Los bienes y servicios ambientales en la perspectiva del desarrollo sostenible. Necesidad de su valoración económica

Autor: Msc. María Mercedes Machín Hernández

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA 

04-2006

Mucho se ha discutido en la actualidad en torno a la responsabilidad que tienen las generaciones actuales con la naturaleza para que las futuras puedan disfrutar de ella.

Diversos son los esfuerzos encaminados a lograr ese objetivo, los profesionales de las ciencias económicas a través de la aplicación de  métodos o técnicas de valoración económica ambiental han contribuido a la búsqueda de una sustentabilidad del stock de recursos naturales renovables y no renovables.

Palabras claves: bienes y servicios ambientales, desarrollo sostenible, valoración económica ambiental.

Introducción

La conciencia de la población a nivel mundial sobre el deterioro de los recursos naturales -los bosques, la biodiversidad, las comunidades, suelos, agua, entre otros- ha ido en aumento durante la última década.

Muy probablemente, esta mayor conciencia se deba a que dicho deterioro afecta cada vez más el bienestar de los habitantes de la región.

El crecimiento de la población, el crecimiento económico y la necesidad de mejorar la calidad de vida, están poniendo una presión adicional sobre los debilitados inventarios de recursos naturales y amenidades ambientales.

 La presión existente sobre estos recursos acelerará los procesos degradantes.

El establecimiento de un nexo entre la escasez y el precio de un recurso es sumamente crítico para buscar nuevas opciones que mejoren el manejo de los recursos naturales y encaminarnos al desarrollo sostenible.

Recientemente, se está llegando a un consenso generalizado sobre la necesidad de una amplia participación ciudadana para resolver los problemas ambientales.

Sin una participación decidida de las comunidades rurales y las poblaciones urbanas en acciones comunes será difícil iniciar procesos de desarrollo sostenible.

La consideración de los problemas ambientales ha cambiado mucho en estos años. Lo que a mediado del siglo pasado ofrecía poca preocupación es hoy un debate sobre el futuro de la humanidad.

1.  La problemática ambiental

Toda la problemática ambiental gira en torno a la relación que existe entre la finitud de los recursos ambientales y al uso que se hace en la utilización de esos recursos, generando grandes desequilibrios económicos y sociales, que ponen en entredicho la misma sobrevivencia de las sociedades humanas.

La finitud del ambiente y sus terribles consecuencias es  motivo de gran preocupación. Se ha despertado gran preocupación en el mundo luego del deterioro de la naturaleza por la actividad del hombre. Se considera la protección del medio ambiente como un problema urgente e inmediato.

La consideración de los problemas ambientales ha cambiado mucho en estos años. Lo que a mediados del siglo pasado ofrecía poca preocupación es hoy un debate sobre el futuro de la humanidad.

A través de la historia, cada grupo humano confronta los conflictos específicos y diferenciados resultantes de una compleja relación entre la sociedad y la naturaleza.

 En un momento determinado de la historia, las sociedades humanas asentadas en espacios distintos pero con diferentes etapas de desarrollo, coevolucionan con los ecosistemas, hacen uso de sus recursos naturales, confrontan los conflictos ambientales que se presentan simultáneamente y en desfasamiento con las etapas de desarrollo transforman sus condiciones de vida.

La conciencia pública por el cuidado de los ecosistemas, un uso más racional y un adecuado manejo de los recursos naturales, sobretodo los no renovables, ha resurgido ante la eminente necesidad de cuidar el planeta tierra, nuestra casa común.

 El camino está abierto para que la acción colectiva inicie a tomar conciencia de su función protagónica para desentrañar y atacar las verdaderas causas del deterioro ambiental, a analizar las motivaciones y conducta humana en los diferentes contextos ambientales, a buscar el trasfondo de las situaciones específicas y determinadas en la problemática ambiental, a condición de que adopte una perspectiva de tratamiento plural, ante la corriente de pensar globalmente y actuar localmente.

2. El desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.

El progreso de los conceptos de desarrollo sostenible ha sido rápido desde la década de los 80.

Desde el año 1987 en que se publicó el Informe Nuestro Futuro Común más conocido como Informe Brundtland en el que se define por primera vez el Desarrollo sostenible como el que responde a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para responder a las suyas propias.

Fue en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, donde se consolidó el concepto de Desarrollo Sostenible al identificarlo  como un proceso de cambio progresivo que coloca al ser humano como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo sustentado en el equilibrio ecológico.

Esto conlleva al fortalecimiento y la plena participación ciudadana en convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza, sin comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones futuras, contemplando una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo conservar nuestro capital natural y cultural, enfocándose hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente.

Requiere por tanto la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de influenciar en las conductas individuales.

Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.

3. El mercado de  bienes y servicios ambientales

La Cumbre de Río 92 constituyó un importante espacio en donde se reconoció al mercado de los bienes y servicios ambientales, como una de las estrategias más adecuadas para alcanzar objetivos de conservación y desarrollo sostenible.

A partir de ese año, el análisis del tema ha pasado de ser un esfuerzo académico por desarrollar métodos racionalistas de valoración, hacia la búsqueda de mecanismos prácticos que permitan la transacción de un servicio ambiental, aún sin ser posible la internalización de todos los costos de conservación del recurso que presta ese servicio.

Pero, ¿por qué habríamos de pagar por un servicio cuyo patrimonio es colectivo?,

¿acaso la monetarización del valor se los recursos de la naturaleza son una respuesta a la necesidad de manejarlos sosteniblemente?

Las respuestas pueden ser múltiples y en ellas siempre estará presente un dilema ético, legal y conservacionista.

En todo caso, hoy en día ante los desafíos ambientales a los cuales nos enfrentamos, se discute la importancia de conservar los recursos naturales, sea cual fuere la motivación mayor para hacerlo; sea ésta por el valor intrínseco que encierra la vida en todas sus formas, así como por el valor práctico que representan para el ser humano esos recursos y esos servicios.

Pero ¿qué son los bienes y servicios ambientales?

Los servicios ambientales son los recursos tangibles utilizados por el ser humano como insumos en la producción o en el consumo final y que se gastan y transforman en el proceso, los bienes ambientales tienen como principal característica que no se gastan y no se transforman en el proceso, pero generan indirectamente utilidad al consumidor.

Todo actor social que es propietario y/o utiliza los recursos naturales renovables o no renovables puede constituirse en un oferente de servicios ambientales, igualmente  que todos los seres humanos son demandantes de estos servicios para su propio bienestar.

En términos generales los bienes, servicios e impactos ambientales tienen un punto en común, consistente en medir los beneficios ambientales por lo que realmente la gente desea ese beneficio, y ese deseo se expresa por lo que la gente está dispuesta a pagar por dicho beneficio.

 De igual manera, los costes asociados a un daño ambiental se miden por lo que a la gente le disgusta ese daño ambiental, y ese daño se expresa por lo que la gente estaría dispuesta a aceptar como compensación por dicho daño.

El principal problema asociado a este enfoque está en la falta de existencia de mercados reales para la mayor parte de los beneficios y costes ambientales, lo cual se aborda mediante métodos indirectos de mercado o creando mercados artificiales. La Economía Ambiental puede aportar en este sentido.

4. Aportes de la economía ambiental al mercado de bienes y servicios ambientales

Cuando se habla de economía del medio ambiente o de economía ambiental, se expresa la voluntad cierta de llevar el análisis económico a temas que se extienden más allá del que ha venido siendo su campo de aplicación corriente.

Rara vez se puntualiza que la noción de medio ambiente viene definida así por contraposición a ese campo de estudio corriente, como rara vez se ha reflexionado sobre las limitaciones que plantea el arsenal teórico de la economía estándard y sus posibles ampliaciones para convertir ese medio ambiente en campo de estudio ordinario.

La economía ambiental  aborda los problemas de gestión de la naturaleza como externalidades a valorar desde el instrumental analítico de la economía, que razona en términos de precios, costes y beneficios reales o simulados.

Considera que el origen de los problemas medioambientales es la falta de precios de los recursos naturales, por lo que propone imputar valores monetarios a las externalidades medioambientales y recursos no renovables, de manera tal que puedan incluirse en el análisis coste - beneficio para decidir sobre la rentabilidad de su eliminación o conservación.

5. Valoración económica de bienes y servicios ambientales

El uso inadecuado de la base de bienes y servicios ambientales y su creciente degradación es el resultado de la actividad de miles de individuos actuando descentralizadamente en diversos puntos del país ya haciendo usos de diversos recursos.

Esto conlleva generalmente a la tendencia de sobreexplotación, toda vez que existen relaciones de precio-costo o costo-beneficio que incentivan el uso por sobre sus rendimientos máximos sostenidos y su sobreexplotación comercial.

