejecutivo” (Eric Gaynor Butterfield, 2005 – Ed. por The Organization
Development Institute International, Latinamerica) el autor destaca que
en la actualidad existen algunos aspectos comunes entre un Diploma que
se obtiene tras una dedicación de más de 16 años de estudios formales, y
un producto perecedero: ambos tienen una fecha de vencimiento. Se
calcula que en la actualidad un Diploma Universitario tiene una fecha de
vencimiento de unos 8 años promedio. Afortunadamente la Medicina exige
prácticas que extienden la vigencia de los Diplomas que extienden a
través de los servicios iniciales de residencia y concurrencia que se
ven expandidos más adelante.
Así como las personas operamos bastante frecuentemente bajo una
“racionalidad limitada”, también lo hacen las organizaciones,
instituciones, empresas y corporaciones (ver mención a James March y
Herbert Simon, más arriba).
Hoy en día no existe duda alguna que las distintas unidades de
análisis, sean éstas Individuos, Grupos y Organizaciones, operan con
“racionalidad limitada”. Para aquellos lectores que estén interesados en
lo “limitado racional” dentro de la segunda unidad de análisis – es
decir los grupos – les sugerimos echar una ojeada a los aportes que han
realizado investigadores y académicos dentro del área de “manejo de
reuniones grupales”, tales como Edgar Schein (“Organizational
Psychology”; Prentice-Hall – 1980) entre otros.
Posiblemente uno de los últimos golpes de gracia a los proponentes de la
Inteligencia Cognitiva haya sido dado por Daniel Goleman, mostrando el
rol preponderante de la Inteligencia Emocional.
El excelente trabajo integrador de Daniel Goleman – además de mostrar
las falencias de la sola Inteligencia Cognitiva – pone de manifiesto las
debilidades organizacionales que resultan de una pobre inteligencia
emocional de su propios miembros organizacionales, y en particular
cuando ésta se presenta en su cuerpo gerencial y directivo.
La enorme fortaleza de las cinco habilidades prácticas – que en realidad
no son “nuevas” – ya que han sido reconocidas anteriormente, encuentra
su enorme mérito por la forma en que el autor agrupa, y por consiguiente
divide a ellas, en dos grandes categorías: las que operan dentro de una
persona y aquellas que funcionan como resultado de la interacción entre
personas.
Nos encontramos ahora con dos importantes inteligencias, pero como el
extraordinario filósofo Francés Jean Jacques Rousseau manifestaba hace
unos 240 años atrás (“El Contrato Social” - 1762), el aprendizaje es
acumulativo. Cada generación acumula el aprendizaje de la generación
anterior, algo que podemos observar incluso dentro del mundo animal
(Charles Darwin: “Origen y Evolución de las Especies” – 1859). El
notable estudioso de los procesos de aprendizaje en la niñez – el
psicólogo suizo Jean Piaget (“The origins of intelligence in children” –
1936) también observa la importancia del aspecto “acumulativo” que va
por encima del simple aprendizaje mostrando la diferencia entre la
acomodación y la asimilación.
La incorporación de las habilidades de Inteligencia Emocional a que hace
mención Daniel Goleman (ya citado) han de permitirle al lector ir más
allá de la Inteligencia Cognitiva y por consiguiente puede disfrutar de
una ventaja competitiva (ver Michael Porter: “Estrategia Competitiva”;
Editorial CECSA - 1992). Y es posible que dentro de un mundo donde los
cambios tradicionales pasaron a ser transicionales ambas inteligencias
pudieran asegurar una extendida carrera laboral. Sin embargo hoy día nos
encontramos ante las “3 T” del cambio: se le ha agregado a las “T” de
las tradiciones y las “Transiciones” la “T” de las Transformaciones.
Ya hemos visto como Robert Golembiewski (“Ironies in Organization
Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace una
distinción entre los distintos tipos de cambio y vislumbra las enormes
transformaciones personales que se deben dar tanto en las personas como
en las organizaciones.
Existe suficiente evidencia donde se muestra que para que las personas tengan éxito en la vida “actualmente” deben estar en condiciones de superar la paralización paradigmática que se presenta hoy día. Alvin Toffler (“La tercera ola” – 1975) hace referencia a algunos aspectos característicos que se presentan en una época de transformación: muchas cosas nuevas, éstas son a su vez más variadas, y finalmente ellas son perentorias (que es lo mismo que decir que entran en su fase terminal muy pronto después de su existencia). A nivel organizacional los autores Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizacional Ecology”; Harvard University Press – 1988) se refieren a las implicancias de esta perentoriedad dentro del mundo organizacional y corporativo al asimilarlo a lo que sucede con los “conejos”: nacen muchos de ellos y mueren muchos de ellos. Por lo tanto sobreviven solamente algunos de ellos que dependen de cuán eficiente es el proceso de selección. Y la selección hoy en día una persona no la puede ejercer a través de una “mutación” como sucede con los experimentos que los humanos hacemos con otras especies animales; pero sí puede ejercerse como resultado del desarrollo de nuevas Inteligencias.
La perentoriedad de “lo que existe” hace entonces imprescindible la
“Inteligencia Creativa”. Se necesita ahora tener la capacidad de
“auto-destruir” lo que uno tenía registrado como performance efectiva
puesto que lo perentorio y transitorio de lo que los Clientes necesitan
y exigen, es absolutamente distinto del presente.
Los límites de la Inteligencia Cognitiva junto con la Inteligencia
Emocional han sido expuestos por diversos autores e investigadores pero
quizás lo haya puesto en forma tan clara y explícita como Karl Weick en
la “Psicología Social de las Organizaciones” (Addison-Wesley –
1969). Así como existe una dirección más efectiva hacia el logro de los
objetivos Karl explicita la necesidad de poder cuestionar – en el tiempo
– tanto la dirección elegida como los procesos y operatorias vigentes.
Resulta obvio que tanto las personas como los grupos y las
organizaciones deben necesariamente orientarse hacia el desarrollo de
una mejor y más eficiente operatoria en la búsqueda de los mejores
resultados. Incluso Henry Mintzberg (“Structures in fives: designing
effective organizations”; Prentice-Hall – 1983) promotor de la necesidad
de adoptar un arreglo organizacional “ad hoc” pone de manifiesto las
ventajas de la organización jerárquica piramidal bajo ciertas
particulares condiciones.
Sin embargo, bajo situaciones cambiantes en el contexto, las personas y
las organizaciones necesitan modificar su operatoria de tipo mecanicista
por una de tipo orgánica donde la flexibilidad se constituye en un
factor de imperiosa necesidad (Tom Burns & Stalker – 1967). Más adelante
otros autores y expertos organizacionales pusieron de manifiesto la
necesidad de adecuarse a las nuevas situaciones: Paul R. Lawrence & Jay
Lorsch en “Organizations & Environment”; Harvard University Press –
1967; y Charles Perrow en “Organizational Analysis: A Sociological
View”; Brooks / Cole – 1970), entre otros.
Pero Karl Weick (ya citado) se destaca por sobre todos. Pone de
manifiesto la necesidad de poder “tratar equívocamente” todo aquello que
uno – y la organización – ha archivado en forma inequívoca. Y este
fenómeno y necesidad es independiente de lo que sucede en el contexto
con lo cual se anticipa y va más allá de las contribuciones de otras
personas notables, pues es la pro-actividad en el cambio lo que
caracteriza al éxito y su continuidad.
El lector avezado ya está en condiciones de vislumbrar la importancia de
integrar las tres Inteligencias desarrolladas hasta estos momentos y
tendrá ante sus ojos la precariedad de aquellos que solamente se
destacan en una de ellas o en todas. Pero así como los estudios
secundarios eran necesarios pero también insuficientes para aquellos que
pretendían alcanzar el éxito en el último cuarto de siglo pasado, hoy en
día incluso la conjunción efectiva de las Inteligencias Cognitiva,
Emocional y Creativa puede no resultar suficiente.
Exploremos algunos aspectos que fundamentan esta posición.
Nuestras investigaciones sugieren que a la luz de las circunstancias que
se viven hoy en día las personas interesadas en alcanzar el éxito deben
contar con una buena dosis de otras 4 Inteligencias, siendo ellas las
siguientes Inteligencias: Práctica, Comercial, Financiera y
Organizacional.
No es ninguna casualidad que en los últimos años las investigaciones
y evidencias han ido mostrando la importancia creciente de fuerzas
interiores por encima de aquellos aspectos externos a la persona.
La auto-estima, pro-actividad, auto-conciencia, autonomía,
independencia, iniciativa, auto-suficiencia, resultan ser cada vez más
características indispensables dentro del contexto global que nos
rodea. Si casi la producción total del planeta puede alcanzarse con
menos del 1% de la población, pues entonces resulta obvio que solamente
este pequeñísimo porcentaje de personas son las que realmente son
necesarias. Y aquellos que quieran pertenecer a esta selecta categoría
han de tener que distinguirse por sus características y perfiles.
La Inteligencia Práctica es la “Capacidad de hacer las cosas de la
manera más simple posible con el mínimo uso de recursos, entre los
cuales por supuesto se incluye el tiempo”. Dentro del mundo de las
pequeñas organizaciones e instituciones que han de sobrevivir no va a
existir sitio para que alguien dé instrucciones a otro en forma
continuada. Tampoco va a existir sitio para el control repetitivo.
En pocas palabras, la inmensa mayoría de personas exitosas van a ser
autónomas y no van a necesitar que “otro” le diga como se hacen las
cosas mejor.
Una persona del calibre de Frederick W. Taylor (“Administración
Científica”, 1917) pudo alcanzar el éxito – y al mismo tiempo ayudar a
que otros lo alcancen – hace solamente un siglo atrás, al hacer uso de
su Inteligencia Práctica. Convencido de que las personas eran
recompensadas de manera bastante similar mientras que en la práctica
dichas personas alcanzaban producciones sumamente disímiles, convirtió
en ciencia “a la práctica del paleo” (Eric Gaynor Butterfield en
www.Gestiópolis.com” - 2005). Hoy en día otras personas no han de poder
alcanzar el éxito como consecuencia del pensamiento y la inteligencia
Práctica de otro. El éxito le será otorgado a quien opera por sí mismo
con Inteligencia Práctica y a la vez hace uso de ella a través de
terceros.
Los hechos muestran que la relación entre lo que recibía en calidad de
recompensa un alto directivo hace unos 40 años atrás en relación al
personal de Planta, y lo que recibe un alto directivo en la actualidad,
es de 30 a 40 veces más. Y esta brecha no ha de disminuir, más bien es
posible que se extienda. No va a ser posible alcanzar cierto grado
importante de éxito sin contar y hacer uso de la Inteligencia Práctica.
¿Acaso los extraordinarios logros alcanzados por Napoleón y Alejandro el
Magno tenían exclusivamente que ver con su Inteligencia Cognitiva y
Creativa al desarrollar su especial y particular estrategia para el
combate? De ninguna manera. El componente práctico implícito en la
táctica era de vital importancia.
Y también la logística a la que hacen referencia muchos autores y
practitioners del mundo de las empresas como componente vital para el
éxito organizacional, requiere muy especialmente de la Inteligencia
Práctica. ¿Quién puede pensar en un desarrollo logístico que no fuera
práctico?
A cualquier persona sin mucha Inteligencia Cognitiva y sin demasiada
Inteligencia Creativa en la actualidad, le ha de parecer totalmente
descabellado que el ejército Alemán no haya considerado la importancia
logística – con su enorme componente práctico – de poder trasladar su
inmenso ejército hasta la URSS, poder abastecerlo en todas las líneas
sin interrupción, triunfar y luego poder incluso regresar acompañado por
el éxito de un abastecimiento en el regreso. Para pensar dos veces sobre
esta opción antes de ejecutarla era necesario contar con una dosis
importante de Inteligencia Práctica.
Las organizaciones continúan orientadas hacia cada vez un menor uso de
elemento humano en el proceso de desarrollar productos y servicios y ser
recompensados por ellos.
Quizás el ejemplo más claro de la Inteligencia Práctica en las Organizaciones está dado por el desarrollo conocido como “Supply Chain Management” que integra distintas funciones que antes operaban en forma menos integrada : Depósitos y Almacenes, Compras, Proveedores, Pagos, Recepción, Transporte, Logística, Producción, entre otros.
El uso de la Inteligencia Práctica ha podido integrar en un solo
proceso esta diversidad de funciones, y quien no piense en el desarrollo
logístico y sus implicancias prácticas, puede verse desplazado del sitio
que ocupa.
Un ejemplo importante de la Inteligencia Práctica está presente en los
niños y muy especialmente en sus primeros años. Trabajos de
investigación respecto de niños entre 2 a 5 años de edad han mostrado
que una de las características que está presente en su accionar está
vinculado con los aspectos eminentemente prácticos además de creativos
(“La Razón”; Agosto 2005).
La Inteligencia Práctica ha acompañado a un inmenso número de
empresarios que han sido exitosos en sus proyectos creativos (Eric
Gaynor Butterfield y Abel Cortese: “Jornada de Desarrollo y Creatividad
Organizacional” - 2001).
Así como la Inteligencia Práctica nos asiste en el desarrollo de
nuestros productos y servicios ha de ser necesario para el hombre de
Éxito contar con cierta cantidad significativa de Inteligencia
Comercial. En términos simples la Inteligencia Práctica le beneficia al
individuo más bien en forma personal, mientras que la Inteligencia
Comercial produce beneficios como consecuencia de la transferencia de
producciones propias hacia terceros.
La Inteligencia Comercial es la “Capacidad de poder beneficiarse de
la transferencia de productos y servicios propios y ajenos, hacia
terceros.”
Como resultado de muchas Jornadas, Seminarios, Congresos, Talleres y
Cursos sobre el área Comercial ocasionalmente ha surgido la siguiente
pregunta más de un par de ocasiones: ¿Como podría Usted sintetizar el
aspecto Comercial? ¿Cuál sería su origen y principal fundamento a tener
en cuenta? No es una pregunta sencilla para responder pero he aceptado
el desafío.
En primer término podemos decir que existen una serie de desarrollos
llamados “anteojos” que permiten visualizar algo mejor al otro, pero no
necesariamente hemos desarrollado iguales mecanismos para observarnos y
conocernos a nosotros mismos. Quizás el área de Desarrollo
Organizacional ha sido quien más ha hecho al respecto a través de lo que
se conoce bajo el nombre de ciencias del comportamiento y sus distintas
herramientas y metodologías como “action research” y “Johari Window”
entre otros (Dr. Donald W. Cole, 1997: “Congreso de Desarrollo
Organizacional”, Argentina; organizado por The Organization Development
Institute International).
La observación puede ser también realizada por medio de una comunicación
telefónica. Si nosotros nos llamáramos a nuestro mismo número telefónico
desde donde estamos realizando la llamada, solamente hemos de escuchar
el monótono tono de ocupado. Aunque esto es lo que realmente nos sucede
en mucho de nuestro accionar diario, pocas veces hemos reparado en ello
y esperamos que esta metáfora sea de asistencia en añadir luz en este
aspecto.
También – metafóricamente – podemos tener en cuenta lo que sucede cuando
un hombre se afeita en la mañana delante del espejo luego de colocarse
crema para afeitar.
Solamente, solamente los primeros 3 a 5 segundos el hombre puede
afeitarse casi sin mirar al otro – que en este caso es el espejo – pues
luego de la primer afeitada debe necesariamente fijar su imagen en el
espejo, y ha de ser éste, el espejo, quien le ha de dar las órdenes de
cómo afeitarse ! Y estos son aspectos básicos dentro de la Inteligencia
Comercial, es decir, el hecho de hacer prevalecer al otro por sobre
nosotros. Implica la necesaria condición de poder dar y entregar a otros
lo que podría ser para nosotros, pero es mucho más que esto pues las
personas pueden inicialmente – he dicho inicialmente – entregar y dar a
otros “lo que quizás no intentamos tener para nosotros”, pero en
realidad la capacidad de entrega a otros debe basarse en entregar lo
mejor que tenemos lo que nos posiciona desde un sitio de vocación de
servicio a la cual no estamos usualmente acostumbrados.
La Inteligencia Comercial resulta indispensable hoy en día por diversos
factores y entre ellos por el hecho que hoy en día está absolutamente
rota la cadena de eslabones a través de los cuales una educación formal
garantizaba un puesto de trabajo en una organización.
Los organismos estatales son una excepción pero cabe resaltar que estos solo están vivos mientras puedan extraer recursos de las organizaciones que deben auto-sostenerse, las empresas privadas.
En la medida que las organizaciones privadas no cuenten con un exceso de recursos por sus capacidades de atraer más recursos de lo que emplean y por lo tanto la tributación deja de tener la importancia que ha tenido, las organizaciones públicas se inclinan a castigar a estas empresas con nuevas cargas “antes de sus utilidades”.
Las totalmente consecuencias disfuncionales de este accionar están a la vista y los empresarios (especialmente Pymes) comienzan a desaparecer en un número que no tiene precedentes siendo ello posiblemente la causa más importante de la enorme desocupación creciente en todas las sociedades.
La emisión de dinero ideada por Lord Keynes (ya citado) y practicada sin límite por gobernantes que han preferido desarrollar una “imprenta” en lugar de poner foco a las actividades reales productivas, ha de tener un límite y del cual posiblemente no nos hemos de encontrar muy lejos.
La prueba de ello son los enormes “déficit” que están presente en
casi todas las economías del planeta alcanzando tanto a los países
desarrollados como menos desarrollados.
Y esto nos lleva a la sexta inteligencia que es la Inteligencia
Financiera. Dentro de una economía capitalista que es la prevaleciente
en la mayor parte de los países en la Tierra, el uso y aplicación de las
5 inteligencias anteriores; tanto las 3 de la primera fase (Inteligencia
Cognitiva, Inteligencia Emocional y la Inteligencia Creativa) como las
dos de la segunda fase que hemos contemplado hasta ahora (Inteligencia
Práctica y la Inteligencia Comercial) verifican en alguna medida su
éxito bajo la presencia del Dinero. Efectivamente, dentro de la economía
capitalista es el dinero, el papel moneda y los distintos productos
asociados “virtuales” como bonos, títulos, valores y otras especies
dinerarias no sustentadas en “lo real” (como sería por ejemplo el patrón
oro), un indicador del éxito alcanzado. Pero hoy en día se ha
constituido en un elemento adicional puesto que como consecuencia de la
globalización financiera muchos de los servicios y las prestaciones que
recibía la población sin costo o a costos reducidos (como es el caso de
la educación y salud pública junto con otros servicios esenciales: agua,
luz, entre otros) el acceso a la educación y salud como también al agua
y a la luz representan un costo en dinero que solamente puede cubrirse
cuando se tiene acceso al dinero. Y lo que aún hace más crítica esta
situación es el hecho que sin la educación apropiada – sin el desarrollo
de Las 7 Inteligencias – y sin salud (que solamente son cubiertas
actualmente con dinero), las personas se han visto y están viendo
desplazadas cada vez más de “tener un trabajo” y su existencia depende
de alguna dádiva que no se sostiene en el tiempo.
La Inteligencia Financiera es de una necesidad absoluta puesto que las
personas pueden perder todo lo que han ganado con las 5 Inteligencias
anteriores en un abrir y cerrar de ojos. Los fraudes de los Bancos en
diversos países en el mundo y muy recientemente en Latinoamérica al no
devolver el dinero que ha sido depositado por sus Clientes, son un claro
ejemplo. Las estafas de ENRON, WORLDOM y PARMALAT dejaron totalmente
desprotegidos a una inmensa cantidad de personas que trabajaron toda su
vida y perdieron los ahorros que necesitaban para vivir durante su
vejez. Las estafas de Bancos Europeos que aconsejaron a sus Clientes
adquirir “bonos” con los cuales ellos habían obtenido beneficios de
usura durante más 10 años, pero que sabían que se desplomaban por
maniobras en los cuales ellos mismos eran actores principales, hicieron
que estos Clientes quedaran totalmente desprotegidos y vieran diluirse
más de 30 o 40 años de trabajo muy duro.
Todos los días por CNN en el programa de Economía y Negocios, de lunes a
viernes, se exhibe un grupo pequeño de personas en un estado de
felicidad que representan a aquellos que se han visto beneficiados
financieramente junto con las instituciones financieras que los han
acompañado. Como nos lo manifestara un investigador en materia
financiera “las sonrisas de estos pocos y de los líderes de las
instituciones financieras se ven acompañadas por las enormes tristezas
de muchísimas personas que han trabajado duramente y que, para peor, han
confiado en ellos.”
Si usted tiene alguna duda respecto de la importancia de la Inteligencia
Financiera le pedimos que eche una ojeada aunque sea corta al libro de
Robert Kiyosaki (ya citado). El profesor universitario distinguido por
su carrera y por el ejercicio de su profesión ve hecho añicos su futuro
y presencia un día a día limitado por lo “poco que le queda” después de
asumir sus compromisos con la sociedad.
Un lector avezado se ha de formular serias preguntas a estas alturas. En
primer término si es conveniente que “alguien” maneje su dinero. Al
parecer los Bancos no parecen ser demasiado confiables especialmente a
los ojos de aquellos que han perdido una parte importante de sus
depósitos a plazo fijo, y esto quizás es también aplicable a los fondos
de pensión.
Los hechos demuestran que no siempre han cumplido con los compromisos
asumidos y muchos de ellos se encuentran en una posición de parcial
insolvencia, incluso dentro de comunidades aparentemente sólidas como
son las economías desarrolladas de Europa Occidental.
Sugerimos que una lectura al material de Robert Kiyosaki y a otros
notables autores, investigadores, académicos y consultores sobre
Inteligencia Financiera puede resultar en una importante contribución.
Pero de todas maneras sea cauteloso respecto del “futuro”. Ningún
consejero financiero ni institución financiera alguna le ha de decir,
aconsejar o predecir el futuro que se avecina. ¿Sabe porqué? Ellos hacen
sus utilidades basadas en personas que no conocen sobre Inteligencia
Financiera y si llegaran a conocer las han de guiar en contra “de lo por
acontecer”. ¿Acaso Usted conoce a alguien que le va a decir exactamente
cual es el caballo ganador en una carrera? Si esto fuera de conocimiento
público, y la mayoría supiera y actuara en consecuencia, los dividendos
de este caballo incluso ganando serían tan ínfimos que ni siquiera
pagarían el dinero que gastaron para simplemente ingresar al Hipódromo.
Pues lo mismo sucede dentro del mundo de las finanzas: las Entidades
Financieras obtienen sus beneficios por los errores de sus Clientes,
simplemente viven de ellos y de sus errores.
Nadie está en mejores condiciones que Usted mismo para manejar su
Dinero. ¿Sabe usted cual es el país con más millonarios por día? ¿Y sabe
usted a qué se dedican estas miles de personas que se hacen millonarios
por día? Pues es en los Estados Unidos de Norteamérica donde emergen
3.000 millonarios nuevos por día y el 80 % de ellos – si, el 80 % de
ellos – pertenecen al sector de fondos de pensión.
¿Quiénes cree usted que son los perdedores? De modo que tiene que
Hacer todo lo posible para NO estar incluido dentro de dicha lista … ya
hay demasiadas personas “que han trabajado duro y hecho las cosas
correctamente … pero que han terminado en la ruina”.
Usted tendrá que dominar las primeras cinco inteligencias y además
tendrá que ser un maestro en la Inteligencia Financiera. Cuando usted
tenga éxito va a ser visitado por un inmenso número de otros, y tendrá
que convertirse especialista en analizar “los proyectos de otro” y en
descubrir lo que quieren los otros al proponerle ideas de inversión.
Las Inteligencias Práctica, Comercial y Financiera corresponden al
segundo ciclo importante. Usted ha de recordar que el primer ciclo
estaba compuesto por las Inteligencias Cognitiva, Emocional y Creativa
que son pre-condiciones necesarias para las tres inteligencias del
segundo ciclo.
Algunas personas sugieren que la “última” inteligencia es la financiera
y no la organizacional, en el reconocimiento de que bajo el sistema
capitalista el principal factor res el “dinero” y el éxito por lo tanto
tiene que ver con la acumulación de dinero.
En realidad, y dentro de la historia de la humanidad el dinero sin
respaldo como se lo conoce hoy día, tiene una muy corta existencia.
Recién a mediados del siglo pasado el papel moneda ha comenzado a jugar
un rol preponderante; menos de 60 años en la historia de la humanidad
realmente no son tan significativos. En segundo lugar podemos sugerir
que mucho del éxito alcanzado dentro del mismo Estados Unidos de
Norteamérica no se debe exclusivamente a su poderío financiero. Ha
sobresalido dicha comunidad en innovación, inventos, y en la forma
participativa de operar la que ha prestado presente desde sus inicios a
través de sus peregrinos.
Las organizaciones sociales – es decir los tejidos a través de los
cuales las personas se vinculan con grupos y estos se conjugan en
organizaciones que forman parte de un todo que es la
comunidad-país-nación, representan la fuerza preponderante de creación y
sostenimiento de dichas comunidades.
Ello se encuentra sustentado por innumerables trabajos de expertos
notables en ciencias del comportamiento humano y de la profesión de
desarrollo organizacional. Incluso podemos ir más de 600 años atrás para
encontrar reconocimiento a la importancia de estos tejidos humanos
agrupados en distintas unidades de análisis en cuanto a su tamaño.
Efectivamente, el filósofo e historiador de Túnez, Ibn Khaldûn hace algo
más de 600 años atrás (“The Muqaddimah” – 1377) nos señala que: “Social
organization is necessary to the human species. Without it, the
existence of human beings would be incomplete. God´s desire to settle
the world with human beings and to leave them as His representatives on
earth would not materialize. This is the meaning of civilization, the
object of the science under discussion.”
Ahora bien, el Éxito solamente puede ser coronado con “otros”. No existe
un solo investigador, académico, consultor, ejecutivo o directivo que
haya alcanzado el éxito sin haber desarrollado las habilidades y
competencias de la Inteligencia Organizacional. Bill Gates, Alfred
Sloan, Henry Ford asumieron posiciones de liderazgo con éxito basados en
su Inteligencia Organizacional.
Carlos Marx (ya citado) no estaba equivocado respecto de su teoría de la plusvalía, como también lo reconoce el extraordinario economista alemán Joseph Schumpeter.
Puesto que solamente una plusvalía “diaria” puede poner en condiciones a la Organización para sobrevivir ante tantas vicisitudes: las nuevas necesidades de los Clientes, las necesidades de re-entrenar al personal, las crecientes porciones que toman las entidades financieras de las empresas, y los incrementos sostenidos en las tributaciones.
La única diferencia realmente importante entre Carlos Marx y Joseph Schumpeter consiste en que éste último considera a la plusvalía necesaria y que debe estar a disposición del empresario para que realmente este pueda realizar innovaciones. Por supuesto, siendo John Maynard Keynes un experto en la bolsa y en el manejo del dinero, adopta una posición distinta a ambos.
Para Keynes el dinero puede crearse (emitirse) e incluso puede
concebirse que sea dedicado a “hacer pozos para luego taparlos”, algo
que muchos gobernantes en Latinoamérica han encontrado como conceptos
útiles al ser ellos mismos incapaces de generar trabajo genuino.
¿Qué es una organización? Para ello sugerimos remitirnos a un artículo
sobre Liderazgo publicado en www.gestiopolis.com:
“Una organización es un organismo vivo que se comporta, crece y se sostiene en el tiempo como resultado de la visión de sus líderes, la capacidad de gerenciamiento de sus ejecutivos, y el grado de cumplimiento y adhesión del resto de los participantes organizacionales a las tácticas gerenciales que están en línea con la filosofía de dirección del Líder.
Este organismo vivo opera dentro de un contexto y permanece vivo
dentro del mismo en la medida que desarrolle competencias nuevas que le
permitan superar a otros de su propia especie ya que todos ellos no
pueden co-existir simultáneamente todos al mismo tiempo ni tampoco
durante todo el transcurso del tiempo” (Eric Gaynor Butterfield:
Michigan State University – 1975). Por lo tanto la Inteligencia
Organizacional debe ser un mecanismo que permita cumplimentar con dichos
aspectos.
El desarrollo de las comunidades y naciones requiere de operar efectiva
y eficientemente en las tres unidades de análisis, ANTES de que “algo
funcione a nivel macro”. En realidad lo macro existe solamente como
función de lo micro; si desaparecieran las empresas y las personas
operaran y funcionaran a nivel individual, todos los que se benefician a
nivel macro tendrían que salir a realizar algún trabajo.
No es casualidad que las personas en el nivel macro se vinculen por
ello cada vez más con todo aquello que está alejado de la producción
directa y tangible, como lo es la tecnología informática y las
comunicaciones, como así también el “dinero a través de una imprenta”.
Los países necesitan entonces tanto el desarrollo individual como
grupal, y finalmente el organizacional. La riqueza de los países puede
medirse directamente por la capacidad empresarial y
organizacional, tanto a nivel de grandes empresas, como de empresas
medianas y pequeñas donde los emprendedores y empresarios adquieren
enseñanzas que usualmente no reciben ni de los mejores Centros de Altos
Estudios o Universidades.
La enorme desocupación actual y su creciente manifestación está
directamente vinculada con la enorme defunción de las empresas pequeñas
y medianas que son las que justamente son altamente intensivas en mano
de obra y personal.
Las habilidades y competencias de empresarios y emprendedores
solamente se consolida cuando son capaces de llevar adelante una
Organización. Cuando están en alguna reunión con un número importante de
personas que está dispuesta a contestar a una pregunta suya, puede
preguntarles: ¿Cuántos de ustedes reciben una remuneración a fin de mes?
y luego ¿Cuántos de ustedes le pagan un sueldo a fin de mes a otros?
Las respuestas a esta pregunta han mostrado que – tanto en los países
desarrollados como en aquellos menos desarrollados – cada vez son menos
quienes le pagan sueldos a otros (por favor no vaya a incluir en esta
categoría a un ejecutivo de multinacional).
Existen más de 60 notables expertos en el área de Organizaciones y
diversos trabajos de campo muestran que no son conocidos más que el 10 %
de ellos dentro de los países menos desarrollados.
El Comportamiento Organizacional es indispensable para no tener que acceder a un negocio o una empresa basado simplemente en la intuición. Conocemos más de un empresario quien ante la sugerencia de consultoría de alterar, cambiar o terminar con su negocio pre-existente ha contestado: “Yo siempre he hecho dinero con esta empresa y de ésta manera”.
La disciplina de Comportamiento Organizacional sumada a la de
Desarrollo Organizacional le ha de dar la oportunidad a las personas de
ver las empresas – y especialmente la suya – dentro de una perspectiva
correcta. Y esta es la tarea que le proponemos para que finalmente Usted
– lector – pueda alcanzar el Éxito: sea capaz de desarrollar por encima
del primer ciclo (Inteligencia Cognitiva, Emocional y Creativa) las
Inteligencias del segundo ciclo (Práctica, Comercial y Financiera), pero
no olvide que el éxito continuado y sostenido lo ha de lograr y mantener
como consecuencia de AGREGAR además la Inteligencia Organizacional.
Prepárese para ello.
Muchas gracias por compartir!
ANEXO 1 - QUÉ ES LA INTELIGENCIA EXITOSA - El Nuevo Paradigma de
Aprendizaje y Acción para la Prosperidad Individual y Organizacional en
el Siglo XXI
BREVE HISTORIA DEL CONCEPTO “INTELIGENCIA”
Desde su origen, el ser humano ha tenido una gran curiosidad por conocer
la génesis de la inteligencia y sobre todo sus mecanismos y funciones,
con el propósito de dominarla.
El término inteligencia (intelligentia), tal vez compuesto de "intus
lego" (leer dentro de mí), o de ‘inter legere’ (leer entre líneas) fue
acuñado por Cicerón con el fin de designar la capacidad para entender,
comprender e inventar.
Entre otras cosas, la inteligencia ha significado: el nivel o la
capacidad cognitiva, la función intelectual simple, la nota esencial del
ser humano, el principio espiritual y un ente inmaterial, de acuerdo con
esto suelen utilizarse términos como: razón, intelecto, entendimiento,
pensamiento, juicio o conocimiento, para referirse con lo que
actualmente se conoce como inteligencia.
LOS PRIMEROS MODELOS DE MEDICIÓN DE LA INTELIGENCIA
El fracaso escolar no es un fenómeno nuevo. A principios del siglo XX,
el Ministerio de Educación y Cultura francés, preocupado por descubrir
aquellos alumnos que mostraban dificultades en la escuela, pidió la
colaboración de los psicólogos Alfred Binet y Théophile Simon. El
principal objetivo de su misión era diseñar un procedimiento que
permitiera detectar a tiempo a los alumnos más rezagados en el programa
curricular.
Transcurridos dos años de intensa labor, ingresó a la escena
psicoeducativa el primer test de “inteligencia”, test que en muchos
lugares del mundo todavía hoy se aplica a millones de niños y decide su
futuro académico... y su futuro personal. Originalmente era una batería
de preguntas que servían para evaluar objetivamente las capacidades
mentales de los niños con edades comprendidas entre los tres y los once
años.
Entre las pruebas que sugirieron Binet y Simon encontramos las
siguientes: citar los colores que figuran en una imagen, encontrar los
sinónimos de una palabra extraña, recordar una lista de la compra,
clasificar pesos por orden creciente, e incluso desenvolver un caramelo
y comérselo. Los test de Binet y Simon pronto gozaron de una gran
aceptación no sólo en Francia, sino en Estados Unidos, donde, en 1916,
se vendieron más de 16.000 ejemplares del test traducido.
Partiendo de la observación directa de las respuestas de los niños,
Binet tomó conciencia del concepto de edad mental que, posteriormente,
denominó “nivel mental”. De esta forma percibió que, a medida que
crecían, los niños conseguían asimilar nociones cada vez más complejas.
Por ejemplo, Binet observó que, a los cinco años, un niño era capaz
de reproducir fielmente un cuadrado, mientras que, a los ocho años,
podía dibujar un rombo y, finalmente, a los diez años, un cilindro. Años
más tarde, estudiando los trabajos de Binet, el psicólogo alemán Wilhelm
Stern transformó el concepto de nivel mental en el de edad mental, y
propuso dividir la edad mental de un niño por su edad cronológica y de
esa manera obtuvo un cociente más estable a través del tiempo.
Stern ideó una fórmula fácilmente comprensible para el cálculo de la
inteligencia que designó con el término de “cociente mental”.
