RESUMEN
Tanto se habla en pro de la democracia en todos los aspectos, pero en el
que nos concierne como es el de la empresa, organizaciones,
especialmente en el caso venezolano nos conlleva a preguntarnos:
¿Se da realmente la democracia? Desafortunadamente nuestras investigaciones especialmente en las Pymes nos señalan que no es así, que todavía se mantiene un autocracia que deja mucho que decir y que afecta seriamente a los miembros que integran a la empresa,
a ese factor humano que el presente requiere de una mayor libertad,
respecto a sus derechos y sobre todo a participar, ser tomado más en
cuenta en pro del desarrollo empresarial por una gerencia más proactiva,
humanista.
En este escrito, nos adentramos a tratar de que los interesados en estos
tópicos le presten más atención al ejercicio de la gerencia en pro de
que se manifieste una verdadera democracia dentro de las organizaciones.
ANÁLISIS, ALCANCE, REPERCUSIONES
Al adentrarnos en este tópico, es importante determinar si realmente se
manifiesta una verdadera democracia en el seno de las empresas
venezolanas, caso que nos concierne, especialmente en las Pymes, nuestro
interés de estudio.
Desafortunadamente, nuestras investigaciones realizadas a través del
Programa de Gerencia de la Calidad y Productividad del Área de Postgrado
de la Universidad e Carabobo, se ha determinado que son contadas las
empresas que realmente se han identificado con la democracia ,
haciendo que su gerencia mantenga gracias a ello un buen clima
organizacional y lo que es más , sus miembros estén plenamente
identificados con la organización, se sientan que se les respeta, se les
tome en cuenta.
Al respecto de este tema, consideramos muy significativa y asertivas las
opiniones que nos lega por ejemplo, Daniel Gil’Adí, cuando comenta, que
muchas de las organizaciones siguen siendo autocráticas, jerárquicas.
Muchos de nosotros vamos a trabajar en ellas todos los días.
Son las instituciones que crean nuestra riqueza como nación e
individuos, son instituciones grandes y pequeñas, del sector público y
privado.
Vivimos en profundo conflicto sobre lo que creemos. Vivimos con
instituciones incongruentes que por un lado celebran el derecho de los
individuos de expresarse, de buscar la felicidad personal y crear
propósitos individuales.
Sin embargo, por el otro lado, cuando estos individuos pasan por la
puerta y entran en la empresa, dejan sus creencias y valores sobre la
democracia afuera en el automóvil o el autobús.
¿Qué es lo que impide que la democracia se manifieste en el seno de las
empresas?, definitivamente en el caso que nos corresponde , la ausencia
de un liderazgo que conozca bien de la ventajas, alcances que genera el
saber interrelacionarse,
formar grupo de trabajo, equipos cohesivos sin hacer uso exagerado de la autoridad, del poder formal que se le concede, todo lo contrario, ser más participativo, integral, humanista,
un liderazgo que se ha identificado con el factor humano de la
organización y sabe lo que éste representa como capital intangible si se
les sabe motivar, avivar su potencial creativo, capacidad innovadora,
reconocerle sus derechos , alimentarle su asertividad, autoestima en pro
de logros comunes que beneficien a todos.
Es válido además el señalamiento de Gil’Adi, cuando comenta , que se
considere que el contrato tradicional es un contrato patriarcal que
enfatiza una orientación de alto control y jerárquica.
El resultado de esta creencia de control, consistencia y predictibilidad es la noción de que la responsabilidad por el negocio, los retos de resolver los problemas, la satisfacción del cliente, y el compromiso de los empleados se localiza exclusivamente en la alta gerencia.
Si se necesita un fuerte compromiso de parte de los demás, un
contrato patriarcal no es lo indicado.
Mientras la gente de la alta gerencia, con muy buenas intenciones,
diseña maneras de control, asegurando buen servicio al cliente y
motivación de los demás; llegará el momento que el compromiso de los
demás miembros de la organización tendrá que ser exigido, persuadido o
comprado.
El compromiso legislado e impuesto es contraproducente.
Lo paradójico es que aún cuando nos quejamos del control que otros ejercen sobre nosotros, ó del deterioro del sistema y hasta estamos de acuerdo con lo mencionado arriba, seguimos pensando que nuestro problema se solucionaría si tuviésemos un patriarca que nos dirigiese mejor.
Sin embargo, en organizaciones cuando estamos rodeados de
adultos, asumir la responsabilidad de la actuación por otros, por su
aprendizaje y su futuro, es un rol que desvaloriza los principios
fundamentales de compromiso, responsabilidad y pertenencia.
Agrega, que con respecto a la “La sumisión a la autoridad”. El mensaje
se refleja en cómo está estructurada la organización.
La alta gerencia se ha convertido en los guardianes de la fe y las tradiciones. Los valores y la visión corporativa, definida por esa cúpula, son publicados para que los creyentes lo hagan su culto, aprendan los puntos esenciales de la doctrina, y juren su compromiso.
En ese mundo, el silencio, el hablar de “cosas prohibidas”, no estar de acuerdo y cuestionar la autoridad se convierte en “no eres un buen miembro del equipo y/o no eres leal”.
La alta gerencia habla sin fin sobre la necesidad de cambio en la cultura organizacional, sin embargo, son muy a menudo pocos consecuentes con ello.
Si los esfuerzos no se dirigirán, en primer lugar, a que las
competencias del capital humano se alineen con las estrategias
corporativas establecidas, y segundo en cómo se distribuye el control de
las decisiones y la participación en la definición del futuro, entonces
los esfuerzos serán cosméticos y no duraderos.
En conclusión, la gerencia debe integrase más con los miembros de la
organización, interpretar sus inquietudes, ser más participativo,
asertivos, resguardar los derechos de los trabajadores, desempachar
correctamente el rol de un verdadero coaching ontológico.
Integrar a sus miembros como un verdadero equipo plenamente identificados con su gestión, haciéndoles ver lo determinante que es el desempeño, el estar plenamente identificado con la misión, objetivo de la empresa.
Colaborar de tal forma que se manifieste en la organización un excelente clima laboral en donde la democracia se de transparentemente.
Es muy importante, que la gerencia analice su estilo de liderazgo, como manifiesta su gestión, de tal manera, que se genere en la organización un comportamiento en donde todos estén plenamente identificados con el compromiso de logros, dentro de una atmósfera de democracia,
en la que cada uno de los miembros de la empresa de acuerdo a su
función a desempeñar, sienta que es parte de un equipo bien integrado y
en donde sus acciones, habilidades, destrezas, experiencia,
conocimientos , inquietudes y aspiraciones son tomadas en cuentas.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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