¿Trabajamos en Equipo?
"Nosotros trabajamos en equipo" "
"En mi empresa trabajamos en equipo"
Estas y otras frases del mismo tipo son las que escuchamos habitualmente
en los seminarios de formación y el los trabajos de consultoría. Sin
embargo, en cuanto se empieza a indagar acerca de las características de
este "trabajo en equipo" se comienzan a advertir las diferencias que
surgen entre la concepción de estas personas y su realidad
organizacional.
En principio lo que puede señalarse es que un conjunto de personas
trabajando es ... un conjunto de personas trabajando, y no un equipo de
trabajo. Cuando uno ingresa a una oficina y observa que alguien está
preparando la facturación, otro analiza las cuentas corrientes, otro
prepara la gestión de cobranzas y otro realiza la cobranza, se trata ...
solo de gente trabajando. Generalmente no se trata de un equipo de
trabajo.
El mismo ejemplo se puede aplicar a otro tipo de modelos de equipos en
las organizaciones, en el nivel productivo, en interniveles
(interdisciplinarios o interjerárquicos o interáreas), etc. aunque los
denominen o se autodenominen equipos).
Elementos diferenciales de los equipos:
De lo que se acaba de exponer se puede enunciar que hay una utilización
vulgar del término y a la vez una denominación técnica.
La primera está más relacionada con la noción de que el equipo es algo
así como la organización, ambiguamente definido, sin características
precisas.
La segunda pareciera estar más ligada al modelo deportivo (de donde
surge la palabra), por lo que sus principales características serían:
Personas. Después de tantas modas en Administración y management, con
posterioridad a la invasión de la reingeniería en buena parte de las
empresas y organizaciones de todo tipo, se está revalorizando nuevamente
el factor humano, con distintas connotaciones que las que se utilizaban
en otras épocas en los que el trabajo en equipo no se distinguía de la
dinámica de los grupos.
Esta revalorización está relacionada además con formas menos piramidales
en las organizaciones (más achatadas) y con las necesidades de la época,
que en muchos ámbitos tienden a desrutinizar y obligan a la formación de
equipos ad-hoc.
Tarea. Las personas que participan de un equipo se ligan, se unen, se
complementan, para realizar una tarea. La tarea es factor constitutivo
del equipo, es su hacer. El equipo se define como tal en el sentido de
la tarea, y la direccionalidad de la misma, de tal forma que el equipo
"se hace haciéndose", analógicamente al modo que E. Pichón Rivière decía
que una organización es una estructura estructurándose.
Para realizar la tarea las personas deben hoy reunir al menos dos
características:
Especialización. Los conocimientos y experiencias profesionales, la
idoneidad, la actualización permanente, son factores incidentes en la
realización de toda tarea. El avance tecnológico en todos los ámbitos
científicos, organizacionales, empresarios, etc. ha puesto en evidencia
la multiplicación del conocimiento, a tal nivel, que una de las
variables de la nueve noción de pobreza es la pobreza de conocimiento
(que tiene distintas connotaciones a las que tenía en la era pre-tecnológica)
y se discute la forma de administrarlo como una estrategia para
acercarse a la posibilidad económica.
Co-especialización en equipo. Pero el conocimiento especializado es
insuficiente para que el aporte de los individuos sea todo lo productivo
que pueda. Por lo general las Universidades, las Instituciones (por lo
menos en buena parte de Latinoamérica), privilegian sus desarrollos en
los factores de conocimiento "profesional", científico o técnico,
excluyendo la formación y el entrenamiento para trabajar con otros, o
también para conducir o liderar equipos de trabajo. Esta característica
no es innata, se adquiere; y para ser eficaz, se requiere realizar un
proceso (no es una fotografía, ni una inyección) en el tiempo.
Teniendo en cuenta que cada equipo es diferente, los estilos personales
de sus integrantes difieren, así como su situación actual como tal, el
entorno singular de la organización, tal variedad lleva a concluir que
la co-especialización es un entrenamiento vinculado con la actitud, con
la disposición a poner lo de uno (actitud, conocimientos y experiencias)
a disposición de los otros, y estar abierto a recibir, procesar y
enriquecerse con las actitudes, conocimientos y experiencias de los
otros.