La ecuación que proponía era la siguiente: el cociente mental es la edad mental dividida entre la edad real y multiplicado por 100. Así, un niño de 8 años con una edad mental de 10 años tendría un CI de 10/8 × 100 = 125.
En base a los cálculos de Wilhelm Stern, el americano Lewis Terman bautizó, en 1971, esta relación como cociente intelectual , el célebre IQ (intelligence quotient), donde un IQ entre 90 y 109 representa una inteligencia media.
Se creó un procedimiento sencillo de administrar estas pruebas en
forma simultánea a muchas personas, lo que extendió notablemente su
aplicación, dando lugar a una verdadera industria de tests de
inteligencia.
El propio Terman seleccionó a más de 1000 niños con un IQ superior a 135
y los siguió estudiando por décadas.
Estos sujetos fueron apodados, cariñosamente, los “termitas”, pero
esta prolongada y meritoria investigación no fue concluyente. Muchas
personas con IQ comparables tuvieron desempeños intelectuales muy
dispares, y viceversa. Este incansable investigador de la Universidad de
Stanford logró en pocos años clasificar a dos millones de
norteamericanos mediante la primera aplicación masiva de esos tests, y
el éxito fue tan arrollador que en poco tiempo el CI pasó a ser
considerado universalmente como el principal indicador del talento
personal.
El CI es un número que indica las capacidades relativas y comparativas
que se pueden utilizar para obtener habilidades y conocimientos
académicos. Una persona tiene cientos de capacidades mentales
específicas, algunas de las cuales son mensurables y pueden ser
predictoras de los logros académicos de un individuo.
Pero es claro que las pruebas del cociente intelectual miden solo
algunas de las capacidades mentales de un ser humano.
· Un índice de inteligencia de 100 es más alto que el 50% de las personas que toman esta prueba.
· Un índice de inteligencia de 110 es más alto que el 75% de las personas que toman esta prueba.
· Un índice de inteligencia de 120 es más alto que el 93% de las personas que toman esta prueba.
· Un índice de inteligencia de 130 es más alto que el 98% de las
personas que toman esta prueba.
La razón de la existencia de este índice es obtener una información
independiente de su potencial académico probable. Si el valor es alto,
la persona podrá alcanzar fácilmente la educación que al momento del
test duda si es capaz de obtener.
Si es bajo, podrá serle útil dicho resultado para fijar metas realistas
respecto de la cantidad de tiempo y esfuerzo que deberá utilizar para
alcanzar un determinado nivel de educación.
Sin embargo, el cociente intelectual no mide la totalidad de las
capacidades humanas, tales como el talento musical, artístico,
estabilidad emocional, coordinación física o nivel espiritual. Un índice
alto no es garantía que se alcanzará la felicidad, se mantendrá la
cordura o se alcanzará un mayor crecimiento espiritual. Por el contrario
un índice bajo no significa que el sujeto será un fracaso laboral,
financiero, emocional o moral.
Casi todas las tareas ordinarias requieren de un individuo que las
realiza un coeficiente de 50 o mayor. Si se toma una muestra de personas
presuntamente normales se hallará que tienen un coeficiente del 75% o
mayor, aunque un 50% sería suficiente para que dichas personas tengan un
éxito normal en el desempeño de sus actividades educativas.
La historia está llena de sujetos de capacidad intelectual limitada pero
que sin embargo han alcanzado a dar contribuciones importantes a la
humanidad. No hay prueba que pueda abarcar todas las capacidades de un
ser humano. Pero la idea de contar con una “medida general” para la
inteligencia, llamada factor G, por Charles Spearman, sigue teniendo
defensores. Se llegó incluso a afirmar que “la inteligencia es lo que
mide un test”, una definición muy poco satisfactoria. Tiene razón Howard
Gardner al decir que “la inteligencia es algo muy importante para
dejarla en manos de quienes construyen tests”.
”Diseñado para reconocer niños limitados intelectualmente –escribe en
ese sentido Miguel de Zuviría-, hoy el Test de C.I. decide si el alumno
sube o baja cursos, se remite a psicología, recibe tratamientos
complementarios, ingresa al aula regular como “alumno integrado”, es
superdotado, ... Tantas decisiones como Binet, ni ninguno de sus
artífices, soño jamás.
Es justo reconocer lo que el test de C.I. aportó en su momento. Entregó
un índice cuantitativo general (el cociente intelectual, o C.I.), válido
“psicométricamente” en su época, confiable, “libre de cultura” y de
“educación”.
Nadie puede desconocerlo. El aporte de Binet y su equipo
re-evolucionó la antigua psicología diferencial, al crear el primer
instrumento de medida psicoeducativa:
a) general (cociente intelectual, o C.I.),
b) válido “psicométricamente” en su época,
b) confiable,
c) “libre de cultura” y (aplicable mas a educación que a formación) y
“de educación”, y
d) que pronostica bajo desempeño en alumnos.
DE LOS AÑOS ’20 A LOS ‘50
En 1920 el psicólogo Edgard Thorndike se convirtió en un claro precursor
del concepto actual de Inteligencia Emocional, al postular el de
Inteligencia Social, término definido como "la habilidad para comprender
y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar
sabiamente en las relaciones humanas".
Para Thorndike, además de la inteligencia social, existen también
otros dos tipos de inteligencias: la abstracta -habilidad para manejar
ideas- y la mecánica- habilidad para entender y manejar objetos- . Pero
las ideas de Thorndike, al parecer, eran muy avanzadas para su tiempo, y
no lograron torcer el rumbo de la concepción occidental acerca de la
inteligencia y sus funciones.
En los años 30, con el auge del conductismo, se entró en una larga etapa
de "silenciamiento" de los procesos no directamente observables, como la
inteligencia. No obstante, aparecen algunos trabajos, en esta
época, como los de David Wechsler con el diseño de las dos baterías de
pruebas de inteligencia: para adultos (1939) -WAIS- y el de niños (1949)
-WISC-. Ambas siguen siendo utilizadas hoy en día.
“Diversas limitaciones de los test C.I. –comenta Miguel de Zubiría-
aparecieron pronto. Tres graves:
1) Sobrevalorar el componente cognitivo del desempeño escolar,
2) Opacar las funciones motivacionales y afectivas.
3) Hipertrofiar funciones intelectuales.
No únicamente sobrevaloraron los test
C.I. el componente cognitivo del desempeño escolar opacando las
funciones motivacionales y afectivas, sino que para completar, entre los
procesos cognitivos escogieron y privilegiaron los subprocesos
cognitivos más elementales: información, retención de dígitos,
operaciones aritméticas, ... sobre otros procesos cognitivos con mediana
o alta complejidad.
“Hipertrofiar funciones intelectuales elementales (información,
retención de dígitos, operaciones aritméticas) en si mismo NO es
grave. Todo el mundo (incluidos Binet y Weschsler) está en su derecho de
evaluar lo que le venga en gana.
Lo extremadamente grave fue denominar a subprocesos tan simples (información, retención de dígitos, operaciones aritméticas...) INTELIGENCIA. ¿Es inteligente, en alguna acepción socialmente genuina del vocablo inteligencia, alguien que tan sólo posee información, retiene dígitos, efectúa operaciones aritméticas…?
Por supuesto que NO. He aquí, entonces, el grave error de los test de
inteligencia: precisamente su nombre, autodenominarse test de
inteligencia... sin serlo”.
DE LOS ’50 HASTA 1982
El debilitamiento de las posturas conductistas y la emergencia de los
procesos cognitivos aparecen con el estructuralismo. Los trabajos de
Piaget y su teoría sobre el desarrollo intelectual contrasta
visiblemente de las posturas psicometricistas y del procesamiento de la
información (Hardy, 1992).
Desde el procesamiento de la información se desarrollan dos enfoques:
por un lado, el de los correlatos cognitivos en el que el estudio de la
inteligencia se ha llevado a cabo seleccionando una capacidad que pueda
medirse en un test; por otro lado, el de los componentes cognitivos en
el que su interés estriba más bien en conocer qué es lo que mide un test
de inteligencia.
Aparece el modelo computacional y el interés por el estudio de la
Inteligencia Artificial.
Con ello llega, a nuestro juicio, uno de los errores más graves de
las teorías cognitivas. Cuando se estudian los procesos cognitivos sobre
inteligencia artificial lo que estudiamos es la inteligencia
computacional y no la humana.
Siguiendo a Marina (1993), si bien es cierto que las ciencias cognitivas
han realizado aportaciones valiosas muy aprovechables, la labor
pendiente es la elaboración de una ciencia de la inteligencia humana,
donde no se trate sólo de lógica formal, sino también de lógica
inventiva, no sólo de razón sino también de emoción y de sentimientos.
La idea que subyace a la inteligencia actualmente no sólo es la de la
capacidad de adaptación sino también de la de creación (Sternberg,
1997).
Es como si la idea de la globalización hubiese llegado a este campo
de estudio de la Psicología, donde la inteligencia está muy vinculada
con la emoción, la memoria, la creatividad, el optimismo, la
personalidad y en cierto sentido, con la salud mental.
LAS INTELIGENCIAS MULTIPLES
Durante buena parte del siglo XX, el mayor problema fue que la idea de
que la inteligencia es un dato de partida invariable en nuestra vida
impregnó a toda la sociedad occidental: nacemos más o menos
inteligentes, según nuestro CI, y eso es algo que ya nunca podrá
cambiar.
Por suerte esta creencia entró en crisis en 1983, cuando Howard Gardner
publicara su libro Frames of Mind (‘ESTRUCTURAS DE LA MENTE: LA TEORÍA
DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES’), obra de investigación en la que
propone una nueva visión de la inteligencia como una capacidad
múltiple: no hay propiamente un único tipo de inteligencia, sino un
amplio abanico de capacidades intelectuales, que Gardner agrupó en siete
inteligencias básicas, cada una de ellas relativamente independiente de
las otras: Inteligencia musical; I. quinestésica-corporal; I.
lógico-matemática; I. Lingüística; I. Intrapersonal e I. Interpersonal-
(Gardner, 1983; Walters y Gardner, 1986; Krechevsky y Gardner, 1990).
Esta teoría, introdujo dos tipos de inteligencias muy relacionadas con
la competencia social y emocional: la Inteligencia Interpersonal y la
Intrapersonal...
Gardner (1983,1993) definió a ambas como sigue:
"La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad
nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular,
contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e
intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un
adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan
ocultado... " (Gardner, 1993: 40).
En cambio, Inteligencia Intrapersonal es "el conocimiento de los
aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional,
a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar
discriminaciones entre las emociones y finalmente ponerlas un nombre y
recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia
conducta..." (Gardner 1993).
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
En 1990, dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el Dr.
John Mayer, acuñaron, en una tesis doctoral, un término cuya fama futura
era difícil de imaginar. Ese término es ‘inteligencia emocional’.
El concepto de inteligencia emocional nace con la necesidad de responder
a una cuestión que puede parecer simple: ¿por qué hay personas que se
adaptan mejor que otras a las diferentes contingencias de la vida?
Salovey la definió como "un tipo de inteligencia social que incluye la
habilidad de supervisar y entender las emociones propias y las de los
demás, discriminar entre ellas, y usar la información para guiar el
pensamiento y las acciones de uno" (Mayer y Salovey, 1993: 433). Según
Salovey y Mayer (1990), este concepto de IE subsume a los conceptos de
inteligencia intrapersonal e interpersonal que propone Gardner (1983),
dándole además un enfoque menos cognitivo, pero añadiéndole el
componente emocional que Gardner obvia, probablemente por estar inmerso
en el enfoque de la época, donde la Psicología Cognitiva todavía
predominaba como paradigma. Este concepto propuesto por Salovey y Mayer
incluye además el hecho de que son metahabilidades que pueden ser
categorizadas en cinco competencias o dimensiones (Salovey y Mayer,
1990; Mayer y Salovey, 1993, Mayer y Salovey, 1995, Goleman, 1996 y
Goleman 1998):
1.- Autoconciencia
2.- Control Emocional y Autorregulación
3.- Automotivación y Motivación
4.- Empatía
5.- Habilidades Sociales
Por otra parte, la IE parece tener una base biológica considerable, tal
y como muestran los estudios de LeDoux (1999). El papel de la amígdala
es como un nexo (existe una logística interna en las personas) de unión
entre el cerebro emocional y el racional.
Quien difundió con mayor fuerza la IE (sobre todo en el campo de las
empresas) es el psicólogo y escritor Daniel Goleman. Su obra ‘La
Inteligencia Emocional (Emocional Intelligence)', ya superó los 5
millones de ejemplares, y ha sido traducida a 29 idiomas.
En la actualidad, Goleman (1996, p. 74), interpreta y resume las dos
capacidades propuestas por Gardner (intrapersonal e interpersonal), como
"la capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de
ánimo, temperamentos, motivaciones y deseos de las demás personas" en
referencia a la inteligencia interpersonal, y en cuanto a la
inteligencia intrapersonal como "la capacidad de establecer contacto con
los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este
conocimiento para orientar nuestra conducta".
EL MODELO DE TONY BUZAN
Tony Buzan es el Padre de los “Mapas Mentales” y uno de los más
reconocidos expertos, a nivel Mundial, en el campo de la inteligencia.
Originalmente se dio a conocer por sus memorables intervenciones en la
BBC de Londres, donde presentó una serie de 10 programas que hablaban de
"cómo utilizar el cerebro".
Ha escrito más de 85 libros (traducidos a más de 30 idiomas) y ganado
varios premios internacionales de literatura. El libro “Use su cabeza”
y el "Libro de los Mapas Mentales" han vendido más de 2,000,000
de copias cada uno.
Buzan ha asesorado a diversos presidentes y primeros ministros de
gobiernos de varios países y a CEOs de las principales empresas Fortune
500.
Asimismo ha sido asesor de equipos olímpicos y atletas dentro y
fuera de la Gran Bretaña. Además, es un miembro electo del Consejo
Internacional de Psicología y miembro activo del Instituto de
Entrenamiento y Desarrollo Mundial.
Buzan posee el record mundial de IQs creativos. Estableció la “Fundación
de la Mente” que organiza las competencias Mundiales de Memoria y
encabeza “el Club de la Mente” (MENSA) a nivel internacional.
Es co-fundador de las “Olimpiadas Internacionales Deportivas de la
Mente” y parte de su trabajo se enfoca a ayudar a personas con problemas
de aprendizaje.
En su obra “USTED ES MÁS INTELIGENTE DE LO QUE CREE”, postula que
existen, en el ser humano, 10 inteligencias diferentes: inteligencia
creativa, inteligencia social, inteligencia física, inteligencia sexual,
inteligencia sensual, inteligencia numérica, inteligencia verbal,
inteligencia espacial, inteligencia personal e inteligencia espiritual.
LA INTELIGENCIA EXITOSA
Robert Stenberg es uno de los máximos especialistas mundiales en el tema
de la inteligencia, su obra en 4 tomos “INTELIGENCIA HUMANA” constituye
sin duda la más completa descripción publicada hasta el momento sobre lo
que se sabe y se supone acerca de la inteligencia.
Este investigador de la Universidad de Yale ha publicado numerosas
obras, ensayos y artículos sobre el aprendizaje, la creatividad y la
inteligencia.
En su obra LA INTELIGENCIA EXITOSA (1999) describe a ésta como la
habilidad intencional para adaptarse (Darwin, Maslow, Toffler) a
diferentes ambientes, moldearlos y seleccionarlos, así como para lograr
propósitos propios y de nuestra sociedad y cultura. Este autor define un
nuevo concepto de inteligencia, la cual según él es la que lleva al
éxito en la vida y se diferencia de otros tipos de "Inteligencias
Inertes" porque conlleva acción.
La inteligencia exitosa, entre otras cosas, implica que un individuo
pueda distinguir su patrón de fortalezas y debilidades, para luego
hallar las formas de capitalizar las primeras y de compensar o corregir
las segundas. Según esto, no existe un solo conjunto de habilidades a
medir para caracterizar completamente la inteligencia exitosa de las
personas. La gente, al menos parcialmente, alcanza el éxito de maneras
idiosincrásicas, lo cual implica encontrar cuál es la mejor manera de
explotar sus propios patrones de fortalezas y debilidades.
Para la inteligencia exitosa de prácticamente cualquier persona son
relevantes ciertas habilidades: las creativas, las analíticas y las
prácticas. Las tres se encuentran muy relacionadas. Las primeras son
necesarias para formular buenos problemas y buenas ideas. Las segundas
se utilizan para resolver los problemas y juzgar la calidad de las
ideas. Las terceras se aplican para usar las ideas de manera eficaz en
la vida cotidiana.
Es importante aprender a saber cuándo y cómo usar cada una de estas
inteligencias de manera efectiva.
El concepto de Inteligencia Exitosa reconoce valores personales,
sociales, y culturales, así como su interacción. Las culturas e incluso
las subculturas pueden diferir en sus conceptos acerca del significado
de inteligente. La conducta que puede llevar al éxito en una cultura,
puede llevar al fracaso en otra.
Poseer una Inteligencia Exitosa en un dominio, no implica poseerla en
todos. Las personas pueden tener y dominar exitosamente habilidades en
un dominio dado, y sin embargo tener pocas no poseer ninguna habilidad
en otros dominios.