Surge, por tanto, la necesidad de conocer los costos ambientales de tales procesos, a fin de diseñar los mecanismos de regulación e incentivos apropiados y contar con sus valores económicos a fin de corregir los indicadores correspondientes.

De igual manera, se requiere conocer los beneficios que la sociedad atribuye a mejorar la calidad ambiental y los costos que los distintos niveles de intervención implican en el desempeño de los bienes y servicios ambientales.

En tal sentido la valoración es importante en la búsqueda de un desarrollo sostenible, debido a que en términos económicos el usuario de los recursos naturales tenderá a no tratarlo como un bien gratuito; esto debido, a que su objetivo será el mantenimiento del flujo de beneficios provenientes de los bienes y servicios proveídos por ellos.

En otras palabras, el usuario racional de estos recursos tenderá a prevenir la depreciación innecesaria del patrimonio materia prima e internalizarlo en la contabilidad empresarial y nacional.

La existencia de infinitas situaciones reales en las que se hace necesaria la valoración económica ambiental trae consigo que los profesionales de la economía hayan desarrollado una serie de métodos o técnicas que permitan abordar estos problemas y cuantificar preferencias en ausencia de un mercado que indique precios y cantidades.

Las técnicas habitualmente aplicadas en la valoración de externalidades, bienes públicos o bienes de no mercado en general, provienen de la tradición de la economía del bienestar.

Participan, obviamente, de las limitaciones y ventajas comunes a tal tradición, que han sido discutidas por numerosos autores.

Dentro de las posibilidades que ofrece la economía ambiental para valorar los bienes y servicios ambientales, el análisis económico se apoya en las relaciones existentes entre ellos, destacándose: método de valoración contingente, método de precios hedónicos, método de análisis costo-beneficio y el método del coste de viaje, además de otros métodos que también arrojan información para la valoración económica ambiental.

6. Métodos de valoración económica ambiental

Los métodos se aplican ante la carencia de precio de los bienes y servicios ambientales y la no existencia de un mercado donde puedan ser intercambiados.

La razón por la que se usa el dinero a la hora de medir consiste  en que todos expresamos nuestras preferencias día a día en esos términos: al comprar bienes expresamos nuestra disposición a pagar intercambiando dinero por bienes y, en cambio, nuestra disposición a pagar debe reflejar nuestras preferencias.

El método de valoración contingente es una de las técnicas para estimar el valor de bienes para los que no existe mercado, o sea, trata de simular un mercado mediante la aplicación de encuestas a los consumidores potenciales, preguntándoles la máxima cantidad de dinero que pagarían por el bien si tuvieran que comprarlo.

De ahí se deduce el valor que para el consumidor medio, tiene el bien en cuestión.

La utilidad del método va desde la administración que necesita evaluar las alternativas que propone, hasta las organizaciones preocupadas por el medio ambiente, que desean saber el valor social del patrimonio natural.

El mismo permite también, valorar cambios en el bienestar de las personas antes de que se produzcan.

Las medidas de beneficio de los consumidores que detecta el método de valoración contingente son, teóricamente y en general, diferentes de las detectadas por los otros métodos.

 La razón principal reside en el hecho de que además de los valores que el usuario percibe al consumir el bien, la persona puede obtener bienestar o satisfacción aún no siendo usuario directo de bien, entiéndase como valor de opción el cual se comprende dentro del valor económico de un activo ambiental, entendido por tal el valor que un individuo asocia a un activo ambiental que no está utilizando, pero que piensa poder usarlo en un futuro.

La complejidad de este método comparte diferentes tipos de sesgos en los que se puede incurrir. Una de las principales limitaciones de la valoración hipotética es, precisamente, los sesgos y la dificultad de contrarrestarlos con valores verdaderos.

Elemento negativo lo constituye la obtención de respuestas erróneas por las divergencias que puedan surgir entre disposición a pagar o a ser compensados, provocadas por una mala redacción del cuestionario.

El método de costo del viaje es uno de lo más utilizados para valorar bienes y servicios turísticos o recursos escénicos.

Mediante encuestas y estimaciones de costo de traslado del lugar de origen al lugar turístico (parque, playas, montañas, etc.) se determinan los costos incurridos por los visitantes según distancia, medio de transporte y condiciones de uso.

Las encuestas permiten identificar características socioeconómicas de los entrevistados, lugar de origen, días asignados al uso del lugar (incluyendo tiempo de viaje) e ingresos dejados ganar.

Con la información recogida se determina el excedente (beneficio) obtenido con los costos incurridos y este se toma como representante del valor natural o servicio ambiental.

El punto de partida de esta metodología, consiste en analizar las relaciones existentes entre el consumo de un bien ambiental y el mercado de un bien privado (el viaje).

La relación entre bienes privados y ambientales puede tomar una forma diferente cuando ambos bienes son complementarios dentro de la función de utilidad de la persona o lo que es lo mismo cuando el disfrute del bien ambiental requiere del consumo de un bien privado.

Al ser utilizado principalmente para valorar servicios ambientales (parques nacionales, reservas naturales y lugares de recreación), que sirven como insumo para producir “recreación”, típicamente estos servicios deben consumirse “in situ”: y se debe viajar para poder disfrutar de ellos. Se trataría, por tanto, de intentar estimar como varía la demanda del bien ambiental (el número de visitas), ante cambios en estos costos de disfrute.

 Con ello tendríamos estimada la curva de demanda del bien y se podría analizar los cambios en el excedente del consumidor que una modificación en el mismo (su cierre por ejemplo) produciría.

Para ello se hace necesario información acerca del costo de acceso al lugar, existen algunos costos que son ineludibles que conlleva que nadie discute si debe ser incluido en el cómputo total.

Se considera así los derivados estrictamente del desplazamiento: costo de gasolina pos kilómetro más los costos de amortización y mantenimiento del vehículo; como del billete del autobús, pasajes aéreos, costos de parque, entrada al sitio, entre otros.

 El traslado al lugar de visita puede implicar además la necesidad de comer por el camino, o incluso pernoctar en el.

En este método reviste una importancia cardinal, pues el punto de partida para la estimación del precio del tiempo lo constituye el costo de oportunidad, provocado porque el tiempo invertido en algo hubiera podido dedicarse a una actividad alternativa, o dicho en otra palabras, la persona puede dedicar ese tiempo a una actividad productiva (trabajo) o a disfrutar de un mayor tiempo libre (ocio).

En este caso el valor económico del trabajo estaría expresado por el salario-hora al poseer el tiempo un costo de oportunidad expresado en términos de producción.

El método de los precios hedónicos se basa en determinar los precios implícitos de ciertas características de una propiedad que determinan su valor.

Este generalmente se le atribuye a las viviendas donde la consideración de diversas variables (tamaño, ubicación, tipo de construcción, etc.), permite determinar el diferencial de precios con propiedad similares en otras localidades y puede constituir una buena aproximación al valor del entorno o calidad ambiental.

La idea central que se enmarca con relación a este método gira en torno a la composición de los bienes por una serie de atributos que traen consigo que su precio sea en función de los atributos individuales que posee el bien puesto que cuando compramos un bien, realmente compramos u conjunto de atributos y calidades que no pueden adquirirse por separado, ya que para ellos no existe un mercado independiente.

Con esta técnica se trata de determinar, mediante procedimientos estadísticos, qué parte del precio de una propiedad es debida a la situación ambiental de la zona en que se encuentra ubicada el objetivo de inferir cuánto está dispuesta la gente a pagar por un bien ambiental.

 Normalmente los estudios se refieren a viviendas, y en ellos se tiene en cuenta las variables ambientales: contaminación del aire, calidad del agua y el ruido. Nos encontramos, por tanto, ante un fenómeno complejo y variable con el tiempo. Los problemas de medición conllevan a afirmar: “La precisión con que se pueden cuantificar los efectos ambientales es, sin embargo, muy discutible” (88)

Es un método para estimar los precios implícitos de las características que marcan diferencias entre variedades de bienes de una misma clase.

 En principio, si la clase considerada contiene una amplia gama de variedades de modelos con diferentes características, será posible estimar una función de precios implícitos que exprese el precio de cada variedad según la combinación que cada uno posea de las diferentes características.

El método hedónico tiene especial interés en la valoración de ciertas clases de bienes públicos y atributos ambientales.

 En algunas circunstancias el nivel de los atributos se puede considerar como una característica cualitativa de un “bien diferenciado” de mercado, o sea, los individuos tienen cierto margen para escoger el consumo efectivo que desean hacer del atributo ambiental, a través de la elección de su cesta de bienes de mercado. Cuando dichas elecciones son posibles, la información sobre la demanda del bien público aparece inmersa en los precios y cantidades que rigen para los bienes elegibles en las diferentes demarcaciones.

En el análisis costo beneficio se quiere valorar monetariamente bienes que no están en el mercado como el aire, el agua, la biodiversidad, etc. La calidad del método de la disposición a pagar para valorar estos bienes dependerá del nivel de información de la gente, así como de las posibilidades reales de pagar que influyen al momento de dar valores monetarios a bienes que por naturaleza no los tienen.(92)

El método del análisis costo beneficio, íntimamente ligado desde su nacimiento al análisis de proyectos de inversión, ha sido utilizado con frecuencia, en estudios de determinadas actuaciones sobre el medio ambiente.

 Aunque los costes y beneficios ambientales no son los únicos que presentan un problema de inclusión en el análisis de proyectos, el método del análisis costo beneficio exige la traducción a términos monetarios de los mencionados beneficios y costes, utilizando para ello técnicas de valoración monetaria. (93)

Las dudas respecto al análisis de este método como criterio de decisión económica no se dan solamente en relación a las técnicas de valoración sino que afectan a las bases conceptuales del método, como guía de las políticas medioambientales .

Los cambios en la productividad, pérdidas de ganancia y el costo de oportunidad se incluyen generalmente en esta categoría, según la información usada para la valoración, obtenida de mercados convencionales o de comportamientos efectivamente observados.

El cambio en la productividad es una extensión directa del análisis costo-beneficio, utilizándose cuando proyectos de desarrollo afectan la producción o la productividad (positiva o negativamente), los cambios pueden ser valorados usando precios económicos normales o corregidos, cuando existan distorsiones en el mercado. Este método está basado en la economía del bienestar neoclásico.

Los costos y beneficios de una acción son contabilizados ya sea que ocurran dentro de la frontera o contexto del proyecto o fuera de el.

Aunque similar a la técnica de valorar cambios en la productividad, en el método de pérdidas de ganancia se valoran cambios en la productividad humana resultantes de efectos negativos sobre la salud por contaminación o degradación ambiental o cambios en la disponibilidad de recursos naturales.

La pérdida de ganancias (salarios) y gastos médicos, resultantes de un daño ambiental de la salud, son valorados y considerados como pérdidas de ganancia o de capital humano.

 Este enfoque puede ser útil en el análisis de la seguridad industrial o carretera y en proyectos que afectan la calidad del aire.

Los costos de oportunidad por su parte se basan en la idea de que los costos de usar un recurso para propósitos que no tienen precios en el mercado o no son comercializados pueden ser estimados usando el ingreso perdido por no usar el recurso en otros usos como variable.

Tal es el caso, por ejemplo, de preservar un área para un parque nacional en vez de usarlo para fines agrícolas. Los ingresos dejados de percibir en la actividad agrícola representan, en este caso, el costo de oportunidad del parque. Así en vez de valorar directamente los beneficios del parque, se estima los ingresos dejados de ganar por preservar el área.

 El costo de oportunidad es considerado como el costo de preservación.

Ante la necesidad impostergable de alcanzar el anhelado paradigma del desarrollo sostenible y la consecuente necesidad e importancia del uso de los métodos de  valoración económica a través de la medición y cuantificación de la calidad ambiental, se hace impostergable la práctica de políticas efectivas y económicamente eficientes para un manejo sustentable de especies y ecosistemas.

Conclusiones

A manera de resumir los aspectos más significativos a los cuales se arriban se considera que resulta concluyente exponer lo siguiente:

Se ha despertado gran preocupación en el mundo luego del deterioro de la naturaleza por la actividad del hombre.

Se considera la protección del medio ambiente como un problema urgente e inmediato, estimándose que debía asegurarse paralelamente el crecimiento económico y la protección del medio ambiente.

El desarrollo sostenible sustentado en los tres pilares fundamentales (ecológico, sociocultural y económico)  contempla una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo conservar nuestro capital natural y cultural.

El mercado de bienes y servicios ambientales reviste vital importancia  ante la adecuación de estrategias para alcanzar objetivos de conservación y desarrollo sostenible.

El empleo de los métodos de valoración económica ambiental que proporciona la economía ambiental permite conocer los beneficios que la sociedad atribuye a mejorar la calidad ambiental y los costos que los distintos niveles de intervención implican en el desempeño de los bienes y servicios ambientales.
 

Msc. María Mercedes Machín Hernández - mariamharrobaeco.upr.edu.cu 

Profesora Departamento Economía  Universidad de Pinar del Río. 

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