1. Introducción
El mantenimiento es una disciplina integradora que garantiza la
disponibilidad, funcionalidad y conservación del equipamiento, siempre
que se aplique correctamente, a un costo competitivo. En la actualidad,
el mantenimiento está destinado a ser uno de los pilares fundamentales
de toda empresa que se respete y que considere ser competitiva. Dentro
de las diversas formas de conceptualizar el mantenimiento, la que al
parecer presenta más actualidad, y al mismo tiempo resulta más
abarcadora, es aquella que lo define como “el conjunto de actividades
dirigidas a garantizar, al menor costo posible, la máxima disponibilidad
del equipamiento para la producción; visto esto a través de la
prevención de la ocurrencia de fallos y de la identificación y
señalamiento de las causas del funcionamiento deficiente del
equipamiento” [Tavares, 2000].
Entre tanto, una vez iniciado el proceso, es necesario monitorear el
progreso alcanzado, a través de observaciones y comparaciones, a lo
largo del tiempo, de parámetros que definan claramente el nivel de
calidad del desempeño organizacional, constatando, sin subjetivismo, si
se ha mejorado o no respecto a la situación inicial [De Gusmao, 2001].
En lo que se refiere a la actividad de mantenimiento en una empresa
industrial, la necesidad de un procedimiento de este tipo es mucho más
reconocida. Una variedad relativamente grande de indicadores ha sido
sugerida para monitorear su desempeño, con resultados no siempre
consistentes.
Resultaría difícil entender el estudio que se realiza en este epígrafe
sin antes detenerse en el análisis de la siguiente definición:
Indicador o Índice: Es un parámetro numérico que facilita la información
sobre un factor crítico identificado en la organización, en los procesos
o en las personas respecto a las expectativas o percepción de los
clientes en cuanto a costo- calidad y plazos. [Hernández Cruz y
Navarrete Pérez, 2001]
Tradicionalmente los indicadores se han visto reactivamente, o sea,
utilizándolos para mirar hacia atrás con vistas a planear el futuro, sin
embargo se ha venido provocando un cambio en este sentido encaminado a
utilizar los indicadores con una visión proactiva, o sea, para tomar
decisiones hacia el futuro, manejándolos.
Las características fundamentales que deben cumplir los indicadores de
mantenimiento, siempre con la mirada puesta en lo qué se desea alcanzar
con el mantenimiento industrial, son las siguientes:
Ø Pocos, pero suficientes para analizar la gestión.
Ø Claros de entender y calcular.
Ø Útiles para conocer rápidamente como van las cosas y por qué
Es por ello que los índices deben:
Ø Identificar los factores claves del mantenimiento y su afectación a la producción.
Ø Dar los elementos necesarios que permiten realizar una evaluación profunda de la actividad en cuestión.
Ø Establecer un registro de datos que permita su cálculo periódico.
Ø Establecer unos valores plan o consigna que determinen los objetivos a lograr.
Ø Controlar los objetivos propuestos comparando los valores reales con los valores planificados o consigna.
Ø Facilitar la toma de decisiones y acciones oportunas ante las
desviaciones que se presentan.
Como sugerencia para el análisis de los índices se puede señalar
[Tavares, 1998]:
1. El análisis no debe presentar conclusiones especulativas. Las
variaciones para mejorar o empeorar deben ser tomadas como síntomas que
fueron discutidos en conjunto entre los departamentos de control y
ejecución y podrán indicar necesidades de alteración de métodos de
trabajo.
2. Antes de emitir comentarios sobre los resultados del análisis de
índices, el órgano de control debe estar seguro de que los datos que les
dieron origen son confiables.
3. El análisis debe tener observaciones negativas que deben estar
acompañadas de sugerencias de alternativas para mejorar que deben ser
discutidas con los supervisores del área de ejecución de mantenimiento
antes del registro en el informe de análisis.
4. Es válida la colocación de valores comparativos, entre períodos
diferentes o valores promedios obtenidos en el año anterior, para su
examen respecto a los resultados de disposiciones gerenciales, tomadas
en función de análisis anteriores.
5. Establecer metas para la mejora de los índices, junto con el área
ejecutante.