Es decir, que la inteligencia exitosa está desarrollada en un dominio en particular.Esta idea es muy importante desde el punto de vista organizacional porque:
Permite explotar las competencias de un individuo en un área
determinada, donde se haya demostrado su efectividad, la cual puede ser
utilizada en beneficio de la empresa. Otro enfoque de las habilidades
involucradas en la Inteligencia Exitosa es el siguiente:
· Inteligencia analítica: Implica la dirección consciente de nuestros
procesos mentales para analizar y evaluar ideas, resolver problemas y
tomar decisiones. · Inteligencia creativa: Es la capacidad para ir más
allá de lo dado y engendrar nuevas e interesantes ideas. Se pone en
marcha el enfrentarse a un rango de problemas, algunos más novedosos que
otros. · Inteligencia práctica: Es la capacidad para traducir la teoría
en la práctica y las teorías abstractas en relaciones prácticas.
Involucra a individuos aplicando sus habilidades al tipo de problemas
que se enfrentan en la vida cotidiana, tales como en el trabajo o en la
casa. La inteligencia práctica está asociada con adquirir y usar el
conocimiento tácito.
· Conocimiento tácito: Se refiere al conocimiento orientado a la
acción, que se adquiere típicamente sin ayuda directa de otros y que
permite a los individuos conseguir objetivos que tienen para ellos un
valor personal. La adquisición y uso de este conocimiento es importante
para el rendimiento competente en actividades del mundo real.
En una empresa, por ejemplo, la inteligencia analítica es importante
para conocer el mercado del producto o el servicio; pero la creativa es,
ante todo, la que permite generar nuevos productos para ponerlos a la
venta.
Cuando esto ocurre, ya se está generando el sucesor de ese producto o
servicio. La mayoría de las ocupaciones en el mundo empresarial son muy
pragmáticas y se necesita generar ideas innovadoras constantemente.
La inteligencia exitosa tiene una serie de características tales como:
1. Es modificable, se puede aumentar o disminuir, es susceptible de
cambios
2. No es un problema de cantidad sino de equilibrio de cada uno de sus componentes
3. Se debe aprender a saber cuándo usar cada tipo: analítica, creativa o práctica
4. A menudo, quienes usan en exceso la analítica son menos efectivos en la vida que quienes la usan sólo en las situaciones que lo requieren
5. Las escuelas tienden a premiar habilidades que no son importantes después en la vida laboral. Alguien puede ser lento en las instituciones docentes y ser brillante fuera de ellas
6. La inteligencia es, en parte, heredada y, en parte ambiental.
7. Las diferencias entre la inteligencia de las personas son, en su mayoría de origen social o ambiental
8. Un elemento importante de la inteligencia es la flexibilidad, hay
que enfocar los problemas desde una variedad de puntos de vista, ver
cómo otras personas y otras culturas abordan los problemas.
Las personas con inteligencia exitosa conocen sus virtudes y compensan o
corrigen sus debilidades, pues nadie es bueno en todo. Ellas valoran el
medio en el que se encuentran, para saber si éste puede o no
capitalizarlos para sacar el máximo partido a su talento. Buscan los
ambientes en el que no sólo puedan realizar su trabajo con efectividad,
sino también introducir la diferencia. Crean sus propias oportunidades,
antes de aceptar las limitaciones que le imponen las circunstancias en
las que les toca vivir.
Para desarrollar la inteligencia exitosa pueden existir obstáculos. Uno
de ellos, son las expectativas negativas por parte de las figuras que
enmarcan la autoridad, como los padres, los maestros y los
administradores.
Las expectativas pobres suelen llevar al individuo a que alcance sólo
lo que se espera de él. Pero las personas con inteligencia exitosa
aprenden a desafiar las expectativas negativas.
No permiten que la evaluación de otras personas les impida alcanzar sus
objetivos.
Encuentran su camino y luego lo siguen, conscientes de que encontrarán
inconvenientes, a su paso, y que parte de su reto consiste en
superarlos.
La inseguridad sobre la propia eficacia es otro impedimento. Las
personas con inteligencia exitosa son autosuficientes, confían en sus
posibilidades. Advierten, con claridad, que sus limitaciones están más
en lo que se dicen a sí mismas que no pueden hacer, que en lo que
realmente no pueden efectuar.
Las personas con inteligencia exitosa tienen modelos por los cuales se
guían para actuar. Los modelos son ejemplos de personas o arquetipos a
imitar.
Posiblemente tengan varios modelos de personas que los inspiren a lo
largo de su vida, y su propio éxito represente la unificación de los
mejores atributos de esos diversos modelos. No son completamente fieles
a un modelo, sino forman su propia identidad distintiva.
Cuando las personas con inteligencia exitosa fracasan en algo, toman
nota de la causa.
20 criterios o competencias que presentan en común las personas con
Inteligencia Exitosa, que posibilita su identificación en una
organización:
Las características más comunes de las personas con inteligencia exitosa
con independencia de la naturaleza del éxito, se resumen en 20 aspectos:
Automotivación. No importan las capacidades de las personas, si no
están motivadas.
Aprender a controlar los impulsos. No dejarse llevar por primeros
impulsos y actuar con más cautela.
Saber cuándo perseverar. Saber distinguir cuándo la perseverancia es necesaria y cuándo un obstáculo.
Saber cómo sacar el máximo partido de sus habilidades. Este tipo de personas, conoce sus virtudes y las potencian.
Traducir el pensamiento en acción. No es sólo importante tener ideas, sino también capacidad para actuar según esas ideas.
Orientarse hacia el producto. Es importante no sólo ocuparse del proceso de producción sino también del producto.
Completar las tareas y llegan al final.
Tener iniciativa. No tener miedo al compromiso.
No tener miedo de arriesgarse al fracaso, corregir sus errores y
aprender de ellos.
No postergar. No dejar para después lo que se puede realizar en el
momento.
Aceptar el reproche justo. El reconocimiento del error es el paso para
no volver a cometerlo.
Rehusar la autocompasión. La autocompasión constante es muy perjudicial para la adaptación.
Ser independientes, confiar en sí mismo, si quieren hacer algo, saben que la mejor manera es hacerlo ellos mismas y no dejar que otros asuman responsabilidades que son suyas.
Tratar de superar las dificultades personales. Existen personas que mantienen una excesiva interferencia de las dificultades personales en su trabajo.
Centrarse y concentrarse en alcanzar sus objetivos.
No tratar de hacer demasiadas cosas a la vez ni de hacer demasiado
pocas.
Tener la capacidad para aplazar la gratificación.
Ser capaces de ver al mismo tiempo los pequeños detalles y el cuadro más amplio de los proyectos que emprenden.
Tener un nivel razonable de autoconfianza y creen en su capacidad para alcanzar sus objetivos.
Las personas con Inteligencia Exitosa equilibran el pensamiento analítico, el creativo y el práctico. Hay momentos en la vida en que necesitamos ser analíticos, en otros prácticos y en otros creativos. Es importante saber cuándo se aplican estas habilidades.
Estas características son el resultado de la configuración de los
seis componentes necesarios para desarrollar este tipo de inteligencia,
los cuales son la motivación, el conocimiento, el estilo de pensamiento,
las características de personalidad, el conocimiento y las condiciones
ambientales.
EL MODELO AMPLIADO DE LA INTELIGENCIA EXITOSA
Basada en el modelo descripto en el libro “INTELIGENCIA EXITOSA”, de
Robert Stenberg, miembros de THE ORGANIZATION DEVELOPMENT INSTITUTE
INTERNATIONAL (www.theodinstitute.org),
una organización pionera en el mundo en Ciencias del Comportamiento,
descubrieron la necesidad de una ampliación de las habilidades
propuestas en su momento por este prestigioso investigador de la
Universidad de Yale (EE.UU.).
Si Usted ha leído atentamente hasta aquí, puede comprender la solidez de
los planteos del Dr. Sternberg, acerca de que el éxito se construye con
habilidades analíticas (que nosotros hemos re-bautizado como
COGNITIVAS), creativas y prácticas.
Sin embargo, hemos encontrado, en nuestra investigación y como resultado
de diversos trabajos de campo, serias limitaciones a este modelo, en el
sentido de que estas tres habilidades son NECESARIAS pero no SUFICIENTES
para el éxito personal y organizacional.
Le proponemos que use su propio criterio y responda las siguientes
preguntas:
¿Cree Usted que para un éxito sostenido no tienen importancia las
habilidades emocionales e interpersonales, el saber manejar emociones
propias y ajenas, el tratar con personas difíciles, saber negociar,
afrontar el estrés, superar la adversidad, etc.?
¿Cree Usted que para un éxito sostenido no tienen importancia las habilidades comerciales, que implican detectar oportunidades, necesidades, nichos de mercado, sabiendo construir un negocio, conociendo herramientas de marketing, distribución, etc.?
¿Cree Usted que para un éxito sostenido no tienen importancia las habilidades de tipo organizacional: saber liderar, realizar una buena administración, trabajar en equipo y servir excelentemente a los clientes?
¿Cree Usted que para un éxito sostenido no tienen importancia las
habilidades para manejar bien el dinero y para reinvertirlo, conociendo
las diferentes opciones para ello?
Si sus respuestas a estas cinco preguntas han sido positivas, está
pensando en la misma dirección que el grupo de investigadores,
estudiosos y profesionales de The Organization Development Institute
International, Latinamerica (www.theodinstitute.org), que contestandose
también, en forma afirmativa, esas cinco preguntas, ampliaron el modelo
del Dr. Sternberg a SIETE HABILIDADES, que descriptas muy brevemente,
son las siguientes:
1. Inteligencia Cognitiva, que es definida como la "capacidad de
conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información que apoye
una conveniente y provechosa toma de decisiones" (Abel Cortese y Eric
Gaynor: "Congreso de Desarrollo Organizacional: Presentación sobre
Procesos Cognitivos", Medellín, 2004).
2. Inteligencia Emocional, que es definida como la "capacidad de
conocer, direccionar y controlar tanto las emociones propias como las de
otros"
(Daniel Goleman, EMOTIONAL INTELLIGENCE, Bantam Books, 1995).
3. Inteligencia Creativa, que es definida como "el proceso de presentar
un problema a la mente con claridad (ya sea imaginándolo,
visualizándolo, suponiéndolo, meditando, contemplando, etc.) y luego
originar o inventar una idea, concepto, noción o esquema según líneas
nuevas o no convencionales”. (Edward de Bono, SERIOUS CREATIVITY, The
McQuaig Group, Inc, 1992).
4. Inteligencia Práctica, la "capacidad de hacer las cosas de la manera
más simple posible con el mínimo uso de recursos, entre los cuales por
supuesto se incluye el tiempo.
5. Inteligencia Comercial, la "capacidad de poder beneficiarse por la
transferencia de productos y servicios propios y ajenos hacia terceros".
(Eric Gaynor Butterfield, World Congress Organization Development
Institute, Dublín, 1999).
6. Inteligencia Financiera es el manejo hábil y productivo del dinero,
tanto a nivel personal como colectivo (familias, comunas,
organizaciones, países, etc.), para incrementarlo consistentemente a lo
largo del tiempo.
(Robert Kiyozaki, CASH FLOW CUADRANT, Mc Graw Hill, 2000).
7. Inteligencia Organizacional, “la capacidad de crear un organismo vivo
que se comporta, crece y se sostiene en el tiempo como resultado de la
visión de sus líderes, la capacidad de gerenciamiento de sus ejecutivos,
y el grado de cumplimiento y adhesión del resto de los participantes
organizacionales a las tácticas gerenciales que están en línea con la
filosofía de dirección del Líder”. (Eric Gaynor Butterfield: Michigan
State University – 1975).
Las habilidades que, de acuerdo con las investigaciones y trabajos de
campo realizara The Organization Development Institute International,
Latinamerica componen cada una de las 7 Inteligencias son las
siguientes:
INTELIGENCIA COGNITIVA
1. INPUT: Captación Veloz de Datos (Lectura Dinámica y Audición Rápida)
2. Capacidad de Memoria
3. Procesamiento de la Información, Análisis, Toma de Decisiones y
Fijación de Objetivos (Mapas Mentales, Mapas Conceptuales y Método de
Estudio)
4. OUTPUT: Comunicación Oral y Escrita
INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. Autoconciencia y Autoestima
2. Autogestión de las Emociones, Motivación y Manejo del Stress
3. Empatía
4. Habilidades sociales
INTELIGENCIA CREATIVA
1. Desarrollo del Poder de Observación y Percepción
2. Planteamiento de Problemas y Mejoras
3. Técnicas para Pensar lo Impensable
4. MétodosMultiplicadores de Ideas
INTELIGENCIA PRÁCTICA
1. Proactividad e Iniciativa (Emprendizaje)
2. Los Seis Sombreros para Pensar (Toma de Decisiones Grupales)
3. Habilidades de Pensamiento para Resolver Problemas
4. Gestión del Tiempo (y NO simplemente Administración del Tiempo), la
Energía Física, los Recursos Mentales y Materiales
INTELIGENCIA COMERCIAL
1. Creación o adquisición de un Negocio
2. Capacidad de Negociación
3. Marketing Emocional
4. Innovación
INTELIGENCIA FINANCIERA
1. Manejo del Dinero
2. Inversiones en Negocios
3. Inversiones en Muebles e Inmuebles
4. Inversiones Bursátiles
INTELIGENCIA ORGANIZACIONAL
1. Liderazgo (Visión, Misión y Valores)
2. Administración Financiera y Logística –
3. Aplicación de las “Ciencias del Comportamiento” -Trabajo en Equipo
(Resolución de Conflictos)
4. (Aplicación del Cambio, Transformación y Desarrollo Organizacional) -
Servicio al Cliente.
Cada una de estas siete Inteligencias, y sus respectivas Habilidades,
pueden ser aprendidas, aumentadas o perfeccionadas, y se han
desarrollado programas.
¿ES LA INTELIGENCIA EXITOSA UN CONCEPTO VÁLIDO, O SE TRATA DE UNA MODA O
UN RECURSO DE MARKETING?
Para contestar esta pregunta bastaría conocer la trayectoria del Dr.
Robert Sternberg, y los conocimientos y la práctica que posee en el
dominio de las habilidades y funciones de la inteligencia humana, pero
además es interesante saber que el famoso filósofo español José Antonio
Marina, recientemente ha escrito una obra titulada, justamente, “LA
INTELIGENCIA FRACASADA”.
En esta obra, escribe Marina:
“La inteligencia fracasa cuando es incapaz de ajustarse a la realidad,
de comprender lo que pasa o lo que nos pasa, de solucionar los problemas
afectivos o sociales o políticos; cuando se equivoca sistemáticamente,
emprende metas disparatadas, o se empeña en usar medios ineficaces;
cuando desaprovecha las ocasiones; cuando decide amargarse la vida;
cuando se despeña por la crueldad o la violencia.
Carlo Cipolla, que ha enunciado las leyes de la estupidez, avanza la siguiente definición: «Una persona estúpida es la que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.» Me parece insuficiente.
El asunto es más grave. Hay que incluir a las que se perjudican a sí
mismas exclusivamente y, como espero mostrar, a las que perjudican a
otros, aunque saquen un beneficio”.
Después de definir la inteligencia como “la capacidad de un sujeto para
dirigir su comportamiento, utilizando la información captada, aprendida,
elaborada y producida por él mismo”, Marina agrega: “La culminación de
la inteligencia, su éxito, está en dirigir bien la conducta. Ya sé que
introducir la palabra «bien», un adjetivo sospechoso, habrá acabado de
escandalizar a un purista. Pero no estoy diciendo nada extraño.
Una definición clásica de la inteligencia, admitida por tirios y troyanos, dice que es la capacidad de resolver problemas nuevos.
Por lo tanto, la inteligencia dirige bien si permite resolver esas situaciones conflictivas, de lo contrario está funcionando mal.
La principal función de la inteligencia es salir bien parados de la
situación en que estemos. Si la situación es científica, consistirá en
hacer buena ciencia; si es literaria, en escribir brillantemente; si es
económica, en conseguir beneficios; si afectiva, en ser feliz”.
Refiriéndose al Dr. Sternberg, Marina, en su reciente obra, señala “No
hace mucho ha publicado un libro titulado “¿Por qué las personas
inteligentes pueden ser tan estúpidas?” que alerta sobre una paradoja de
la condición humana. Es fácil ilustrar con ejemplos la realidad del
fenómeno”.
En definitiva, la Inteligencia Exitosa es el nuevo paradigma del siglo
XXI, que trata de ayudar a las personas para que enfrenten los retos
inéditos que nos plantea el presente y el futuro.
Sería difícil expresarlo mejor que Marina:
“Si queremos ser fieles a la realidad, hemos de admitir que nuestra
inteligencia tiene dos pisos, es una inteligencia dúplex. Una cosa es la
capacidad intelectual —el piso bajo— y otra el uso que hacemos de esa
capacidad —el piso de arriba—. Una persona muy inteligente puede usar su
inteligencia estúpidamente.
Esta es la esencia del fracaso, la gran paradoja de la inteligencia, que, como todas las paradojas, produce una especie de mareo.
La discrepancia entre «ser» inteligente y «comportarse»
inteligentemente nos revela que entre ambos niveles hay un hiato, donde
actúa un campo de fuerzas mal descrito, y esto abre un interesante y
urgente campo de investigación”.
Este campo de investigación constituye la pasión principal de los
profesionales que trabajamos en el modelo de la Inteligencia Exitosa.
Eric Gaynor Butterfield - www.theodinstitute.org informesarrobatheodinstitute.org
Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide)
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