Para poder contrarrestar esto y poder subsistir sus habitantes ,
muchos han avivado su iniciativa, creatividad, emprendiendo negocios que
les permita enfrentar la situación y dándole paso previamente a las
microempresas, tratando a corto plazo de legar a ser Pymes, no perdiendo
desde luego la esperanza de convertirse en empresas grandes.
En este trabajo se analiza esta realidad, a fin de que los interesados
en estos tópicos se adentren más en pro de enfrentar adecuadamente la
situación y proporcionar propuestas, acciones que beneficien a estas
organizaciones que se generan.
CONSIDERACIONES BÁSICAS, CAUSAS, REPERCUSIONES, SUGERENCIAS
Para adentrase en el análisis de cómo surgen las microempresas con la
esperanza de crecer, es necesario para el caso venezolano, tomar en
cuenta las características de su escenario.
Venezuela presenta un escenario económico inestable, siendo entre una
de sus principales causas, su incertidumbre política, debido a un
Gobierno que ha propiciado cambios, acciones que en alguna forma ha
incidido seriamente en la supervivencia, comportamiento de las empresas
y desde luego, en la calidad de vida del venezolano.
Acciones que no han seguido un ordenamiento sistémico integrado dentro
de planes estratégicos económicos acorde a su realidad, más que todo, se
ha dado mucha improvisación que ha afectado seriamente a su economía y a
sus sectores productivos.
Se ha desarrollado una economía informal significativa que le ha dado
paso a que aparezcan muchos emprendedores, que inician un pequeño
negocio en busca de su sustento para afrontar sus responsabilidades de
vivir, y de alguna forma, prestar un servicio a los conciudadanos a fin
de satisfacer sus necesidades a través de un producto
requerido, siempre, dentro de un limitado campo de acción y desde luego,
afectando seriamente a muchos negocios que operan dentro de la
formalidad, los cuales cumplen con todos las normativas que el gobierno
demanda, especialmente ante una tributación muy dinámica, amenazante que
el Estado ha impuesto.
Desde luego, queremos señalar tal como lo cita Alexei Guerra, que la
informalidad es una realidad altamente estructurada y compleja.
El crecimiento de la denominada economía informal en el país, no se
agota en la alusión al “buhonerismo” o a los vendedores informales en
las calles y avenidas de las principales ciudades de Venezuela, sino que
tiene que ver quizá con la tendencia a la “informalización” de la
estructura empresarial nacional, producto de la dinámica global y los
cambios que ella ocasiona (reingeniería, downsizing, reducción de
personal, automatización de procesos, reducción de costos, fusiones, en
el caso de las que aun sobreviven) así como de la imposibilidad de
asumir los costos de la “formalidad” (impuestos nacionales, municipales
y estadales, permisología, registro, contribuciones parafiscales, costos
laborales, decretos de establecimiento de salario mínimo, gastos de
funcionamiento, servicios básicos, en el caso de las que al no poder
asumir estos costos o cierran, o los evaden abiertamente).
La realidad actual Venezolana sigue siendo significativa en lo económico
y en lo concerniente al empleo, el expresidente del Banco Centra de
Venezuela Dr. Maza Zavala, al respecto comenta, que preocupa mucho la
situación laboral venezolana, porque todavía en el sector informal se
refugia un sector importante de la fuerza de trabajo del país, la idea
es que disminuya por la absorción de las empresas ya existentes y las
microempresas por crear.
Tómese en cuenta, que del 18 por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB), 11 por ciento corresponde a la inversión privada y 7 por ciento a
la pública. Lo normal, , "sería que la inversión total sea de 20 por
ciento del total del PIB y 15 por ciento sea del sector privado y el
resto público.
Alrededor del 60% es el índice de la economía informal, notándose de una
manera alarmante y significativa en todas las principales ciudades del
país, a través de buhoneros, de personas que venden productos ya
elaborados, muchas veces ignorándose su real procedencia, pero hay
quienes le han dado vida a productos que han creados, desarrollado a
través de elaboración casera, con tecnología rudimentaria, pero que a
pesar de ello, son demandado por la necesidad del consumidor de
adquirirlo y además por su accesibilidad al precio con respecto a la
competencia.