Como dije antes, este cambio (que siempre empieza por uno mismo (y no
desde cada uno de los otros) no se logra en un seminario de
capacitación, ni en algunas sesiones de formación de equipos. No es
necesariamente una cuestión de tiempos, es una cuestión de disposición.
Resultados. El logro de resultados es una de las características
diferenciales de los equipos. La noción de objetivos y resultados, en
cuanto sean a la vez posibles, medibles, desafiantes, innovadores, se
está instalando cada vez más en las organizaciones y en especial en las
empresas. En la palabra resultados se revela el sentido deportivo de la
competencia, primero en cuanto a la intención de "ganar"; segundo en
cuanto a ser competente, en tanto especialización y co-especialización.
Sin embargo no es el resultado en sí mismo el factor constitutivo del
equipo. Sí lo es el proceso de búsqueda permanente de mejora de los
resultados. En el desafío de la creatividad y la innovación en los
procesos, se pone a prueba el equipo. En términos sistémicos es la
producción de sinergia, que es distinto a potenciar las posibilidades
individuales. Se incluye el concepto de calidad, en sus acepciones mas
modernas. Tanto en empresas productivas como de servicios, mejora
continua de los equipos es también mejora en la calidad.
En el equipo el resultado no es más que los resultados individuales,
sino distinto, cuantitativamente y cualitativamente.
Del equipo depende la productividad y se hace cargo de ello, como
responsabilidad y con el desafío que significa poner a prueba sus
conocimientos y experiencias previas para lograr mejoras en los
resultados. Esta desrutinización pone a prueba la resistencia al cambio,
por una parte, y genera placer y pasión por los nuevos resultados
logrados.
Acerca de la noción de pertenencia
La noción de pertenencia se da principalmente en los equipos que operan
"cara a cara", en el mismo tiempo y en el mismo lugar, al decir de las
definiciones clásicas de grupo. El fortalecimiento de esta sensación
(ilusoria) de pertenencia es uno de los propósitos organizacionales y a
la vez personales. ¿Quién no desea decir que participa de equipos de
alto rendimiento? ¿Quién no desea decir que pertenece a uno o varios de
ellos?
Pero el avance de la tecnología ha impuesto modalidades de trabajo en
equipo en los cuales se dan las siguientes variedades, además de la
primera (mismo tiempo - mismo lugar).
Mismo tiempo - Distinto lugar
Distinto tiempo - Mismo lugar
Distinto tiempo - Distinto lugar
Para cada uno de estas variedades de trabajo en equipo, la noción de
pertenencia tiene distintas "intensidades" y en algunos casos ni
siquiera existe. Es reemplazada por la especialización en términos de
profesionalidad. Aún así decimos que hay trabajo en equipo.
Para poder hablar de pertenencia tiene que haber una "conciencia" de
formar parte, de ser del equipo de, de conducir el equipo de. Esta
sensación es personal y se construye con trabajo y tiempo, no es el
resultado de una mera afiliación o enunciación. En la pertenencia hay un
"juramento" implícito de participación.
¿En qué centran su actividad los equipos?
Siguiendo con la clasificación realizada al principio hay:
- Equipos centrados en las personas. En estos equipos se privilegian las
personas a la tarea y los resultados. Generalmente son más pobre en
términos de enriquecer la productividad y mejorar los resultados. Sus
conductores e integrantes están más preocupados y ocupados por las
relaciones interpersonales que por las otras variables.
- Equipos centrados en la tarea. El interés del equipo se centra en los
procesos que se realizan en la tarea. La revisión permanente de estos
equipos obstaculiza a veces la percepción de la necesidad de contemplar
los resultados y tener en cuenta a las personas. En la implementación de
la reingeniería de procesos se advierte a veces una cierta tendencia a
desequilibrarse, privilegiando los procesos sobre las otras variables
incidentes.
- Equipos centrados en los resultados. El interés de los integrantes del
equipo se centra en la obtención de los resultados. El privilegio de los
resultados sobre las personas y las tareas puede hacer que el equipo
logre a veces elevados standares de productividad, pero, la mayor de las
veces, estos resultados son efímeros y se vuelven contra el proceso de
mejora continua que se pretende mantener.
Si el propósito organizacional se centra en los resultados, olvidando
las personas y las formas de realizar la tarea, los resultados pueden
ser alcanzados, pero al costo de un bajo nivel de motivación, una
sensación de no - pertenencia, conflictos interpersonales y en muchas
oportunidades una cierta tendencia individualista.
Cuando esto sucede, muchas organizaciones "corren" en busca de cursos de
motivación, liderazgo, trabajo en equipo, empowerment etc. En dichos
procesos de formación se plantea que "esto es muy bueno, muy útil, pero
inaplicable en la empresa en que me desempeño", mostrando claramente la
contradicción entre el absoluto privilegio de los resultados sobre la
calidad de vida laboral de las personas.
Lo que se produce también en las personas que forman partes de equipos
en los que sólo se tiene en cuenta los resultados (téngase presente que
hay determinados equipos, por ejemplo en situaciones de crisis, en las
cuales hay que privilegiar los resultados) es un elevado nivel de
estrés.
La falta de consideración de las personas y las tareas que realizan, la
sensación de ambigüedad e inestabilidad laboral, pueden lograr
resultados transitorios, pero medidos en el median y en el largo plazo,
se vuelven contra los propósitos organizacionales y los individuos.
El equilibrio entre las distintas formas de centramiento de los equipos,
el aprovechamiento de cada circunstancia para fortalecer a los miembros
del equipo y centrarse en lo que más le conviene es una de las claves
del trabajo en equipo, sean estos dirigidos o autodirigidos. Como expuse
antes, esto no es innato, se adquiere y es singular y situacional de
cada equipo de trabajo.
Para lograr equipos de alto rendimiento es necesario estar atento a las
necesidades individuales, del equipo y de la organización, articulados
con lo situacional, con el acontecer general. Es una tarea difícil, que
se construye con una profundización en los niveles de conocimientos y
experiencia (teoría, técnica y práctica), pero con un fuerte condimento
actitudinal.
La búsqueda del consenso (en lugar de la decisión por mayoría), cuando
puede utilizarse, es un motor activo en los resultados del equipo,
promueve mayor compromiso en las buenas y en las malas, estimula la
participación de los más tímidos o silenciosos, enriqueciendo al equipo
con sus aportes, y fija un estilo de trabajo que se caracteriza por la
responsabilidad compartida.
El consenso es uno de los primeros resultados que puede proponerse un
equipo en las distintas fases de su formación. El establecimiento de
métodos de resolución de problemas basados en el consenso, y las formas
excepcionales de resolver problemas que no sean por consenso es uno de
los primeros logros del equipo que se forma y en alguna forma se
convierte en característica fundante del mismo.
Relación entre cultura organizacional y trabajo en equipo.
Todas las tecnologías administrativas de punta, desde la Calidad Total,
hasta la noción de ecología organizacional, desde una cultura hacia la
prevención de accidentes, hasta el trabajo en equipo, etc. son sólo
enunciados, modas organizacionales, si no son asumidas y mostradas como
ejemplo y modelo por los máximos niveles de la empresa u organización.
La asimetría entre las conductas que tienen los directivos y las que
pretenden que tengan su personal, son la mayor de las veces factores que
disturbian la productividad y la calidad de vida organizacional. Esto
refuerza la idea relativa a que toda modalidad de cultura organizacional
(y el trabajo en equipo es una de ellas) debe iniciarse con un proceso
de formación del equipo de directivos, como tales, que muestre y se
muestre como una intención de instalar el trabajo en equipo.
El conjunto de ejecutivos que integra el nivel directivo o gerencial
tiene que decidir por consenso formar un equipo de trabajo. Aceptar esto
implica en principio una asunción individual de responsabilidad
tendiente a obtener el consenso para iniciar un proceso de formación de
equipos que tiene distintas fases. Equipo directivo o gerencial que se
hace haciéndose.
Dr. Héctor N.Fainstein - hectorarrobahfainstein.com.ar
Aportado por: www.hfainstein.com.ar Actividades de consultoría, capacitación y facilitación de procesos para contribuir al aprendizaje y desarrollo de personas, equipos y organizaciones, tanto en el ámbito público como privado, y en organizaciones no gubernamentales. infoarrobahfainstein.com.ar
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