Es importante, para el trabajo con los indicadores, tener presente los
errores o defectos más usuales en los que se ha incurrido en los lugares
donde se ha trabajado en este sentido, los mismos son los siguientes
[Tavares, 1998]:
Ø Inadecuada selección de los índices, excesivos en número y no
jerarquizados.
Ø Insuficiente y confusa definición que provoque diferentes interpretaciones y/o cálculos.
Ø Escasa o nula identificación de la relación existente entre el índice y los factores críticos.
Ø Inadecuación en los sistemas de captación de datos para el cálculo de los índices, cálculos erróneos y/u obtenidos con retraso, con lo cual se pierde la aptitud y rapidez de acción.
Ø Falta de establecimiento de valores objetivos y dificultades en obtener la información adecuada.
Ø Carencia de controles sistemáticos.
Ø Dilación en la toma de decisiones.
Los índices de control en la gestión de mantenimiento deben tener
carácter diferenciado en cuanto a su volumen y características estando
esta diferenciación sujeta a los niveles de dirección de la entidadLa
eficacia de la función de mantenimiento es algo difícil de medir de una
forma aislada, ya que sus actuaciones no pueden considerarse
independientes, sino encuadrada en equipos de trabajo y relacionados con
otros departamentos. [MINBAS, 1996]
Dentro de la aplicación, ejecución, y control de un sistema de
mantenimiento existen diferentes etapas, que las mismas pueden ser
medidas a través de la citación de diferentes índices (Intervención,
defectos, fuerzas de trabajo) que en su determinación van a permitir
analizar el desenvolvimiento del sistema aplicado. Apoyándose en la
información que brindan estos índices como medios de control, se puede
determinar la calidad del mantenimiento efectuado y así poder corregir
las deficiencias en el sistema.
Existen una gran cantidad de autores que han sentido interés en tratar
de darle solución a los problemas del control del mantenimiento dado el
papel tan importante que juega este en las diferentes empresas. Uno de
los principales documentos sobre el tema es el realizado por Tavares
[2000], donde plantea una serie de indicadores los cuales son divididos
en cuatro grupos fundamentales
Otros autores [Amendola, 2002; Galväo Zen, 1998; Gusmäo, 2001; Navarrete Pérez y Gonzáles Martín, 1986; Navarrete Pérez y Hernández Cruz, 2001] además de las coincidencias con Tavares [2000] también proponen otros índices como es el caso de la Confiabilidad Operacional, Utilización, Mantenibilidad,
Tiempo Medio de Vida, una serie de elementos primarios con los cuales
se pueden calcular un grupo importante de indicadores para un mejor
control del mantenimiento, entre otros.
3. Determinación del Nivel de Gestión del Mantenimiento en la empresa
Partiendo de la hipótesis de que existe un conjunto de indicadores
mediante los cuales es posible realizar una evaluación del estado del
mantenimiento y que el mejoramiento de estos índices eleva el nivel de
excelencia en la gestión del mantenimiento y que a su vez dicho
mejoramiento incide positivamente en los resultados económicos de la
empresa, es que se desarrollan en el presente apartado todos los pasos
necesarios para definir y determinar el Nivel de Gestión de
Mantenimiento (NGM).
3.1 Determinación de un Patrón de Gestión del Mantenimiento y su estado
deseado
Para desarrollar este acápite se utilizan dos etapas:
1. Seleccionar dentro de un gran conjunto de índices, los principales
para medir el desempeño de la gestión del mantenimiento.
2. Caracterización de índices (factores) medidores del nivel de gestión
del mantenimiento.
3.1.1 Establecimiento del conjunto de indicadores medidores del nivel de
gestión del mantenimiento
Partiendo de estudios previos, experiencia consultora y una adecuada
revisión bibliográfica [De Gusmao, 2001; Dunn, 2004; Hernández Cruz y
Navarrete Pérez, 2001; Tavares, 1998], se obtienen más de 110
indicadores o variables que miden el funcionamiento del mantenimiento
(técnicos, organizativos, económicos-financieros y sociales).
Luego de realizar una consulta a expertos y teniendo en cuenta sólo las
variables fundamentales que miden por lo general las empresas líderes se
realizó una iteración de decantación, quedando una reducida lista de 28
indicadores (variables), las cuales se estratifican determinando los
ocho factores encargados de evaluar la gestión del mantenimiento, los
cuales se detallan a continuación:
1. Nivel de Información.
2. Productividad Total Efectiva de los Equipos (PTEE)
3. Nivel de incidencia de la función de mantenimiento en los costos de la empresa.
4. Existencia de un sistema formal de medidas para determinar la efectividad del mantenimiento.
5. Capacidad de los obreros del mantenimiento de enfrentar con éxito los problemas correspondientes a esta función.
6. Existencia de un sistema formal de planificación y programación de trabajos de mantenimiento.
7. Nivel de adopción de sistemas de mantenimiento informatizados.
8. Seguridad del personal y del Medio Ambiente.
3.1.2 Caracterización de los factores medidores del Nivel de Gestión del
Mantenimiento
En este epígrafe se realiza la caracterización de cada uno de los
factores identificados en el apartado anterior.
Nivel de Información
Este factor tiene como objetivo evaluar la disponibilidad, en la
entidad, de la información necesaria para la toma de decisiones
relativas a la gestión del mantenimiento.
De esta forma, se persigue verificar la disponibilidad de toda la
información técnica, las características de funcionamiento, la
ubicación, la prioridad del equipo, el estado actual, los planes de
mantenimiento, las órdenes de trabajo ejecutadas y por ejecutar, los
costos de mano de obra, materiales y repuestos en diferentes períodos,
el personal que ha intervenido el equipo, componentes y repuestos
asociados al mismo, las notas relevantes sobre el equipo, la ubicación
dentro del sistema (jerarquía), los tiempos de paro, los modos de fallo
y sus causas, los tiempos de funcionamiento, las señales de alarma, el
valor de compra, el proveedor, la fecha de adquisición del bien y en
general toda la información requerida para gestionar su mantenimiento,
así como también para uso de otras áreas: almacén, operación, comercial,
montajes, entre otros.
Productividad Total Efectiva de los Equipos (PTEE)
La PTEE es una medida de la productividad real de los equipos. Esta
medida se obtiene según la ecuación 1.
PTEE = AE X OEE (1)
AE- Aprovechamiento del equipo
Se trata de una medida que indica la cantidad del tiempo calendario
utilizado por los equipos.
Esta medida es sensible al tiempo que habría podido funcionar el
equipo, el AE se puede interpretar como un porcentaje del tiempo
calendario que ha utilizado un equipo para producir.
Para calcular el AE se pueden aplicar los pasos que se detallan a
continuación.
1. Establecer el tiempo base de cálculo o tiempo calendario (TC).
2. Obtener el tiempo total no programado
3. Obtener el tiempo de paros planeados
4. Calcular el tiempo de funcionamiento (TF, Ver ecuación 2)
TF = Tiempo calendario – (Tiempo total no programado + Tiempo de paros
planeados) (2)
Resultando el cálculo del aprovechamiento del equipo según se muestra en
la ecuación 3.
AE = (TF/TC) X 100 (3)
Y representa el porcentaje del tiempo calendario que realmente se
utiliza para producir.
OEE- Efectividad Global del Equipo (Overall Equipment Effectiveness)
Esta medida evalúa el rendimiento del equipo mientras está en
funcionamiento. La OEE está fuertemente relacionada con el estado de
conservación y productividad del equipo mientras está funcionando.
Cabe recalcar que este indicador se maneja de forma diaria y está compuesto por los siguientes tres factores:
§ Disponibilidad: Mide las pérdidas de disponibilidad de los equipos debido a paros no programados.
Disponibilidad =
![]()
(4)
En donde:
Tiempo neto disponible = Tiempo extra + Tiempo total programado +
Tiempo de paro
permitido (5)
Tiempo operativo = Tiempo neto disponible – Tiempo de paros de línea (6)
§ Eficiencia: Mide las pérdidas por rendimiento causadas por el mal funcionamiento del equipo, no funcionamiento a la velocidad y rendimiento original determinada por el fabricante del equipo o diseño.
![]()
En donde:
Tiempo tacto =
![]()
8)
§ Calidad a la primera (FTT): Estas pérdidas por calidad representan el
tiempo utilizado para producir productos que son defectuosos o tienen
problemas de calidad. Este tiempo se pierde, ya que el producto se debe
destruir o re-procesar.
FTT =
![]()
En donde:
Total de partes defectivas = Piezas defectuosas + retrabajos o
recuperaciones (10)
El cálculo de la OEE se obtiene multiplicando los anteriores tres
términos expresados en porcentaje.
OEE = Disponibilidad X Eficiencia X FTT (11)
La OEE sirve para construir índices comparativos entre plantas (benchmarking) para equipos similares o diferentes. En aquellas líneas de producción complejas se debe calcular la OEE para los equipos componentes.
Esta información será útil para definir el tipo de equipo en el que
hay que incidir con mayor prioridad con acciones de mantenimiento.
Nivel de incidencia de la función de mantenimiento en los costos de la
empresa
La eficiencia de toda actividad dentro de la empresa con vistas a lograr
costos razonables del sistema en su todo es una cuestión que es
supervisada muy de cerca por todo directivo en las organizaciones de hoy
en día.
Estudios realizados relativos a los costos asociados al mantenimiento
de las plantas productivas arrojaron que los mismos pueden llegar a
representar entre el 10 y el 25 % del costo total de manufactura del
producto que se elabora.
En el área de mantenimiento es recomendable controlar una serie de
índices relativos a los costos asociados a la misma; dentro de ellos se
deben considerar los que se detallan a continuación:
Costo relativo con personal propio
Componente del costo de mantenimiento
Costo relativo con material
Costo de mano de obra externa
Costo de mantenimiento con relación a la producción
Costo de capacitación
Inmovilizado en repuestos
Costo de mantenimiento por valor de venta
Costo global
Existencia de un sistema formal de medidas para determinar la
efectividad del mantenimiento
En la actualidad todo gerente de empresa conoce la importancia de medir
el desempeño de la actividad de mantenimiento, sencillamente porque se
necesita conocer cuán eficiente es la aplicación de la política de
mantenimiento que se ha planificado para el entorno productivo de la
empresa.
Esta información permite actuar de forma rápida y precisa sobre los
factores débiles en la gestión del mantenimiento. Por otro lado, el reto
lo constituye qué medir y cómo hacerlo de la mejor forma [De Gusmao,
2001; Galli Mondragón, 2003; Hernández Cruz, 2001].
Una de las herramientas que permite y constituye uno de los elementos
básicos de una eficiente gestión del mantenimiento es mantener un
correcto sistema de medición.
Dicho sistema no sólo debe permitir medir la eficiencia y avance de
las reparaciones, sino que debe permitir una de las actividades
principales de cualquier gerencia, la toma de decisiones. Determinar si
el sistema de medición y control permite un adecuado desarrollo de las
operaciones de mantenimiento es una de las más difíciles, esenciales y
determinantes tareas a las que un ejecutivo se puede enfrentar.
Se debe dejar claro que no es necesario tener bajo control continuo
muchos indicadores, sino sólo los más importantes, los claves. Los
indicadores que engloban fácilmente el desempeño total del negocio deben
recibir la máxima prioridad. El paquete de indicadores puede ser mayor o
menor, dependiendo del tipo de negocio y sus necesidades específicas.
Capacidad de los obreros de mantenimiento de enfrentar con éxito los
problemas correspondientes a esta función
El personal que se desempeña en una organización, cualquiera sea el
sector de la economía o tipo de industria, edificio, etc, debe tener
ciertas habilidades que le son básicas y que tienen que ver con su
predisposición a realizar tareas técnicas.
A partir del desempeño diario del personal se debe evaluar en qué medida
el mismo es apto para desarrollar las tareas necesarias en el área de
mantenimiento en aras de cumplimentar las metas empresariales.
Todos los mecanismos de control de mano de obra, deben ser orientados en
el sentido de obtener mayor aprovechamiento de los recursos humanos
disponibles como un todo, como también propiciar, al personal, mayor
seguridad y satisfacción en el desempeño de sus atribuciones.
En este factor se propone considerar los indicadores siguientes:
o Trabajo en mantenimiento programado
o Trabajo en mantenimiento correctivo
o Otras actividades del personal de mantenimiento
o Capacitación del personal de mantenimiento
o Nivel escolar de los operarios de mantenimiento
o Horas no calculadas del personal de mantenimiento
o Tasa de Frecuencia y gravedad de Accidentes
o Nivel de fluctuación de la mano de obra de mantenimiento
Existencia de un proceso formal de planificación y programación de los
trabajos de mantenimiento
En este factor se debe especificar en qué medida existe en la entidad
analizada un sistema formal de planificación de las actividades de
mantenimiento. A continuación se especifican los elementos claves que
debe poseer todo sistema de este tipo para la función de mantenimiento
[Ugarte Medina, 2000].
1. Planificación. Implica la razonada y coherente definición de:
o Políticas: Planteamientos claros que definan el campo de acción, los principios que enmarcarán el desempeño del mantenimiento.
o Objetivos: Expresión congruente y realista del resultado que se espera alcanzar en un plazo determinado.
o Planes: Plasmar por escrito, el resultado de la labor de
planificación para su posterior seguimiento, evaluación y
retroalimentación.
o Programas: Proyección de actividades con criterio de oportunidad y
secuencia cronológica, que incorpora productos deseados y responsables
de su logro.
o Métodos: Se trata de seleccionar, dentro de una gama de posibilidades
y ajustándose a los recursos disponibles, la forma óptima de llevar a
cabo las actividades programadas (se considera la Tercerización).
o Procedimientos: Para lograr uniformidad y constancia en el nivel de ejecución de los trabajos de mantenimiento, es preciso detallar los pasos a seguir y generar un estándar.
o Presupuestos: Involucra un detalle estructurado de la previsión de
recursos necesarios para alcanzar los objetivos propuestos.
2. Organización: Requiere un conocimiento específico y a la vez, una
visión global de la unidad de mantenimiento para integrar:
o Puestos: Entidades que agrupan objetivos, funciones y responsabilidades consistentes.
o Funciones: Labores a desarrollar que guardan relación con el perfil
del puesto.
o Autoridad: Propiedad para tomar decisiones y generar órdenes que
permitan el cumplimiento de los objetivos del puesto.
o Responsabilidad: Es la obligación que se contrae ante las autoridades superiores por el logro de los objetivos propuestos en función de los recursos asignados.
o Recursos: Es la distribución del recurso humano, equipo,
maquinaria, herramienta y demás materiales necesarios para la labor de
mantenimiento.
3. Ejecución: Su eficacia es determinada por la previsión de
necesidades, la sistematización, acciones de apoyo y facilidades para
la:
o Comunicación: Es necesario definir las necesidades y en función de
ello, el sistema de comunicación interna y externa a la unidad de
mantenimiento.
Nivel de adopción de sistemas de gestión del mantenimiento
informatizados
Los sistemas automatizados de administración del mantenimiento son de gran utilidad ya que brindan información actualizada, oportuna y de uso corporativo sobre los activos registrados en él.
La informatización de un Sistema Integral de Gestión de Mantenimiento debe contemplar:
v Informatización de la información técnica de Mantenimiento.
v lnformatización del Sistema de Mantenimiento Correctivo.
v lnformatización del Sistema de Mantenimiento Preventivo/Predictivo.
v lnformatización del Sistema de Paradas programadas.
v lnformatización del Sistema de Seguimiento y Control de la Gestión del Mantenimiento.
1. Seguimiento y control sistemático (Mensual)
2. Seguimiento y controles a petición
v lnterfases con otras aplicaciones informáticas.
Naturalmente, previo a esta automatización es necesario un adecuado
estudio de la información que se recogerá en estos documentos y el
establecimiento de las normas, procedimientos y circuitos de
funcionamiento de la Línea Ejecutiva de Mantenimiento.
Seguridad del personal y del medio ambiente
Este elemento ha tomado auge en los últimos años en el nivel empresarial
y especialmente en el área de mantenimiento dada la importancia de
garantizar condiciones adecuadas de trabajo para los operarios (su
seguridad) y la protección del medio ambiente.
En lo relativo a la seguridad del personal se debe valorar el nivel de
incidencia de los fallos o modos de fallo sobre la misma en el lugar de
trabajo (si alguien puede resultar lesionado o muerto, bien como
resultado directo del modo de fallo en sí, bien como resultado de otros
daños que pudieran ser ocasionados por el fallo).
