Desde nuestra perspectiva se considera que aprender administración
significa conocer, comprender y manejar de manera adecuada el arte de
llevarse bien con los otros en cualquier relación humana que
establezcamos en los diferentes campos de la vida. Lo siguiente se
menciona porque se sabe que “administrar es hacer algo a través de
otros”, y se a esto le añadimos la característica de la universalidad de
la administración, nos encontramos que cualquier grupo social se
encuentra ante la necesidad de administrar si se desea lograr de manera
adecuada ciertos logros.
Alcanzar este complejo objetivo requiere que aprendamos a comunicarnos,
por lo tanto, es necesario que sepamos que el diálogo y la discusión son
los dos elementos de la comunicación. El diálogo permite que conozcamos
a los otros, es decir, se requiere escuchar lo que dicen los demás,
situación que permite que fluyan de manera libre y creativa las ideas.
Quien aprende a dialogar sabe lo importante que es escuchar lo que se
menciona y por ello suspende sus propias perspectivas y escucha desde
los otros no desde el yo. La discusión es el arte de aprender a
dirigirnos a los demás con el fin de exponer y defender nuestras
perspectivas con ecuanimidad y respeto. El diálogo y la discusión son
complementarios y permiten llegar a mejores toma de decisiones,
construcción de ideas así como poder encontrar soluciones y mejoras.
Aprender el manejo adecuado del diálogo y la discusión da la posibilidad
de habilitar y desarrollar el pensamiento crítico y creativo que nos
permitirá potenciar nuestra capacidad para trabajar con otros seres
humanos. Sin embargo, la mayoría de la gente carece de aptitud para
distinguir entre el diálogo y la discusión y moverse entre ambos. Al
respecto señala Bohm que la palabra discusión tiene la misma raíz que
percusión y concusión, lo que conlleva a que sepamos que estos conceptos
sugieren un juego en donde el propósito normalmente es “ganar”. Si
reflexionamos en lo ya mencionado es fácil deducir que solo podemos
ganar cuando aceptamos que otros también tienen ideas geniales que
combinadas generan mejores alternativas.
Actualmente las organizaciones requieren de personas que sepan
administrarse dentro de los equipos de trabajo, hecho que conlleva a que
reconozcamos la necesidad de aprender a estar en contacto con otras
personas de tal manera que la comunicación dinamice al grupo. Este
aprendizaje le permite a las personas incrementar sus potencialidades al
unir fuerzas y con ello sustituir las debilidades de unos con las
fortalezas de otros.
Para ello se requiere aprender la disciplina de aprender en equipo,
cuestión que conlleva a la necesidad de transformar los vínculos de
competencia por vínculos de cooperación que intensifique en las personas
valores tales como la solidaridad, el compañerismo, la reflexión, la
disponibilidad, la amabilidad.
Tener una dirección común permite armonizar las energías y evitar el
desperdicio de las mismas. Para ello se necesita que el equipo aprenda a
trabajar como tal para que pueda encontrarse en condiciones de alinearse
y desarrollar la capacidad para crear los resultados deseados
colectivamente. Por lo tanto, el proceso de aprender en equipo es
indispensable para que el grupo se construya como tal y genere una
disciplina que lleve a los integrantes a desarrollar una visión
compartida. Es así como el alineamiento se convierte en la condición
necesaria para que la potencia del individuo infunda potencia al equipo.
Para lograr el aprendizaje en equipo es necesario considerar lo
siguiente:
a). El equipo debe aprender a explotar el potencial de muchas mentes
para ser más inteligente que una sola. Es por ello que aquellos grupos
que comparten una visión generan resultados más productivos.
b). Es necesario que los integrantes de un equipo se enseñen a actuar de
manera innovadora, complementaria y coordinada, con el propósito de
formar "ímpetu operativo".
c). Los miembros del equipo deben aprender a comportarse alineadamente
en los otros equipos en donde se relacionan y actúan. Sólo esforzándose
por tener una mente colectiva es como el equipo se potenciará más.
De acuerdo a lo previamente expresado es que se hace imprescindible
considerar el hecho de que el pensamiento en gran medida es colectivo,
por lo cual no se puede mejorar en forma individual. Además el
pensamiento es como un fenómeno sistemático que surge de nuestro modo de
interactuar e intercambiar un discurso, que en algunos casos llega a ser
recíproco. Precisamente dentro de los grupos que desean trabajar de
manera alineada se debe aprender a discursar de tal manera que en los
miembros se desarrolle una visión compartida que los lleve a generar
valores de solidaridad, cooperación, compañerismo, trabajo,
productividad, libertad y mejora continua. Son el diálogo y la discusión
los dos tipos de discurso recíproco.
El diálogo
El diálogo es un método de aprendizaje que se caracteriza por que las
conversaciones cobran "vida propia", permitiendo con ello a quienes lo
aprenden ir a direcciones no imaginadas, ni planeadas a través de
saborear el arte de la conversación. A su vez, permite que los miembros
de un equipo se abran al flujo de una inteligencia más amplia que exige
esforzarse por tener la mente abierta para así estar en condiciones de
poder intercambiar todo aquello que la mente de los individuos es capaz
de generar. Para ello se hace necesario que los miembros que conforman
el equipo se encuentren dispuestos e interesados por aprender a
escuchar. A continuación se mencionan 4 técnicas que permitirán
desarrollar la capacidad de escuchar:
VERIFICAR: "Me permites repetir lo que dijiste para asegurarme de que te
entendí"
ESCLARECER: "Me parece que esto es lo que quieres decir…"
MOSTRAR APOYO: "Te escucho, por favor continua"
ESTRUCTURAR: "Que te parece si vemos los síntomas, tratamos de definir
el problema y posteriormente discutimos posibles soluciones”
Cuando el equipo se encuentra deshabilitado en el arte de saber
escuchar, generalmente manifiestan las siguientes características:
Incapacidad para tomar decisiones por consenso. Esto se observa en las
personas impositivas o bien apáticas.
Dominio por parte de un miembro del equipo, es decir existe una
tendencia a generar valores como unilateralidad, verticalidad, sumisión,
incoherencia y desinterés.
Interferencia que significa que los miembros del equipo no respetan la
participación y generalmente existe mucha interrupción entre ellos
mismos que se observa cuando muchos hablan al mismo tiempo.
Ideas pérdidas o bien falta de objetivos claros que generalmente se da
porque en las reuniones de equipo no hay una clara planificación de lo
que se desea.
Aportaciones repetitivas.
Desánimo.
El propósito del diálogo consiste en revelar la incoherencia de nuestro
pensamiento que se manifiesta al:
Negar que el pensamiento es participativo; es decir, de acuerdo a
nuestro esquema referencial actuamos. Ejemplo los prejuicios.
Negar que el pensamiento se presenta y representa como en un teatro; es
como si fuéramos actores de nuestra propia "falta de reflexión",
olvidándonos que estamos representando el papel que nos dicta nuestro
pensamiento. Este actuar inconsciente nos hace perder el contacto con la
realidad más amplia en la cual se genera el teatro.
El diálogo hace que las personas aprendan a observar la naturaleza
representativa y participativa de su pensamiento, permitiendo de esa
manera adoptar una postura más creativa y menos reactiva. Las
condiciones básicas para el diálogo son:
Tener conciencia de nuestras ideas, opiniones, prejuicios, necesidades y
motivos con el objetivo de someterlos al examen que de ellos haga el
grupo; es decir, no debemos adoptar pensamientos rígidos y no
negociables que nos hagan sentir obligados a defenderlos.
Considerar a los demás de manera conciente como colegas, de tal manera
que interactuemos como tales. Este tipo de relación no implica que se
deba concordar o compartir los mismos pensamientos, por el contrario, el
poder de esta manera de interactuar opera cuando hay diferencias en los
conceptos. Por lo tanto se hace imprescindible el aprender a visualizar
a los "adversarios" como "colegas con otras perspectivas", con el fin de
intercambiar formas de pensamiento de manera relajada y respetuosa que
nos ayude a dejar atrás los sentimientos de cólera o enojo que
comúnmente se dan cuando las personas no tienen la disciplina de
mantener la mente abierta y creen que no hay otra forma de captar el
mundo fuera de lo que ellos perciben.
Entablar relaciones simétricas entre los miembros del equipo; es decir,
evitar la idea de superioridad y/ó subordinación. Las relaciones en
donde los individuos se perciben como iguales permiten que el flujo de
formas de pensar se lleve a cabo mediante un diálogo abierto y de manera
más equilibrada.
Es necesario al inicio de la formación de un equipo de aprendizaje que
exista un árbitro que "conserve el contexto del diálogo". Las funciones
a desempeñar por dicho arbitro son:
Ayudar, invitar y animar a los miembros del equipo a formar parte del
proceso y los resultados.
Mantener el diálogo en marcha y en equilibrio.
Guardar el equilibrio entre su pericia y su actitud servicial, pero sin
adoptar el papel de "experto" o "doctor", que quitaría el énfasis a las
ideas y a la responsabilidad de los otros miembros del equipo.
Comprender que el arte del diálogo consiste en experimentar el flujo del
significado y en ver lo que es preciso ahora.
Evitar que surjan entre los miembros "rutinas defensivas"; es decir,
evitar que los miembros del equipo asuman roles que obstruyan el flujo
armónico, tales como: "Víctima", "sabelotodo", "criticón que no
propone", "el yo no puedo", "el indiferente", "el necio".
La discusión
La discusión es la contrapartida necesaria del diálogo y es a través de
ella como se presentan y defienden distintos puntos de vista. Mediante
este proceso se llega a la toma de decisiones, que se hará productiva
cuando se converge en una conclusión o curso de acción emanado del
consenso.
La discusión es el arte de defender nuestros conceptos con respeto,
sutileza, gracia y flexibilidad; dicho de otra manera, es cuando nuestra
mente lleva el propósito de compartir y enriquecerse y no el de ganar a
toda costa.
El desarrollo de habilidades y destrezas para la reflexión, colaboración
y la indagación serán los cimientos para construir un diálogo y una
discusión más sólidos y menos vulnerables a detalles circunstanciales
como las simpatías o antipatías personales. Por todo lo expuesto
concluimos que el proceso de aprendizaje grupal consiste en un vaivén
continuo entre la práctica y el desempeño, en donde los miembros del
equipo aprendan hacerse conscientes de su propia actuación. Esto
permitirá formar equipos maduros, capaces de indagar y analizar temas
complejos y conflictivos que les den la posibilidad de crecer
continuamente a través de aprender a reflexionar-actuar de manera
simultánea.
Con base en lo ya explicitado es que los docentes debiésemos considerar
de suma importancia este tipo de aprendizaje en los alumnos
universitarios ya que ello los habilitará de herramientas afectivas que
les auxiliarán en los trabajos que desempeñan o que realizarán en el
futuro.
Bibliografía
MUNCH GALINDO. Fundamentos de administración. Trillas, México 1991
NAVARRO REYNOSO FRANCISCO Integración de equipos en medicina en Revista
Emprendedores Num.94 Julio-Agosto 2005
SENGE PETER. La quinta disciplina, Granica, México 1998
M.C. Luz Angélica Rodríguez Ebrard - ebrard_larearrobayahoo.com.mx
Maestra de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez desde 1983 Licenciada en administración y en economía y maestría en ciencias de la educación.Acerca de GestioPolis
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