Toda esta realidad nos motiva a quienes estamos interesados en el
estudio de las empresas, de su alcance, repercusiones que favorezcan a
la economía de un país de prestarle atención de cómo ayudar, colaborar
dentro de nuestras posibilidades a los emprendedores que a través de sus
productos que ofrecen pueden llegar a convertirse en microempresas
sólidas que le garanticen a la brevedad en ser pymes que contribuyan
significativamente con el sector empresarial de un país, que sabe de la
necesidad de contar con fuerzas productivas que le garanticen participar
exitosamente gracias a su política de Comercio exterior en la conquista
de mercados en beneficio de todos.
La proliferación de microempresas es significativa en el presente, en
donde muchas de ellas perecen no contar con la colaboración de
organismos del Estado que le ayuden a crecer de una manera
eficiente, asesorándolas en su proceso de incubación, ayudándoles a
organizarse, proporcionándoles, capacitación, asesoría, ayuda
financiera, apoyo para involucrarlas en la fuerza productiva requerida
para cumplir con los nuevos compromisos de apertura, alianzas que el
gobierno quiere llevar a cabo más allá de sus fronteras.
En concreto, Alexei Guerra nos señala sobre esto de una manera más
específica , que en Venezuela, según estudios y criterios aportados por
el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), una
microempresa tiene menos de 5 trabajadores, una pequeña entre 5 y 20,
una mediana entre 21 y 100 trabajadores y una grande tiene más de 100.
Para 1997, de acuerdo al IESA, había alrededor de 211.000 empresas, 78%
de las cuales eran microempresas, 14% pequeñas y el resto medianas o
grandes, lo cual arroja una proporción, al sumar las micro y las
pequeñas empresas, de 92%, evidenciando el peso considerable de este
tipo de organizaciones en la economía venezolana.
Fedeindustria, gremio que agrupa a las pequeñas y medianas empresas
industriales, estima que éstas organizaciones aportan alrededor del 15%
del PIB, cifra que pudiera aumentar si se considera no sólo a las PYMES
industriales sino a las comerciales, que representan la mayoría. La
falta de uniformidad al momento de categorizar a una organización como
PYME, queda igualmente reflejada en el decreto presidencial Nº 963, del
27 de agosto de 2000 (Gaceta Oficial de la República Bolivariana de
Venezuela, 12-09-2000), de exoneración de impuesto sobre la renta a la
PYME, en el cual se establece, en su artículo 2, que “se entenderá por
PYME manufacturera aquella empresa cuya nómina no supere a los ciento
cincuenta (150) trabajadores y cuyos ingresos brutos anuales sean
inferiores a cien mil unidades tributarias (100.000 U.T), y por PYME
comercial o de servicios aquella empresa cuya nómina sea inferior a
cincuenta (50) trabajadores y cuyos ingresos brutos anuales sean
inferiores a cien mil unidades tributarias (100.000 U.T.).”
Consideramos que se ha descuidado seriamente la manifestación de las
microempresas y la manera de cómo ayudarles a crecer, aprovechando por
ejemplo, el Estado lo que las universidades públicas, a través de sus
Escuelas de Administración pueden hacer en pro de ellas, no solamente
ayudándoles a capacitar, desarrollar a su gerencia, trabajadores, sino a
realizar proyectos de inversión que demuestren su factibilidad,
conquista de mercados y aprovechamiento adecuado de sus recursos ,
especialmente su materia prima, tecnología.
El estado venezolano cuenta con Universidades Públicas que ofrecen las
carreras de Administración, ingeniería industrial, mecánica, carreras
que ayudan a las microempresas a establecerse firmemente, a
desarrollarse si se les pide colaboración, si involucran a estas
escuelas con su capital humano a formar parte de esa formación que
requieren las micro y Pymes los beneficios serán muy grandes y a un
costo bastante significativo.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
Compartir ideas impulsa el desarrollo
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema