El trabajo en equipo se ha convertido en una de los conceptos más usados
en diversos ámbitos. En el deporte, en actividades artísticas y en
empresas se habla hoy del trabajo en equipo. En un país donde el fútbol
es una tradición nacional todos somos especialistas en equipos. Parece
haber tantos seleccionados argentinos como ciudadanos interesados en el
tema.
Lejos han quedado la "dinámica de grupos" , "los T´Group", los
entrenamientos en Laboratorios grupales, etc. Hoy el tema es trabajar en
equipo. Pero, ¿trabajamos en equipo? . Mi experiencia en el ámbito
empresario da cuenta de una divergencia entre el discurso, el lenguaje
hablado de las organizaciones; y los hechos en la realidad. En
actividades de consultoría en bancos, empresas industriales, comerciales
y de servicios, se suele escuchar: "acá trabajamos en equipo". La puesta
en marcha de dispositivos para analizar la eficacia de estos "equipos"
muestra una falsa ilusión en relación a la práctica real. Salvo contadas
excepciones, sigue prevaleciendo el individualismo, la "quintita", las
fracturas en la comunicación, el sentido burocrático y la poca
plasticidad para enfrentar las necesidades de un contexto globalizado e
interactivo, con cambios tecnológicos constantes.
La palabra equipo se ha cotidianizado.
Están los que pregonan "en mi empresa trabajamos siempre en equipo" y
los que "todo" es equipo.
En las investigaciones realizadas con alumnos del curso de Conducción de
Equipos de Trabajo, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA,
encontramos que son muy distintas las percepciones del sentido de equipo
en distintas personas entrevistadas: profesionales universitarios,
empresarios, sacerdotes, artistas, deportistas.
Daría la impresión que cuando todavía se discute en los ámbitos
especializados qué es un grupo, que lo caracteriza, cual es el número
mínimo y máximo de personas que conforman un grupo, cuales son sus
características para ser considerados grupos, etc; comienza una nueva
discusión sobre los alcances del término y las connotaciones de la
palabra equipo.
Pasamos buena parte del tiempo en cursos, charlas o seminarios, tratando
de deslindar en que conceptos y características convergen y en que
conceptos y características divergen las nociones de equipo y grupo.
Existe una cultura generalizada que plantea que el trabajo en equipo se
aprende en seminarios breves, o a través de la lectura de algunos textos
que contienen ciertos recetarios con los pasos que garantizan ser un
buen conductor de equipo o integrante del mismo.
En nuestra experiencia resulta interesante observar que estos
seminarios-talleres tienen, por lo general, un fuerte impacto en los
participantes en el momento de su realización , un sentimiento de cierta
euforia característico de un buen encuentro con otros. Gerentes y Jefes
de Departamento salen con nuevos gestos y una disposición distinta para
afrontar sus tareas.
Sin embargo con el correr de los días y el enfrentamiento con la
realidad cotidiana, deviene una frustración que se traduce en "aquí no
se puede", "esto es para otra empresa", etc. Algo parecido sucede con
los libros que tratan el tema. Si esto es así, entonces, ¿como se forman
equipos de trabajo?; ¿como se aprende a conducirlos?.
Aunque la respuesta parezca obvia, los equipos se forman trabajándose
como tales, por lo que la primer idea fuerza es que los integrantes sean
especialistas en su disciplina; a la vez sean especialistas
multifuncionarles (en el sentido disciplinar) y además cuenten con
entrenamiento para abordar los problemas y las satisfacciones que
significan las relaciones interpersonales.
Un gerente de una importante empresa reconocía que estamos intentando
formar un tipo distinto de profesional, más adecuado al perfil de las
necesidades de la época, redefiniendo entre otros el criterio de
especialización.
Una especialización que así vista no es un compartimento estanco sino es
un saber compartido en lo disciplinar de cada uno y de los demás, y
además de las articulaciones interpersonales.
Hay que superar ciertas barreras que obstaculizan. No somos dueños de la
verdad. Trabajar en equipo produce un efecto sinérgico, potencia los
resultados, estimula al lograr los resultados.
Pero puede suceder que tengamos que resignar algunos aspectos personales
para mejorar los resultados del equipo.
Plasticidad para adaptarse a nuevas situaciones y "no forzar" las
situaciones a nuestras realidades. Aprender distinto.
Sin duda este profesional del equipo debe prepararse, entrenarse, saber.
Pero con otro tipo de preparación, entrenamiento y conocimiento. Para
ello hay que ser persistente, trabajar-se como equipo, mantener
constancia en esta preparación, fomentar con un programa sistemático y
continuo una actitud dispuesta y creativa que facilite la elaboración y
superaciòn de los altibajos de todo equipo.
El desafío tecnológico nos lleva a configuraciones estructurales nuevas,
estilos diferentes de asociaciones y negocios.
Ya hay estudios sobre las formas de relacionar distintos equipos de
trabajo; de la existencia de equipos que operativamente no funcionan
...ni cara a cara ...ni en el mismo lugar...
Y esto, recién empieza. Ud, ¿como se prepara para estos nuevos
desafíos?.
Dr. Héctor N.Fainstein - email arroba servidor.com
Aportado por: www.hfainstein.com.ar Actividades de consultoría, capacitación y facilitación de procesos para contribuir al aprendizaje y desarrollo de personas, equipos y organizaciones, tanto en el ámbito público como privado, y en organizaciones no gubernamentales. infoarrobahfainstein.com.ar
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