Nosotros consideramos efectivamente que las mismas son extensibles al
comportamiento de los empresarios, directivos y gerentes de
organizaciones e instituciones latinoamericanas.
Las actitudes enumeradas son:
Pasividad entre los altos ejecutivos y gerentes: los que evaden
responsabilidades.
Personas que piensan que todo marcha bien y que no hay ningún problema:
están satisfechas con el status quo y les falta comprensión de aspectos
importantes.
Personas que piensan que su empresa es con mucho la mejor. Digamos que
son egocéntricas.
Personas que piensan que la mejor manera de hacer algo y la más fácil es
aquella que conocen. Personas que confían en su propia insuficiente
experiencia.
La cuestión fundamental es qué tanto se inclinan cada una de ellas a elevar muros, construir barreras, embalsamar las ideas, endurecer paradigmas y regirse por mitos.
Así de un puntaje de –10 a + 10 que tanto se acerca cada empresa a una u otra calificación, y que tan inclinadas a uno y otro extremo están las organizaciones en su conjunto.
De esa calificación y sumatoria tendremos sin lugar a dudas el mayor
o menor avance de las sociedades y sus economías.
Es por medio de las gestiones del cambio y del conocimiento como las
empresas pueden y deben salir de las situaciones antes expuestas.
Cuando se desea poner en práctica algo nuevo, el principal enemigo de
este esfuerzo se hallará dentro de la propia empresa y dentro de la
propia persona. Si no se puede vencer este enemigo, no habrá progreso”.
Esa mentalidad de que nada puede ser mejorado, de que las ideas de otros
no sirven, de que siempre lo hemos hecho así, de que si cambiamos lo
hacemos en función de una moda o de quién la transmite, son los factores
que limitan y restringen el crecimiento y las potencialidades de las
organizaciones.
También está muy encarnada la idea de que sí una metodología o sistema
no cubre todas las expectativas, la misma debe ser abandonada en su
totalidad al margen de los aspectos positivos que ella puede tener.
No es a través de los dogmatismos que progresan las sociedades, sino de
sus vertientes pragmáticas, utilitarias y eclécticas.
Hacer uso de todo aquello que es práctico en función de la utilidad
que la misma pueda reportar a la organización y al entorno que de ella
depende es sin lugar a dudas la mejor opción.
No hay lugar a la estrategia, ni al perfeccionamiento en un marco social
y cultural marcado por los obstáculos antes descritos.
No se puede pensar estratégicamente pensando y actuando en función
de dichos obstáculos, y hoy más que nunca la empresas requieren de
estrategas para su supervivencia.
Destruir los paradigmas que impiden el crecimiento y la mejora, y
construir nuevos y valiosos paradigmas que faciliten y potencien la
competitividad de la empresa es la cuestión fundamental a la hora de
idear nuevos esquemas y estructuras de pensamiento.
Piense seriamente y descubra a que obstáculos se inclina usted, sus
empleados, jefes y colegas. Y luego analice en que medida ello dificulta
la competitividad presenta y futura de la organización.
Dr. Mauricio Lefcovich - mlefcovicharrobahotmail.com
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor
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