Ambas escuelas de pensamiento, con algunos pequeños logros en materia de análisis económico, tuvieron importante predicamento hasta antes del auge económico que trajo aparejada la Revolución Industrial,
época donde surgen los clásicos –Adam Smith, David Ricardo, J.S.
Mill, etc- que se acercaron un poco más a la economía tal cual la
entendemos hoy.
Los Mercantilistas
Las ideas mercantilistas se desarrollaron durante los siglos XV y XVI y
alcanzaron su apogeo en el siglo XVII.
Los mercantilistas no estaban interesados principalmente en obtener una reflexión sistemática sobre el funcionamiento económico, su eje era encontrar la política económica capaz de permitirle al Estado ser más rico y más poderoso.
Sus ideas expresaban sobre todo los intereses y las ambiciones de los mercaderes, que formaban parte de una nueva clase social en ascenso: la burguesía.
La preocupación de los mercantilistas giraba alrededor de la
acumulación de metales preciosos, fundamentalmente oro.
Los Estados obtenían este oro mediante tres vías:
· extrayéndolo de las colonias, como era el caso de España con respecto
a América,
· por medio del comercio exterior, o sea vendiendo productos locales en
el extranjero -exportaciones- y prohibiendo o restringiendo la compra de
producción extranjera -importaciones-,
· gracias a la guerra y la piratería.
Los mercantilistas fueron los que dieron origen al proteccionismo
económico y a la intervención del Estado en la economía.
Si bien ellos reconocían el rol creciente del mercado en la actividad económica, no creían que era un libre juego en el que todos se beneficiaban. Por el contrario, lo consideraban, al igual que la guerra, un juego de suma cero, en el que si uno gana es porque el otro está perdiendo.
De ahí que aconsejaran a los monarcas absolutos poner todo el peso
del Estado en defender su producción y su comercio contra la producción
y el comercio de los otros países.
El mercantilismo puede ser entendido como la política y la práctica
económica de los Estados Nacionales durante el período de transición del
feudalismo al capitalismo. Sus orígenes están ligados a la
centralización del poder, que alcanza su plenitud con el Estado
absolutista.
El rasgo principal que caracterizó a esta política económica fue la
intervención estatal en los asuntos económicos, con el propósito de
dinamizar la producción nacional y en provecho del fortalecimiento del
Estado.
Los mercantilistas pensaban que la riqueza provenía del intercambio,
mediante el cual algunas naciones eran favorecidas y otras no. No habían
comprendido aún, como más tarde lo hicieron los pensadores clásicos, que
la fuente de la riqueza era el trabajo.
Los Fisiócratas
La fisiocracia, que surge en Francia a mediados del siglo XVIII, puede
con justicia ser llamada la primera escuela sistemática de pensamiento
económico.
Ellos fueron los primeros en reflexionar sobre la actividad económica
y en explicarla como un todo, es decir como una disciplina sujeta a
determinadas relaciones y leyes.
Esta escuela consideraba a la tierra como la fuente única de riqueza de
las naciones. Varios de sus principales exponentes, como Quesnay y
Turgot, opinaban que un pueblo sería más rico y más poderoso cuanta más
tierra y mayor producción agrícola tuviera.
El eje de la argumentación fisiocrática afirmaba que las sociedades están regidas por un orden natural -leyes naturales- y que entonces el Estado está inhibido de intervenir en ellas.
De hecho fisiocracia proviene de una combinación de palabras griegas que significan “gobierno de la naturaleza”.
En consecuencia, a la pregunta del monarca “¿qué debo hacer con la economía?”, le siguió una respuesta que pasó a la historia: “laissez faire, laissez passer” -“dejad hacer, dejad pasar”- . En síntesis, no hay que hacer nada.
Cualquier acción que realice el Estado sobre la economía sólo
servirá para trabar ese delicado mecanismo de relojería que es la
sociedad, y entonces el remedio será peor que la enfermedad -a esta
altura de la argumentación no nota el lector alguna relación con el
pensamiento del ingeniero devenido en economista Robert Lucas-.
En materia económica, estos pensadores entendían que la única actividad
humana capaz de producir una nueva riqueza, es decir agregar un nuevo
valor, era la agricultura -recordemos que la economía francesa en
aquella época era eminentemente agrícola-.
Según ellos, la industria, el comercio, etc. sólo cambiaban las características de los bienes, es decir los transformaban pero sin agregar nueva riqueza a la sociedad.
De allí que, a diferencia de los mercantilistas, no consideraban que el comercio pudiera favorecer la prosperidad de un país. Por lo tanto, la única clase productiva era la de aquellos que estaban vinculados al trabajo de la tierra, mientras que los demás sectores eran considerados “la clase estéril”, ya que no producían riqueza.
Por lo tanto, estaban de acuerdo con que sólo la actividad primaria pagara impuestos, medida que involuntariamente favoreció el desarrollo industrial. Recordemos que Francia, si bien fue el país donde nació la fisiocracia,
venía de un acérrimo mercantilismo hacia fines del siglo XVII,
donde es famoso el aporte de Colbert -Ministro de Hacienda de Luis XIV-
a la implementación política de dichas ideas.
Sebastián Laza - slazaarrobaconexionfinanciera.com.ar
Economista
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com © 2008 Carlos López / Webprofit Ltda.
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |