Es cierto que en términos tan subjetivos pocas veces nos vemos acertados, los clientes tienen percepciones diferentes, para algunos un producto o servicio puede ser de gran calidad y para otros no cumple ni los estándares más mínimos.
Tenemos que situarnos en establecer para nuestra empresa, qué es
hacer algo, de, o con calidad.
Si nos remitimos a la definición de diccionario podemos encontrar que el
termino calidad se define como: “la percepción que el cliente tiene de
un producto o servicio. Conjunto de propiedades inherentes a un objeto
que permiten apreciarlo como igual, mejor o peor que el resto de objetos
de los de su especie”.
Difícil ¿no?, porque ahora nos encontramos con otro termino igual de
complicado: la percepción.
Es cierto que infinidad de compañías destinan esfuerzos tanto económicos
como humanos para poder definir y transmitir, ciertas características
que determinen, cómo somos percibidos por nuestros clientes, e
intentamos incesantemente que estas características sean las que nos
hagan diferentes ante la competencia, pero sobretodo las que nos hagan
ver como empresas que hacen productos o dan servicios de “calidad”.
Nos esforzamos mucho por detectar las necesidades de nuestros clientes, por saber cómo satisfacerlas y por fidelizarlos, pero nos hemos detenido a saber la percepción que tiene ellos de este término.
Sin embargo lo utilizamos sin ningún miramiento, creyendo si, que si encuentran un factor diferencial en el producto o servicio, con eso es suficiente para poder determinar que lo que hacemos es de “calidad”.
Y esto ya es bastante.
La calidad siempre va acompañada de un adjetivo, buena, mala… y hasta
hay estrategias de marketing especificas basadas en la calidad-precio de
un producto.
Esto es correcto, si sabemos realmente, qué es calidad para mi mercado,
si no es así, utilizar este término puede ser totalmente
contraproducente para nuestros objetivos. Tomando en cuenta que hay
definiciones de calidad, como personas que habitamos este planeta.
La utilización de esta palabra se ve en todas partes, no solo en la
comunicación de las empresas, también en el lenguaje de la ingeniería,
en los procesos de producción, en la gestión y organización empresarial,
en fin….
En todos lados.
Es tiempo de reflexionar un poco, y de situarnos en lo que decimos y
cómo lo decimos, en que darnos cuenta que calidad no es solo hacer las
cosas bien, sino creer, querer y transmitir que esas cosas están bien y
son percibidas de esa manera.
Liliana Navarro Kai - marketingarrobaialmenara.com
Marketing & Comunicación Ibáñez & Almenara Abogados y Economistas Barcelona
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema