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Somos afortunados de vivir en esta época de grandes cambios y
transformaciones. Esto a la vez, nos implica la gran responsabilidad de
abrir nuestra mente a nuevas opciones y desaprender mucho de lo que
hemos aprendido. Sin desconocer la importancia de historia, las
soluciones no están en la tradición, es necesario inventarlas.
El punto de partida básico, es entender que la organización como invento
del hombre ha logrado transformar la humanidad y la concepción del
hombre y el trabajo, por lo que debemos buscar en ella la posibilidad de
que el hombre realice su propia transformación fundamental a través del
trabajo con otros seres humanos. El enfocar este esfuerzo partiendo de
los clientes, será lo único que le permitirá a las organizaciones
sobrevivir en el futuro y lograr la innovación y la creatividad que
demandan los cambios cada vez más acelerados.
Con esto se espera lograr el objetivo fundamental, tanto para la
organización como para las personas y la sociedad en general. Solo en la
medida de que las empresas hablen de cultura de cambio y que mantengan
un espíritu renovador podrán prepararse para una labor más ardua y
competida ocasionada por la evaluación de los mercados y de la
competencia. En el caso particular de las organizaciones, dadas las
nuevas reglas de juego a nivel mundial, los modelos tradicionales de
administración y gerencia, diseñados para manejar la complejidad, no son
una respuesta para producir el cambio. Es necesario avanzar de las
organizaciones eficientistas, burocratizadas, rígidas y dependientes,
para contar con organizaciones eficientes, productivas, flexibles y
autónomas, conscientes de que lo que realmente existen son las personas.
DESEMPEÑO ORGANIZACIONAL
La típica Organización se construye de arriba hacia abajo siguiendo un
rígido patrón de delegación de poderes y tareas hasta llegar a la
atomización de la actividad humana. El control irrestricto de todas las
conductas es el principio subyacente que la inspira. La dependencia y la
obediencia la mantiene unida. La estratificación y el estatus simbolizan
la autoridad y la territorialidad e individualismo dan el sentido de
pertenencia. Es una estructura compleja diseñada para complacer las
necesidades de los jefes. Las organizaciones hipocondríacas, complejas,
orientadas al producto y con fronteras cerradas, deberán convertirse en
sistemas abiertos e interdependientes, en organizaciones orientadas al
mercado, cuyos líderes comprendan que para ganarse un espacio en la
sociedad y sobrevivir, hay que cumplir con los propósitos de los
miembros de ésta.
Para esto la calidad no es suficiente. Podemos entenderla como un valor
social, casi ético. Como una responsabilidad de la organización de
brindarle a sus clientes productos y servicios excelentes y de óptima
calidad en relación con el precio que pagan por obtenerlos. La calidad
puede verse entonces como un atributo, que si no se tiene no es posible
pensar en permanecer en el mercado, pero que si se logra, no
necesariamente garantiza el éxito.
La situación no es tan simple. EL conflicto está enquistado en las
organizaciones mismas y no en las personas, puesto que existe una
diferencia entre lo que estas últimas son y lo que hacen. La tecnología,
el software y los "modelos gerenciales", entre otras cosas, han creado
una especie de saturación en que las personas sobran o son vistas como
un simple recurso más. Se olvida que el concepto de eficacia (hacer lo
que se tiene que hacer), hay que llevarlo al trabajo humano para obtener
buenos resultados.
A continuación presento mi punto de vista del comportamiento
organizacional, utilizando como marco de referencia su estructura.
EL PROCESO DE DIRECCIÓN
El proceso de dirección está perdido en el manejo de las complejidades
externas e internas. Lo urgente prima sobre lo importante y la presión
ocasionada por no saber abordar el cambio, limita la posibilidad de
ejercer una verdadera labor de liderazgo.
El gerente tradicional que planea (fija objetivos y pasos a seguir,
define y asigna recursos y elabora presupuestos), que organiza (delega a
través de la estructura, forma equipos y ejecuta tareas) y que controla
(revisa reportes, hace reuniones y soluciona problemas), no es el
apropiado para producir el cambio.
Es necesario abandonar los procesos de planeación centralizada y los
esquemas paternalistas que generan dependencia y erosionan el ambiente
interno de la organización, menoscabando las posibilidades de desarrollo
humano, su nivel de compromiso y su interés por participar realmente en
la vida de la organización.
No podemos seguir separando la organización entre los que piensan y los
que hacen.
La alta gerencia se percibe a sí misma como el cerebro de la
organización, olvidándose que la organización es un cerebro, utiliza a
las persona, para satisfacer sus propósitos y se convierten en personas
obsesivas por el control y los resultados. Adicionalmente, caen en
forcejeos territoriales entre sí y terminan preocupándose por maximizar
su propio bienestar.
Los gerentes, abrumados por el peso de toda la Compañía sobre sus
hombros, multiplican su accionar y su ingenio en la búsqueda de
soluciones a los problemas que gravitan permanentemente sobre su
Organización. Asumen rol principalísimo en el quehacer de la empresa y
en medio de la incertidumbre y de la creciente dificultad del futuro,
concentran en pocas manos las responsabilidades claves. Los hombres en
el comando están tan ocupados que el proceso dirección se trunca.
Los miembros de la Compañía piden liderazgo y es responsabilidad de la
Gerencia proveerlo. De ahí la redefinición del rol de dirección y la
necesidad urgente de rescatar las habilidades de liderazgo que por su
poco uso en el mundo empresarial se fueron perdiendo y olvidando por lo
cual ha habido que recurrir a novedosos enfoque de entrenamiento para
revivirlas.
El líder empresarial, por el contrario, debe fijar visión, valores,
directrices y criterios, con el concurso de la gente, para que sean las
personas y los equipos quienes desarrollen sus propios planes y tomen el
control de sus destinos. El líder debe comunicar ampliamente la
información necesaria, capacitar y apoyar a su gente, para que se
movilicen en pos del logro, eliminando todas las interferencias y
creando espacios para la auto-motivación.
Finalmente, debe garantizar que las cosas sucedan y hacer un permanente
seguimiento de los procesos, sin dejar de reconocer la importancia de la
flexibilidad para alcanzar los resultados.
El líder empresarial tiene que influir en sus colaboradores para que
utilicen al máximo su potencial y energía en beneficio propio y de la
organización. Se trata de "sintonizar" las mentes de las personas hacia
una visión y unos propósitos comunes y no basar el esquema en la simple
obediencia.
De otra parte, debe saber manejar el caos y la incertidumbre para que la
organización sobreviva. Será necesario que aprenda de las crisis y de
los errores para avanzar, dado que los procesos de cambio no son
lineales sino cíclicos.
Debe también ser intuitivo e inspirador, pues tendrá que estar preparado
para asumir riesgos y desafiar permanentemente sus suposiciones y las de
su gente. El sentido común y la sencillez son fundamentales para
afrontar los retos del futuro.
Finalmente, vale la pena resaltar que la alta gerencia es la responsable
del proceso de dirección y que como timoneles del barco, deberán conocer
a cabalidad las condiciones de navegación, su tripulación, su barco y,
por supuesto, la situación de los demás barcos que navegan en su
entorno.
EL PROCESO DE FACILITACIÓN
La gerencia media está perdida en el proceso de control. Las
innumerables áreas en que se "dividen" las organizaciones tradicionales
y el alto número de niveles producto del esquema de delegación y
control, producen una fracturación entre la alta gerencia y los
colaboradores, haciendo que la gerencia media tenga que mediar entre los
dos "bandos". A esto típicamente se le ha llamado la situación del "sandwich".
La gerencia media, que debe facilitar el proceso de dirección a la alta
gerencia y de logro a los colaboradores, se siente incapaz y sin el
apoyo de los unos y de los otros. Adicionalmente, suelen estar aislados
entre ellos por el nivel de especialización de sus funciones, por lo que
deben asumir casi que individualmente las presiones e inconveniencias
del sistema.
En las organizaciones planas del futuro, estructuradas por procesos
definidos a partir de las necesidades de los clientes y consumidores, la
gerencia media se verá abocada a redefinir su rol o desaparecer. Hoy ya
se presentan casos de empresas de tres niveles, donde un "supervisor"
puede tener hasta doscientas personas a su cargo.
Cuando las organizaciones evolucionen hacia los equipos autodirigidos
(también llamados semi-autónomos), donde estos serán responsables por la
organización y planeación de su trabajo, por la calidad y la
productividad de su labor, por el manejo de los insumos, por el propio
resultado, e incluso, por funciones como la elaboración y control del
presupuesto, la selección de sus nuevos miembros, el manejo de los
activos, la disciplina, los honorarios y la relación con los proveedores
internos y externos, la gerencia media podrá cumplir efectivamente con
su rol de facilitador.
Al ser cada persona y cada equipo responsable por su propio desempeño y
auto-controlarse, no habrá cabida para el rol de "supervisor", por lo
tanto la responsabilidad estará en dar el apoyo necesario, la
información y los recursos para garantizar la coherencia, la eficiencia
y la eficacia de la organización.
EL PROCESO DE LOGRO
Los colaboradores que deben asumir la responsabilidad por el logro,
están perdidos en el abandono. La transformación organizacional es
fundamentalmente transformación de la gente. Los colaboradores son en
realidad la ventaja competitiva más importante y por lo tanto merecen la
mayor atención.
En el modelo actual teniendo como principio la relevancia
organizacional, cuando una persona llega a ocupar un cargo se encuentra
con una descripción rígida y mecanicista del mismo, con manuales de
funciones y de procedimientos, normas y estándares, relaciones de
autoridad y controles que limitan la posibilidad de usar su talento e
inteligencia en beneficio de los propósitos de la ociedad.
Las organizaciones en últimas están pagando por una buena capacidad de
acomodación y obediencia de la gente. La flexibilidad en los elementos
enunciados en el párrafo anterior, es una condición imprescindible para
que el proceso de logro se dé en los colaboradores. Sugerimos empezar a
pensar en responsabilidades y roles para que cada persona y cada equipo
puedan manejar su medio ambiente y encontrar el espacio en el que puedan
incrementar su productividad e impacto en la organización.
En este nuevo esquema la estructura no es crítica . La planeación
tampoco. Para que las personas puedan llegar a tener autonomía sobre el
resultado, hay que garantizar madurez, compromiso y sintonía frente a la
visión, los valores, las directrices y los criterios fijados por la
organización. Ya no es tan relevante el COMO sino el POR QUE, para
encontrar el sentido que les permita a las personas contribuir con el
mejoramiento y el cambio.
Quiero insistir en el concepto de "empowerment", ya que es relativamente
desconocido en nuestro medio y no es una simple "moda" más. Realmente,
cambiará tan radicalmente la forma de entender las organizaciones y el
trabajo humano, que me atrevo a decir que las empresas que no lo vivan
no sobrevivirán en el futuro.
El "empowerment" no se trata de dar poder a la gente, es no quitárselo.
Al reconocer que las personas "pueden" y tienen talento dejaremos de
verlas como un recurso organizacional para entender que su
responsabilidad es generar recursos y valor agregado para la sociedad.
Empowerment, significa entonces, eliminar la dependencia y rigidez de
las organizaciones y sus estructuras, para considerar y valorar al ser
humano y a lo que ya trae como aprendizaje y experiencia.
"Empowerment" significa también dar opciones. El sentido común nos
indica que a un colaborador cuando le dan opciones siempre va a escoger
la que más le convenga y, si está comprometido y la organización es
"sana", deberá coincidir con la que más le convenga a ésta. Lo más
inteligente que podemos hacer es usar la inteligencia.
Los directivos inseguros o con poco poder, posiblemente no reconozcan
ese "poder" en la gente y teman perder el "control" de la situación o de
la organización. Por lo tanto, hacen esfuerzos importantes en mantener
el sistema y status-quo, negándose la posibilidad de explorar nuevas
formas de ejercer la autoridad. Se les olvida que los verdaderos líderes
no son los que se eligen por decreto sino los que son reconocidos como
tales por las personas.
En esta nueva concepción de la organización, en la cual el principal
potencial es la gente y su inteligencia, no debemos preguntarnos cuantas
personas necesitamos para una labor específica, sino que tan buenos son
los que hay y que tanto les "permitimos" utilizar su talento.
Definitivamente hay que volver a pensar acerca de las organizaciones
para introducir estas nuevas ideas, que igualmente van más allá de las
modas gerenciales. Debemos buscar que los roles primen sobre los cargos,
que los equipos sean la norma y no la excepción, que haya sinergía y no
simbiótica, que se rompan las jerarquías y la dependencia, que las
normas se reemplacen por criterios y que se creen los espacios para
lograr el crecimiento humano y la productividad de la organización. La
gerencia científica, tradicional y ortodoxa ya dieron lo que tienen que
dar. Los escandinavos refiriéndose a los norteamericanos dicen que estos
están llegando a la "estupidificación sistematizada de la producción".
Finalmente, quiero aclarar que en este nuevo esquema, la lealtad es
múltiple (con los clientes, equipos, jefes, proveedores, accionistas e
incluso competencia) y no funcional y, que por tanto, la forma de
mantener el sistema es a través de la cultura organizacional, de la
creación de compromiso en la gente, de la comunicación y de la
colaboración. Solo los colaboradores con una visión integral de la
organización y su entorno, pueden contribuir y agregar valor.
EL PROCESO DE CAMBIO
El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevas
tierras, sino en buscar con nuevos ojos. De lo que estamos hablando es
buscar nuevas realidades para viejos problemas. Las organizaciones se
ven cada vez más expuestas a afrontar nuevos retos y desafíos, para lo
cual deben inventar su propio proceso y seguir un camino natural y
auténtico alejado de las "modas gerenciales" que tanta confusión ha
creado.
Parece adecuado que los líderes tengan un plan estratégico a seguir y
que provean a las funciones principales las directrices básicas para
encausar su negocio. También parece adecuado que cada función desarrolle
su propio plan para el complimiento de esas estrategias. De otra parte
el logro del éxito no depende necesariamente del seguimiento estricto
del plan, sino del aprovechamiento oportuno de las opciones favorables
que se van presentando y el sobreponerse a los bloqueos naturales que
surgen en el camino. El deportista estrella es aquél que apoya el plan
básico con una alta dosis de habilidad e ingenio para crear jugadas imprevistas y desestabilizar el esquema del competidor. Desde
luego hay miles de posibilidades estratégicas a nivel de cada función
que resultaría ingenuo tratar de cautivar en un plan corporativo. Son
los jugadores los que ganan el juego si tienen una clara conciencia de
sus posibilidades y un uso inteligente de sus habilidades. La rigidez de
las estructuras organizacionales hicieron creer que las posibilidades
del cambio organizacional estaban limitadas a hacer más o menos de lo
mismo, a enfatizar o no un procedimiento o un proceso, a conseguir
nuevos clientes para el mismo producto ó nuevos productos para los
mismos clientes e introducir imperiosas modificaciones tecnológicas. Todo ello preservando
al máximo la estructura actual para evitar sentimientos de resistencia
al cambio y "no tocar" los intereses personales. Pareció que lo ideal
para los seres humanos era el status quo en el sistema organizacional.
Si a esto agregamos sistemas de planeación proyectivos y de gerencia por
objetivos basados en modestos incrementos sobre resultados históricos,
la organización tradicional pareció condenarse a sí misma a repetir el
libreto y a esperar que nuevos vientos
trajeran nuevas oportunidades que se adaptaran a su propia estructura.
Hoy las empresas en transformación saben que el ser humano asociado con
otros, debidamente organizado y con los recursos adecuados es capaz de
convertir en realidad metas compartidas y ambiciosas; entienden también
que objetivos y circunstancias diferentes requieren organizaciones diferentes y
apropiadas para ellos. Por tanto la Organización debe tener la
flexibilidad para adaptarse a los cambios permanentes del entorno. El
cambio para ellas es un medio ineludible de sobrevivencia y por tanto
corresponde a la Organización gestar su propio cambio.
El no cambio no es estabilidad, es estancamiento y, dado que el mundo
está en permanente proceso de transformación, la opción es clara. Hay
que abrazar el cambio, aprender a vivir con el, entender que es lo único
realmente constante, desmitificarlo y, principalmente, crearlo. No se
trata de dar unas pinceladas superficiales al cuadro general; la
situación no resiste más paños de agua tibia, o entendemos que la
transformación es más de fondo que de forma, o debemos asumir las
consecuencias de la competencia.
Para lograrlo, el principal obstáculo que hay que superar es vencer la
resistencia al cambio que origina el miedo que se presenta
prioritariamente en la alta gerencia. Se requiere valor para afrontar la
aventura del cambio y la conciencia de que haciendo lo que siempre hemos
hecho, tendremos lo que siempre hemos tenido.
No pretendo con estos conceptos descalificar lo que hasta ahora nos ha
permitido alcanzar el éxito, tampoco presentar una posición maniqueista
de los hechos. Unicamente, exponer algunos puntos de vista distintos,
seguramente ya conocidos por el lector, para facilitar un proceso de
reflexión sobre el comportamiento de las organizaciones y los aspectos que las pueden llevar a lograr la
productividad y la calidad de vida que demandamos los miembros de la
sociedad. Sin embargo, cada organización, consultando la situación en la
que se encuentra y su visión de futuro, deberá saber si le ha llegado la
hora del cambio. La verdadera revolución social, aquella que busca
mejorar la calidad de vida de sus miembros y maximizar el bienestar,
puede darse si redefinimos el mundo de los negocios, de las
organizaciones y del trabajo.
EL PROCESO DE REDISEÑO ORGANIZACIONAL
Las organizaciones deberán afrontar un proceso de transformación para
crear una nueva arquitectura organizacional, que promueva una visión de
procesos, el trabajo en equipo con base en roles enriquecidos y
flexibles. El rediseño hacia procesos debe hacerlo la misma gente, en
equipos interfuncionales y orientados hacia una nueva visión y filosofía
empresarial, teniendo en cuenta que si no se rediseña el subsistema
social (En parte lo que llamaríamos procesos de Gestión Humana y
desarrollo de habilidades), estamos condenados al fracaso. El trabajo en
equipo debe ser la norma y no la excepción. Sabemos que los seres
humanos en conjunto son capaces de grandes realizaciones. Siempre
dijimos que debemos unir esfuerzos para multiplicar resultados. Sin
embargo, por algún extraño mecanismo derivado de la tecnología,
construímos organizaciones para seres solitarios, creamos cargos y
divisiones que entorpecen la unión y, más aún sistemas de control que
disminuyen las posibilidades de un aporte colectivo por parte de los
integrantes de la empresa. La integración del sistema organizacional
surge como un camino viable y lógico para multiplicar la efectividad de
la Empresa. El trabajo es equipo, los procesos de operación conjunta y
la asimilación de roles con alta interdependencia traen una nueva
concepción del trabajo, donde la utilización inteligente de la capacidad
individual se combina con la colectiva, generando equipos unidos por
objetivos comunes en un sistema de alta interacción que potencializa la
obtención de resultados, disminuye la dependencia y respeta la condición
del hombre como ser
social.
Finalmente, dado que el tema de roles y gestión humana es tan
importante, que he decidido abrirle un capitulo aparte
EL PROCESO DE GESTIÓN HUMANA
Abordar responsablemente los temas de gestión humana, demanda trascender
nuestros esquemas de pensamiento actuales y explorar otras formas no
violentas de interrelacionarnos con los demás. Es necesario
cuestionarnos acerca de nuestro concepto del hombre, para entender el
por qué creemos estar abocados a repetir en las organizaciones esquemas rígidos y complejos que ignoran
nuestra naturaleza humana.
En un esquema organizacional fragmentado, montado sobre la base del
temor y la desconfianza, soportado por los mecanismos de control e
inspirado en la burocracia y las jerarquías, la ausencia de
oportunidades y retos es la norma. limitarse a "comprar" capacidad de
obediencia y acomodación no es suficiente para abordar los nuevos retos que impone una sociedad rápidamente
cambiante.
Las nuevas realidades exigen cooperar en vez de competir. Cada ser
humano es un asociado, un colaborador creativo y responsable que se
autorenueva y aprende continuamente, pero que se ve limitado por una
serie de interferencias creadas en las organizaciones, que por falta de imaginación y exceso de
intolerancia y desconfianza, han limitado la vida a normas, objetivos y
evaluaciones.
Desde la norma y la imposición de las leyes se atenta contra lo más
humano de la gente. Por el contrario, los principios y los criterios
definen espacios comunes desde los cuales se puede ver y entender la
vida, siempre y cuando seamos conscientes que las personas y las
organizaciones son organismos que se renuevan y crecen constantemente y
no máquinas rígidas con propósitos definidos. Estancamiento, jerarquías,
normas y controles. Bajo este paradigma no queda otro remedio que ver a
las personas como un recurso más, seleccionable, desarrollable y si se
quiere, desechable. En un mundo sin fronteras, las personas y no los
medios de producción, serán la única ventaja competitiva y por lo tanto,
el reto debe estar en atraer, desarrollar y mantener talentos.
"Las máquinas se construyen montando un número bien definido de piezas
en un orden preciso y previamente establecido. Por otra parte, los
organismos muestran un alto grado de flexibilidad interna y de
plasticidad. Aunque el organismo como un todo presenta regularidades y
modelos fijos de comportamiento, las relaciones entre sus partes no están rígidamente determinadas"*
El reto consiste en liberar la creatividad e inteligencia de todos y
conseguir el compromiso necesario para crear una nueva realidad en la
que todos ganen y se satisfagan las necesidades y expectativas
personales y profesionales. El empleado de excelente desempeño del nuevo
modelo será un socio que participe plenamente, un individuo que
aprenderá a lo largo de toda su vida, un individuo bien preparado que
recibe una remuneración adecuada. A diferencia de su colega de antaño,
progresará gracias a la organización y no a pesar de ella,. Y mediante
el apoyo que recibe de su empresa, este tipo de empleado constituirá la regla y no la excepción. Esto significa reconocer muchos elementos
básicos que hemos ignorado sistemáticamente y que puede tener lugar
cuando el celebro analítico y lógico con su capacidad de clasificar y
etiquetar, admite con plena conciencia la sabiduría de su otra mitad.
El uso integral de nuestro cerebro expande nuestro horizonte de
aprendizaje. No debemos limitarnos a aprender a "hacer" debemos aprender
a "ser" a "aprender" y a "desaprender".
Siempre hay más de un camino y
no existe una forma correcta de hacer las cosas. Aferrarnos a creencias
nos impide explorar nuevos horizontes y quizás ver lo que otros no
pueden por estar "ciegos" y oír lo que otros no pueden porque están
"sordos". Citando a mi pensador favorito: "Los que se aferren a creencias, a promesas utópicas, no se interesan
por la gente sino por ideas; y la acción que se basa en ideas tiene
lamentablemente que engendrar sectarismo y desintegración, lo cual, en
realidad, es lo que está ocurriendo. Mientras busquemos, pues, seguridad
mediante un sistema, mediante una idea, tiene evidentemente que haber
separatismo, contienda y desintegración, lo que inevitablemente produce
inseguridad". *
La falta de imaginación, de desafiar suposiciones y de percibir lo
nuevo, nos ha convertido en prisioneros de lo que sabemos, de lo
conocido, de lo mensurable. esto puede explicar el por qué aun muchas
empresas (sus gerentes) se empeñan en aferrarse a "modas gerenciales" y
modelos preconcebidos renunciando a la hermosa posibilidad de encontrar
un nuevo sendero que se ajuste más a las condiciones reinantes y,
principalmente a los seres humanos.
Despertar para ver a las personas
con talento y aceptadas como son, entender que afortunadamente somos
imperfectos, diferentes unos de otros, y que estamos en permanente
renovación, implica una actitud reconciliadora, tolerante, una mente
abierta y dispuesta a cambiar y una capacidad permanente de aprender de
los errores y de la mal llamada crisis. Esto sugiere a lo básico,
recuperar la esencia del hombre, volver a los viejos supuestos. Por lo
tanto, "gestión humana" no puede darse si no se produce una
transformación en el tipo de pensamiento de los líderes de las
organizaciones.
Para incursionar en una gestión humana se requiere de una visión holista
e integradora del hombre y su contexto. Separando el mundo de sus partes
jamás podremos conocerlo. El aprendizaje se da de la síntesis y no de la
fragmentación.
La visión inmediatista de las situaciones cotidianas, la carencia de
sentido, el facilismo improductivo y el afán, nos puede llevar a una situación de
falsa comodidad, donde los seres humanos se vuelven defensivos o
acusadores, perdiendo la noción de nuestra propia renovación y
trascendencia. Estas transformaciones mentales y no reformas
superficiales, a mi juicio se deben inspirar en lo fundamental, en los
principios naturales y en el sentido común, que por ser tan obvios y
estar dentro de nosotros mismos no lo vemos con facilidad.
Teniendo en cuenta que las organizaciones son un tejido social armónico,
determinadas por procesos y configuradas a partir de equipos
autoliderados y polifuncionales, donde cada persona debe tener una
visión integral de la organización, debemos inventar nuevas soluciones
buscando profundamente dentro de nosotros mismos. Si queremos entender
una organización debemos estar atentos al sin número de interrelaciones
entre hombres, tecnología, procesos y entre estos y la sociedad.
Cuando hayamos tomado conciencia de esto, la "selección de personal"
será una interrelación humana, la "inducción" será un proceso permanente
de adaptación y conocimiento general, la "evaluación del desempeño" será
una instancia de crecimiento humano, los "planes de carrera" consultarán
gustos, habilidades y sentimientos, los "salarios" más de depender de
una "curva" o de una "valorización de cargos" se fijarán por la
capacidad de agregar valor y por la oportunidad individual de los
equipos y de la empresa, "la "capacitación" será más educación y la
"información" le dará paso a la formación, las "normas" se reemplazarán por criterios, los "reglamentos" por principios, los
"manuales" se convertirán en guías y, finalmente, "los recursos humanos"
serán los seres humanos. Los colaboradores en las empresas deben tener
claridad no solo de la visión y los principios. Igualmente deben contar
con un sentido claro de lo que hacen.
Recordando a Nietzsohe, "Quien tiene algo porque vivir, es capaz de
soportar cualquier como".
En consecuencia qué se puede hacer?
Si la gestión humana ve al hombre como protagonista y receptor de los
procesos de transformación, si como dijo el famosos pre-socrático
Protagoras "El hombre es la medida de todas las cosas", Por qué en las
organizaciones se aborda este tema con tanta ligereza? Tradicionalmente
se han buscado soluciones y respuestas desde el pensamiento, pero como
este es el resultado de la memoria y de la experiencia es limitado y
condicionado, por lo tanto, no suficiente. Aprender debe ser un proceso
original, libre de prejuicios. No hay mejor manera de negar la
inteligencia que seguir ciegamente a otros. Por el contrario, debemos
discernir, comprender, observar, liberarnos de etiquetas y escuchar más
aquello que nos permitió abandonar las cavernas; la intuición. Antes de
emprender cualquier acción es necesario comprender que un ser humano es
único y no duplicable, que tiene determinación propia y por lo tanto no
es programable, que es capaz e inteligente, que tiene vida emocional y
no es una máquina, que crece y aprende y que es confiable. Igualmente es
necesario entender que vivimos presos de nuestras propias creencias,
ideas, hábitos, apegos y temores, y que justificamos nuestras propias
limitaciones. En consecuencia, debemos empezar por nosotros mismos.
Una vez hayamos tomado conciencia de esto, es necesario desarrollar un
proceso simple, permanente y original de transformación organizacional y
cultural, basado en el liderazgo colectivo, los equipos humanos, el
reconocimiento del poder que tiene la gente, la concepción de procesos,
la comunicación abierta y efectiva, el aprendizaje permanente y una
nueva arquitectura organizacional que potencialice el talento, la
inteligencia y la creatividad humana.
El proceso de gestión humana es
una nueva aventura que no solo busca aumentar la competitividad de las
empresas, sino mejorar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad.
Dentro de todos los aspectos mencionados anteriormente, la EDUCACION
merece un capítulo especial.
EL PROCESO DE LA EDUCACIÓN COMO HERRAMIENTA DE COMPETITIVIDAD
Durante muchos años, el mundo vivió convencido que las ventajas
competitivas de los países y de las organizaciones, estaba basada en la
disponibilidad de medios de producción. Muchas de las teorías afirmaban
que la disponibilidad de recursos naturales, materias primas, tecnología
y dinero constituían un aspecto importante para diferenciar entre los
países competitivos de aquellos que estaban destinados al subdesarrollo.
Países como Japón y otros tigres asiáticos nos demostraron lo contrario.
Encontraron que la verdadera ventaja competitiva estaba en la
utilización permanente de cada gramo de inteligencia humana, factor que
en ausencia de los medios de producción, debió convertirse en el
potencial de crecimiento económico y social.
A nivel empresarial podemos ver la misma paradoja. Dos empresas
semejantes en tamaño, tecnología y otros medios de producción presentan
resultados diferentes. ¿Cómo explicarlo? Es necesario buscar en las
raíces y ahondar más en los elementos culturales y humanos a los que
rara vez le dedicamos los esfuerzos necesarios.
En este orden de ideas, los medios de producción son apenas en factor de
supervivencia, no un determinante de competitividad. Tenerlos no
garantiza el éxito, pero la ausencia o mala calidad de ellos si puede
implicar fracaso. Posteriormente, a finales de los setentas, se impulso
la idea que las ventajas competitivas estaban en el resultado de los
procesos organizacionales, es decir, en la calidad y en el servicio al
cliente. La calidad y el servicio son igualmente necesarios para
sobrevivir. En las condiciones de competencia global de hoy, son una
responsabilidad social y a la vez un valor para las empresas, que deben
practicar constantemete para ganarse la confianza y la lealtad de los
clientes. Sin embargo, para la totalidad de los sectores económicos, es
común observar cómo la competencia, no solo copia sino que mejora la
calidad y el servicio de una forma cada vez más rápida, haciendo que los
productos y servicios ofrecidos al mercado sean más difíciles de
diferenciar. Esto refuerza el hecho que sean factores de supervivencia
que generan ventajas competitivas en el corto plazo.
Si los medios de
producción y lo producido no significan diferencias importantes, la
verdadera posibilidad de ser más competitivos en los noventas radica en
lo que ocurre al interior de las organizaciones. Es precisamente allí
donde hallamos la causa real del éxito empresarial y del crecimiento
individual.
Podríamos afirmar que las organizaciones no existen, que lo que
verdaderamente existe son las personas. Son estas quienes rediseñan
procesos, crean y mejoran continuamente los sistemas y subsistemas
empresariales, alinean estructuras, utilizan la tecnología, prestando
servicios, producen la calidad, lideran los procesos y, en general, crean las opciones para encaminar a la
organización por la senda de la competitividad. Para muchos líderes
empresariales esto aún no es claro. Consideran al ser humano como una
extensión de la máquina, como un recurso más que hay capacitar para que
mejore su desempeño individual y cumpla mejor con los propósitos
organizacionales. Para otros la situación es más crítica, ya que
consideran que los empleados son deshonestos o perezosos o poco listos.
Han creado etiquetas y prejuicios que les impiden avanzar en procesos de
cambio reales, sin detenerse a pensar cual es el costo real de su temor
y el daño que causan a la sociedad. Finalmente hay quienes no van más
allá de la demagogia y de discursos vacíos que no logran más que
menoscavar la credibilidad en la gente.
Siguen viendo al ser humano como un ente fraccionado del cual hay que
obtener el mejor provecho, sin importar su crecimiento integral en lo
económico, físico, social y espiritual. No han comprendido la visión
holista e integradora que implica una acción deliberada y decida para
impactar la sociedad y dejarle a nuestros hijos un planeta mejor del que
heredamos de nuestros padres. No son conscientes que las organizaciones
con sus espacios de desarrollo, que están al servicio del ser humano y
que deberán entenderse como un sistema abierto que debe impactar
positivamente a la sociedad para mejorar su calidad de vida. Lo anterior
requiere un esfuerzo conjunto entre el gobierno, los empresarios y otros
actores de la sociedad para desarrollar planes ambiciosos de educación a
todo nivel. Desafortunadamente muchos líderes empresariales consideran
que la educación es costosa, quizás porque no han calculado el costo de
la ignorancia y creen que los empleados" pueden mejorar en su trabajo
sin que antes sean mejores "personas". Es lamentable observar como en
foros con la clase empresarial, cuando se habla de educación, la gente
deja de prestar atención. La patética visión de corto plazo a veces
impide soñar con un futuro diferente y la miopía e ingenuidad crea
barreras mentales que imposibilitan aprender de las experiencias de
otras latitudes, donde han basado la estrategia de desarrollo, por más
de 30 años, en la educación de la gente. A veces se olvida que nadie da
de lo que no tiene y, que por tanto, la productividad, la calidad y el
servicio, se logra con personas educadas, entrenadas y capacitadas,
haciendo que cada peso invertido en este propósito sea la mejor decisión
financiera desde el punto de vista empresarial y social. Debemos contar
con más gente emotiva, talentosa y con poder. El verdadero poder esta en el ser. Radica en la posibilidad de tener espacios y eliminar
interferencias para que cada persona desarrolle al máximo su talento y
su inteligencia en beneficio del proyecto de la empresa. Este es el
verdadero reto y el camino a la competitividad.
En este sentido, la
transformación cultural comienza por el cambio de pensamiento en la alta
gerencia. Solo restableciendo la confianza en la gente podemos
transformar empresas basadas en el temor y en le control permanente.
Es imperativo salir del marasmo en que está inmersa la gestión
empresarial para encontrar en la gestión humana la verdadera fuente de
crecimiento, los nutrientes que nos permitirán ser cada día más
competitivos. La respuesta al desarrollo no la vamos a encontrar en los
grandes agregados macroeconómicos. Esta la encontraremos en la
posibilidad de contar con seres humano íntegros, honestos y capaces de
usar su inteligencia natural de manera constante, es decir, personas
"educadas" para una nueva sociedad. Nadie cambia, motiva ni desarrolla a
nadie.
La verdadera capacidad transformadora esta en cada ser humano, en su
actitud de aprender continuamente de si mismo y de lo rodea, en la
posibilidad de contar con las condiciones necesarias para ser el
arquitecto de su propio destino y adoptar un actitud proactiva frente a
la vida. ¿Cuantas empresas incluyen en sus presupuestos partidas
suficientes para desarrollar programas de educación ? ¿Por qué seguimos
clasificándola como un gasto ? ¿Cuál es la prioridad real que le dan los
gobiernos al tema ? ¿Cuál es la actitud de cada uno de nosotros ?
LOS 7 PECADOS CAPITALES DE LOS LIDERES Y LAS ORGANIZACIONES
INTELIGENTES
Se ha repetido en varias ocasiones, que las empresas hacia el futuro no
dependerán de los grandes líderes individuales sino de los equipos
inteligentes, es decir que el "empowerment", entendido como llevar el
liderazgo a todos los "niveles" de la organización, es una necesidad y
un deber más que un simple capricho. El reto de potencializar la
inteligencia, la energía y la pasión colectiva, es cuestión de
supervivencia. En el mundo de hoy permanecerán los que cambien el temor
por la valentía, el anquilosamiento por la innovación y la mentalidad
analítica y racional por la imaginación. Para ser competitivos en costos
en vez de seguir sobrecargando los precios, para diferenciarse en lugar
de copiar, para agregar valor y sorprender a los clientes en vez de
maltratarlos, para ser proactivos en vez de seguir reaccionando y
acomodados en la queja permanente, para ser rentables y crecer y para
ser competitivos en un mundo sin fronteras, no es posible seguir
desperdiciando tanta cantidad de talento humano. Los verdaderos líderes
hacen que la gente quiera hacer cosas, que se comprometan verdaderamente
con una visión y unos valores y crean espacios y condiciones, donde los
colaboradores también ganen y crezcan con la organización. Pero si bien
esto en el papel suena sencillo, en la práctica no lo vemos comúnmente.
Convertimos lo simple en complejo, no vemos los caminos y sacrificamos
en el altar del pasado las oportunidades del futuro. Apegados a las
teorías y las modas renunciamos a la posibilidad de pensar por nosotros
mismos, de crear, de usar el sentido común y de explorar nuevos caminos.
Podemos leer infinidad de libros, asistir a seminarios tradicionales o
hacer propósitos de final de año, pero en la práctica nada de eso funciona.
Entre la racionalización y la práctica hay un abismo, a veces tan
grande, que muchos no logran construir un puente para atravesarlo.
Afortunadamente existen hoy en día metodologías de talleres y de entrenamiento, que a partir de vivencias reales inspiradas en simulaciones empresariales, preferiblemente en ambientes naturales, logran generar cambios profundos en los individuos, en los equipos y en las organizaciones. Pero quizás el concepto más importante es el liderazgo del equipo. Reconocer que todos los miembros de la organización son líderes, que cada persona se lidera a si misma y tiene el poder de elegir que quiere hacer con su vida e impactar en su círculo de influencia, implica un giro radical frente a la concepción que el liderazgo era exclusivo de la Alta Gerencia de las empresas.
Potencializar la capacidad de todas las personas, buscar la sinergía y
lograr un liderazgo más allá del que provee la autoridad del cargo, son
las principales tendencias en el mundo de los negocios. Adicionalmente a
lo anterior, quisiera enunciar los siete pecados capitales que considero
prevalecen en la gerencia de hoy y que impiden a las organizaciones ser
más competitivas.
Estos son:
1. TEMOR
Cuando nuestra mente se va al futuro, el temor a lo incierto y al
fracaso, o cuando la mente se va al pasado y tememos perder algo que
tenemos y que nos gusta, no hay remedio, estamos condenados al
continuismo y al estancamiento. A la mente temerosa le cuesta mucho
esfuerzo innovar, cambiar, diferenciarse, explorar, avanzar, etc., por
esto el temor, que es algo natural del ser humano, puede ser nuestro
peor aliado. En este orden de ideas, el temor de la alta gerencia puede
convertirse en el mayor costo para las organizaciones y en la principal
explicación del estancamiento, de la violencia y, en general, de los
otros seis pecados capitales de los líderes.
2. EGOISMO
Se dice fácilmente que se requiere el compromiso de los colaboradores
para el éxito de la organización, pero rara vez nos preguntamos, qué
hace que una persona se comprometa con algo? Se le pide a los
olaboradores que se comprometan con una visión y unos valores, que o
bien no participaron en su definición o que no conocen, sin ninguna
expectativa clara de beneficiarse de los resultados de la organización.
No se trata de materialismo sino de justicia social, de relaciones
gana-gana de compensaciones flexibles de acuerdo con productividad y
resultados, de participación en la empresa o de sus utilidades, o de
cualquier otro mecanismo en el cual, si a la empresa le va bien a los
colaboradores también. No creo que sea posible mantenerse en el largo
plazo si pensamos en ganar únicamente nosotros. La vida misma termina
dándole a cada uno lo que se merece.
3. DESCONFIANZA
El concepto equivocadamente negativo que se tiene del ser humano y
nuestra capacidad de convivir con la perversidad, han vuelto a las
organizaciones y a sus líderes desconfiados y aferrados al control, como
si esta costosa actividad fuera el remedio para asegurar la honestidad.
En un ambiente donde prime la desconfianza, es literalmente imposible
potencializar la inteligencia colectiva y abrir espacios en la
organización, libres de interferencias, para construir una organización
de innovación y aprendizaje. La confianza se construye, se da y se gana,
pero no podemos dejar de lado el mensaje de un viejo refrán que dice:
"El ladrón juzga por su condición". Es preciso cambiar una cultura de
control para saber si "se hizo o no lo que debería hacerse," por una
cultura de seguimiento para asegurar que "se haga". No es cuestión de
más normas y castigos. Cada ley crea un ilegal, es cuestión de mayor
educación y toma de conciencia del ser humano.
4. ARROGANCIA
Quien cree que ya aprendió se encuentra en condiciones de vivir en un mundo que ya no existe, quien se cree más que los demás vive en un paraíso de tontos y quien no reconoce los errores sacrifica la mejor fuente de aprendizaje y desarrollo. La arrogancia es una enfermedad mortal para líderes y organizaciones. Por el contrario la humildad, que a veces la entendemos con un sentido peyorativo, es una gran virtud. Los verdaderos líderes no abusan o imponen su poder, por el contrario, liberan y potencializan el talento de sus colaboradores. Junto con los pecados anteriores, la arrogancia nos lleva a la intolerancia, e incluso a la violencia, que vuelve al ser humano defensivo, reactivo y estático y le dificulta realizar el mayor reto de los líderes de hoy: aprender a aprender de manera permanente.
5. INCOMUNICACIÓN
En la era de la información, no deja de ser paradójico encontrar líderes
que siguen creyendo que la información da poder, o que la inversión en
sistemas de información y comunicación es simplemente un gasto. Pero si
bien la poca transmisión de información es una dificultad, lo es más la
incapacidad de escuchar. Cuando creemos tener la razón, cuando el
protagonismo nos impide buscar entender al otro, cuando escuchamos
dependiendo de quien hable, o cuando solamente escuchamos palabras y no
la comunicación no verbal, el corazón no escucha y la mente se cierra,
desperdiciando un gran número de opciones útiles.
El trabajo en equipo se vuelve difícil cuando prima un diálogo de sordos
y el "empowerment" y el uso de la imaginación quedan bloqueados ante la
incapacidad de comunicarnos, entonces es cuando es difícil entender
porque al proceso de escuchar, vital para la comunicación, no se le
preste atención dentro del proceso educativo.
6. INDIVIDUALISMO
Comenzando por una educación individualista e individualizante, hasta llegar al mundo fragmentado de las empresas, seguimos abandonando las opciones colectivas generando una permanente y desgastadora competencia. No es fácil lograr sinergías cuando no nos comprometemos colectivamente con una visión, una misión y unos valores, cuando en vez de ser competitivos frente al mercado, nos mantenemos en una competencia interna donde inevitablemente hay ganadores y perdedores. Dos síntomas de mediocridad son buscar sobresalir a costa de los demás o seguir creyendo en el viejo concepto de "divide y vencerás".
Si valoramos al
ser humano y respetamos las diferencias, es fácil entender que un equipo
es más que la simple agrupación de unos individuos.
7. RACIONALISMO
Si la mitad de nuestro cerebro, el hemisferio de lo racional, analítico,
lógico, matemático, casuístico, etc., sigue desconociendo la existencia
de la otra mitad, el hemisferio de la intuición, la imaginación, el
pensamiento holista, lo transcendente, lo artístico, etc., seguimos
condenados a vivir en un mundo de fórmulas, teorías, conceptos
preestablecidos, normas y reglamentos. La vida no transcurre entre los
libros, va más allá de lo conocido y de la acumulación de memoria. La
imaginación, más importante y amplia que el conocimiento, es cuestión de
supervivencia y evolución. Somos nosotros mismos quienes imponemos
nuestros propios límites, dificultándonos la posibilidad de desafiar suposiciones y crear nuevas
realidades. Nuestro excesivo y excluyente afán por resultados y el temor
a equivocarnos, nos impide explorar nuevos caminos y escuchar la sabia
voz de lo simple, de la intuición y del sentido común. El reto está
claramente planteado: Crear organizaciones inteligentes. Para esto y,
con relación a lo mencionado, propongo los siguientes argumentos:
ORGANIZACIONES INTELIGENTES
Como se ha mencionado antetiormente, el mayor desperdicio de las
organizaciones ha sido de inteligencia y talento colectivo. El número de
ideas que no se escuchan o que ni siquiera se expresan, producto de una
concepción equivocada de la gente y de las organizaciones y la miopía de
nuestros empresarios para crear compromiso por parte de los
colaboradores, hacen que la gente sea un simple recurso más que da a la
empresa su capacidad de obediencia y acomodación. La complejidad de las
organizaciones montadas sobre la base del control y del temor
(jerarquías, divisiones, normas, controles, etc.), promueven la
"delegación hacia arriba", el seguimiento de instrucciones y manuales y
la posibilidad de evadir responsabilidades traspasándolas a otra "área"
de la organización. Estas y otras prácticas impiden el crecimiento de
las personas, promueven la dependencia y estancamiento de los equipos y
refuerzan su estilo de "liderazgo" que nada tiene que ver con los retos
que nos impone el próximo siglo.
Las organizaciones inteligentes reconocen el poder y el talento de la
gente para impactar positiva y permanentemente en el negocio, abren
espacios y crean una comunicación abierta que promueve las sugerencias
creativas de todos, eliminan interferencias para agilizar decisiones y
procesos, crean equipos y redes internas para lograr interdependencia
frente a objetivos comunes, permiten la flexibilidad de roles y rompen
rutinas, crean relaciones de confianza y desarrollan verdaderas
organizaciones de aprendizaje. Reconocer el poder y el talento de la
gente, aparte del simple sentido común, demanda la presencia de
verdaderos líderes empresariales. Estos, en vez de planear, delegar y
controlar, deben entender que su rol es movilizar y dirigir toda la
inteligencia y el entusiasmo de todos hacia el logro de objetivos
comunes, orientados por la visión y guiados por los principios de la organización. Abrir espacios y eliminar interferencias es el resultado
de entender que existen muchas actividades que no agreguen valor y que
los colaboradores de una empresa trabajan para los clientes y no para
los jefes. El exceso de controles y estructuración no constituye un
esquema adecuado para sobrevivir en un mundo dinámico y cambiante.
Crear comunicación abierta, principalmente desarrollar el hábito de
escuchar, son condiciones difícilmente observables en nuestro medio. La
falta de humildad de un buen número de los "líderes" empresariales y la
prepotencia los vuelve sordos, contribuyendo con una dolorosa
participación en el desperdicio de inteligencia colectiva. Vale la pena
recordar que no es la información la que da poder sino el uso de la
misma y que un esquema de reconocimiento del poder de la gente y de
equipos autodirigidos, requiere que estos tengan la información que
necesitan en el momento oportuno para tomar decisiones acertadas.
Crear equipos y redes de trabajo es una práctica común en el mundo de
las empresas desde hace más de una década con un alto nivel de éxito. Es
dramático observar la enorme dificultad de la mayoría de las personas
para trabajar en equipo y entender que podemos tener objetivos comunes.
La competencia interna, el individualismo, la incapacidad de escuchar y
de hablar un lenguaje común, la costumbre de buscar culpables y evadir
responsabilidades, etc., producto en una gran parte de nuestro sistema
educativo convierten el verdadero trabajo en equipo y las sinergías en
una condición raramente observable. Se estima que para el año 2000, en
Estados Unidos el 50% de la mano de obra trabajará en equipos
autodirigidos. Estos equipos responsables de la productividad y de la
calidad de su trabajo podrán tomar decisiones sin mayores aprobaciones,
interactuar libremente con todas las personas de la organización,
manejar integral y responsablemente todos los recursos, asumir las
funciones típicas del staff, etc. Las implicaciones de estos puntos,
entre otras posibilidades, son tantas que dificilmente podrían
condensarse en una ponencia. Esto, conjuntamente con el reto de contar
con roles flexibles, dinámicos y esquemas de autocontrol, requiere de la
construcción de relaciones de confianza. La desconfianza, junto con la
arrogancia ya mencionada de algunos líderes, impide avanzar en
verdaderos procesos de transformación y potencializar la inteligencia y
el talento colectivo. También se requiere una dosis de valor. El otro
interrogante a ser despejado es cuándo una persona decide comprometerse
con algo. Adicionalmente a contar con ambientes "sanos" en la
organización, abrir oportunidades de desarrollo, crear espacios de
participación, dar un trato digno y "humano" y contar con buenos líderes
empresariales, a mi modo de ver, hay que ofrecer relaciones gana-gana.
Los programas de "motivación" no pueden seguir siendo cursos sin
sustancia, dicursos plagados de doble moral o un cúmulo desesperanzador
de arengas y "frases de cajón". El argumento de fondo es que si a la
empresa le va bien a la gente también debe irle bien. No estoy hablando
de dinero o salarios sino de compensaciones.
El reto de las
organizaciones exitosas de hoy es crear esquemas de "compensación"
flexibles basados en la productividad y capacidad de agregar valor de
cada individuo, del equipo del que forma parte y de toda la
organización. Lo que resulta preocupante es que en nuestro medio sigamos
bajo el supuesto que a trabajo igual salario igual. El hecho de que
parte de la compensación dependa del resultado del equipo, fomenta la
exigencia entre ellos, la colaboración y ayuda mutua y el crecimiento
colectivo, al igual que fomenta el trabajo en equipo hacia el logro de
objetivos comunes. En este orden de ideas será menos común escuchar "eso
no es asunto mío" o "yo gané" y no existirá la mediocridad de derrumbar
a los compañeros para poder sobresalir.
Por otro lado, el que otra parte de la compensación dependa de los
resultados globales de la empresa ayudará a crear un pensamiento más
sistémico y globalizador que ayude a entender que el problema de uno es
un problema de todos y que las divisiones entre "áreas" crean un
territorialismo que debilita, genera conflictos, no contribuye con las
soluciones y esteriliza las relaciones de cooperación interna.
La compensación individual deberá seguir existiendo en la medida que
promueve la superación personal y que no todo en las empresas se decide
o resuelve con base en equipos.
Las organizaciones inteligentes se construyen a través de procesos pedagógicos que desarrollen nuevas habilidades y promuevan nuevos hábitos en la organización, entre los cuales quisiera resaltar los siguientes aspectos: Líderes que ejerzan influencia con el ejemplo, que confíen y sean confiables, humildes, tolerantes, maestros, visionarios, guiados por valores, que fomenten el liderazgo y el trabajo en equipo a su alrededor, que escuchen y promuevan el cambio y el aprendizaje continuo. Trabajo en equipo con objetivos comunes, solidaridad, sinergía, respeto y valoración de las diferencias, roles claros y flexibles, altos estandares de logro y autocontrol. Personas honestas, responsables, comprometidas, creativas, "empoderadas", auténticas, con conciencia social y actitud de servicio.
Organizaciones que fomenten la innovación, el cambio y el aprendizaje
continuo, que promuevan el pensamiento estratégico de todos, eliminen
rutinas, controles y complejidades innecesarias, abiertas a la sociedad
y orientadas a los clientes. Procesos ágiles eficientes, simples,
flexibles, creados desde el mercado, soportados en buenos sistemas de
información gestionados con base en equipos interfuncionales y que
faciliten el rompimiento de las viejas burocracias. No podríamos dejar
de mencionar la importancia de crear organizaciones de aprendizaje. En
nuestro medio he encontrado principalmente tres obstáculos que impiden
que esto se pueda lograr, a saber: Falta de una cultura de "seguimiento"
continuo para asegurar el logro de los objetivos propuestos y de
disciplina para escribir y compartir los aciertos y desaciertos y el
respectivo aprendizaje. Somos buenos para "evaluar", muchas veces
reactivamente, y controlar sin mirar el valor del proceso y del
aprendizaje. Intolerancia frente a los errores que genera temor y
dificultad de reconocerlos, desperdiciando así una de las principales
fuentes de aprendizaje; esto es "extraño" en una sociedad tan indolente
como la nuestra. Tampoco se suele aprender de los aciertos porque se
suelen "privatizar" o ver como cosas normales que hacen parte de la
responsabilidad de cada persona.
Insuficiente conciencia del valor de la educación y del aprendizaje, lo
que no promueve la apertura de espacios y tiempo para fomentar
actividades de aprendizaje.
A manera de conclusión, no es imposible crear organizaciones de
aprendizaje y por el contrario es muy "costoso" el no crearlas. El reto
está planteado hace muchos años. ¿Qué estamos esperando? Qué nos impide
hacerlo?
UNA VISIÓN EMPRESARIAL DIFERENTE
Las organizaciones empresariales ejercen cada vez mayor influencia en la
sociedad mundial.
De hecho, no se puede entender el mundo de los
negocios independientemente de otras instituciones, ya que existe una
interrelación absoluta entre los diferentes estamentos que conforman una
sociedad. En este contexto, las organizaciones empresariales juegan un
papel de alta responsabilidad en el futuro del mundo y en el
mejoramiento de los estándares de vida de las personas. Los líderes
empresariales no pueden ignorar esta enorme responsabilidad, que implica
abdicar a muchos paradigmas existentes para adoptar visiones y objetivos
más trascendentes. Si bien la primera responsabilidad social que tiene
una empresa es ser eficaz, eficiente y rentable, para ofrecer los
productos que requiere la sociedad, a un precio razonable, sobrevivir y
crecer, esto difícilmente puede ser posible si la empresa, como sistema
abierto que es, no busca impactar positivamente a la sociedad en la que
está inmersa, logrando el "éxito" de sus colaboradores, clientes,
proveedores y accionistas. Desde el punto de vista de los líderes
empresariales y para garantizar que podemos lograr el éxito considero
que es preciso: Buscar el crecimiento y la educación de la gente para
que en primera instancia sean seres humanos íntegros y socialmente
responsables. La valoración de cada individuo como un ser único y
diferente, es un primer paso para entender que más que buscar cambiar al
otro, es cambiar yo mismo y, que a través del ejemplo y la creación de
espacios donde cada persona pueda usar su talento e inteligencia, es que
podemos construir una mejor sociedad. Es necesario lograr que cada uno
tenga definido un sentido para su vida y una visión inspiradora que lo
impulse a alcanzar propósitos mayores.
Las personas tienen talento y la administración productiva de éste, es
quizás el reto más importante de los líderes de hoy. No podemos mantener
más el esquema al que unos pocos "tecnócratas" definen el rumbo y
accionar de las organizaciones y buscan un seguimiento y apoyo
artificial de sus colaboradores. - Mantener la integridad y la ética en
todos nuestros actos y convertirnos en sus defensores. Las personas que
guían su vida basados en principios son personas proactivas, que eligen
la forma en que van a responder a los distintos aspectos de la vida y,
por ende, entienden que gran parte de lo que pase con ella depende de sí
mismos. Igualmente, desaparece la incertidumbre y se facilita la toma de
decisiones, ya que las opciones deben analizarse en términos de la
contribución con la visión y la coherencia con los principios.
Potencializar la creatividad humana y el uso de la imaginación para
desafiar suposiciones, romper con ciertas creencias, crear nuevas
realidades en la mente y lanzarnos a explorar nuevas tierras o ver las
actuales con nuevos ojos. La creatividad acompañada de inteligencia,
disciplina, perseverancia y método, puede ser la fuerza de cambio más
importante de la sociedad. El educar y fomentar el uso integral de la
inteligencia y lograr que todos
aportemos con nuevas ideas y acciones es un elemento transformacional de
vital importancia.
La falta de retos, oportunidades y espacios es el principal síntoma de
insatisfacción de las personas. Esto los lleva a tiempo, controles e
inspecciones innecesarias, retrocesos, devoluciones, fallos en calidad,
trámites burocráticos y normas inocuas entre otros. La sola búsqueda de
la eficiencia eliminando estas actividades es vital para alcanzar la
productividad.
- Ser conscientes que las organizaciones son un espacio
de desarrollo para el ser humano y están al servicio de él. La
transformación organizacional comienza sin lugar a dudas con la
transformación del individuo. Las organizaciones son la gente y si estas
se parecen a sus líderes, estos no podrán liderarla si primero no se
lideran a sí mismos. Explorar en el enfoque sistémico y el pensamiento
holista pueden hacer de las organizaciones la piedra angular sobre la
cual sustentar el desarrollo. El mayor reto de los líderes es aprender a
aprender y la mayor dificultad.
APRENDER A DESAPRENDER
Ahondar en el conocimiento del comportamiento humano y no quedarnos en
el plano analítico, secuencial y lógico que impone el abuso de la razón
o en las cifras, la utilidad y las herramientas que lamentablemente
promulgan muchos de los gerentes, para los cuales hablar de crecimiento
y transformación humana aún sigue siendo algo "filosófico" o "etéreo".
La calidad de los productos y el buen servicio no se da por decreto,
tampoco se logra porque existan buenos manuales y estadísticas. Se logra
cuando se ha creado compromiso y sentido de propiedad en las personas y
éstas han recibido la información, capacitación y entrenamiento
necesario para desempeñar óptimamente su trabajo. - Proteger
integralmente nuestro medio ambiente y convertirnos en el mejor socio de
la tierra. Nuestra visión debe incluir un esfuerzo real por preservar la
naturaleza, entendiendo que somos parte de ella y no unos malos
inquilinos que la usufructuamos irresponsablemente. Quizás nada de lo
anterior tiene sentido si no amamos nuestro planeta y garantizamos un
lugar en el futuro a las próximas generaciones. Afortunadamente se está
incrementando el nivel de conciencia frente a este flagelo y se están
formando acciones correctivas. ¿Qué está haciendo usted?
Comprender que el liderazgo es 90% visión y valores. Para reconocer el
poder (potencial) de la gente, incrementar la efectividad (hacer lo que
debe hacerse) y la eficiencia (hacer las cosas bien), debe garantizarse
que el proceso de dirección comience con un propósito en mente y con la
definición de espacios amplios donde la gente (todos) puedan pensar y
actuar. El primer propósito de las empresas será servir a sus
colaboradores, el segundo a la comunidad y para esto el principal
recurso será la integridad, no la explotación.
El futuro no existe, nosotros lo creamos. Muchas organizaciones consumen
recursos, tiempo y energía en hacer sofisticados planes anuales, que al
llamarlos estratégicos, reposan en cabeza de la alta dirección.
Posteriormente otra cantidad de trabajo y esfuerzo en ver por que no
funcionaron y en reconsiderar objetivos. El pensamiento estratégico debe
ser un patrimonio de los equipos, los líderes deben definir visión y
dirigir la organización para alcanzarla, proveyendo los recursos
necesarios y dando el apoyo y soporte requeridos a dichos equipos.
Dentro de esta "planeación estratégica" los gerentes invierten también
una buena cantidad de tiempo y dinero en hacer diagnósticos y, sin
demeritarlos, creo que es más importante definir a donde se quiere
llevar a la organización y como lograrlo. Lo demás agrega costo y no
valor y nos puede a quedarnos en círculos sin avanzar.
- Confiar en la gente y no tener organizaciones basadas en el temor y el
control. Nadie ha contabilizado cuanto vale la desconfianza y el temor
de los gerentes, incluso la intolerancia que no nos permite crecer y
aprender de los errores. Vamos avanzando hacia un mundo sin tanta
jerarquía donde la autoridad no la dará el rango o posición sino la
capacidad de logro, creación e influencia en los demás.
Quitarnos la venda de nuestros ojos, desempañar el vidrio panorámico
para entender que el desarrollo psico-social es más importante que el
técnico-económico. La tecnología y el dinero tienen sentido si implican
un mejoramiento de la calidad de vida de la gente e incrementa el número de
opciones que tiene una sociedad para cumplir sus necesidades básicas.
Conceptos como libertad, amor, crecimiento espiritual, ética, valores,
simplicidad y otros ya mencionados en el artículo, deben ser vitales en
la gestión empresarial de hoy. La equidad y el pensamiento gana-gana,
entendidos como aspectos del más elemental sentido común, pueden
garantizar una sociedad más justa y un equilibrio y armonía entre las
personas. Usar la imaginación para rediseñar la estructura
organizacional y su funcionamiento. La organización que aún no ha podido
deshacerse de la pirámide, las jerarquías, las "divisiones" o "áreas" de
negocios, la especialización, la lealtad funcional y la complejidad,
están condenadas al fracaso.
Una organización por procesos, gestionada con base en equipos (más
interfuncionales y autodirigidos) y donde la gente tenga roles flexibles
y dinámicos, puede significar una opción más exitosa en el mundo de hoy.
La tecnología y el conocimiento están al uso del hombre, pero no
constituyen una ventaja competitiva contundente para alcanzar la
productividad. La verdadera productividad está en el uso inteligente de
ambos. Considero que el principal obstáculo para crear una nueva
sociedad y unas organizaciones más saludables, está en la mente de los
líderes empresariales. Debemos empezar por romper un buen número de
fronteras mentales que hoy en día nos limitan a ceñirnos a esquemas
rígidos e inflexibles a los cuales creo que no estamos condenados. Más
que prolongar o proyectar el pasado, más que afrontar la aventura de lo
desconocido con lo conocido, es preciso renovarse permanentemente y
aceptar el riesgo de explorar caminos nuevos para participar activamente
del flujo de la vida y mantener la capacidad de asombro, debemos estar
atentos, observar lo que nos rodea, tomar conciencia del aquí y ahora y
visualizar el futuro. Las acciones deliberadas surgen de la claridad del
propósito que queremos lograr y del sentido o razón de ser, bien sea que
hablemos de empresas o de personas.
Los grandes procesos y avances de la humanidad por lo general han
comenzado con un sueño. Una vez definida la visión puede definirse la
forma en que se van a desarrollar las acciones para alcanzarla. En un
mundo cambiante los planes se vuelven rápidamente obsoletos y, por ende,
no son suficientes. El pensamiento y seguimiento constante, la reflexión
y la autocrítica son esenciales para verificar nuestro avance y
encontrar nuevos horizontes o nuevos caminos, porque al final de
cuentas, quizás lo que más importa es el proceso y los logros que
vayamos alcanzando durante el transcurso. Comenzar con una visión en la
mente y buscar siempre el logro, no debe convertirnos en personas
ansiosas, desesperadas o incluso violentas. El principal reto está en
nuestro propio cambio de actitud - en lo personal y profesional - para
entender que afortunadamente nos pusieron en esta tierra inconclusos e
imperfectos, con mucho por aprender y hacer hasta el último minuto de
nuestra existencia.
Mantengamos una visión personal, de nuestra empresa, de nuestro país y,
porque no, de la sociedad, para darle un sentido a nuestra vida.
Incluyámosle propósitos trascendentes e incluso altruistas, ya que
tenemos la hermosa responsabilidad de contribuir en la construcción de
una mejor sociedad y, finalmente, pongamos el mayor empeño posible, pues
al fin y al cabo lo primero que se requiere para alcanzar una visión son
ganas.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
Son muchas las ideas que aún quedan en mi mente y muchas las palabras
atoradas en mi computador. Sin duda es más fácil escribir un artículo
extenso que un párrafo inspirador. Con plena conciencia de no ser
exhaustivo en contenidos y argumentos, pero con el ánimo de intentar una
conclusión propongo la siguiente idea. Hay que creer en nosotros mismos
y en lo nuestro. Cambiar nuestro concepto del ser humano y de las
organizaciones, vencer los temores y asumir el rol de crear como líderes
nuestro propio futuro. La transformación requiere de verdaderos líderes
facilitadores que con humildad, integridad, imaginación, valores,
inteligencia, confianza y principalmente ejemplo, logren movilizar y
orientar todo el talento y pasión de todos hacia el logro de un objetivo
común. El cambio empieza y se desarrolla en cada uno de nosotros. Solo
las empresas guiadas por valores serán exitosas en el próximo siglo.
Utilicemos más el sentido común y mantengamos encendida la luz de la
esperanza.
Dr. Ricardo Matamala - rimatamaarrobalatino.net.co
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