Mercantilismo y fisiocracia los precursores del pensamiento económico moderno

Autor: Sebastián Laza

PENSAMIENTO ECONÓMICO

04-2006

Tanto el Mercantilismo como la Fisiocracia, a pesar de haber cometido gruesos errores de análisis económico, tienen el mérito de haber sido los primeros protagonistas de un debate que ha recorrido los siglos y que sigue abierto en la sociedad contemporánea: librecambio versus proteccionismo.

Ambas escuelas de pensamiento, con algunos pequeños logros en materia de análisis económico, tuvieron importante predicamento hasta antes del auge económico que trajo aparejada la Revolución Industrial,  época donde surgen los clásicos –Adam Smith, David Ricardo, J.S. Mill, etc- que se acercaron un poco más a la economía tal cual la entendemos hoy.

Los Mercantilistas

Las ideas mercantilistas se desarrollaron durante los siglos XV y XVI y alcanzaron su apogeo en el siglo XVII.

 Los mercantilistas no estaban interesados principalmente en obtener una reflexión sistemática sobre el funcionamiento económico, su eje era encontrar la política económica capaz de permitirle al Estado ser más rico y más poderoso.

Sus ideas expresaban sobre todo los intereses y las ambiciones de los mercaderes, que formaban parte de una nueva clase social en ascenso: la burguesía.

La preocupación de los mercantilistas giraba alrededor de la acumulación de metales preciosos, fundamentalmente oro.

 
Los Estados obtenían este oro mediante tres vías:
 
· extrayéndolo de las colonias, como era el caso de España con respecto a América,
· por medio del comercio exterior, o sea vendiendo productos locales en el extranjero -exportaciones- y prohibiendo o restringiendo la compra de producción extranjera -importaciones-,
· gracias a la guerra y la piratería.
 
Los mercantilistas fueron los que dieron origen al proteccionismo económico y a la intervención del Estado en la economía.

 Si bien ellos reconocían el rol creciente del mercado en la actividad económica, no creían que era un libre juego en el que todos se beneficiaban. Por el contrario, lo consideraban, al igual que la guerra, un juego de suma cero, en el que si uno gana es porque el otro está perdiendo.

De ahí que aconsejaran a los monarcas absolutos poner todo el peso del Estado en defender su producción y su comercio contra la producción y el comercio de los otros países.

El mercantilismo puede ser entendido como la política y la práctica económica de los Estados Nacionales durante el período de transición del feudalismo al capitalismo. Sus orígenes están ligados a la centralización del poder, que alcanza su plenitud con el Estado absolutista.

El rasgo principal que caracterizó a esta política económica fue la intervención estatal en los asuntos económicos, con el propósito de dinamizar la producción nacional y en provecho del fortalecimiento del Estado.
 
Los mercantilistas pensaban que la riqueza provenía del intercambio, mediante el cual algunas naciones eran favorecidas y otras no. No habían comprendido aún, como más tarde lo hicieron los pensadores clásicos, que la fuente de la riqueza era el trabajo.

Los Fisiócratas
 
La fisiocracia, que surge en Francia a mediados del siglo XVIII, puede con justicia ser llamada la primera escuela sistemática de pensamiento económico.

Ellos fueron los primeros en reflexionar sobre la actividad económica y en explicarla como un todo, es decir como una disciplina sujeta a determinadas relaciones y leyes.
 
Esta escuela consideraba a la tierra como la fuente única de riqueza de las naciones. Varios de sus principales exponentes, como Quesnay y Turgot, opinaban que un pueblo sería más rico y más poderoso cuanta más tierra y mayor producción agrícola tuviera.

El eje de la argumentación fisiocrática afirmaba que las sociedades están regidas por un orden natural -leyes naturales- y que entonces el Estado está inhibido de intervenir en ellas.

 De hecho fisiocracia proviene de una combinación de palabras griegas que significan “gobierno de la naturaleza”.

En consecuencia, a la pregunta del monarca “¿qué debo hacer con la economía?”, le siguió una respuesta que pasó a la historia: “laissez faire, laissez passer” -“dejad hacer, dejad pasar”- . En síntesis, no hay que hacer nada.

 Cualquier acción que realice el Estado sobre la economía sólo servirá para trabar ese delicado mecanismo de relojería que es la sociedad, y entonces el remedio será peor que la enfermedad -a esta altura de la argumentación no nota el lector alguna relación con el pensamiento del ingeniero devenido en economista Robert Lucas-.
 
En materia económica, estos pensadores entendían que la única actividad humana capaz de producir una nueva riqueza, es decir agregar un nuevo valor, era la agricultura -recordemos que la economía francesa en aquella época era eminentemente agrícola-.

Según ellos, la industria, el comercio, etc. sólo cambiaban las características de los bienes, es decir los transformaban pero sin agregar nueva riqueza a la sociedad.

De allí que, a diferencia de los mercantilistas, no consideraban que el comercio pudiera favorecer la prosperidad de un país. Por lo tanto, la única clase productiva era la de aquellos que estaban vinculados al trabajo de la tierra, mientras que los demás sectores eran considerados “la clase estéril”, ya que no producían riqueza.

 Por lo tanto, estaban de acuerdo con que sólo la actividad primaria pagara impuestos, medida que involuntariamente favoreció el desarrollo industrial. Recordemos que Francia, si bien fue el país donde nació la fisiocracia, venía de un acérrimo mercantilismo hacia fines del siglo XVII, donde es famoso el aporte de Colbert -Ministro de Hacienda de Luis XIV- a la implementación política de dichas ideas.
 

Sebastián Laza - slazaarrobaconexionfinanciera.com.ar

Economista 

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