El arte de conversar

Autor: Dr. Renny Yagosesky

Otros conceptos y herramientas de Recursos humanos

10-2005

Los seres humanos somos seres parlantes. Necesitamos y amamos hablar, pues este don nos permite conocernos, conocer y armonizar la convivencia social. Lamentablemente cometemos graves errores en la conversación cotidiana y nos autogeneramos conflictos y enemistades. Siga leyendo.

Desde que la evolución nos permitió adquirir el lenguaje articulado, de palabras con significado, interactuamos a diario por medio de la conversación.

Conversamos para obtener o dar información, motivar, entretener, convencer o persuadir.

Aunque charlar con otros puede parece a simple vista algo fácil, sencillo e intrascendente, ha tenido que pasar mucho tiempo para que podamos hacerlo. Hablar nos da la posibilidad de comunicarnos pero no la garantiza, pues saber hablar no significa saber comunicarse. A juzgar por las estadísticas de divorcios, rupturas comerciales y violencia creciente, pareciera, más bien, que son pocos los que conducen sus conversaciones de manera lo suficientemente adecuada, que les permita evitar, reducir o suprimir la tendencia creciente a la conflictividad.

Puede decirse que existen, en esencia, dos tipos de conversación: una que llamaremos catártica y otra que denominaremos dirigida.

En el primer tipo de conversación, la pretensión de quien habla es divertirse,
distraerse, relajarse. Se busca entablar un diálogo ligero sin predisposiciones temáticas, para compartir y sentirse bien emocionalmente.
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La conversación dirigida u objetiva, busca obtener un resultado previsto, distinto a la mera distracción. Se quiere llevar al interlocutor a pensar, sentir o hacer algo. Por esta razón, se requiere atender a cada detalle que pueda afectar el resultado deseado.

El éxito de cada uno de estos tipos de conversación puede obtenerse siguiendo algunas reglas básicas de eficacia comprobada.

Lo primero que nos toca hacer es cerciorarnos del tipo de conversación de la cual se trata: catártica o dirigida.

En una buena conversación catártica las indicaciones a seguir son las siguientes:

- Exprésese y permite al otro expresarse libremente.
- Escuche de manera relajada.
- Evite discutir y competir.
- Evite tratar temas complejos.
- Sea conciliador y evite tener razón.
- Se relaje, ría y disfrute.
- Aproveche para conocer mejor a su interlocutor.

La idea es que el final de estos encuentros sea fresco y relajante.

En el segundo caso las cosas cambian. Aquí, en virtud de que existe un objetivo preestablecido, todo tiene importancia, por lo que se espera que usted:

- Reconozca el valor de la imagen y los roles.
- Sea cuidadoso al elegir momento y lugar.
- Valore el tiempo dedicado al conversación.
- Elija adecuadamente su lenguaje.
- Escuche más y hable menos.
- Sea moderado y domine sus emociones.
- Esté atento a las necesidades comunicacionales del otro.
- Se muestre racional y negociador.
- Sepa dar "feed back" adecuado y oportuno.
- Se concentre en el tema sin dispersarse.
- Sea cortes y respetuoso.
- Haga preguntas
- Respetar las opiniones distintas.
- Tenga sutileza al expresar sus opiniones.

De manera contrastante a lo que ha sido expresado, veremos que un mal conversador:

- Se distrae
- No da feed back.
- Cambia bruscamente el tema
- Es directo.
- Se muestra impaciente y nervioso o arrogante e impositivo.
- Intenta ganar la conversación.
- Acusa.
- Rechaza las opiniones contrarias.
- Habla más de lo que escucha.
- Muestra poca cortesía respeto por los otros y sus ideas.

Si desea usted tener éxito en sus conversaciones, utilice estas premisas de manera inteligente, sin dejar de prevenir que el tipo de persona, los objetivos y el contexto de conversación varían y deberá hacer los ajustes necesarios dependiendo de cada caso.

Si tiene saber que tan buen conversador es y le cuesta autodefinirse, puede pedir a algunos amigos que le den su impresión.

En conclusión, un buen conversador tiene consciencia de sí mismo y de lo que sucede en sus conversaciones, por lo que permite que su interlocutor se sienta bien expresando con amplitud sus ideas y sentimientos. Un buen conversador, es amado por muchos y lleva en sí mismo, la semilla de un líder.

Un mal conversador resulta frustrante y desagradable, y cierra su círculo de amigos y negocios, debido a su ignorancia e consciencia comunicacional.

Gracias por leerme.

[http://www.gestiopolis.com/estilos/cierre-lectura.htm]

Dr. Renny Yagosesky

PHD en Psicología Cognitiva.

MSc. en Ciencias de la Conducta.

Lic. en Comunicación Social.

Conferencista.

Escritor.

www.laexcelencia.com

contactoarrobalaexcelencia.com

[http://www.gestiopolis.com/estilos/fondo-contenidos.htm]

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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