Además, se hace importante determinar en qué medida la gestión del
mantenimiento tiene en cuenta los requisitos exigidos en las normativas
ambientales.
3.2 Determinación del peso según el grado de importancia de los factores
que evalúan el Nivel de Gestión del Mantenimiento (NGM)
La determinación del peso de cada factor se realizará mediante métodos
matemáticos fundamentados. Primeramente se deben realizar, mediante el
empleo de un grupo de expertos y la aplicación del método AHP (Analytic
Hierarchy Process) o método Analítico Jerárquico de Thomas Saaty [1995],
comparaciones de criterios tomados por parejas por cada uno de los
expertos.
Selección de la matriz de prioridades
Suponiendo que se consideran n criterios en una jerarquía dada, el
procedimiento establecido por Saaty, para la determinación de los pesos
establece una matriz cuadrada (A) que refleja el juicio de determinado
experto sobre la importancia relativa de los diferentes criterios. La
comparación se realiza por parejas, de modo que el criterio del renglón
i (i = 1, 2,…, n) se clasifica con relación a cada uno de los criterios
representados por las n columnas. Sea aij el elemento (i, j) de “A”, el
A.H.P propone el uso de una escala directa del 1 al 9 en la que aij = 1
significa que el criterio i y el j tienen la misma importancia, aij = 3
implica que i es ligeramente más importante que j, si el elemento es 5
la importancia de i respecto a j es un poco mayor, un 7 indica una
demostrada importancia y un 9 implicaría que la importancia de i es
extrema con respecto a j. Por consistencia, si aij = k, aji = 1 / k .
También todos los elementos aii deben ser iguales a 1.
Al aplicar este accionar por parte de los expertos seleccionados para
evaluar los ocho factores decididos se obtiene la matriz de prioridades
(Matriz A) que se muestra a continuación.

Matriz A
Normalización de la matriz A y cálculo de los pesos de cada atributo
Luego de valorar los criterios en la matriz “A”, utilizando la escala
anterior, se realiza la normalización de la matriz. Luego se obtendrán
los pesos como el promedio del renglón de la resultante matriz
normalizada (N).

Matriz N
Determinación del nivel o razón de inconsistencia (RC) en el juicio
emitido por cada experto
Cuando las columnas de la matriz “N” son idénticas puede afirmarse que
la matriz original de comparaciones de a pares (A) es perfectamente
consistente. La consistencia significa que la decisión muestra un juicio
coherente al especificar la comparación por pares de atributos. De forma
matemática se expresa como sigue: aik = aij * ajk, para todas i, j, k.
Debido a que estas matrices de comparaciones entre atributos son
realizadas de acuerdo al juicio humano, se espera algún grado de
inconsistencia que se debe tolerar a condición de que no sea
irracional. Para determinar si un nivel de inconsistencia es o no
razonable, se necesita desarrollar una medida cuantificable para la
matriz de comparación “A”, para lo cual se calcula la media de los
elementos de cada fila de la matriz normalizada (N), constituyendo esto
el vector de prioridades (V) (pesos de las alternativas).

Matriz V
Una vez que se cuenta con la matriz de prioridades, se procede a
calcular el vector de las sumas ponderadas (K), el cual se obtiene como
resultado de la suma de las multiplicaciones de cada prioridad con una
columna de la matriz A, lo cual se realizará siempre entre una columna
de dicha matriz y el elemento que se encuentre en la fila que esté
numerada con el valor al cual pertenezca dicha columna.

Vector K
Si ahora se dividen los elementos del vector de sumas ponderadas (K) y
el valor de prioridad correspondiente, se obtienen los valores de y
luego a la media de estos valores se le llamará max., con el cual se
podrá calcular el Índice de Consistencia:
max = 8, 215542
![]()
0,03079 (13)
Ahora se calcula el grado de consistencia, el que debe ser a 0,10 para que el juicio de los experto se considere consistente, de lo contrario no tendrá valides la determinación que estos tomen sobre el peso de los factores.
RC
=
(14)
Donde: IC: índice de inconsistencia de la matriz A, IC =

IA: índice de inconsistencia aleatoria, IA =
![]()
= 0,020735 £ 0,10
El juicio de los expertos es consistente.
3.3 Definición de los intervalos para los factores medidores del NGM
Para el establecimiento de los niveles de comportamientote de los indicadores se realizó un trabajo con los expertos, obteniéndose una escala de cinco divisiones:
Ø Muy bien
Ø Bien
Ø Regular
Ø Mal
Ø Muy mal
Se le asignó una puntuación de 10; 8; 6; 2; 1, respectivamente, cifras que posteriormente serán utilizadas para el cálculo del indicador final (Nivel de Gestión del Mantenimiento).
Para poder establecerse en los primero niveles, la empresa debe presentar un cumplimiento total de los parámetros que rigen al factor en cuestión, obteniendo calificación de Muy bien sólo cuando esto se alcanza a plenitud; la categoría de Regular será aplicada a los factores que presenten algún tipo de dificultad, mientras que las de Mal y Muy mal, a los que no cumplan con las exigencias del factor en comparación con las empresas líderes, o con respecto a los medidores o índices que lo definen.
3.4 Determinación del Nivel de Gestión del Mantenimiento
Para lograr realizar una evaluación final de la situación de la empresa se necesita un indicador que relacione los ocho factores que hasta el momento se han utilizado, para ello se propone calcular el Nivel de Gestión del Mantenimiento, donde se relaciona la puntuación dada por los expertos de la empresa a cada uno de los medidores (según el comportamiento real de la entidad estudiada)
con los pesos obtenidos anteriormente (matriz V) y el valor máximo de
las variables medidoras (10 puntos) con los respectivos pesos según el
grado de importancia; el cual responde a la siguiente expresión
matemática:

Donde:
NGM: Nivel de Gestión del Mantenimiento (en %)
Pi: Peso relativo de las características del patrón de excelencia
Zi: Calificación dada a la variable o característica i del patrón de
excelencia.
n: Cantidad de variables (en este caso ocho factores)
CONCLUSIONES
1. La actividad de control del mantenimiento en la empresa, exige rigor
científico-técnico, pues de lo contrario queda en una buena intención
que puede desacreditarla y provocarle problemas en el desarrollo
posterior de su actividad productiva.
2. La existencia de una amplia gama de indicadores de evaluación de la actividad de mantenimiento dificulta en cierta medida el proceso de toma de decisiones al no estar definidos los índices considerados como claves para dicha función.
3. El indicador propuesto constituye una adecuada herramienta para el
mejoramiento de la función de mantenimiento en la empresa, por lo que se
recomienda el análisis del comportamiento de cada factor evaluado en el
NGM con vistas a identificar las causas que ocasionan su desempeño
deficiente y trabajar por superarlas.
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11. Ugarte Medina, H. [2000]. Mantenimiento industrial a la orden del
día. Instituto Nacional de Aprendizaje, Núcleo Metalmecánica.
Septiembre. Publicado en
http://www.ina.ac.cr/revista/matenimientoindustrialpag241908.html
_____________
Sobre al autor:
Aramis Alfonso Llanes
Máster en Ingeniería Industrial, mención en Gestión de la Producción (UCLV, Cuba, 1998), Ingeniero Industrial, especialización en Organización de Empresas (ISPJAE, Cuba, 1995). Profesor Auxiliar del colectivo de Gestión de la Producción y Logística del departamento de Ingeniería Industrial, Facultad de Ciencias Empresariales, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.
Diez años de experiencia en el ejercicio de la profesión como
docente, tanto en programas de pregrado de Ing. Industrial directamente
vinculado a la Gestión de Operaciones aplicada a los sistemas de
producción, servicios y en postgrado en cursos, Diplomados y programas
de Maestría, así como en la ejecución de proyectos de investigación
asociados a la toma de decisiones con enfoque logístico, administración
en la esfera del mantenimiento industrial, la administración de la
producción de procesos discretos y continuos. Expositor de más de 20
ponencias en eventos científicos de carácter nacional e internacional
celebrados en Cuba y en el extranjero. Trabaja en el campo de la Gestión
de la Producción, Logística empresarial y, Gestión Integrada del
Mantenimiento.
MSc Ing Aramis Alfonso LLanes - aramisllarrobafce.uclv.edu.cu
Profesores del Departamento de Ingeniería Industrial. Facultad de Ciencias Empresariales. Universidad Central de las Villas. Cuba
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